Kitabı oxu: «La esposa excelente»

Şrift:

La Esposa

Excelente

Una Perspectiva Bíbllica

La Mujer que Dios Quiere

SEGUNDA EDICIÓN

Martha Peace

Publicado por:

Publicaciones Faro de GraciaP.O. Box 1043 Graham, NC 27253 www.farodegracia.org

ISBN 978-1-629461-56-4

La Esposa Excelente

La Mujer que Dios Quiere - Una Perspectiva Bíblica

Por Martha Peace

Derechos de Autor 1995, 1999, 2003 © Focus Publishing, Inc.

Derechos Reservados

Agradecemos el permiso y la ayuda brindada por Martha Peace y Focus Publishing, Inc. (502 Third Street NW; Bemidji, Minnesota 56601) para traducir e imprimir este libro, The Excellent Wife, al español. Traducción al español por Josue Raimundo

© 2007 Todos los Derechos Reservados, Publicaciones Faro de Gracia

Ninguna parte de este libro puede ser reproducida, por ningún medio, sin el consentimiento escrito de la casa publicadora, excepto por citas breves usadas para revisión en una revista o periódico.

Diseño de la Portada por Tsur y Asociados / Julio Armando González

© Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. © renovada 1988, Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Este libro está dedicado

a mi esposo, Sanford

Contenido

Capítulo Uno La Esposa Excelente ¿Quién la hallará?

Capítulo Dos El Entendimiento de la Esposa acerca de Dios

Capítulo Tres El Entendimiento de la Esposa acerca del Pecado

Capítulo Cuatro El Entendimiento de la Esposa Acerca de las Relaciones

Capítulo Cinco El Entendimiento de la Esposa acerca del Matrimonio

Capítulo Seis El Entendimiento de la Esposa Acerca de su Papel

Capítulo Siete Cristo

Capítulo Ocho El Hogar

Capítulo Nueve El Amor

Capítulo Diez Respeto

Capítulo Once La Intimidad

Capítulo Doce La Sumisión

Capítulo Trece La Sumisión Bíblica

Capítulo Catorce La Provisión de Dios

Capítulo Quince La Honra de Cristo

Capítulo Dieciséis La Comunicación

Capítulo Diecisiete El Conflicto

Capítulo Dieciocho Las Iras de la Esposa

Capítulo Diecinueve El Temor de la Esposa

Capítulo Veinte La Soledad de la Esposa

Capítulo Veintiuno La Tristeza de la Esposa

Posdata

Apéndice: La Dinámica del “Despojarse” y “Vestirse”

Otros Títulos de Publicaciones Faro de Gracia

Reconocimientos

Yo creo que el Señor me dio el deseo de escribir este libro. Después , me dio personas para ayudarme. Una de esas personas es mi esposo, Sanford. Yo había estado hablando de escribir un libro por un buen tiempo. El me dijo ¿deja de hablar, organiza tu vida, y escribe el libro! Como no me estaba pidiendo pecar, tuve que hacerlo. Sanford no solamente me dijo que lo escribiera, sino que me ayudó a hacerlo. El es mi experto de computadoras y mi consolador cuando estoy desanimada. Me ama y ha creído desde el principio que Dios quería que yo persevera en este proyecto. El fue maravilloso durante todo el proceso.

Tenemos dos pastores con quienes estoy endeudada. Uno es Howard Dial, quien me enseñó la Biblia y alimentó el amor que Dios me ha dado por Su Palabra. El otro es Ed Shewood. Ed fue el instrumento para guiarme al Señor. Mucho después, mientras estaba contemplando empezar el libro, Ed me exhortó mucho y además ofreció ayudarme. Por un año, nos reunimos semanalmente y me ayudó a organizar el material. Al mismo tiempo, él empezó a enseñarme cómo escribir. Estoy agradecida al Señor por el tiempo que Ed y yo trabajamos en La Esposa Excelente. ¿Fue tan emocionante cuando mandamos la propuesta y los capítulos de muestra! Si no fuera por Ed, yo probablemente todavía estaría hablando de escribir un libro algún día.

Además de Howard y Ed, el Señor me dio la Lou. Lou Priolo es el Director del Centro de Consejería Bíblica de Atlanta. El me enseño cómo aconsejar bíblicamente, y me hizo trabajar. Este material tiene tanto de lo que Lou me enseñó, que yo no sabría dónde empezar para darle crédito. Lou diligentemente editó cada palabra y ¿me soportó durante el proceso! Además de ayudarme con este libro, Lou ha tenido un impacto tremendo en mi crecimiento como cristiana. Yo estaré eternamente agradecida al Señor por traer a Lou a mi vida.

Stuart Scout es otro amigo querido, quien ahora es parte de mi familia. Nuestra hija Anna, se casó con Tom, hermano de Stuart. Me río cuando pienso en cómo tenía yo miedo de conocer a Stuart porque pensaba que probablemente él no aconsejaba a los miembros de su iglesia de una manera completamente bíblica. ¿No podía estar más equivocada! Stuart contribuyó de gran manera a este libro por medio de sus sugerencias, y también compartiendo generosamente su material e ideas conmigo.

Nuestra hija Anna ha sido un punto muy brillante en este proceso. Ella pudo leer y corregir los capítulos con una actitud alegre, antes de que se los mandara al editor. Ella hizo todo esto mientras cuidaba a su esposo y tres niños muy pequeños. Ella, como Ed, me enseño cómo escribir y me animó. ¡Ella perseveró en corregir todas mis referencias indeterminadas de pronombres!

Mort Patterson, nuestro amigo, dibujó todas las ilustraciones contenidas en este libro. Con paciencia, él me ayudó a pensar cuando estaba yo sin ideas. El me animó mucho de continuar en el proceso, contándome acerca de algunas de las cosas que su mamá halló al escribir un libro cristiano hace años. El estaba entusiasmado sobre este proyecto y siempre interesado en lo siguiente que pasaría.

John Crotts, nuestro nuevo pastor, se involucró casi al final. Estoy segura que él no tenía la menor idea en que se estaba metiendo cuando consintió leer el manuscrito y hacer un comentario. John ha sido una persona escrupulosa en cuanto al contexto, la claridad, y ver el proyecto en su totalidad. Amablemente él me ha explicado una y otra vez ciertos puntos. En pocas semanas, él me ha enseñado mucho, y anticipo trabajar con John, bajo su cuidado pastoral en el futuro.

Tenemos muchos otros amigos quienes han tenido un interés en este proyecto y han orado por mí, ¡Y también me han embromado mucho! Algunos de ellos son Maribeth Standring Franklin y Jane Lawrence, Cindy Waddell, Cindy Carson, Mike Robinson, y la entera familia de nuestra iglesia. Les quiero a todos y doy gracias a Dios por ellos.

Sería yo negligente al no mencionar las maravillosas personas en Focus Publishing. Don Winters y stan Haley me dieron una oportunidad. Don bromeaba sobre mis familiares expresiones sureñas de Norteamérica en el libro. Jan Haley y Barb Smith laboraron fielmente en editarlo. Ellas tenían mucho entusiasmo para el material y vieron una necesidad grande para el libro. He disfrutado trabajar con todos ellos.

También quiero agradecer a Jay Adams por leer el manuscrito y por sus comentarios provechosos. Estoy contenta de estar asociada con él a través de la Asociación Nacional de Consejeros Nutéticos. Su ministerio ha mejorado mucho al mío.

Estoy tan agradecida al señor por todos aquellos a quienes El ha mandado para ayudarme, enseñarme, y animarme. Me siento como el apóstol Pablo se debió sentir cuando escribió a la iglesia de Filipos:

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por

todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio,

desde el primer día hasta ahora; / Filipenses 1:3-5

Parte Uno

•

El Entendimiento de la Esposa

•

Verdades Fundamentales

para la Esposa Excelente

Capítulo Uno
La Esposa Excelente
¿Quién la hallará?

La esposa que yo fui

“¿¡ Sumisa!? Yo, ¿ser una esposa sumisa?” Con un grito airado, agarré mi Biblia y la arrojé directamente hacia mi amigo de largos años. Ed y su esposa Jackie nos habían testificado a mi esposo Sanford y a mí por semanas. Ed acababa de mostrarme 1 Pedro 3:5 que dice, “Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.” Él no tuvo que esperar mucho tiempo para ver mi reacción. De todas las cosas que yo quería ser en mi vida, ser sumisa no era una de ellas.

Afortunadamente, ese incidente ocurrió hace unos quince años, aunque el recuerdo todavía es vívido. Este incidente representó el punto de vista acerca de la sumisión que yo tenía en ese entonces. Sin embargo, no mucho tiempo después, llegué a ser cristiana y sometí mi vida al Señor Jesucristo y a mi esposo. Alma, otra buena amiga, comentó una vez, después de haber oído mi testimonio, que ¡mi conversión fue como La Sumisión de La Mujer Regañona! ¡Ella tenía razón! Pero, déjeme empezar desde el principio.

Mis padres me amaban y me complacían como hija única. ¡Era bien consentida! Imagínese mi sorpresa cuando al tener 19 años mi enamorado del colegio y yo nos casamos y yo descubrí que no todo se centraba en mí. Yo era egoísta, terca e iracunda. En retrospectiva, yo sé que si Sanford no me hubiese amado lo suficiente para “llevarse conmigo,” nuestro matrimonio hubiera terminado en las primeras etapas.

Yo pensaba, equivocadamente, que casarme y tener hijos me haría feliz. Es cierto que me calmó por un tiempo, pero muy pronto estaba buscando algo más. Buscaba felicidad en las organizaciones comunitarias, la educación, el empleo y en las fiestas. Cada una de estas cosas me entretuvo por un rato, pero siempre deseaba algo más. No podía estar satisfecha. A través del tiempo, decidí comprometerme en una carrera. Estaba segura de que una carrera resolvería mis problemas. Por tanto, comencé un postgrado en la profesión de enfermería y llegué a ser maestra de enfermeras en una universidad local.

Disfruté mucho enseñar enfermería, pero mis intenciones estaban centradas en cómo complacerme a mí misma y seguir mi carrera. Muy pronto, mi matrimonio empezó a derrumbarse. Me había convertido en una feminista total, quien iba a dejar su marca en el mundo – a mi manera. Casi al mismo tiempo en que yo empecé a enseñar, empezamos a construir la casa de nuestros sueños, la cual era de estilo victoriano, amarilla, de dos pisos y con terraza en tres de sus lados. Después de unos meses, nos enteramos de que el contratista nos estaba robando grandes cantidades de dinero. Nos quedamos con una casa incompleta que tenía más de $15,000.00 dólares en deudas contra la propiedad. Yo traté de escaparme de la creciente presión tomando y yendo a fiestas. Por fin, decidí que lo que realmente necesitaba era la libertad. En secreto, empecé a hacer planes para abandonar a mi familia. Ya que Sanford era mucho más estable que yo, justifiqué en mi mente que dejaría a los niños con él. Afortunadamente para mí, Dios tenía otro plan.

Dios intervino mandando a tres personas a mi vida. Una fue la que ahora es mi querida amiga Katrina, con quien compartía una oficina en la universidad. ¡Me sentía como si estuviera encadenada al apóstol Pablo! Me burlaba de su fe cristiana y le gritaba cuando intentaba hablarme del Señor. Ella se fue a casa llorando más de una vez, por mi culpa. Fue mientras compartía una oficina con Katrina que el Señor mandó de vuelta a Ed y Jackie a Atlanta. Renovamos nuestra amistad que había comenzado en la universidad hacía muchos años. Pero, admito que tenía dudas acerca de ellos, porque había oído rumores de que los dos eran “religiosos”. ¡Era la verdad! Entre ellos y Katrina no había cómo escapar de las conversaciones acerca de Dios y Su Palabra.

Traída bajo convicción

Mientras mis planes para dejar a mi familia se desarrollaban, me puse más y más inquieta. Pronto empecé a tener ataques de ansiedad y lo que el mundo llama “ataques de pánico”. Ahogar mi dolor emocional con el alcohol sólo me dejó aún más deprimida y ansiosa. Ed me seguía diciendo que debía orar y leer el Evangelio de Juan. Por fin, de pura desesperación, seguí su consejo. Ya me estaba “desquiciando” y pensé que necesitaba ayuda psiquiátrica. No hice una cita, porque sabía que las medicinas que el psiquiatra me recetaría no me dejarían llevar a cabo mi trabajo como instructora de enfermeras. Sanford insistió. Pensando que muy pronto me sacarían de la casa en una camisa de fuerza, por fin estuve de acuerdo en ir, pero con una condición: Primero Sanford tenía que dejarme hablar con un Pastor de una iglesia local. Él estaba renuente, pero consintió.

Empezamos a asistir a una iglesia local con nuestros amigos, Jackie y Ed. Durante ese tiempo, leí el Evangelio de Juan una y otra vez. La mayor parte de lo que leía ya lo sabía y creía – Jesús era Dios, el único Salvador, y que Él había muerto en una cruz para pagar la pena por mis pecados. Me habían enseñado estas cosas cuando era niña, pero no conocía a Dios personalmente. Aunque quería, no sabía cómo. Pero una noche, mientras Sanford estaba en el trabajo y nuestros niños, Anna y David, estaban dormidos, yo estaba en la cama leyendo el libro de Juan, como lo había hecho muchas noches. Esta noche sería diferente.

Cuando llegué a Juan 14, leí lo que se habían convertido en las familiares palabras de Jesús: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré...” (Juan 14:14). Dije, en voz alta, “Eso no es verdad. He estado pidiéndole y pidiéndole que me quite la ansiedad, que nos devuelva nuestro dinero que nos robó el contratista y que reconstruya nuestro matrimonio.” ¡Él no había hecho ninguna de esas cosas! Pero me acordé que Ed me decía, “Sigue leyendo, Marta.” Entonces, leí el versículo otra vez. Esta vez leí el versículo entero. “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” (Juan 14:14). De repente, entendí. Todas mis oraciones habían sido egocéntricas. Nada de lo que yo quería era para la gloria de Dios. Incliné mi rostro en sumisión y recibí a Cristo como mi Salvador y Señor. Confesar mis pecados tomó un largo rato. Después oré, “Señor, ahora sé que tú tienes el poder de quitar mi ansiedad, pero si lo haces o no, Tú eres quien decide. ¡Yo quiero que mi vida te glorifique a ti!” Apagué la luz y me dormí.

La siguiente mañana, en vez de la ansiedad que por meses había estado inundándome, me desperté con un sentido increíble de la paz de Dios. Me levanté y crucé la habitación, hice una pausa para encender la luz y pensé, “Mi vida jamás será la misma.” Por fin había encontrado lo que buscaba. Jesucristo, no yo, era el Señor de mi vida ahora.

Cómo cambió mi vida

Mi vida ha cambiado dramáticamente a causa de todo lo que he aprendido, a través de los años, acerca de cómo ser una esposa piadosa. Me gustaría decirle que ahora soy la esposa perfecta. Por supuesto que no es así, pero Dios me ha dado un deseo profundo de ser la esposa que Él desea que yo sea y, aunque fallo miserablemente, Él está en el proceso de moldearme en esa dirección. Dios no sólo me ha dado un amor profundo por mi esposo, sino también una pasión por Su Palabra y para enseñar a las mujeres más jóvenes a cómo ser la esposa excelente descrita en las Escrituras. Por la gracia de Dios, este libro es mi “labor de amor” para usted. Mi oración es que Dios le dé a usted el mismo amor por Cristo y Su Palabra y el mismo deseo de hacer Su voluntad que Él me ha dado a mí.

La voluntad de Dios para cada esposa

La voluntad de Dios para cada esposa cristiana es que su ministerio más importante sea hacia su esposo (Génesis 2:18). Después de la relación personal de una esposa con el Señor Jesucristo, nada más debe tener mayor prioridad. Su esposo debe ser el beneficiario principal del tiempo y la energía suya, no el recipiente de lo que resta al fin del día. No importa si su esposo es un fiel cristiano o un incrédulo, Dios desea que toda mujer cristiana sea una esposa piadosa – una esposa excelente. Esta verdad es tan importante para Dios que Él la ha revelado clara y completamente en Su Palabra, la Biblia. En realidad, las Escrituras son suficientes para proveer la sabiduría que las esposas necesitan para vivir la vida cristiana. Uno de los pasajes más importantes que tiene que ver con la voluntad de Dios para la esposa cristiana es Proverbios 31. Note que en este capítulo de Proverbios están las palabras del rey Lemuel “que le enseñó su madre” (Proverbios 31:1 énfasis añadido). En el versículo 10, el rey Lemuel pregunta:

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?

Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

¿Quién puede encontrar una esposa excelente? ¿Qué es una esposa excelente? ¿Cómo se reconoce? ¿Cómo es ella? ¿Qué hace? Estas preguntas y más se contestan en Proverbios 31:10-31. Mi vida ha cambiado radicalmente por la aplicación de este pasaje y de otros. Porque Dios me dio un corazón obediente a Su Palabra y Su voluntad para mi vida, me estoy convirtiendo en la esposa piadosa que Dios quiere que sea. Él puede hacer lo mimo en su vida, si es cristiana. Usted puede, con la ayuda de Dios, llegar a ser una esposa piadosa, ¡una esposa excelente! Ése es el propósito de este libro – que usted, primeramente, considere lo que significa ser una esposa excelente y luego se comprometa fielmente hacia ese fin, ¡para que sea la esposa que Dios quiere que sea! El propósito de este capítulo es darle una idea de lo que una esposa excelente es, con la esperanza de que usted, también se convierta en una. Empecemos viendo. . .

Las características de la esposa excelente

En Proverbios 31, versículos 10 al 31, Dios describe veinte características de una esposa excelente. Cuando estas características, o excelencias, se desarrollan en una mujer, su vida empezará a glorificar a Dios. Como una bella flor que refleja la gloria de la creación de Dios, a la luz del sol de la mañana, una esposa excelente refleja la gloria de Dios por sus actitudes y acciones. Tal vez ella se parezca a esto:

La Esposa Excelente es:

• Respetuosa a su esposo

• Confiable

• Bondadosa

• Teme al Señor

• Prudente

• Bienaventurada por sus hijos

• Alabada

• No Temerosa

• Trabaja con sus manos

• Sabia

• Generosa

• Buena hacia su esposo

• De valor excepcional

¡Qué reflejo glorioso de Dios es una mujer mientras desarrolla su ministerio como una esposa piadosa! Debe preguntarse a sí misma, “¿Son estas las cualidades que deseo en mi vida?” Si la respuesta es, “¡Sí!”, tal vez esté pensando...

Pero, ¿quién puede ser tan excelente?

Muchas mujeres tienen el deseo de ser la esposa excelente de Proverbios 31. Sólo que no piensan que sea posible, especialmente para ellas. Sin embargo, estas veinte características pueden caracterizar la vida de cualquier mujer cristiana. Estas cualidades se mencionan en Proverbios como verdades generales. Cualquier mujer cristiana que las conoce y está consciente de que las debe obedecer con la ayuda del Espíritu Santo, puede llegar a ser una mujer piadosa, ¡una esposa excelente! Su ministerio puede crecer bajo la mano sustentadora de un Dios amoroso y fiel porque:

Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos

han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de

Aquél que nos llamó por Su gloria y EXCELENCIA.2 Pedro 1:3, énfasis añadido

¡Dios ha llamado a cada esposa cristiana a Su excelencia! Cualquier flor puede brotar cuando es atendida por la mano de Dios. La responsabilidad de una esposa es aprender a poner su confianza en la fidelidad de Dios y en Su Palabra – hacer lo que Él dice. Ella puede llegar a ser lo que Él quiere que sea si ella hace lo que Él quiere. ¡No hay otra forma! Pero, antes que nada, hay un problema grande que enfrentar...

El problema del pecado

El pecado es la única cosa que puede impedir que una mujer se transforme en una esposa piadosa. El pecado es rebelión, una trasgresión contra cualquiera de las normas de Dios (1 Juan 3:4). Es no confiar ni obedecer lo que la Palabra de Dios dice. El pecado es querer hacer las cosas a su manera y no a la manera de Dios. Es presumir que Dios le ayudará aun cuando rechace Sus verdades. El pecado es pensar que ella puede vivir sin la ayuda de Dios. Las mala noticia es que hay un montón de formas de pecar. La buena es que Dios mismo ha provisto un remedio para el pecado. “Al que no conoció pecado (Jesucristo), por nosotros (Dios) lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él” (2 Corintios 5:21). Cuando una esposa confía en Jesucristo como su Salvador y Señor, Él la salva de su pecado. Él la libra del dominio mortal del pecado. Ella ya no es una esclava al pecado, “...sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado...” (Romanos 6:6). El Señor Jesús lo puso así, “De cierto, de cierto os digo que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado... Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:34, 36). Hay ayuda disponible para la esposa en su lucha contra el pecado.

La ayuda que las esposas necesitan

Si una esposa es verdaderamente cristiana, Dios ha provisto todo lo que ella necesita “para la vida y la piedad.” Dios ha roto el dominio del pecado en su vida y le ha dado el poder sobrenatural del Espíritu Santo que mora en ella, para hacerla capaz de obedecer Su Palabra y someterse a Su voluntad. En los capítulos siguientes vamos a examinar los detalles específicos de lo que Dios nos dice en Su Palabra y cómo aplicar a nuestras vidas y matrimonios lo que aprendemos. Además, Jesús dijo a sus discípulos que no se preocuparan, porque Dios el Padre mandaría ayuda:

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador,

para que esté con vosotros para siempre:

el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir,

porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis,

porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Juan 14:16-17

Si esto es verdad (y lo es, si el Señor Jesucristo es su Salvador) entonces...

Las esposas no tienen excusa

Una esposa cristiana no tiene excusa, porque Dios ha provisto de manera abundante, para su batalla contra el pecado. Su Dios amoroso, misericordioso y santo ha provisto todo lo que ella necesita para llegar a ser una esposa piadosa – para llegar a ser la esposa excelente que Dios quiere que sea. Y aun cuando ella falle, puede ser perdonada. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). La única pregunta que resta es. . .

¿Está lista para empezar?

Si está lista, entonces puede inclinar su rostro y confesar a Dios que no ha sido la esposa que Dios quiere que sea. Pídale a Dios que la ayude, por medio de Su gracia, a llegar a ser la esposa excelente que Él quiere que sea. Quizás desee hacer una oración como la siguiente:

Señor, admito que no he sido la esposa que tú deseas que yo sea. Necesito tu ayuda para llegar a ser esa esposa. Ahora yo me comprometo a que mi ministerio hacia mi esposo sea el ministerio principal de mi vida. Enséñame lo que necesito saber. Quiero que mi vida y mi relación con mi esposo te glorifiquen. En el nombre de Jesús, Amén”

Si acaba de hacer esa oración con sinceridad, usted puede tener la confianza de que Dios la ha oído y va a contestar su oración porque 1 Juan 5:14 dice, “Y ésta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.”

Capítulo Dos
El Entendimiento de la Esposa
acerca de Dios

La Autoridad Protectora de Dios

Al hablar con la gente, frecuentemente enfrento sus percepciones erróneas acerca de Dios. Por ejemplo, algunos piensan que Dios es una versión elevada del Santa Claus y piensan que, si se portan bien, Dios está obligado a darles regalos y esos regalos pueden ser cualquier cosa que la persona quiera. Algunas mujeres quieren un marido piadoso, romántico o rico. Algunas otras desean belleza física, buena salud o una vida diaria ordinaria, sin heridas ni dolor. Otras creen que Dios es como un bondadoso “Abuelo Celestial”, quien pasa por alto el pecado y piensa que es una travesura de niños. Ese dios ama a todo el mundo y está feliz con ellos, con tal de que sean sinceros en cuanto a lo que creen. Hay otras personas que creen que Dios es principalmente un dios de ira. Su dios siempre está enojado y les castiga. Él es duro de corazón y está dispuesto a “desintegrarlos” en cualquier momento. Piensan que es imposible agradarle y viven desesperadas, sin esperanza en cuanto al futuro. Para esas personas, la vida cristiana es miserable.

Pero, contrario a un dios imaginario, el Dios de la Biblia es soberano, justo y un gobernante amoroso de toda la tierra y Sus criaturas. Él es el Altísimo, quien es el alfarero y nosotros somos Su barro (Romanos 9:19-21). Nosotros debemos arrodillarnos en humilde sumisión y adoración delante de Él. Nuestra perspectiva de la vida debe tener a Dios como el centro, no a nosotras mismas. Por tanto, debemos servirle, en vez de que Él nos sirva a nosotras. Sólo Él es digno de alabanza. Entender su posición apropiada como una criatura que sirve al Creador es fundamental para eliminar cualquier idea errónea que usted tenga de Dios y Su autoridad protectora sobre usted.

Este capítulo empieza a desarrollar la imagen de la esposa excelente que usted vio en el capítulo uno y explica algo de lo que necesita saber acerca de Dios y de sí misma. Al saber estas cosas, usted verá cómo puede confiar en Dios para que la proteja y porqué necesita esa protección. Comencemos, entonces, con lo que usted, como esposa, necesita saber acerca de Dios.

Lo que las esposas necesitan saber acerca de Dios

1. Dios ha planeado un ministerio para usted.

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo;

le haré ayuda idónea para él.Génesis 2:18

Dios creó una esposa para Adán que sería su ayuda idónea. Si usted es una esposa, Él también ha determinado su ministerio principal y su papel en la vida. El propósito supremo en su vida y en la de cada esposa es la de glorificar a Dios, pero glorificarlo en la manera que Él planeó. Usted debe ser una ayuda idónea para su marido (Génesis 2:18). (Véase el capítulo seis para una explicación completa de este principio).

2. Dios es bondadoso, justo y misericordioso.

Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha

inclinado a mí su oído; por tanto le invocaré en todos mis días... Clemente es Jehová, y justo; sí, misericordioso es nuestro Dios. Salmo 116:1, 2, 5, énfasis añadido

Porque Él es un Dios de gracia y misericodia, a Él le importan sus luchas y los dolores que usted siente y, de forma bondadosa, caminará con usted en cualquier circunstancia en que se encuentre. La escuchará cuando clame a Él y la bendecirá con Su cuidado y, porque Dios es santo, Su cuidado de usted siempre será bueno y justo. Por tanto, puede confiar completamente en Él.

3. El poder y el conocimiento de Dios son ilimitados.

Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas... Grande

es el Señor nuestro, y de mucho poder; su entendimiento es infinito.Salmo 147:3, 5

Debido a que el poder y el entendimiento de Dios no tienen límite, Él sabe lo que usted quiere, siente, desea y necesita. Él considera todas las posibilidades, por lo cual puede determinar lo que es mejor para usted y cómo usted lo puede glorificar al máximo. No hay límite en Su poder para cuidarla y puede sanar su corazón aunque esté completamente quebrantado.

4. Dios está obrando en su vida con un propósito.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que

fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea

el primogénito entre muchos hermanos. . .Romanos 8:28-29, énfasis añadido

Dios promete usar todas las experiencias de su vida, incluyendo cualquier maldad hecha en su contra, para su beneficio. Un ejemplo de algo bueno que resulta de la adversidad es el cambio en su carácter al ser conformada a la imagen del Señor Jesucristo. Otro ejemplo de algo bueno que resulta de la adversidad es que Dios es honrado (glorificado) grandemente si usted responde bíblicamente. Dios promete usar todas las cosas para su bien, si usted ama a Dios; y usted ama a Dios al ser una cristiana obediente (Juan 14:15).

5. Dios quiere que sea una esposa gozosa y completa.

Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos. . . Ve que van bien sus negocios; su lámpara no se apaga de noche. . . Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir. . . Y su marido también la alaba. “Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas.”Proverbios 31:13, 18, 25, 28, 29, énfasis añadido

El gozo vendrá cuando pueda ver con anticipación lo que Dios ha planeado para usted. Parte del gozo y la satisfacción que Dios quiere que usted experimente puede verse en el deleite de haber hecho su trabajo, en el sentido de satisfacción porque lo que hace es bueno y en un marido que la alaba.

Podemos ver que a Dios le importa cada esposa – incluyéndola a usted. Él, con Su entendimiento infinito y corazón compasivo, ha formulado un plan perfecto por el cual usted debe vivir. Hay un propósito en cada situación que encuentra y Dios quiere que experimente satisfacción en su papel de esposa. Cumplir con el papel que Dios ha diseñado para usted no es malo, sino que es algo bueno. Dios es bueno y hace todas las cosas bien, incluyendo Su gobierno sobre Sus criaturas. Además de tener una percepción bíblica de Dios, también necesita saber algunas cosas acerca de usted misma y las obras que Dios quiere que haga.

Lo que las esposas necesitan saber acerca de

sus obras y de sí mismas

1. Dios ha preparado buenas obras para que la esposa cristiana las haga.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para

buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que

anduviésemos en ellas.Efesios 2:10

Las obras que Dios ha preparado para usted incluyen no solamente lo que hace en su relación con su marido, sino también los motivos y las actitudes de su corazón. Enfocarse en lo que usted debe hacer, en vez de lo que su marido debe hacer, le ayudará a tener la actitud correcta. Sabemos que es fácil enfocarse en ver si los otros (en especial su marido) están cumpliendo con sus responsabilidades correctamente, pero la pregunta para la esposa cristiana es “¿estoy yo haciendo las buenas obras que Dios ha preparado para mí?”

2. ¡Las buenas obras de la esposa cristiana tienen valor eterno!

. . . la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la

declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno

cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno

que sobreedificó, recibirá recompensa

1 Corintios 3:13-14

Dios promete a los cristianos recompensas eternas por sus buenas obras en Cristo, por lo cual, como en otras áreas de la piedad, su ministerio a su marido “para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera” (1 Timoteo 4:8, énfasis añadido). ¡Qué maravillosa recompensa será esta!

3. La esposa cristiana no tiene que temer.

. . . como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual

vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer

ninguna amenaza. 1 Pedro 3:6, énfasis añadido

Dios es el que determina lo que es correcto y lo ha revelado claramente en Su Palabra. Por tanto, ¿porqué estaría usted (o cualquier otra esposa cristiana) temerosa de hacer lo correcto? Tal vez teme ser herida, desilusionada, avergonzada o “usada.” Quizás no esté segura de lo que es correcto. Sin embargo, la razón más probable para estar temerosa de hacer lo que Dios quiere es que teme no poder hacer lo que usted quiere. Hay muchas razones malas por las cuáles usaría sus recursos para cumplir sus propios deseos. Por ejemplo, si desea que su esposo sea exitoso en su trabajo (su resultado deseado), pueda que mienta a su jefe acerca de la tardanza al trabajo (a su manera). En vez de tomar las cosas en sus propias manos, haga lo correcto, diciendo la verdad y no se deje controlar por su temor.

4. El enfoque de la esposa cristiana debe estar en Dios, no en sí misma.

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan

grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado

que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemospor delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.Hebreos 12:1-2, énfasis añadido

Note que el enfoque de Cristo estuvo en “ el gozo puesto delante de Él.” Él hizo el trabajo que Dios le mandó hacer, a pesar de la humillación. Su enfoque estaba en llevar a cabo el plan del Padre y el trabajo que Él le dio; y mostró Su amor perfecto sufriendo la agonía y la vergüenza de la cruz. Si el Señor Jesucristo hubiera reaccionado de manera egoísta, no tendríamos esperanza, pues no habría un Salvador para nosotros. Si quita sus ojos de Jesús y reacciona de manera egoísta, va a sentirse miserable tratando de cumplir con el rol que Dios quiere que cumpla. Enfoque su atención en el Señor Jesús y Su propósito para su vida y no en sí misma. Ponga primero a su esposo “por el gozo puesto delante de usted.”

5. Una esposa cristiana no tiene que pecar.

. . . sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado

juntamente con Él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a

fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Romanos 6:6-7, énfasis añadido

Las esposas cristianas, como todo cristiano, cometen actos pecaminosos después de la salvación. La frase “sea destruido”, en Romanos 6:6, quiere decir “dejado sin poder.” En otras palabras, el dominio poderoso que el pecado tenía sobre ellas ha sido destruido por Cristo. Si usted es cristiana, ahora es libre para pensar y hacer lo correcto y Dios la ayudará con Su poderosa gracia. Usted no tiene que pecar. Es su opción.

Usted y sus luchas son importantes para Dios y Su entendimiento de todas sus circunstancias es infinito. Él tiene un plan especial para usted y para cada esposa y ese plan de Dios incluye las buenas obras. Además, Él quiere que usted “haga lo correcto” y se sienta gozosa y completa. La manera en que usted puede experimentar esta satisfacción está en escoger activamente ponerse bajo la autoridad de su esposo. Así, realmente, está poniéndose bajo. . .

La autoridad protectora de Dios

Dios es perfecto y podemos confiar completamente en que Él sabe lo que es mejor para nosotras, aun cuando los esposos no son perfectos y muchos, tal vez, ni sean salvos. A pesar de las imperfecciones del esposo, Dios ha escogido poner a la esposa bajo la autoridad de su marido. Hay dos pasajes en el Nuevo Testamento que declaran esto:

Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el

varón es la cabeza de la mujer,

y Dios la cabeza de Cristo.1 Corintios 11:3

Porque el marido es cabeza de la mujer,

así como Cristo es cabeza de la iglesia,

la cual es su cuerpo, y Él es su Salvador.Efesios 5:23

Ningún esposo tiene autoridad absoluta sobre su esposa porque Dios es la autoridad absoluta. Por ejemplo, si su esposo le pide mentir por él, tiene que negarse porque la autoridad de Dios prevalece sobre la de su esposo. Considere el siguiente pasaje:

Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad,

y vosotros estáis completos en Él, que es la cabeza de todo

principado y potestad...Colosenses 2:9, énfasis añadido

Entonces, cuando está bajo la autoridad de su esposo (limitada por Dios), realmente se está poniendo en el lugar más seguro – en la voluntad de Dios. Dios la ama y Él es bueno, por lo cual no necesita temer. También hay provisiones adicionales que Dios ha dado en Su Palabra para protegerla. Vamos a hablar de ellas en detalle más adelante en este libro.

Aunque la autoridad de Dios es protectora, esto no garantiza que su esposo siempre hará lo más sabio o piadoso, sino que, a pesar de lo que él haga, Dios estará obrando en su vida para “conformarla a la imagen de Su Hijo” (Romanos 8:29) y puede ser glorificado. Dios no mira la vida como nosotros la vemos, pues Su perspectiva es eterna y perfecta. Desdichadamente, la nuestra es temporal y dañada por el pecado. Es por eso que Dios nos ha dado pautas para protegernos. Pero...

¿Por qué necesita la esposa protección?

Hay, por lo menos, tres razones en las Escrituras por las cuales una esposa necesita protección.

1. La influencia que el mundo tiene sobre ella.

Porque todo lo que hay en el mundo,

los deseos de la carne, los deseos de los ojos,

y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre,

sino del mundo.1 Juan 2:16

Sin duda, todos nosotros hemos sido influenciados por la forma de pensar del mundo, los valores humanistas y los propósitos mundanos. Todas estas cosas son contrarias a los caminos de Dios. Un ejemplo de los valores mundanos es la creencia feminista de que la identidad y satisfacción de una mujer vienen de su educación y carrera. La Biblia dice que ser “cuidadosas de su casa” es una virtud (Tito 2:5). Desgraciadamente, la filosofía feminista concerniente al papel de la mujer ha penetrado todos los aspectos de nuestra cultura, incluyendo nuestras iglesias. Quizás usted ha sido influenciada en formas sutiles, las cuales no ha percibido y Dios quiere protegerla de la influencia del mundo.

2. El Diablo

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor,

y en el poder de Su fuerza.

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis

estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios,

para que podáis resistir en el día malo,

y habiendo acabado todo, estar firmes.Efesios 6:10-11, 13

Satanás está en contra de todo lo que Dios establece y, por eso, él intenta socavar el hogar y el papel de la esposa. Usted debe estar firme contra las confabulaciones del diablo siendo una cristiana obediente. Un requisito bíblico de su obediencia es someterse y mantenerse, afablemente, bajo la autoridad de su esposo (a menos que le pida pecar). Si usted no lo hace, estará fuera de la voluntad de Dios y no habrá hecho todo lo posible, bíblicamente, para “estar firme” (Efesios 6:13).

3. Frecuentemente las mujeres son engañadas más fácilmente.

La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.

Porque no permito a la mujer enseñar,

ni ejercer dominio sobre el hombre,

sino estar en silencio. porque Adán fue formado primero

después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo

engañada, incurrió en trasgresión.1 Timoteo 2:11-14, énfasis añadido

No es raro que las mujeres hoy en día se sientan contrariadas por estos versículos y esto tal vez sea porque no han sido enseñadas lo que estos versículos significan o porque reaccionan con un corazón egoísta que ha sido influenciado por la manera de pensar del mundo.

Estos versículos no significan que una mujer tiene menos valor o menos inteligencia que un hombre. De hecho, la Biblia presupone la inteligencia de la mujer cuando manda a las mujeres mayores a enseñar a las menores y menos maduras (Tito 2:3-5). Lo que estos versículos significan es que Dios, en Su sabiduría infinita, limitó el papel de la mujer en la iglesia local, en parte, porque ella podría ser engañada más fácilmente. Simplemente hay algunas responsabilidades y cargos que Dios no quiere que las mujeres tengan. Una mujer verdaderamente sabia lo aceptará, lo apreciará, y se someterá afablemente al plan protector de Dios para ella.

La protección de Dios la cubre por la estructura de autoridad que Dios ha puesto sobre usted. Su plan fue elaborado en Su perfecto y amoroso corazón. Por ejemplo, aunque un niñito tal vez nunca entienda todas las razones por las cuales su madre lo lleve al doctor cuando está enfermo, hacer eso está bien, porque ella está haciendo lo mejor para su niño. No es tan importante para la madre de un niño enfermo, que el niño entienda o no el porqué. Y así como la mamá del niño enfermo, Dios hace lo mejor para proteger a las esposas. Quizás usted nunca comprenda todas las razones por las cuales Dios hace lo que hace, pero puede confiar que Él sabe lo que usted verdaderamente necesita. Acuérdese que nunca llegará a ser lo que Dios quiere hasta que se ponga bajo el plan de Dios sometiéndose a la autoridad de su esposo.

Capítulo Tres
El Entendimiento de la Esposa acerca del Pecado

La Provisión de Dios

Una vez conocí a una mujer que estaba en una relación adúltera. Ella me dijo que era cristiana. Cuando le pregunté por qué razón Dios debía dejarla entrar al cielo, ella declaró, “Porque he sido muy buena.” Tal vez había sido una persona bondadosa, pero estaba equivocada acerca de su pecado y de su salvación. La verdad es que ninguna persona puede ser suficientemente buena para merecer el regalo de la salvación de Dios. A pesar de lo que la “buena” mujer creía, ella no conocía al Dios de la Biblia ni Su provisión para el perdón de su pecado. Quizás usted es como ella y necesita un entendimiento bíblico del pecado y la provisión de Dios para la vida eterna. Si es así, este capítulo explica cuatro características del pecado y la provisión de Dios por medio del Señor Jesucristo para confrontarse con el pecado pasado y con el presente.

Cuando Dios creó a Adán y Eva, les dio la habilidad de pensar, sentir, responder a otros y distinguir lo bueno de lo malo.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó;

varón y hembra los creó.Génesis 1:27

Las habilidades que Dios dio a Adán y Eva fueron declaradas buenas por Dios.

Y vio Dios todo lo que había hecho,

y he aquí que era bueno en gran maneraGénesis 1:31, énfasis añadido

Así es como el hombre era hasta que Adán y Eva pecaron. Desde entonces, toda persona ha tenido el pecado en su vida y las buenas habilidades que Dios les dio han sido pervertidas por el hombre pecaminoso. Por ejemplo, Dios dio al hombre la habilidad de pensar, pero los hombres usan esta habilidad para planificar y llevar a cabo robos de bancos. Dios dio al hombre la habilidad de sentir y tener emociones, pero, muchas veces, las esposas se sienten tensas y nerviosas y, por eso, le gritan a sus niños. Dios dio al hombre la habilidad de responder de una manera bondadosa y paciente, pero la gente, muchas veces, responde de una manera dura, impaciente y dañina (Efesios 4:29). Dios dio al hombre una conciencia para distinguir el bien del mal (Hebreos 10:22), pero ¡cientos de cárceles llenas, y hasta sobre pobladas, nos muestran las opciones que algunas personas han escogido! La verdad es que no hay ninguna parte de la creación de Dios que el hombre pecaminoso no haya pervertido.

La tendencia pecaminosa del hombre ha afectado toda área de la vida incluyendo la relación entre esposo y esposa. Pero, antes de que podamos ver de manera práctica, cómo nuestra tendencia a pecar ha afectado a las esposas, tenemos que entender las características básicas del pecado.

Cuatro características del pecado

1. El pecado es universal. Ninguna persona es inmune.

. . . por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.Romanos 3:23

2. El pecado es abierto y obvio a otros.

Y manifiestas son las obras de la carne, que son:

adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría,

hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas,

disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras,

orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os

amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican

tales cosas no heredarán el reino de Dios…

Gálatas 5:19-21, énfasis añadido

3. El pecado no puede ser escondido de Dios.

Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo

grande de su estatura, porque yo lo deshecho; porque Jehová

no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que

está delante de sus ojos, pero Jehová mira al corazón.1 Samuel 16:7, énfasis añadido

Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia;

antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos

de aquel a quien tenemos que dar cuenta.Hebreos 4:13

4. El pecado es castigado justamente.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.Romanos 6:23, énfasis añadido

. . . por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y

llevará las iniquidades de ellos.Isaías 53:11

Todo hombre peca. Su pecado puede ser obvio o con pensamientos y motivos secretos. Como Dios es omnisciente, Él conoce cada pensamiento y acción del hombre y, porque Él es santo, tiene que castigar el pecado. Afortunadamente para la humanidad, Dios, por Su corazón de amor y misericordia, proveyó un pago para la pena del pecado. Su provisión fue el Señor Jesucristo.

Nuestra provisión por medio de Cristo

Jesucristo recibió el castigo de Dios por el pecado por cuanto Él murió en nuestro lugar en la cruz del Calvario. Él es nuestro sustituto. Nosotros merecemos la muerte, pero en vez de eso, Cristo fue castigado por nosotros. El profeta Isaías lo expresó de esta manera, “el castigo de nuestra paz (el castigo que merecemos) fue sobre Él” (Isaías 53:5, comentario añadido en paréntesis). Cualquier persona puede ser perdonada de sus pecados y justificada (declarada “justa” por Dios por los méritos de la obra de Cristo) si “…cree en el Señor Jesucristo…” (Hechos 16:31). El apóstol Pablo especificó lo que quería decir cuando dijo “creyeres” en Romanos 10:9. Allí Pablo explicó que si “confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

Quizás usted haya oído acerca de Jesús toda su vida. Tal vez es miembro de una iglesia y hasta ha sido bautizada. Tal vez hasta sea la superintendente de la escuela dominical, pero si nunca ha confiado en Jesucristo, solamente tiene una religión externa. Si desea, ahora mismo puede inclinar su rostro en actitud humilde ante Dios, pedirle que tenga misericordia de su alma, confesar su pecado, y pedir el perdón de Dios y, en sus propias palabras, confesar a Jesús como Señor y Maestro de su vida.

Si usted ha puesto su fe (confianza) en Jesucristo y sólo en Él como su Señor y Salvador, ahora no está bajo la ira de Dios. Todos sus pecados han sido perdonados – pasados, presentes y futuros. No solamente está limpia de su pecado, sino también ha sido puesta por Dios en una unión sobrenatural con Cristo. Ahora, Dios quiere que tenga la seguridad de su salvación.

Estas cosas os he escrito a vosotros

que creéis en el nombre del Hijo de Dios,

para que sepáis que tenéis vida eterna,

y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.1 Juan 5:13, con énfasis añadido

Si es cristiana, ¡qué gozo saber que ha sido perdonada por Dios de su pecado! Además de saber que ha sido perdonada de su pecado, necesita saber…

Cómo confrontar las consecuencias de sus pecados anteriores

Pero ¿qué si es que ha cometido un pecado muy vergonzoso en su pasado que nunca le ha dicho a su esposo? ¿Qué si ha sido inmoral? ¿Qué si ha tenido un aborto o haya sido homosexual o ladrona? Es importante que entienda la perspectiva de Dios sobre su pasado. El apóstol Pablo escribió su primera carta a la iglesia en Corinto, a una gente que había cometido muchos pecados morales. Acuérdese, él estaba escribiendo a los cristianos de esa iglesia.

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?

No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras,

ni los adúlteros, ni los afeminados,

ni los que se echan con varones, ni los ladrones,

ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes,

ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados,

ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el

nombre del Señor Jesucristo,

y por el Espíritu de nuestro Dios.1 Corintios 6: 9-11, énfasis añadido

Por supuesto, si usted es cristiana, necesita creer en Dios cuando dice, “…y esto erais algunos.” En él, “…las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Si es salva, usted ha sido perdonada de todo su pecado y declarada justa ante Dios; pero, si hay algo que posiblemente afecte su matrimonio, tal vez necesite limpiar su conciencia con su esposo. Si está en duda, consulte a su Pastor.

Si es cristiana y ha tratado con su pecado del pasado bíblicamente, estoy segura de que se da cuenta que todavía peca. Pero, ¿cómo quiere Dios que…

Trate con el pecado presente

El pecado penetra cada aspecto del comportamiento del hombre, incluyendo el matrimonio. Dios provee perdón del pecado por medio del Señor Jesucristo, por tanto, el hombre puede ser perdonado por Dios y puede vivir en armonía con los hombres (¡esto incluye a los esposos y esposas!). Los cristianos deben aceptar, con gratitud, el perdón que tienen en Cristo y también dar perdón, de gracia, a sus cónyuges “…perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32). (Para más información acerca del proceso de perdonar, vea al Capítulo Nueve). Dios ha provisto a Cristo para nosotros, pero ¿cuál es nuestra responsabilidad? Somos responsables de arrepentirnos. Si nuestro pecado ha llegado a ser un hábito, entonces nuestros frutos de arrepentimiento van a tomar tiempo y mucho trabajo para desarrollarse. De hecho, el arrepentimiento empieza con…

Un proceso diligente

No todo pecado es tan devastador para un matrimonio como los ejemplos, mencionados anteriormente, de inmoralidad sexual. Pero cualquier pecado corroerá la unidad que Dios quiere que las parejas cristianas tengan. Todo cristiano trae al matrimonio viejos hábitos pecaminosos en la forma de pensar y responder que dañan su matrimonio y afligen al Señor. El arrepentimiento es un proceso que normalmente incluye más que confesar el pecado a Dios y a su esposo. Puede ser que tome bastante tiempo y esfuerzo, y es por eso que somos instruidos en las Escrituras “…Ejercítate para la piedad” (1 Timoteo 4:7, énfasis añadido).

La palabra griega en el Nuevo Testamento para la disciplina es gymnazo, que quiere decir “ejercer o entrenar”. Es de donde viene la palabra gimnasio en español. En otras palabras, quiere decir practicar algo a menudo hasta que lo domine. Lo piadoso que llegamos a ser, dependerá de cuan diligentes seamos en esforzarnos por ello. Los viejos hábitos de pensamiento y las respuestas pecaminosas no desaparecen de repente, sino que tienen que ser reemplazados con maneras de pensar y responder piadosas. Los cristianos tenemos que ser transformados “…por medio de la renovación de nuestro entendimiento” (Romanos 12:2). Mientras luchamos contra tales cosas, el Espíritu Santo nos va a capacitar, sobrenaturalmente, para lograrlo. Eventualmente, la respuesta piadosa vendrá a ser la respuesta automática. Este proceso se explica en Efesios 4 y Colosenses 3, y se llama...

El Proceso Bíblico del Cambio


DEJAR PONER
“ . . .despojaos del viejo hombre”Efesios 4:22 “ ...y vestíos del nuevo hombre...”Efesios 4:24
“ . . .desechando la mentir . . .”Efesios 4:25 “. . .hablad verdad cada uno con su prójimo.” / Efesios 4:25
“ El que hurtaba, no hurte más...”Efesios 4:28 “. . .sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.”Efesios 4:28
“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.”Efesios 4:31 “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:32

El pecado empieza en su corazón, con lo que desea. Lo que desea, en parte, determina cómo habla consigo misma. Una persona puede ser exitosa en modificar su comportamiento externo, pero la única manera de glorificar al Señor Jesucristo es pensar de acuerdo a Su Palabra (Romanos 12:2). El siguiente cuadro muestra ejemplos de cómo una esposa puede tener pensamientos errados y pecaminosos en vez de “ponerse” pensamientos correctos y piadosos.


PENSAMIENTOSPECAMINOSOS Y MALOS PENSAMIENTOSCORRECTOS Y PIADOSOS
1. “¡Lo odio!” 1. “No siento amor por él ahora, pero escojo amarle, respondiendo de una manera amable.”
2. “¡No hay esperanza para este matrimonio!” 2. “¡No hay esperanza para este matrimonio!”
3. “ No puedo ser lo que Dios quiere que sea porque mi esposo no es un hombre piadoso.” 3. “Quizás él es un fracaso total ante Dios, pero yo no tengo que ser igual. Yo puedo agradar a Dios a pesar de que él no lo haga.”
4. “¡No puedo aguantarlo más!” 4. “Yo puedo aguantar, ya que “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir…´” 1 Corintios 10:13
5. “Quisiera estar con el esposo de mi amiga. Él la trata muy bien.” 5. “Gracias, Dios, por mi esposo. ¿Qué puedo hacer yo por él para mostrarle que él es especial para mí?”
6. “Jamás le digo lo que estoy pensando. Si lo hago, él no va a pensar bien de mí.” 6. “Yo puedo aprender a decir la verdad con amor. Dios me dará la gracia para responder a su reacción, sea la que sea.”
7. “Quisiera que él no me molestara.” 7. “Gracias, Dios, por un esposo que quiere estar conmigo.”
8. “Si él me amara, sería más romántico.” 8. “El amor” no busca lo suyo´. ¿Qué puedo hacer yo para mostrarle mi amor?” (1 Corintios 13:5)

Cambiar los pensamientos pecaminosos empieza con el reconocimiento de los pensamientos egoístas y sin amor, los cuales están llenos de venganza y amargura o que no son bíblicos en ninguna manera. Cuando se dé cuenta de que su pensamiento es malo, confiéselo al Señor (esté de acuerdo con Dios que el pensamiento es pecaminoso). Sin embargo, como el arrepentimiento quiere decir que hay un cambio de opinión, el proceso de arrepentimiento no está completo hasta que usted lo reemplace con un pensamiento piadoso y justo. Allí es cuando usted ha “dejado” un pensamiento que le honra a usted misma y se habrá “puesto” un pensamiento que honre a Dios. Es un proceso que requiere esfuerzo. La cantidad de esfuerzo que usted muestra en ponerse los pensamientos y acciones correctas influirá directamente en su crecimiento a la imagen del Señor Jesucristo. Si se esfuerza en esto, se estará ejercitando “para la piedad” (1 Timoteo 4:7).

Resumen

Hemos visto que el pecado puede ser oculto o abierto. El pecado es una característica universal del hombre caído y sólo el Hijo de perfecto de Dios, Jesucristo, pudo proveer la manera de satisfacer la demanda justa de Dios contra el pecado. Dios hace todo el trabajo en la salvación del hombre. La salvación es por Su gracia y no está basada en ningún mérito del hombre (así sea “bueno”). La provisión de Dios por el pecado empieza con la cruz y continúa con gracia para el “oportuno socorro”, para crecer y madurar como cristianos (Hebreos 4:16). Con la gracia de Dios, podemos trabajar diligentemente en “dejar” los pensamientos pecaminosos y “ponernos” los pensamientos bíblicos y las acciones y correctas.

…conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;

sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera

de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas

corruptibles, como oro y plata,

sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin

mancha y sin contaminación.1 Pedro 1:17-19

Capítulo Cuatro
El Entendimiento de la Esposa
Acerca de las Relaciones

El Modelo de Dios

(Los conceptos de este capítulo han sido adaptados con permiso del material escrito por Stuart Scott, Pastor y Profesor del Seminario Bautista del Sur, Louisville, Kentucky.)1

Al aconsejar a las damas, frecuentemente oigo la queja, “Tengo un problema con una relación” o “Necesito ayuda para saber qué hacer sobre una relación en particular.” Su “problema” relacional puede ser con su madre, su hermano, su hijo, su amiga, su Pastor, su compañera de trabajo o su esposo. Como consejera, busco ejemplos de las Escrituras que ayuden a la esposa a ver un modelo piadoso que ella puede seguir. El mejor ejemplo que tenemos es el que encontramos en la Trinidad. Los miembros de la deidad son ejemplos vivientes para nosotros de una relación perfecta.

A Dios le importan las relaciones. Él caminó con Adán en lo fresco del día, se llevó a Enoc para estar con Él, dio a Noé Su favor. Comió, habló, e hizo un pacto con Abram. Consoló a Agar en el desierto y le dio esperanza. Providencialmente trajo a José a Egipto y lo preparó para un día futuro. Hasta dejó que Moisés viera su gloria de una manera especial. Hizo de David un rey y le dio un corazón completamente dedicado a Dios. Y proveyó la manera para que el hombre pecaminoso pudiera ser reconciliado con Él, por medio de la obra expiatoria de Jesucristo en la cruz.

Poco tiempo antes de su arresto y crucifixión, Jesús oró al Padre por aquellos quienes, eventualmente, pondrían su fe y confianza en Él. Basó su oración en la obra que estaba por hacer a favor de ellos en la cruz y cómo el Padre se glorificaría en ello. Pidió en oración a Dios, “Santifícalos en tu verdad,” y también pidió que los creyentes estuvieran unidos con Dios para que “todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti , que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” Juan 17:21 (énfasis añadido).

Jesús también oró para que los creyentes tuvieran unidad perfecta y completa entre ellos. “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” Juan 17:22,23 (énfasis añadido).

Todo creyente tiene, de forma sobrenatural, la unión y posición por la cual Jesús oró en Juan diecisiete. Si son marido y esposa, también están unidos por Dios en “una carne” (Génesis 2:24). La palabra hebrea para “uno” es echad que quiere decir “uno, igual, completo, o de una vez.” La misma palabra es usada en Deuteronomio 6:4 para decir “el Señor es uno.”2 En otras palabras, de alguna manera Dios hace del marido y de la esposa “uno” como en la Trinidad, una unidad compuesta.

La unidad que Dios desea que Su pueblo tenga en sus relaciones sólo es posible por medio de Jesucristo. Mucho de lo que se perdió en la caída del hombre puede ser recuperado por la unión con Cristo, pues solamente en Cristo, la relación entre el esposo y la esposa puede ser piadosa, bondadosa y verdaderamente íntima.

La relación entre la deidad es nuestro modelo para toda relación. Desde la eternidad pasada, Dios (la Trinidad) ha establecido el modelo a seguir en todas nuestras relaciones. La relación dentro de la Trinidad es íntima y cercana. Así como hay armonía en la Trinidad, también puede haber armonía en la relación matrimonial. Dios tiene como propósito que tengamos esa experiencia. Tenemos que ir a Dios para ver este plan perfecto.

Dentro de la Trinidad hay ciertos ingredientes que se combinan para hacer que su relación sea perfectamente íntima y armoniosa. Estos ingredientes son las cualidades del carácter piadoso que cada miembro de la Trinidad posee desde siempre. Dios deseó que la humanidad tuviera muchas de estas mismas características. Pero desgraciadamente, el hombre pecaminoso ha pervertido cada característica piadosa dada originalmente a Adán y Eva. Al estudiar el siguiente cuadro, podrá ver fácilmente como la relación entre las personas se dañan.

Como puede ver, la Trinidad tiene unidad y armonía perfectas. “De hecho, los tres miembros de la Deidad están tan interrelacionados que parecen ser una sola persona, cuando en efecto, son tres.”3 Ya que los tres miembros de la deidad son nuestro ejemplo perfecto, tome un poco de tiempo pare leer con cuidado la siguiente explicación de cómo se relacionan los miembros de la Trinidad.

La Trinidad es una relación en la cual tres personas eternas (siendo cada una perfecta en carácter y totalmente igual en su ser, poder, y gloria) se revelan, se conocen y se aman bondadosa y perfectamente para el bien del otro dentro del contexto de un compromiso eterno. Cuando deciden proponer y lograr una meta, con el propósito de que haya orden y economía, Dios el Hijo y Dios el Espíritu se someten voluntariamente a Dios el Padre para que todo funcione de acuerdo con sus planes perfectos. Al trabajar juntos, están totalmente unidos en deseo, pensamiento y acción hasta que la meta se complete. Son una pluralidad dentro de una unidad.4

Características de la Trinidad

(resulta en armonía e intimidad perfecta)

1. Bondadoso, compasivo y misericordioso.

2. Abierto y transparente.

3. Muestra bondad hacia el otro al glorificar al otro.

4. Amor – actos de sacrificio para el otro.

5. Comunicación perfecta entre ellos.

6. Honesto y verdadero, comprometido a una norma justa.

7. Conocimiento y entendimiento perfecto entre ellos.

8. Confiable y fiel en sus relaciones.

9. Cuando trabajan en una obra, hay orden, un propósito, y subordinación voluntaria del Hijo y del Espíritu al Padre. (No hay intención de demandar sus “derechos.”)

Características del Hombre Caído

(resulta en una falta de armonía e intimidad)

1. No gentil, sin misericordia y cruel.

2. Cerrado, privado, y protector de sí mismo.

3. Muestra malicia haciendo pedazos al otro por edificarse a sí mismo.

4. Egoísta – los actos son para sí mismo.

5. Herirse entre ellos por no comunicarse bíblicamente.

6. Engañoso, mentiroso, y dedicado sólo a sí mismo.

7. Conocimiento y revelación limitada entre ellos.

8. Incierto, infiel, y falto de confianza, debido a que todo en su relación está condicionado. (“Si tú lo haces, entonces yo lo hago también…”)

9. Probablemente va a manipular con enojo, lágrimas, y amenazas para poder salirse con la suya. (Quizás se apega desesperadamente a sus “derechos.”)

Los esposos y esposas harían bien si aprendieran del patrón de Dios y se propusieran lograr (por la gracia de Dios) estas mismas características . De nuevo, ésa es la meta y deseo de Dios para nosotros (Efesios 5:22-23). Observe cuan grande amor hay dentro de la Trinidad. También, note la humildad. Aunque son seres iguales, el Hijo y el Espíritu se someten voluntariamente al Padre. Se comunican íntimamente entre ellos. No hay confusión, sólo armonía y unidad perfecta. La unidad perfecta es la norma de Dios dentro de la Trinidad.

¿Cuál, entonces, es la norma de Dios para la humanidad dentro de sus relaciones?

La norma de Dios para el hombre dentro de sus relaciones es de ser y conducirse como el Señor Jesucristo. Ya hemos visto que Jesús oró en el jardín de Getsemaní que “todos (creyentes) sean uno, como tú, oh Padre en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros…” Juan 17:22-23 (énfasis añadido). Las oraciones de nuestro Señor para nosotros no han cesado. “por lo cual también puede salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).

Para que usted sea perfeccionado en unidad, tiene que dejar de hacerse preguntas como “¿Qué hará por mí? O “¿Qué voy a sacar yo de esto?” o “Cómo va a satisfacer mis deseos (necesidades)?” En cambio, pregúntese “¿Cómo podemos glorificar a Dios?” o “Cómo podemos andar en una manera agradable a Dios, disfrutando al hacerlo?” Deje que su ambición sea como la de Pablo, la cual fue “serle agradable” (2 Corintios 5:9). Además, Pablo consideró tan importante el asunto de agradar a Dios que describe su propósito entero en la vida con las palabras “el vivir es Cristo…” (Filipenses 1:21).

Por naturaleza nos exaltamos, y cuando lo hacemos somos como el Rey Belsasar de Caldea a quien Dios dijo por medio del profeta Daniel, “Sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido…y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste” (Daniel 5:23). Poco después de esta advertencia, Belsasar miró con terror mientras una mano enviada por Dios escribió una inscripción en la pared. La inscripción explicó el fin inminente del reino de Belsasar. Esa noche, Belsasar fue asesinado. ¿Fue un insulto peor que el Rey Belsasar no glorificara a Dios o que nosotros no lo hagamos? Por supuesto que no. Dios quiere que nosotros le glorifiquemos y le sirvamos, que pensemos y nos conduzcamos como Jesucristo lo hizo, y que participemos activamente en el proceso de ser “conformados a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29).

Dios quiere que dejemos de vivir para nuestro ser, que dejemos de destruir relaciones, y que empecemos a vivir para Él. Pablo escribió a la iglesia en Corinto diciendo, “…para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” 2 Corintios 5:15 (énfasis añadido). Es fácil vivir para una misma, pero al final no trae satisfacción y lo deja a una vacía. Tal vez esté pensando, “Estoy dispuesta a esforzarme para tener una relación más íntima con mi marido, pero él no.” Si él no está dispuesto a comunicarse o es cruel y usted aún le responde de forma piadosa, entonces sufre a causa de la justicia y Dios va a suplir sus necesidades. (Para más información acerca del pecado de un marido, véase el Capítulo Catorce).

Cuando usted acude a Dios y desea tener una relación normal con su marido, tiene que llegar a ser como Jesús y portarse como Él (Para más información acerca de cómo llegar a ser más como Jesús, véase el Capítulo Cinco) y Para ser como Cristo, tiene que pensar y actuar como Cristo. Para llevar a cabo esta meta, su motivación debe cambiar de “¿Qué puedo sacar yo de esto?” a “¿Qué puedo dar?” (Leer 1 Corintios 13:5; Filipenses 2:2-3). Por tanto, no debe esperar agradecimiento ni reconocimiento, sino saber que está cumpliendo su deber mínimo con Dios. Jesús nos comparó al esclavo quien solamente hizo lo que debía:

A sí también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos. / Lucas 17:10, énfasis añadido

Dar de sí misma a su esposo no es hacer más o ir más allá de su deber, sino cumplir su deber. Debe ser bondadosa con su marido y ser abierta, transparente, y honesta con él. Quizás luche con ser abierta, transparente y honesta y, si es así, la razón puede ser porque una persona pecaminosa:

...busca aislarse.

...busca estar en control.

...busca protegerse de ser herida/del dolor.

...busca esconderse.

...tiene la tendencia a enfocarse en sí misma.

Porque nuestra tendencia natural es hacia “nosotros mismos”, es importante estar diariamente en la Palabra de Dios que es “viva y eficaz” y “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). El Espíritu Santo usará la Palabra Sagrada de Dios para convencerle al nivel más profundo, para que su motivación en su relación con su marido sea para la gloria de Dios en vez de para sí misma.

En su relación con su marido, Dios quiere que se comunique con amor y que experimente una intimidad piadosa a través de compartir pensamientos, deseos presentes y futuros, aspiraciones, metas, luchas, y lecciones espirituales. Él quiere que usted sea abierta, honesta y transparente. Sus palabras deben ser edificantes, sus actos sacrificiales y su motivo debe ser la gloria de Dios. Acuérdese de que su modelo para la unidad es la Trinidad. Él quiere no solamente que sea como Jesús, sino que también ayude a su esposo a ser lo más semejante a Jesús. Su propia transformación en ser más y más como Jesús es el proceso de santificación progresiva. Cuando usted y su marido cristiano se ayudan mutuamente a ser más como Jesús, eso es el proceso de santificación mutua. La santificación progresiva y la santificación mutua serán explicadas en el próximo capítulo.

Capítulo Cinco
El Entendimiento de la Esposa
acerca del Matrimonio

El Propósito de Dios

Recientemente, asistí a la reunión de treinta años de mi escuela secundaria. Allí tuve la oportunidad de reencontrar a algunos compañeros de clase, incluyendo uno con el que iba en el mismo carro cada día. ¡Los dos habíamos cambiado mucho desde el octavo grado! Él me contó acerca de una experiencia que tuvo con el consejero de la escuela mientras todavía estábamos en la secundaria. El consejero le dijo a mi amigo que jamás sería aceptado en una escuela prestigiosa de ingeniería de nuestra ciudad. Además, le dijo que aun si la escuela lo aceptaba, nunca se graduaría. Yo recuerdo el día en que fue aceptado. ¡Él y su familia estaban tan emocionados! Él tenía una meta, la persiguió diligentemente y cuatro años más tarde se graduó. Treinta años después, ¡todavía disfrutaba del fruto de su carrera y vino a la reunión en su Mercedes Benz con una etiqueta mostrando la insignia del Instituto de Tecnología de Georgia!

Así como mi amigo del colegio tenía una meta y la persiguió, los esposos y esposas deben tener una meta bíblica para sus relaciones, y deben procurarla. Ya vimos el modelo de Dios para la unidad en el matrimonio – la Trinidad. Ahora vamos a aprender cómo ambos, el esposo y la esposa, deben servirse mutuamente a través de la búsqueda del propósito de Dios para el matrimonio.

La meta de Dios para el matrimonio

La meta del marido y la esposa cristiana en su matrimonio es tener una unidad caracterizada por una amorosa comunión espiritual y física, la cual glorifique a Dios y aumente el crecimiento personal y espiritual (Génesis 2:24; Efesios 5:22-33; Gálatas 6:1; Hebreos 13:4). La unidad y el crecimiento espiritual se alcanzan cuando cada uno ayuda al otro a crecer más a la imagen del Señor Jesucristo.

Este crecimiento y unidad espiritual en el matrimonio no ocurre por casualidad, sino en proporción a la diligencia con la cual la pareja lo busque.

Crecer en unidad y espiritualmente toma lugar en formas medibles, concretas y prácticas. Por ejemplo, podemos verlo cuando una esposa deja de ser sarcástica y áspera en su tono de voz con su esposo y empieza a responder de manera bondadosa, tierna y paciente. Este tipo de cambio no solamente promueve la unidad, sino también glorifica a Dios, porque ella obedece la Palabra de Dios. Así también, el Espíritu Santo muestra el poder y gracia de Dios por la habilidad que le da a la esposa para cambiar. Rara vez se alcanza una meta por casualidad, y, llegar a tener la unidad que Dios desea, demanda compromiso, perseverancia, diligencia y la gracia de Dios.

No hay una fórmula instantánea por la cual una pareja cristiana pueda llegar a tener el crecimiento espiritual y el tipo de unidad amorosa que verdaderamente glorifique a Dios; pero hay, por lo menos, cuatro formas específicas por las cuales la meta se puede alcanzar:

Formas bíblicas para alcanzar la unidad y el crecimiento espiritual

1 Haga de su matrimonio un asunto de oración fiel.

2 Comprométase a un plan de acción que sea bíblico.

3 Tome responsabilidad personal por sus fallas y arrepiéntase.

4 Sométase a y participe en el proceso de “santificación mutua.”

Veamos cada uno de estos puntos más a fondo.

#1 y #2 – Ore fielmente y comprométase a una plan de acción bíblico

Empiece orando frecuente y fielmente que su matrimonio glorifique y agrade a Dios. Sea específica en sus peticiones a Dios, humíllese delante de Él, reconozca sus debilidades, confiese su pecado y pida a Dios que cambie sus debilidades y las de su esposo por habilidades. No pierda la esperanza, sino reconozca que Dios la oye y que Él va a responderle. Cuando ore, comprométase con el Señor a seguir un plan de acción que sea bíblico. Un plan de acción bíblico es simplemente un plan basado en las Escrituras. Empiece tomando responsabilidad personal por sus propias fallas.

#3 – Tome responsabilidad personal por sus propias fallas y arrepiéntase

En sus testimonios, muchos esposos cristianos expresan su gratitud por la influencia que sus esposas han tenido sobre ellos. Si su esposo es incrédulo o no tiene interés en su crecimiento espiritual, usted todavía puede glorificar a Dios y tener un efecto positivo sobre él. Empiece orando y pidiendo a Dios que le muestre el pecado en su propia vida, la de usted. Lograr el propósito de Dios en el matrimonio empieza cuando uno de los esposos quita “la viga que está en su propio ojo” (Mateo 7:3). El Señor Jesucristo lo explicó de esta manera:

¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.Mateo 7:3-5, (énfasis añadido)

El Señor Jesucristo no está diciendo que usted nunca debe ir tras la paja en el ojo de su esposo, sino que, primero, usted tiene que asegurarse de que su propia vida esté en orden. Entonces, va a poder ver claramente al confrontar a su esposo con su pecado.

Cuando ora, “Señor, saca la viga de mi ojo para mostrarme el pecado en mi propia vida,” Dios va a contestar esa oración porque es una oración humilde y por tanto le glorifica. Prepárese para a las respuestas que Dios le dará, buscando discernir las formas en las que Dios conteste tal oración.

Cómo Dios le muestra su pecado

1. Al convencerla cuando oye o lee la Palabra de Dios.

Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante

que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma

y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los

pensamientos y las intenciones del corazón.Hebreos 4:12, (énfasis añadido)

2. Cuando trae a alguien que le confronte.

Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos

del que aborrece. / Proverbios 27:6

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a

la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla,

habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la

Palabra… / Efesios 5:25,26

Cuando se encuentra con alguien que piensa que usted tiene un problema de pecado, usted puede escoger cómo responder. Puede responder con un corazón agradecido, confesando su pecado y desechando el pecado en particular o puede responder con un corazón egoísta, que se siente avergonzado, enojado, defensivo, resentido o vengativo. Si responde de la última manera, usted tiene un orgullo pecaminoso. El orgullo pecaminoso causa contienda y vergüenza porque “ciertamente la soberbia concebirá contienda…” (Proverbios 13:10). Además, la Escritura dice que “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Proverbios 16:18). Nunca es agradable ver nuestros errores, pero responder de una manera pecaminosa sólo complica su pecado. Sacar la viga de su propio ojo es donde tiene que empezar el trabajo práctico de la santificación mutua.

#4 – Sométase y participe en el proceso de santificación mutua

La santificación mutua en el matrimonio es el proceso bíblico por el cual se ayudan mutuamente a ser conformados a la imagen del Señor Jesucristo.

El esposo, como el líder espiritual de la familia y tratando a la esposa como “coheredera de la gracia de la vida”, debe ayudarla a crecer y madurar como creyente (1 Pedro 3:7). La esposa, como “ayuda idónea”, debe ayudar a su esposo a crecer y madurar como cristiano (Génesis 2:18).

Para entender bien el concepto de santificación mutua, empezaremos explicando la santificación. La palabra santificación en la Biblia viene de la raíz hagios que quiere decir ser santo. Hay tres tipos principales de santificación que se enseñan en las Escrituras: posicional, progresiva y futura.

El primer tipo es la santificación posicional. La santificación posicional se obtiene en el momento de la salvación de la persona y es, totalmente, la obra de Dios. Dios llama al pecador, le da el deseo de buscarle, lo convence de su pecado, lo limpia de su pecado y salva su alma.

Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto

a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os

haya escogido desde el principio para salvación, mediante la

santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.2 Tesalonicenses 2:13 (énfasis añadido)

El último tipo de santificación es la santificación futura, la cual también es, completamente, la obra de Dios. Esta se manifestará cuando el Señor Jesucristo venga por Su iglesia y la lleve para estar con Él y, durante el proceso, dará a cada miembro un cuerpo nuevo, santificado, puro y santo.

Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría…Judas 1:24 (énfasis añadido)

El otro tipo de santificación es la santificación progresiva. Vamos a verla en más detalle. Este aspecto de la santificación empieza en el momento de la salvación y termina cuando usted entra en la presencia del Señor. En este proceso, usted crece y madura como cristiano, llegando a ser más conformado a la imagen del Señor Jesucristo. No es sólo una obra de Dios cuando Él lo convence, lo disciplina y lo ayuda, sino también es una obra del hombre por la cual usted es responsable de crecer según el mandato “creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18. Nota: “crecer” está en forma imperativa, lo cual indica que es un mandato.) También usted es responsable de “seguir el amor” (1 Corintios 14:1), de pensar en “las cosas del Espíritu” (Romanos 8:5, las “cosas del Espíritu” son las cosas que Dios desea), de “huir de la fornicación” (1 Corintios 6:18), y de “ejercítate para la piedad” (1 Timoteo 4:7; énfasis añadido). Hay mucho que hacer para llegar a ser más como Cristo. Dios le ayudará a crecer espiritualmente por el poder del Espíritu Santo. Él la moldeará conforme a Su imagen a través de las pruebas. De hecho, las Escrituras nos muestran muchas maneras en las que podemos crecer.

Maneras por las cuales Dios nos ayuda a llegar a ser más como Cristo


PRUEBAS O PRESIONES CITAS EN LAS ESCRITURAS CUALIDADES POTENCIALES DE CARÁCTER
1. Llevarse bien con su esposo Efesios 4:1-3 Filipenses 4:2,3 Humildad, mansedumbre, amor, diligencia, paciencia Vivir en armonía
2. Sufrir por el Señor 1 Pedro 4:12,13 Gozo, gratitud, una confianza más profunda en Dios
3. El pecado de otros (posiblemente de su esposo) 1 Pedro 3:8,9 Armonía, compasión, hermandad, bondad, humildad
4. Presiones financieras Filipenses 4:11,12 Contentamiento
5. Trabajo diario Colosenses 3:23 1 Tesalonicenses 4:11,12 Trabajo de corazón Portarse apropiadamente, responsable en cuanto a las finanzas
6. Enfermedad (por causa del pecado) Santiago 5:14,15 Arrepentimiento
7. Pruebas (tentaciones tribulaciones) Santiago 1:2,3,12 Gozo, paciencia
8. Providencialmente estorbada Santiago 4:13-16 Consciente de la soberanía de Dios
9. La muerte de un ser querido 1 Tesalonicenses 4:13-18 Tener esperanza en el Señor
10. Sobrellevar los unos las cargas de los otros Gálatas 6:2 El amor
11. Ser amonestada por Dios Romanos 15:14 1 Tesalonicenses 5:14 Colosenses 1:28,29 Colosenses 3:16 Perseverancia, paciencia, sabiduría, diligencia, gratitud, humildad

Así como Dios nos ayuda como individuos a crecer a la imagen Cristo, Él también ayuda a las parejas a crecer, madurar y ayudarse mutuamente para ser más como Cristo. Este proceso se llama la “santificación mutua” y está bajo la categoría de la “amonestación por otros” en el cuadro previo. Como resultado, ambos, esposo y esposa, deben aprender cómo recibir y dar una amonestación de manera apropiada.

Una amonestación es una expresión de censura o reprensión. Una amonestación bíblica es decirle a alguien lo que está haciendo mal, con el objeto de restaurarle en su relación con Dios. Cuando un esposo o esposa cristiana amonesta a su pareja, está señalando el pecado en la vida de esa persona, por lo cual hay ciertas reglas bíblicas que uno debe seguir al amonestar a alguien.

Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

Mateo 18:15 (énfasis añadido)

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

Gálatas 6:1 (énfasis añadido)

Cuando una amonestación se hace en privado, con gentileza y con el motivo de restaurar a la otra persona, entonces es hecha con amor. Cuando alguien no quiere amonestar a su pareja, de seguro está más preocupado por “¿Qué efecto tendrá esto sobre mí?” que por ayudar a su pareja. Éste tipo de reacción es egoísta y no muestra amor. Si aman a Dios y a su pareja, entonces se amonestarán mutuamente en amor, de manera bíblica.

La manera en que usted responde a la amonestación de su esposo es reflejo de su deseo de ser como Cristo. Empiece considerando que la amonestación, por lo menos, posiblemente sea válida. Luego, considere las siguientes maneras apropiadas de responder a una amonestación.

La manera correcta de responder a la amonestación 5

1. Tome tiempo para reflexionar sobre lo que le han dicho.

El corazón del justo piensa para responder; mas la boca de los impíos derrama malas cosas. / Proverbios 15:28

2. Escudriñe las Escrituras para determinar cuál es el pecado y cómo “despojarse de él”.

…despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre… / Efesios 4:22-24

3. Pídale a su esposo que le dé algunos ejemplos específicos de cómo usted podría haber respondido mejor a su amonestación.

La ciencia del prudente está en entender su camino; mas la indiscreción de los necios es engaño. / Proverbios 14:8

4. Confiese su pecado.

Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. / 1 Juan 1:9

5. Muestre el fruto de arrepentimiento. Deje de cometer el pecado y empiece a hacer lo correcto.

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. / Hebreos 12:11

6. No se justifique o defienda.

La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra Él, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia; Él me sacará a luz; veré su justicia. Miqueas 7:9

Si usted sabe que su esposo tiene razón en corregirle o tiene razón en parte, entonces escuche su consejo y cambie su pecaminoso camino. Quizás le ayude el meditar en los siguientes beneficios de una respuesta correcta a la amonestación:

El necio menosprecia el consejo de su padre; mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente.Proverbios 15:5 (énfasis añadido)

Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo; mas el que guarda la corrección recibirá honra.Proverbios 13:18 (énfasis añadido)

El oído que escucha las amonestaciones de la vida, entre los sabios morará. / Proverbios 15:31 (énfasis añadido)

El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.Proverbios 15:32 (énfasis añadido)

Escuche y aprenda de la corrección. Piense, “¿Qué me está tratando de enseñar Dios?” Aprenda a ver su corrección mutua desde la perspectiva de Dios, y esté agradecida de que su esposo le está diciendo su queja en vez de quedarse callado y amargarse a causa de su pecado. Vea la corrección desde este punto de vista: “Fieles son las heridas del que ama…” (Proverbios 27:6) y “Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto” (Proverbios 27:5). Tome un momento y piense acerca de lo que Dios tal vez esté tratando de comunicarle a usted. Escuche la corrección de su esposo y aprenda de ella. Los resultados serán el crecimiento y la madurez como cristiana. Sea sabia en vez de ser necia. Haga que el glorificar a Dios sea el deseo más precioso de su corazón y si tiene que sufrir alguna humillación en el proceso, que así sea. Será incómodo y hasta doloroso en el momento; pero si aprende de la poda de Dios, después producirá fruto para Él (Juan 15). La forma en que usted responde marca la diferencia entre un cristiano que crece y madura y un cristiano inmaduro. De hecho, probablemente es la evidencia más profunda de la madurez.

Pero, ¿qué pasa si es su esposo el que necesita la amonestación?

Directrices para amonestar a su esposo6

1. Escoja el tiempo apropiado.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora… tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar. / Eclesiastés 3:1,7

Los tiempos inapropiados son cuando están ante otras personas, cuando usted tiene una actitud pecaminosa o cuando él no le puede dar su atención completa. Los tiempos correctos son cuando están a solas, se sientan bien y descansados, cuando hay suficiente tiempo para conversar y usted está en control de sí misma y confía en el Espíritu Santo y la Palabra de Dios para dirigir sus pensamientos y acciones.

2. Escoja las palabras apropiadas.

El corazón del justo piensa para responder; mas la boca de los impíos derrama malas cosas.Proverbios 15:28

Empiece pensando sobre lo que quiere decir. Quizás sería bueno escribirlo y practicarlo en voz alta. Si está en duda acerca del contenido de la amonestación o cómo la va a expresar, pida un punto de vista objetivo a una persona piadosa, como una mujer madura y confiable de su iglesia, que lo lea y le dé su opinión.

3. Consuélelo al corregirlo.

Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos; y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. / Apocalipsis 2:2-3

En su carta a la iglesia en Éfeso, el Señor Jesucristo corrigió a los miembros de la iglesia por perder su primer amor. Él los amenazó con disciplina severa si ellos no se arrepentían. Pero es interesante notar que antes de corregir a los miembros de la iglesia, el Señor Jesucristo los consoló diciéndoles lo que habían hecho bien. De la misma manera, consuele a su esposo y alábelo por lo que pueda, antes de darle la amonestación. Le va a dar esperanza y hará que la corrección sea más fácil de aceptar para él. Un aviso: consolarlo o alabarlo no es un requisito y no debe ser hecho de una manera manipulativa. Simplemente, es un acto de bondad.

4. Sea específica en cuanto al pecado y ofrezca una solución bíblica. Ejemplos de las Escrituras que pueden ser apropiados:

Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.1 Tesalonicenses 5:18

Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.Efesios 4:25

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,

con acción de gracias.Filipenses 4:6

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.Santiago 1:19-20

Es más cómodo dar sugerencias vagas e indirectas que específicas, francas y claras referente al pecado de su esposo. Sin embargo, ¡las personas son inconscientes a las sugerencias vagas y no específicas! Hable la verdad en amor a su esposo, y será más probable que él entienda y se arrepienta. Dele esperanza ofreciéndole una solución bíblica. Por ejemplo, “Mi amor, he notado que has estado irritado y áspero con Susi últimamente. Yo sé que ella está en una edad difícil y necesita ser disciplinada, pero ‘…la ira del hombre no obra la justicia de Dios’(Santiago 1:20). ¿Hay algo que yo puedo hacer para facilitarte la situación? Si quieres, yo puedo decirte disimuladamente cuando empiezo a notar que te estás enfureciendo.” (Si él no recibe su corrección de manera cariñosa y humilde, vea el Capítulo Catorce.)

5. Comunique un espíritu de amor incondicional.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

Dígale algo como, “Querido, yo siempre te amaré pase lo que pase.” Además, muéstrele su amor siendo paciente, bondadosa, etc. No es fácil dar una amonestación amorosa, sino que es más fácil solamente orar por el asunto. Sin embargo, las Escrituras dicen claramente que los cristianos deben ayudarse para ser como el Señor Jesucristo. Si su esposo es cristiano, usted es responsable, delante Dios, de indicarle su problema de una manera suave y afable. A fin de cuentas, el amor “no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad” (1 Corintios 13:6).

Aunque sea difícil dar una amonestación a alguien, por lo general es más difícil recibirla de manera humilde. Una medida de su madurez en Cristo es la manera en que recibe la corrección.

Usted sabe que recibe la amonestación de su esposo de manera pecaminosa cuando…

1. Usted se enoja y arremete contra su esposo.

Ciertamente la soberbia concebirá contienda; mas con los avisados está la sabiduría.Proverbios 13:10

2. Usted se siente herida, resentida y rehúsa perdonar.

Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.Efesios 4:31-32

3. Usted se enfoca en las cosas malas que él hace.

¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.Mateo 7:5

4. Usted siente una herida personal intensa.

…pero éste para lo que nos es provechoso, para que

participemos de su santidad.

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa

de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de

justicia a los que en ella han sido ejercitados.Hebreos 12:10-11, énfasis añadido

Cualquier amonestación puede ser humillante y hacerle sentir mal. Sin embargo, no añada más a su herida con una reacción pecaminosa. Si usted no responde con humildad y mansedumbre, va a agravar su pecado. Aun si su esposo la amonesta de una manera airada y áspera, usted todavía es responsable delante Dios por su reacción. (Para más información acerca de lo que debe hacer cuando él está enojado y áspero, vea el Capítulo Catorce, Recurso # 5.)

Nunca es placentero, sino humillante, darse cuenta de que otras personas la ven como algo menos que perfecta,. Sin embargo, “…ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.” (Hebreos 12:11). La “cosecha” del fruto dependerá mayormente en cuán humildemente un esposo y una esposa se amonestan mutuamente. Si aman al Señor Jesucristo, participarán y se someterán al proceso de la santificación mutua. El propósito de Dios en el matrimonio es que se ayuden mutuamente a llegar a ser como Cristo para glorificarle más a Él.

Capítulo Seis
El Entendimiento de la Esposa
Acerca de su Papel

El Plan Perfecto de Dios

Mi hijo, David, es bombero y paramédico. Él y otros con quienes trabaja son profesionales bien entrenados. Una vez, David tuvo que gatear bajo un vehículo volcado para tener acceso y ayudar a un joven que estaba atrapado allí. Les tomó como treinta minutos sacar al hombre herido. Mientras tanto, David estaba bajo el vehículo donde la gasolina estaba chorreando por todos lados. Él gritó que alguien estuviera listo por si acaso empezaba un incendio. Su capitán, que estaba parado al lado del carro, contestó, “¡Si yo estuviera más listo, ya estarías mojado!” Afortunadamente para David, todo el personal de emergencia estaba trabajando junto, como un equipo.

La cooperación es, obviamente, vital en una situación de emergencia. Cada miembro del personal de emergencia aquella noche sabía su trabajo. Cada uno entendía su papel en particular y trabajaron juntos, como un equipo, con una sola meta en mente – un buen resultado para la víctima y para David. Así como nuestro servicio local de bomberos asigna responsabilidades, también Dios ha asignado un papel en particular para la esposa. La meta del servicio de bomberos era de salvar a la víctima sin herir a David. La meta de una esposa cristiana es glorificar a Dios. Si su deseo como esposa cristiana es glorificar a Dios, primeramente tiene que entender la perspectiva de Dios. Él es el único que tiene la iluminación de Creador y Redentor. ¿Cuál es el plan de Dios para el esposo y la esposa, desde Su perspectiva? Hay, por lo menos, cinco asuntos a considerar.

La Perspectiva de Dios

1. Los hombres y las mujeres son creados a la imagen de Dios.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. / Génesis 1:27

Como resultado de ser creado a la imagen de Dios, usted tiene ciertas tareas como “portador de Su imagen.” Por ejemplo, debe administrar la creación de Dios y glorificar a Dios.

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que arrastra sobre la tierra. / Génesis 1:26, énfasis añadido

Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. / 1 Corintios 10:31, énfasis añadido

Porque usted fue creada por Dios, es responsable ante Dios. Por tanto, tiene la tarea de escoger sus decisiones responsablemente.

…escogeos hoy a quién sirváis… / Josué 24:15, énfasis añadido

…para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. / Romanos 3:19, énfasis añadido

El señor Buck Hatch, profesor jubilado de Columbia Bible College, ilustra el ser del hombre creado a la imagen de Dios de esta manera:7


La Biblia nos enseña que la naturaleza esencial tanto de los hombres como de las mujeres es igual. Ambos son hechos en la imagen de Dios aunque hay diferencias, por supuesto, en sus cuerpos.

2. En el orden de la creación, el hombre fue creado primero.

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente …Y dijo Jehová Dios: “ No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” …Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.Génesis 2:7, 18, 21-22

Porque Adán fue formado primero, después Eva.1 Timoteo 2:13

El orden de la creación tiene significado en cuanto al papel del esposo y la esposa. El esposo fue creado para gobernar la tierra; la esposa fue creada más tarde para ser una “ayuda” apropiada para él. Ambos, sin embargo, fueron creados a la imagen de Dios, pero cada uno fue creado para llevar a cabo un papel distinto.

3. La mujer fue creada para el hombre, no el hombre para la mujer.

Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.1 Corintios 11:7-9

El apóstol Pablo se refiere al propósito original de Dios. El hombre debe glorificar a Dios y la mujer debe glorificar al hombre. El Señor Hatch lo ilustra de esa manera:


El Señor Hatch elabora el modelo de roles usando la Trinidad como modelo. Dentro de la Trinidad, hay tres papeles distintos:

• El contratista que formula los planes - Dios el Padre.

• El que lleva a cabo los planes – Dios el Hijo.

• El que también lleva a cabo los planes, guarda, y da poder a los cristianos – Dios el Espíritu.

En la Trinidad, por supuesto, hay armonía perfecta. Todos están satisfechos con sus papeles. No hay “luchas de poderes” ni confusión sobre Sus papeles. Note como el Señor Jesús describe Su trabajo y Su papel, así como el del Espíritu Santo:

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.Juan 9:4, énfasis añadido

Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseño el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.Juan 8:28,29, énfasis añadido

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.Juan 14:26, énfasis añadido

También, es interesante notar quién recibe la gloria dentro de la Trinidad. El Espíritu Santo no vino para llamar la atención a sí mismo, sino a Jesús.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.Juan 16:13-14, énfasis añadido

Además, Jesús no vino para llamar la atención a sí mismo, sino al Padre.

Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.Juan 17:4, énfasis añadido

Por tanto, así como Cristo glorificó al Padre al hacer el “trabajo” del Padre, usted debe glorificar a su esposo haciendo el “trabajo” de su esposo. Su papel es el de glorificar a su esposo. Usted fue creada para él.

4. Los efectos de la caída del hombre.

En el principio, Dios creó al hombre como señor sobre la tierra. La esposa del hombre fue creada como “ayuda idónea” para él. Como resultado de su pecado, Dios declaró un juicio o maldición sobre ellos. Hubo muchos efectos dolorosos de su rebeldía y desobediencia: la muerte, espigas y cardos en la tierra, los dolores en el parto, y una lucha por el poder entre el hombre y su esposa.

Y tu deseo (para controlar o dominar) será para tu marido, y él se enseñoreará (tener poder sobre) de ti.Génesis 3:16, énfasis y comentario en paréntesis añadidos

Mientras que antes de la caída había armonía entre Adán y Eva para cumplir sus propias responsabilidades, después de la caída, hubo una lucha de poder porque ambos buscaban dominar al otro. Rápidamente, todo se convirtió en pena, tumulto, amargura y miseria. De hecho, uno de los impactos de la caída fue el comienzo de conflictos pecaminosos. Subsecuentemente, Cristo vino para redimirnos del castigo y si usted está “en Cristo” (como cristiano), usted y su esposo tienen la capacidad de recuperar mucho de lo que se perdió en la caída del hombre. Por tanto, usted cuenta con la capacidad de tener la armonía que Dios quiere en su matrimonio.

Originalmente, Adán y Eva estaban desnudos y sin vergüenza, completamente transparentes el uno al otro. Como resultado de la caída, se avergonzaron, se escondieron de Dios, y tal vez tenían vergüenza de verse juntos. Cristo es el único que pudo haberlos reconciliado y haberlos traído a una relación restaurada, íntima, y sin vergüenza ante Dios y entre ellos. Por cierto, la unidad e intimidad profunda que Dios quería entre esposo y esposa ha sido estropeada por la caída del hombre. Esto es sólo un área que Dios quiere arreglar por medio de Su plan de redención.

5. El esposo era y aún debe ser la cabeza de su esposa.

Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.Efesios 5:23

Su esposo es el que gobierna. Ser el que gobierna no quiere decir que él tiene que hacerlo todo. Lo que significa es que él es responsable de manejar su hogar. Un aspecto del manejar es delegar las responsabilidades a otros, incluyéndola a usted. Para ayudarle a entender los papeles que Dios quiere para usted y su esposo, necesitamos empezar con . . .

1 El modelo de Cristo y la iglesiaLa esposa debe imitar (“actuar como”) la iglesia sometida y que glorifica a Cristo.

Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor… Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo… Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. / Efesios 5:22,24,32

La iglesia se refiere al “cuerpo de Cristo.” Está compuesto de todas las personas que llegaron a ser o serán cristianos desde el tiempo de Cristo hasta Su venida. Este grupo de personas también se llama la “novia” de Cristo. Innegablemente, los cristianos deben someterse a la autoridad de Jesús y utilizar sus energías para glorificarlo. Por tanto, el papel de la esposa es un modelo de la relación de la iglesia con Cristo. Por tanto, usted debe someterse a la autoridad de su esposo y usar sus energías para glorificarlo.

Por otro lado, el esposo debe imitar (“actuar como”) la manera en que Cristo responde a la iglesia.

Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. / Efesios 5:32

b. Cómo responde Cristo a la iglesia

1. Cristo murió por la iglesia, dándose a sí mismo en sacrificio.

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella… / Efesios 5:25

2. Cristo ama, alimenta, y aprecia a la iglesia.

Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia …Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido… Efesios 5:28, 29, 33

Quizás sea más fácil entender los papeles del esposo y la esposa estudiando el siguiente modelo. En este modelo, usted verá cómo las dos relaciones se juntan. Cristo/el esposo estima, se sacrifica, alimenta, y ama a la iglesia/la esposa; mientras que la iglesia/la esposa debe someterse y glorificar a Cristo/el esposo.

Modelo de Cristo y la Iglesia Los papeles del Esposo y La Esposa


Usted y su esposo tendrán unidad y armonía íntima en su matrimonio sólo si cumplen y viven estos papeles como Dios quiere. Sólo en Cristo puede ser recuperada la unidad que fue perdida cuando cayó el hombre.

Básicamente, hemos dicho que el papel de la esposa es de glorificar y someterse a su esposo. Ella fue creada para llevar a cabo su papel como “ayudante” para su esposo. Es fácil ver el papel de Eva, pero ¿qué de usted? ¿Cómo puede usted llevar a cabo su papel dado por Dios de una manera práctica?

18 maneras en que una esposa puede ser la gloria de su esposo

1. Preguntarle a su esposo, “¿Cuáles son tus metas para esta semana?”

2. Preguntarle a su esposo, “¿Cómo puedo ayudarte a lograr estas metas?”

3. Preguntarle a su esposo, “¿Hay algo que yo pueda hacer diferente para facilitarte el proceso?”

4. Ser organizada con la limpieza, las compras, lavar y planchar la ropa y en cocinar la comida. Cuando usted lleva a cabo sus responsabilidades dadas por Dios, su esposo entonces está libre para hacer su trabajo.

5. Dedicar parte de su energía para él cada día.

6. Ponerlo en primer lugar, más importante que los niños, sus padres, sus amigas, el trabajo, estudios bíblicos de damas, etc.

7. Acomodar su horario, de buena gana y alegre, para él cuando sea necesario.

8. Hablar de él en una manera positiva con los demás. No murmurar acerca de él en ninguna manera, aunque sea la verdad.

9. Hacer lo más que sea posible para que todo le salga bien a él, para lograr sus metas. Algunos ejemplos son ofrecerle ayuda con sus quehaceres, organizar su día para estar más disponible para ayudarle con sus proyectos, orar por él y hacer buenas sugerencias. Darle la opción de no seguir sus sugerencias, y no sentirse ofendida si él no las sigue.

10. Considerar el trabajo de su esposo (su empleo, metas, pasatiempos, obras para el Señor) como más importante que lo suyo.

11. Pensar formas específicas en que puede ayudarle a lograr sus metas esta semana. Unos ejemplos son levantarse temprano para ayudarle a salir al trabajo con un buen desayuno, tener cuidado de apuntar bien sus mensajes telefónicos, anticipándose a alguna necesidad que él tenga para lograr una meta específica, y dar buenas cuentas del dinero gastado para cumplir con el presupuesto.

12. Considere las cosas en que usted está involucrada. ¿Cómo glorifican estas cosas a su marido? Pídale su consejo.

13. Ser amistosa y afable con su familia y amigos. Hacer que su obligación hacia él sea obvia ante ellos.

14. Hacer y decir cosas que lo edifican en vez de derribarlo.

15. Vestirse y aplicar su maquillaje de manera atractiva y agradable a su esposo. (ojo, línea “fantasma”. (notas finales)

16. Cuando su esposo peque, corríjalo en privado y con mansedumbre, siempre dándole esperanza y dirigiéndolo al Señor.

17. Animarlo a usar sus dones espirituales en algún ministerio.

18. Darse cuenta que tal como Dios es glorificado cuando el hombre le obedece, su esposo es glorificado cuando usted le obedece.

Siempre hay la pregunta, ¿Y si su esposo no es creyente? ¿Qué pasa si él no está glorificando al Señor? Me hace recordar una historia que mi abuela me contó una vez acerca de sus padres. Ellos nacieron en tiempos de la Guerra Civil en los Estados Unidos. Aparentemente, su mamá fue cristiana y su papá no lo era. Mi abuela nos contó cómo su mamá siempre quería agradarle a él. Para agradarle a su esposo, ella era amable y bondadosa, y cooperaba en las muchas mudanzas que ellos hicieron. Su respuesta normal cuando él quería algo era, “Sí, papi.” No se quejaba. Parecía estar de acuerdo con sus planes. Aun cuando ella no estaba de acuerdo, ella lo apoyaba con respeto. Le pregunté a mi abuela, “¿Cómo trataba tu papá a tu mamá?” y ella dijo, “Él la adoraba.” Bueno, mi bisabuelo tal vez no glorificó a Cristo, pero mi bisabuela lo glorificó por la manera en que vivió el papel que Dios quería para ella. Una bendición para ella fue cómo su esposo la trataba y la amaba. De veras, una mujer cristiana puede hacer lo correcto y llevar a cabo su papel dado por Dios, aunque su esposo lleve a cabo el suyo o no.

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9781629461564
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