Kitabı oxu: «Habla con Dios»

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Diseño de portada: Editorial Sirio, S.A.

Maquetación de interior: Toñi F. Castellón

© de la edición original

Munay, 2020

© de la presente edición

EDITORIAL SIRIO, S.A.

C/ Rosa de los Vientos, 64

Pol. Ind. El Viso

29006-Málaga

España

www.editorialsirio.com

sirio@editorialsirio.com

I.S.B.N.: 978-84-18531-29-3

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Contenido

Cubierta

Créditos

A ti

Prefacio

Introducción

Una búsqueda de amor

La niña que quería salvar a la humanidad

De búsquedas y encuentros

La medida del dolor es la medida del amor

Perder el juicio y abrir la mente

Cumplir un sueño

Las primeras manifestaciones

El misterio comienza a develarse

Un regalo, un nuevo destino

Ahora sí... rumbo a México

Romper estructuras

Triste soledad

¿Y ahora qué?

Vipassana

Nuestro poder creador

Escrito en el cuerpo

Las primeras conversaciones

Un mensaje

A escribir

Encontraré a Dios

Sea

Petición a Dios

La impermanencia de las cosas

Servicio

La tarea de cada ser

Primer trabajo

A la humanidad

La voluntad de Dios: «Estamos juntos en esto»

Cual grano de arena

Continúa y avanza

¿Qué es dar?

Escribe

Desde la cima de la montaña

Amor y pasión

Poder

Cerrar círculos

Encuentro

Crecer desde el amor

La dulzura de ese amargo sabor

Cada cual en lo suyo

Dudas

Respira, respira

El único camino

Todo es especial y, a la vez, es nada

Compromiso

El poder de sugestión

Anticipación

Canalizar

Separación

Necesidad

Piensa bien una cosa

Ser especial

El espejo de las relaciones

Sincronicidad

Aquí estamos una vez más

Sacando y poniendo

Añoranza

Escúchame, pregúntate, respóndeme

Unidad

De la parte al todo

Habla conmigo

Yo estoy siempre a tu lado

Dime, hijo querido

Habla con Dios

Al tomar otro camino

Vive el proceso sin medir los resultados

Unir fuerzas

Ser y estar en uno

La vida como medio y fin

¿Para qué?

Cuestión de enfoque

Toda búsqueda es una búsqueda de amor

Para ser, primero hay que no ser

Sentir la sutileza de lo natural

Entretenerse: entre-tenerse, tenerse-entre

Al alma no hay quien la engañe

El amor nunca aparece como desafío

El amor es algo que se da. Se da porque se tiene, y se tiene porque se es. Se es amor y se da lo que se es

Busca para encontrar, y encuentra para dejar de buscar

Honrar la vida al contemplarla

Del buscador dependerá lo buscado

El ser es eterno

Las pasiones

¿A qué le temes?

En el aquí y ahora de tu vida, ¿eres feliz?

Acepta los regalos

Plan perfecto

No existe el equívoco ni el error

Con el verdadero encuentro, cae la ilusión

No confundas el mensaje con el mensajero

Nada pasa por casualidad

Es ley

Sé tu propio director

Ilusión-desilusión

La mirada de los otros

Las máscaras del ser

Dolor = necesidad

No se trata de ver para creer, sino de creer para ver

El interés viene del ego, el ser viene del alma

La comunicación con lo divino está desprovista de todo ego

Un error de concepto

Cuestionar la tarea

El camino que lleva a la pregunta

Los dos caminos

El camino del dolor

De medios y fines

¿Cómo es vivir en lo eterno?

No hay diferencia entre tú y yo

Cuando sobran las palabras

La devolución del universo

Amistad

El ser humano espera encontrarme como si me hubiese perdido. Solo estando perdido comienza a buscarme. Y solo al dejar de buscar, logra encontrarme

Si hay solo imagen, hay ego

Excusa perfecta

Más de lo mismo

Ser lúcido o ser consciente

Las relaciones pueden ser una excusa para perderte o la mejor manera de encontrarte

Lo humano frente a la muerte

¿Preparado para morir?

Diferentes caminos

¿Hablar para satisfacer la demanda del otro?

Compartir el trabajo

Conclusión

Agradecimiento final

Sobre la autora

Antes que todo comenzara ya existía la Palabra.

La Palabra estaba en Dios, y era Dios.

Cuando Dios creó todas las cosas, allí estaba la Palabra.

Todo fue creado por ella, y sin ella, nada se hizo.

De la Palabra nace la vida, y ella, que es la vida,

es también nuestra luz.

La Biblia

Dedico este libro a los buscadores de la verdad, a todos los hombres y mujeres comprometidos con la existencia y movidos por la pasión de saber, aquellos que reconocen la grandeza humana y, persiguiéndola, encuentran la perfección divina.

Serán ellos los que descubrirán el tesoro que se esconde más allá de las palabras, envuelto entre líneas detrás del verbo, y el que solo se alcanza desde la totalidad del Ser.

Para ellos, mi profundo reconocimiento.

Con amor, Munay

En memoria de Annie Besant, el alma de diamante, un ejemplo de mujer, quien consagró su vida a la búsqueda y a la manifestación de la Verdad.

No me atrevo a comprar la Paz con una mentira. Una imperiosa necesidad me induce a decir la Verdad tal como la veo, agraden o no mis palabras, reciba alabanzas o vituperios. Debo mantener inmaculada esa fidelidad a lo verdadero, mismo que me cueste amistades, mismo rompiendo lazos humanos. La Verdad podrá conducirme a un desierto, podrá privarme de todo el amor, mas debo seguirla. Aunque me quitase la vida, confiaría en ella.

Annie Besant (1847-1933)

A ti

A ti, que estás del otro lado leyéndome.

A ti, que en este acto de leerme has aceptado mi invitación.

A ti te hablo para decirte:

Gracias por estar ahí.

Gracias por haber concurrido a la cita.

Y gracias, porque en este acto de común-unión, se concreta el encuentro, no solo el encuentro entre tú y yo, sino el encuentro contigo mismo, con tu propia divinidad y con Dios.

Si tú estás ahí y yo estoy aquí, este libro cobrará un nuevo sentido al resignificarse con tu presencia, con todo lo que te hace ser quien eres y con aquello que te conduce al encuentro con tu propia Verdad.

Te invito a que juntos recorramos este camino, donde la letra será razón suficiente para unirnos en un punto en común, para pensarnos como existencia divina, jugando este juego de la vida, donde hemos venido a manifestar el amor.

Adelante, pasa, te esperaba desde hace tiempo, cuando el acto de escribir era la excusa perfecta para acercarme a ti.

Yo soy un seguidor de la religión del Amor,

no importa el camino que sus camellos transiten.

Mi religión y mi fe es la verdadera religión.

Ibn al-Arabi

No importa tu credo o religión.

No importa en qué creas o dejes de creer.

Este es un trabajo que habla de ti, de mí, de nosotros y del mundo.

Un trabajo que habla de Dios como energía ­universal.

Te invito a que, más allá de tus creencias, recorras este texto sin juicios previos que detengan tu andar.

Si elegiste creer en nada, déjame decirte que, por lo menos, te des la oportunidad de creer en aquello que, por ser tan obvio y evidente, no necesita demostración: date la oportunidad de creer en ti mismo. ¿O acaso también negarás tu existencia?

De ser así, no entiendo qué haces leyendo este libro. Sin existencia, nada es... ni se hace.

De no ser así, te invito a que sepas que este no es un trabajo de explicación o teorización sobre la vida, ni mucho menos sobre Dios.

El objetivo de este libro es compartir un recorrido, una mirada, una experiencia; la única diferencia es que me animé a contarlo y, al hacerlo, asumí un compromiso como una manera de transmitir todos y cada uno de los mensajes.

Prefacio

Habla con Dios es una invitación a recordar quiénes en verdad somos, cuál es nuestra esencia divina y cómo, en el juego de la vida, el hechizo del olvido nos hace dejar de lado esta verdad.

Correr el velo y ver qué hay detrás de las fachadas ilusorias que vende el sistema, nos permitirá descubrir lo real. Para ello, habrá que salir del letargo y del adormecimiento –donde el Ser vive anestesiado de su verdad– y asumir el compromiso de reconocer la farsa en la que, día a día, se mueve en un juego que parecería estar comandado por la angustia y el dolor.

Este libro tiene la intención de poder viajar por el mundo de las ideas, recorriendo los mágicos laberintos de la mente, para que el cuestionamiento provoque el debate y ayude a traspasar las fronteras del prejuicio y del temor.

Si bien no pertenece a ninguna religión, no deja de ser religioso en el sentido estricto de la palabra. Religión significa ‘re-ligar’, volver a ligar, volver a unir a Dios y al hombre, reconociendo la Unidad.

Si todos siguiéramos la religión del Amor, sin importar el nombre que luego le demos, sería esa la ley que comandaría nuestras vidas, donde el respeto por el otro, la honestidad y la verdad conformarían las bases de todo vínculo, recordando la igualdad de nuestra esencia, siendo todos parte de una misma especie, como lo es la humanidad.

El presente trabajo está dividido en dos partes: en la primera se relatan las experiencias que me llevaron a su realización final; en la segunda se transcriben los mensajes a la humanidad.

La lectura de este libro tiene un orden aleatorio: tú eliges por dónde empezar; mas solo te recomiendo que vayas procesando los mensajes de a poco, para aprovechar el contenido que cada uno encierra. Este procedimiento es muy revelador para la mente y constituye un recordatorio para el alma.

También puedes utilizar los mensajes a modo de oráculo, tratando de encontrar respuestas a tus preguntas, o pidiendo alguna orientación y guía.

Al ser instrumentos del Universo, todos somos mensajeros del otro. Por eso, toma lo que te sirva para el momento que estés viviendo y recuerda que todo lo que acerques a tu mundo contribuye a tu propia evolución.

Además, puedes cuestionar, interrogar y analizar estos textos; es una excelente manera de hacerlos propios, y de participar activamente en todo lo que leas. Recuerda: «El verdadero dueño de una obra no es quien la realiza, sino quien la interpreta».

Por eso, deseo de todo corazón que interpretes esta obra y te adueñes de ella, solo entonces mi trabajo habrá cumplido su función. Te pido que lo hagas tanto desde la razón como dejando participar a todo tu Ser, para que sean el corazón y el alma quienes también formen parte de este acontecer.

¡Es tan fácil contagiarse del virus del prejuicio! Por eso te sugiero, si puedes, «vacúnate» contra él. Solo así lograrás saber, solo así lograrás entender.

Que así sea.

Introducción

Un discípulo se quedó dormido y soñó que había llegado al Paraíso. Pero para su asombro, vio que allí estaban sentados el Maestro y los demás discípulos, absortos en la meditación. «¿Y esto es la recompensa del Paraíso? –exclamó–. ¡Si es exactamente lo que hacíamos en la Tierra!». Entonces oyó una voz que exclamaba: «¡Insensato!

¿Acaso piensas que esos que ves meditando están en el Paraíso? Pues bien, es justamente lo contrario: el Paraíso está en ellos».

Anthony de Mello

El presente trabajo surge como consecuencia de un largo recorrido, donde el encuentro con lo Divino marca un punto crucial en el andar.

Lo Divino, la Divinidad como esa parte del Ser que nos conecta con lo más elevado de lo humano, que nos hace saber que somos parte de Dios experimentándonos desde la materia.

Esa parte sublime, sagrada e indescriptible, que al alcanzarla ya nada importa más que ser. Ser lo que siempre fuimos y no lo sabíamos, lo que siempre anhelamos y no recordábamos.

Ser lo más extraordinario que se puede experimentar aquí en la Tierra, que es la esencia que le da vida a todo lo creado, a todo lo soñado desde otras vidas, que nos conecta unos a otros y nos hace formar parte de la Creación.

Esa parte superior del Ser, a la que llamamos Amor, en su estado más puro, en su expresión más elevada es lo que conocemos como el amor incondicional.

Es desde allí que surge esta escritura, como un trabajo pedido por mi propia alma, para ser manifestado aquí en la Tierra, para ser compartido contigo por ser también parte de mí.

Este trabajo pretende también ser una invitación a que reconozcas tu propia divinidad, porque, aunque la niegues o dudes de ella, está y es parte de ti.

Nadie se escapa de este privilegio, y sería una pena que pasaras por esta vida sin saber que es ella quien te habita, te sostiene y te constituye como lo más sublime de la Creación; como el Ser maravilloso que eres, aunque te cueste creerlo o te hayan dicho lo contrario. Ponlo a prueba: busca, averigua y encuentra.

¿Para qué estás aquí? ¿Por qué has venido?

Si nunca te lo has preguntado, es hora de que empieces a hacerlo, porque esa será tu salvación cuando, en la locura de la vida cotidiana, comiences a perder la razón. Y no precisamente por estar loco, sino porque necesitarás encontrar nuevos sentidos a lo que antes creías que era la razón de tu existir.

Si te sientes triste, desanimado o confundido, deberás agradecer por ser esta tu oportunidad de replantearte la existencia. Y así llegarás a descubrir que aquello que te dijeron, o que te contaron, o que te quisieron hacer creer, no es verdad.

Aquella Verdad que habla de ti, de quién eres, de lo que siempre fuiste y de lo que siempre serás, de lo que te pertenece por ser tu propia esencia.

Tú eres ese Amor en su estado más puro, en su versión más elevada. Ocurre que has pasado mucho tiempo viviendo una vida según los demás. Y no importará cuántos años marque tu reloj biológico; a veces, por ser mayor el número es más difícil poder rebelarse contra todo aquello con lo que no se está de acuerdo, contra todo aquello que no nos gusta.

Frente a todas esas creencias pesimistas y condenatorias, que dicen que no hay otra cosa, que es así la vida, que debes aceptarlo...

¡¡¡MENTIRA!!!

He venido a decirte que es mentira mucho de lo que la sociedad o el sistema te han querido inculcar.

No me basta con exponer este y otros trabajos que te ayudarán a pensar, necesito de ti, de tu colaboración en el asunto, que formes parte de esta experimentación, que pongas a prueba tus creencias, que no te quedes con lo que dicen los demás, ni siquiera con lo que leas aquí. Este trabajo es mi recorrido, producto de mi experiencia, la cual vengo a compartir por ser parte del compromiso que he asumido en mi vida en la continua búsqueda de la Verdad.

Si entre los párrafos de estas líneas encuentras algo que te ayude a recordar, que te resuene como aquello que intuyes y que no se ha manifestado todavía, este trabajo habrá cumplido su objetivo: ayudarte a que encuentres tu verdad.

Y, como no podía ser de otra manera, de semejante hallazgo se producirá el encuentro con tu propia divinidad, que es el encuentro con todo lo creado, con toda la existencia, con toda la unidad: el gran encuentro con Dios.

Te invito a que en el recorrido de este libro dejes jugar a tu mente, liberándola de todo prejuicio y de todo condicionamiento, tarea nada fácil si se trata de una mente poderosa. Por eso te propongo que convoques a tu inteligencia superior –esa que no solo incluye tu mente y tu cuerpo, sino también tu alma–, y así, en equipo, pueda ser mucho mejor la participación para aproximarte, para reconducirte a aquellas verdades universales que te ayudarán en el encuentro con tu verdad.

Si este libro está en tus manos, seguramente tendrá algo para ti. Avanza y, en su recorrido, descúbrelo y apodérate de aquello que te pertenece.

Bienvenido.

Primera parte

Una búsqueda de amor

La niña que quería
salvar a la humanidad

Desde que tengo uso de razón y hasta donde alcanzan mis recuerdos –los dos años de edad aproximadamente–, me he preguntado por el sentido de la vida. Es evidente que mi alma traía ya consigo un trabajo profundamente existencial. De niña soñaba con tener el poder suficiente para cambiar el mundo, para hacer justicia y para que la gente fuera feliz y pudiera sentir, en sus corazones, el mismo amor que sentía muy dentro de mí.

El haber vivido experiencias emocionalmente fuertes a temprana edad me llevó a convocar continuamente a la Divinidad como una forma de sostenerme frente al dolor. Tenía ya de niña la certeza absoluta de la existencia de Dios, y aunque en mi familia no se hablara de temas místicos o religiosos, estaba instalada en mí, como fuerza espiritual, la comunicación con lo Divino. Hablar con Dios era algo habitual: no solo lo convocaba en mis oraciones diarias, sino también cada vez que necesitaba amparo y protección.

Mi sueño era ser bailarina –estudiaba danza clásica y española–, y esa ilusión se completaba con la idea de formar mi familia, casarme y tener hijos. A los seis años, me lesioné gravemente una de mis piernas cuando me atropelló un auto. Mientras me llevaban al hospital, lo único que le preguntaba a mi madre era quién me iba a querer sin una pierna. Con el tiempo me recuperé completamente, terminé el profesorado y logré ser bailarina.

Los momentos más intensos de entrega incondicional hacia Dios fueron de niña, pero también de adolescente. Recuerdo que vivía escribiéndole cartas de amor, manifestando mi deseo de llegar a Él. Si bien tenía la certeza de su existencia, lo buscaba en cada momento y en cada lugar. Sin embargo, fue necesario que mi mente racional intentara entenderlo, tarea nada fácil cuando se trata de la existencia de Dios.

¿Quién es Dios?, fue la pregunta que comenzó a hacerse esa niña convertida en mujer. La vida me mostraba situaciones que, al cuestionarlas, no entendía por qué Dios las permitía. Veía tanto caos, tanta injusticia alrededor, que me preguntaba con angustia: ¿Cómo Él participa en el juego de la vida? ¿Qué tipo de Dios salva algunas vidas y no otras? ¿En qué consiste la justicia divina?

No cuestionaba su existencia –eso estaba más que claro para mí–, sino que trataba de saber quién era Él. Esa pregunta me condujo por muchísimos caminos. No siempre era consciente de lo que buscaba. Hoy, a la distancia, puedo ver que toda búsqueda, cualquiera que sea, es una búsqueda de Dios, es una búsqueda de amor, lo sepamos o no.

13,80 ₼
Yaş həddi:
0+
Həcm:
171 səh. 3 illustrasiyalar
ISBN:
9788418531293
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
Yükləmə formatı:

Oxşar kitablar