Kitabı oxu: «Cómo liberarse de una educación equivocada»

Şrift:









¿Cómo liberarse de una educación equivocada?

Transformando la educación tradicional

Pablo Romero Ibáñez

Colección

Título: ¿CÓMO LIBERARSE DE UNA EDUCACIÓN EQUIVOCADA?

© Pablo Romero Ibáñez

Primera edición: Abril de 2019

ISBN: 978-958-20-1419-3

© Cooperativa Editorial Magisterio

www.magisterio.com.co

info@magisterio.com.co

Contenido

¿Cómo liberarse de una educación equivocada?

Agradecimientos

Prólogo

Presentación

Capítulo I

¿Seguir en lo mismo o cambiar de paradigma?

Cambio de mentalidad

De la actividad al diseño de situaciones

En vez de castigar, apliquemos acciones correctivas

En vez de amenazar, es mejor interesar

En vez de imponer, dialoguemos

Del planeador o programador al plan de formación

Del miedo a la confianza

Del caos a la armonía

Del refuerzo y la nivelación hacia el proceso

Del líder al equipo significativo de trabajo

De la recuperación a la estrategia de apoyo

Todos tenemos responsabilidad

Propósito de formación

Lector seducido

Fortalecer la necesidad de aprender con todo nuestro ser

Aprender del error

Antes que imponer modelos, trabajemos referentes

No más violencia y acoso escolar

¿Qué se puede evitar para asegurar un ambiente y clima laboral y de estudio amable?

Acoso escolar a los profesores

Asegurar la calidad de vida

¿Cómo asimilar el concepto de felicidad?

¿Cómo se define la calidad de vida?

Cuatro componentes de la calidad de vida

¿Qué valores y principios bioéticos están relacionados con la calidad de vida?

Los principios de la bioética y la calidad de vida

Eje transversal de la calidad de vida

¿De quién depende la calidad de vida?

¿Qué es una institución educativa de calidad?

Capítulo II

¿Qué se puede mejorar y por qué?

El preescolar equivocado

Escapar de una didáctica equivocada

Las artes, estrategia esencial en la educación inicial

La salud mental de niños y niñas

Las lecturas ausentes en el subsistema escolar

Prácticas dañinas en la educación básica

Los estudiantes se desahogan

La pregunta dogmática

Los profesores se desahogan

La familia también tiene algo que decir

Prácticas equivocadas desde la administración escolar

¿Cuadro de honor o cuadro de exclusión?

Concepto errado de mejor estudiante

Administrar las ausencias de los profesores

Ambiente y clima escolar

Cultura de la paz

Capítulo III

¿Un profesor para reproducir o para liberar el pensamiento?

Para liberarnos de una educación equivocada, ¿qué es lo esencial en un profesor?

Hacia la comprensión de un profesor emancipador

¿Hay profesores buenos y profesores malos?

¿Cómo referirse a un educador?

Lo esencial en un profesor humanizador y emancipador

Experiencias de profesores humanizadores

Competencias de un profesor emancipador

Habilidades en un educador emancipador

Cualidades en un educador emancipador

Capítulo IV

Procesos de evaluación, ¿para atontar o para activar el pensamiento?

Experiencias dañinas de evaluación

Informes dañinos en la edad preescolar

Proceso de evaluación fundamentado

Los saberes en los procesos de aprendizaje y de evaluación

Saber

Saber pensar

Saber hacer

Saber innovar

Saber ser

Saber sentir

Ausencia de fundamentación en la administración del saber, pensar, hacer, innovar, ser y sentir

¿Qué debe contener un Plan de formación?

Planeación y fundamentación de los procesos de interacción académica

¿Qué pasa con los desempeños?

¿Por qué la redacción de desempeños en cada uno de los saberes es suficiente en un proceso de planeación?

Experiencias significativas de evaluación

Experiencia escrita

Tareas centradas en el enfoque de proyectos

Administración de una tarea oral: experiencia de evaluación del aprendizaje

Experiencia de valoración interactiva

¿Pruebas para reproducir o para pensar?

Evaluaciones individuales

Evaluaciones en grupo

¿Calificar o valorar?

¿Evaluar para qué?

¿Qué entender por evaluación?

Metaevaluación a las pruebas escritas, orales e interactivas

¿Escalas de evaluación: peyorativas o valorativas?

Criterios de evaluación

¿Cómo evaluar el área de educación religiosa, ética y valores?

¿Qué pasa con los planes de estudio?

¿Acciones aisladas o estrategias de aprendizaje?

Componentes de una estrategia de aprendizaje

Estrategias peyorativas y estrategias significativas

Hacia una clasificación de las estrategias de aprendizaje

El paralelo gráfico como estrategia de emancipación

La red de problemas como estrategia para cuestionar

Acompañar una clase

¿Qué observar en un acompañamiento de clase?

Capítulo V

¿Reproducir o innovar?

¿Reproducción o creatividad?

Sujeto consumidor o creativo

Desarrollo de proceso de pensamiento creativo

Enemigos del pensamiento creativo

Amigos del pensamiento creativo

Convergencia y divergencia, dos paradigmas necesarios

Administrar la divergencia

Soluciones convergentes y soluciones divergentes

Imaginación y taller de la divergencia

¿Por qué hablar de perspectiva educativa en vez de modelo pedagógico?

Experiencia con la perspectiva educativa de Bethania

Experiencia con la Perspectiva educativa Mutisiana

¿Por qué es importante poseer una perspectiva educativa propia?

Comprendiendo el sentido y significado del educador

Comentarios de diversos profesionales de América Latina a esta obra

Referencias

El autor:

Pablo Romero Ibáñez

Agradecimientos

Niñas y niños inspiraron esta obra; ellos, hace más de 30 años, me enseñaron que la vida se disfruta sin afán, sin alguien que constantemente te esté imponiendo tareas y estresándote; aprendí que no se juega para aprender, porque en realidad se aprende cuando se juega y si al jugar no se aprende nada, entonces, también tuvo sentido jugar.

A mi esposa Maribel, madre única e inspiradora, esposa maravillosa y profesional dedicada a la formación de seres humanos libre pensadores, críticos e innovadores.

A mis hijas e hijo, que con sus múltiples expresiones críticas y creativas inspiraron esta obra.

A mis sobrinos, que con sus sensibles y profundas preguntas acerca de la educación, me llevaron a plantear una serie de estrategias para escapar de esa educación equivocada.

A las y los profesores que en las numerosas entrevistas me ofrecieron sus experiencias pedagógicas y didácticas.

A las madres y padres que con gran sensibilidad me ofrecieron sus experiencias como formadores y sus preocupaciones acerca de la educación que se les imparte a sus hijos.

A los cientos de establecimientos educativos oficiales y privados, que ofrecieron sus numerosas experiencias de administración escolar.

Al Colegio Stella Matutina, mi laboratorio pedagógico por quince años, cuyos estudiantes me hicieron comprender que en la educación todo es posible.

A Orocué, Casanare, primer laboratorio de investigación e innovación educativa, que, con el apoyo de los Hermanos De La Salle, desarrollé mis primeras innovaciones educativas, valorando y aprendiendo del contexto de los pueblos indígenas.

A Magangué, Bolívar, municipio inspirador de prácticas pedagógicas significativas, que me educó en los primeros años de vida y me abrió sus puertas para interactuar con sus comprometidos educadores.

A la comunidad educativa de San José de Uré, con quien desarrollamos un rico ejercicio de investigación e innovación etnoeducativa.

A Puerto Libertador, Córdoba, municipio que me permitió realizar procesos de investigación e innovación educativa.

A la Universidad de San Buenaventura de Bogotá por avalar los procesos de investigación que desarrollé en torno a la Pedagogía de la Humanización en las especializaciones y maestrías de educación.

Al Colegio Mayor José Celestino Mutis de Bogotá D.C. por apoyar todos mis procesos de investigación, innovación educativa e interlocución en cabeza de su rector Dr. Manuel J. Bernal y su valioso equipo de profesionales.

A las instituciones educativas: Colegio Colombo Inglés del Huila, Colegio del Espíritu Santo del Salvador, Colegio Guillermo Carey de Barranquilla, Colegio Eucarístico de Bogotá, Colegio Eucarístico Santa Teresa de Cartagena, Colegio Campestre La Fontana de Villavicencio, Colegio Campestre Los Laureles, Gimnasio Campestre Reino Británico, Liceo Hermano Miguel La Salle, Liceo Walt Whitman y muchas más que facilitaron su contexto educativo para fortalecer los aportes de esta obra.

A la Universidad Agustiniana por permitirme seguir comprobando que lo más importante en la formación de un ser humano es su educación en sólidos valores y principios.

A la Cooperativa Editorial Magisterio por sus importantes aportes en el proceso de fundamentación de esta obra.

Prólogo

Miguel de Zubiría1

Los libros son como los mejores vinos

No vale la pena leer libros que tengan menos de diez años de maduración; semejan extensos artículos, no genuinos libros, carecen de cuerpo, cual objetos intelectuales de consumo y producción inmediata.

Vale la pena leer libros con entre diez y veinte años durante los cuales han sido madurados en un tonel encargado de filtrar las impurezas y de reducir la sustancia temática a su esencia. Ese tonel no se fabrica de madera, sino de millones de neuronas tejidas en un telar mágico, donde labora la mente activa de un observador, lector, pensador y escritor.

Una o dos décadas son tiempo suficiente de destilación de un tema completo para una mente bien entrenada en el oficio de digerir y fabricar ideas. No menos de este tiempo, pues requiere cientos de observaciones, lecturas de libros, reflexiones y madrugadas que luego plasma con gran paciencia y cuidado el producto siempre imperfecto del oficio intelectual mediante el difícil arte de la escritura.

La mayoría de nosotros publicaremos un par de estos buenos libros en nuestra extensa existencia intelectual, si acaso.

Definitivamente sí recomiendo leer libros de treinta años de maduración. Mucho más cuando los precede un centenar de vinos elaborados por la misma mente, garantía del proceso vinícola bien instalado. Tal es el caso del libro ¿Cómo liberarse de una educación equivocada?, destilado por Pablo de Jesús Romero, mi colega y amigo.

Comparto que la educación está en crisis, posiblemente desde su mismo nacimiento. Sus áreas curriculares son obsoletas, igual sus metodologías, recursos didácticos y sistema de evaluación. Esta gran crisis educativa, Pablo la denomina educación equivocada. Se llegó a que el remedio, la educación, podría empeorar la enfermedad, la ignorancia, que los niños y jóvenes pierdan más de lo que aprehenden, que es poco ciertamente. Con el costo de sacrificar once mil o más horas mejor invertibles en otras actividades más creativas, gratas, satisfactorias, muchas de las cuales propone nuestro autor.

Para mí, el mayor mérito del libro es aplicar el precepto hegeliano: “La mejor crítica a un río es construirle un puente”. Pablo no se limita a criticar, cuestionar, develar los vacíos, por muchos conocidos, sino que avanza hacia cómo liberarse de tal limitación. Liberarse, palabra magníficamente bien escogida pues, creo, contiene el genuino remedio. Lo comentaré al finalizar este breve prólogo. Luego de cada una de sus críticas, siempre bien fundamentadas: propone cómo superarlas mediante un comentario curricular, didáctico o metodológico de sencilla aplicación.

Además de su pertinencia, los problemas de la educación y sus soluciones, un buen subtítulo, es un libro bien escrito, claro, sencillo, directo, basado en experiencias y documentado por la extensa lectura de otros autores, como siempre debería ser. Por mi estilo de pensar, me queda faltando una estructuración conceptual de la propuesta, más allá de cada propuesta y de cada cómo, si bien tendría que ser otro libro.

Estructura del libro

De entrada, advierto que soy aceptable catador de vinos y ni siquiera buen tomador. De allí la difícil tarea de presentar el nuevo vino de otro cultivador, su vino de exhibición añejado durante treinta años, casi su testamento intelectual. He necesitado un par de meses para intentar catar este buen vino. En especial por ser hijo de la familia educativa a la cual une el hilo invisible de la educación, el quehacer, la pedagogía y la reflexión sobre el quehacer.

Gran ayuda para mí en la difícil escritura de este prólogo es que en el primer párrafo Pablo formula su idea de concepción educativa equivocada. Como siempre deberían hacer los mejores autores y casi nunca lo hacen. No lo hacen porque no tienen tan clara su idea central, aunque todos esperaríamos que sí. Entiende por concepciones educativas equivocadas aquellas:

… que, en vez de emancipar, en vez de formar un ser humano autónomo, amante de la curiosidad, comprometido con la duda, con gran apetito de saber, libre pensador, amable consigo mismo, con los demás y con el entorno; se sigue cultivando un sujeto pasivo, alienado, poco consciente de su papel en este mundo e idiotizado con la tormenta de farándulas y distractores light que le rodean.

Claro, preciso, contundente. Señal de gran honestidad intelectual hacia sus lectores al decirles de qué trata y de qué no el libro entre sus manos. Con un costo: que muchos lectores al instante dejan de leer su libro, por una sencilla razón: no comparten su diagnóstico. Y a la par sugiere una solución: “…emancipar, formar seres autónomos, amantes de la curiosidad…” ¿No te interesa? ¡Déjalo!

Todo en un párrafo. Magnífico, la mejor síntesis del libro ¿Cómo liberarse de una educación equivocada? Páginas adelante agrega:

Existen suficientes pruebas para afirmar que la educación actual que se imparte en América Latina, no favorece la libertad de pensamiento; nuestras hijas e hijos no son formados para pensar por sí mismos, no son formados para el cuestionamiento de los saberes que se les imparte, no se forma para la libertad de expresión, no se forma para elaborar críticas con argumentos y evidencias, no se forma para la negociación, la concertación y mucho menos, se forma para resolver conflictos de manera pacífica y constructiva, necesitamos entonces, un sistema educativo que en armonía con sus tres subsistemas, el escolar, el familiar y el socio cultural enseñe a nuestra generación a pensar por su propia cuenta y así, liberarnos del bastón cognitivo de los demás.

Pablo cierra su presentación del libro con este comentario:

Expongo una serie de reflexiones y estrategias de aprendizaje para formar seres humanos independientes, críticos, emancipados, creativos, libres pensadores, nada sumisos; que sean capaces de asumir las riendas de su propio destino, liberándose a sí mismos y con mentalidad solidaria.

De ello trata ¿Cómo liberarse de una educación equivocada? De innumerables argumentos sobre el porqué la educación recibida hoy por millones de niños y jóvenes está equivocada y cómo tales graves equivocaciones podrían sortearse. “¡De nada más, ni nada menos!” Fue el comentario textual que le hice a Pablo cuando me propuso prologar su libro, no cualquiera, ¡sino su libro de treinta años!

Buen libro para:

Sabida con claridad extrema la temática central del libro, lo segundo es determinar para quiénes fue escrito. En este punto Pablo no me ayuda mucho. La mayoría de escritores pensamos que nuestros libros apuntan a casi todo lector, sin ser así.

Espero no equivocarme, pero considero que en primer lugar es tremendamente útil para cualquier estudiante de educación, de cualquier nivel. Le ayudará no solo a sortear los problemas del día a día de clases, sino especialmente a afinar su paradigma educativo. A mi modo de ver, la más importante decisión de todo futuro educador: elegir sus compromisos con sus futuros estudiantes. Propone, en esencia, dos grandes paradigmas, que para estos candidatos a profesores les será de gran utilidad; más pedagógica que didáctica, la urgencia de un aprendiz de pedagogía.

En segundo lugar, les es magnífico a jóvenes profesores, no a los viejos curtidos por el oficio. En sus primeros contactos con el quehacer educativo mantienen frescas sus ilusiones, su afán de cambio, sus utopías. El libro les abre la mente a nuevas maneras de ver su quehacer aterrizadas, aplicables y experimentables.

Y en tercer lugar a pedagogos, ocupados precisamente de la continua reflexión sobre el quehacer educativo, a la búsqueda de nuevas opciones que enriquezcan nuestros paradigmas.

Solo tengo una objeción de fondo a la tesis central de Pablo en su obra ¿Cómo liberarse de una educación equivocada?: objeto su optimismo. En lo personal, considero que la educación no puede cambiar desde el aula por decisión de profesores. Uno o muchos profesores hacen poco contra la educación uniforme decretada por el MEN, la misma para todos, ajena por completo a la singularidad de cada individuo, ajena a las circunstancias sociales variables y cambiantes.

Primero, considero que no puede mejorarse sustancialmente la educación sin libertad, sin plena libertad educativa. Sin que cada institución tenga la potestad de elegir sus áreas curriculares, las que fueren, sus programas, como los considere, las didácticas, sus mecanismos de evaluación.

Segundo, sin que sean los padres y cada niño o muchacho en concreto quienes deciden entre una de cien educaciones posibles la suya. Lo peor es que es tremendamente sencillo, basta lograr un decreto revolucionario: ¡Se decreta la educación libre en todo el país!

Tercero, que quienes quieran o necesiten acreditar sus saberes lo hagan no mediante su libreta de calificaciones, que dice poco, sino a través de empresas acreditadoras que den fe de uno o ciertos saberes de tal o cual muchacho, los que necesite acreditar. Por ejemplo, en lectura, en manejo conceptual, en interacciones humanas, el que fuere.

Por supuesto, para comenzar a vislumbrar tal libertad educativa los padres han de entender que ninguna evidencia dice que los niños y jóvenes de un país los corte la misma tijera, los convierta en un mismo y uniforme vino. Nadie lo atestigua, solo los funcionarios estatales del MEN. Para luchar contra muchas fuerzas que permitan pasar de una educación, la actual, a cien educaciones, ¡las del futuro!

Propondré a Pablo como miembro de la Academia Colombiana de Pedagogía y Educación, este extenso ensayo es más que suficiente requisito para tal distinción. Además, creo que es el escenario perfecto para discutir sus interesantes ideas.

Miguel de Zubiría

1 Psicólogo. Pedagogo. Director de la Fundación Internacional de Psicología Afectiva FIDPA.

Presentación

En numerosos contextos académicos he escuchado y leído en libros de “pedagogía” que la buena educación implica un saber hacer, es decir, enseñar y aprender a poner en práctica los conocimientos, afirmación con la que no estoy de acuerdo, pues nos ha hecho más daño que bien. América Latina necesita una educación que active el pensamiento, es decir, que forme personas que cotidianamente afinan su percepción, dudan, se preguntan, plantean sus propios cuestionamientos; por tanto, todo aquello que reciben en clase, leen en un libro o en la internet, lo confrontan con diversas fuentes, lo profundizan y ofrecen su propio punto de vista; esto es más útil que aplicar como tontos lo que otros dicen que hay que hacer.

La presente obra, ¿Cómo liberarse de una educación equivocada? es el resultado de más de treinta años de observación, estudio, investigación, reflexión y preocupación aguda en torno a las numerosas concepciones educativas equivocadas que siguen existiendo en miles de establecimientos educativos de América Latina, que en vez de emancipar o de formar un ser humano autónomo, amante de la curiosidad, comprometido con la duda, con un gran apetito de saber, libre pensador, amable consigo mismo, con los demás y con el entorno; se sigue cultivando un sujeto pasivo, poco consciente de su papel en este mundo y alienado con la tormenta de farándulas y distractores light que le rodean.

Si bien es cierto que ya existen instituciones educativas que liberan el pensamiento crítico y creativo de sus estudiantes, hay suficientes pruebas para afirmar que la educación actual que se imparte en América Latina no favorece la libertad de pensamiento; nuestras hijas e hijos no son formados para pensar por sí mismos, no son formados para el cuestionamiento de los saberes que se les imparte, no se forma para la libertad de expresión, para elaborar críticas con argumentos y evidencias; no se forma para la negociación, la concertación y mucho menos se está preparando para resolver conflictos de manera pacífica y constructiva; necesitamos entonces un sistema educativo que en armonía con sus tres subsistemas, el escolar, el familiar y el socio-cultural enseñe a nuestra generación a pensar por su propia cuenta y así liberarnos del bastón cognitivo de los demás.

Un establecimiento educativo que insiste en formar con un plan de estudio cerrado, que se limita a seguir una guía o un texto escolar único, cuyos estudiantes deben devolver la información que yace en ese texto, es una institución alienante; un contexto educativo que construye o actualiza proyectos educativos institucionales, manuales de convivencia y sistemas institucionales de evaluación, sin contar con la participación de representantes de toda la comunidad educativa, es un contexto excluyente. Un contexto educativo que abandona a sus profesores al interior de sus clases diciéndoles que ellos son “autónomos” y por tanto deben manejar la disciplina de sus estudiantes sin el apoyo de un Manual de Convivencia y unos protocolos, pues para eso son profesionales; es una institución caótica y cero fundamentada..

No todo lo que se dispone y se hace desde los ministerios, las secretarias de educación, y naturalmente desde las instituciones educativas es acertado; por ejemplo, desde algunos ministerios de educación se siguen divulgando torpes escalas de evaluación como deficiente, insuficiente, aceptable, sobresaliente y excelente; o esta otra: desempeño bajo, desempeño básico, desempeño alto y desempeño superior. Jamás a un ser humano se le trata de esta manera, además, existen otros tipos de escalas que estigmatizan a un ser humano con la categoría desempeño bajo y la categoría desempeño superior, como si hubiese un ser humano superior a otro. Con esta concepción de evaluación se está muy lejos de comprender el verdadero significado y sentido del acto de evaluar.

En las instituciones educativas latinoamericanas se ha abusado tanto de las pruebas escritas y orales con preguntas cerradas, que nuestros niños, niñas y jóvenes ya esperan con paciencia que les digan cuáles son las opciones: a, b, c, d. El mundo real no funciona así. En la interacción cotidiana tanto laboral como profesional y social, jamás se nos plantean preguntas de opciones cerradas, por ejemplo, no hay opciones de a, b, c, d, para una entrevista de trabajo, en el desarrollo de un proyecto de diagnóstico, de evaluación, de investigación o de innovación o para encontrar el amor, la pareja que nos va acompañar toda la vida necesitamos activar nuestra imaginación, pensar y proponer antes que escoger opciones que otros nos definen.

En América Latina, necesitamos un proyecto de educación que asegure cuatro compromisos cotidianos: 1. Comprender en forma autónoma y metacognitiva: el estudiante no vuelve a repetir definiciones como tonto, ahora, a partir de consultar por lo menos tres definiciones de un conocimiento específico, construye su propio concepto, en el museo de la escuela deben quedar guardadas esas viejas prácticas de obligar a un estudiante a memorizar en forma mecánica conceptos que además de no comprender, muy pronto se olvidan, 2. Pensar con fundamento: todos pensamos, pero no todos lo hacemos de la forma correcta, esto se debe a que necesitamos aprender métodos y estrategias para pensar mejor, esto es necesario hacerlo todos los días y en todas las asignaturas, una forma es comprometer al estudiante a que dude, analice, entre en conflicto con el texto, escriba al lado del texto sus propias preguntas, aquello que no entiende o aquello con lo que no está de acuerdo, 3. Innovar: en toda actividad, diseño de situación, guía, taller, tarea y prueba escrita, oral e interactiva es esencial comprometer al estudiante a que dé su aporte, propuesta, idea u opinión de mejora, modificación o cambio, de lo contrario no esperemos experimentar una sociedad de innovadores y emprendedores, 4. Ser mejor persona: a diario hay que trabajar incansablemente en formar un ser humano que posee conciencia social, es integral, actúa en forma idónea porque todo lo que aprende en todas las áreas del conocimiento, ha sido mediado por una formación en valores y principios.

Algunos gobiernos también cometen errores históricos como decretar una jornada única sin haber resuelto los problemas fundamentales de un sistema educativo que aún persiste en tener cientos de instituciones educativas en pésimo estado. Algunas no tienen ni paredes, ni sus pupitres completos o un abanico que alivie el intenso calor del salón de clases; en otras cuando llueve no es posible desarrollar las clases porque se inundan por completo. Existen, numerosos contextos escolares que no tienen la carga académica completa, ni un programa integral de actualización para todos los profesores en la disciplina que enseñan, en pedagogía y didáctica. Antes que hablar de programas excluyentes como “Ser pilo paga”; se debe asegurar el ingreso a la universidad o a instituciones técnicas de todos los jóvenes que deseen estudiar; todo esto es urgente resolverlo antes de pensar en una jornada única que contribuye a mantener y perpetuar la inequidad en la que unas instituciones educativas todo lo tienen y otras permanecen en la miseria; quienes piensan así, no han comprendido que no es posible asegurar la calidad sin equidad.

En este libro presento una serie de resultados de investigación y de afirmaciones de valor sobre cómo escapar de una educación equivocada; socializo una serie de experiencias educativas significativas, anécdotas de interés, actividades diversas, estrategias de aprendizaje, diseño de situaciones, herramientas didácticas, instrumentos y metodologías significativas para emancipar y liberar a nuestros estudiantes de una dogmática y cerrada estructura de educación absurda que mucho daño ha hecho por largos años.

En el desarrollo de esta obra, no ofrezco una concepción desesperanzadora, por el contrario, ofrezco una luz de esperanza en la construcción de una mejor educación que la que se está ofreciendo en la actualidad, apoyado en el conjunto de propuestas novedosas, estrategias y experiencias que planteo en esta obra.

Los profesores y los estudiantes tienen un lugar en este libro; así como lo tienen madres y padres de familia. Esta obra no se limita a la exposición de todo aquello que es equivocado en el contexto escolar; también socializo un conjunto de herramientas, recomendaciones y estrategias para liberarse de ese tipo de educación alienante.

Cómo liberarse de una educación equivocada, no es una respuesta, es una pregunta en la que se ensaya, cuestiona, reflexiona, critica y se proponen algunos puntos de partida que contribuyan a liberarse de las prácticas alienantes en la que se basa una supuesta “educación” centrada en la memorización mecánica y la repetición sin sentido de múltiples informaciones que se consumen sin acceder al asombro, a la duda, a la confrontación; dejando por fuera el derecho a opinar, a proponer e innovar.

Cinco capítulos conforman esta obra: I. ¿Seguir en lo mismo o cambiar de paradigma? II. ¿Qué se puede mejorar y por qué? III. ¿Un profesor para reproducir o para liberar el pensamiento? IV. Proceso de evaluación, ¿para atontar o para activar el pensamiento? y V. ¿Reproducir o innovar?

Cómo liberarse de una educación equivocada, es un esfuerzo por cuestionar y socializar las numerosas prácticas incoherentes y sin fundamento que yacen en la educación actual latinoamericana. De seguir con esas prácticas enajenadoras, estaremos muy lejos de consolidarnos como un continente en el que la calidad de vida sea natural en todos sus habitantes, en la que el pensamiento crítico, la innovación y el emprendimiento sean una expresión natural de la cultura.

Propongo, en esencia, una educación liberada de la mecánica, rígida y vertical enseñanza memorística y repetitiva; urgente es liberarnos de un profesor que se dedica a enseñar verticalmente, que imparte información y el estudiante la devuelve tal como la recibió en las rígidas y pasivas pruebas de evaluaciones centradas en preguntas cerradas. Tenemos que iniciar por convencernos de que poseemos todo el potencial para formar a seres humanos independientes, críticos, emancipados, creativos, libre pensadores, nada sumisos; capaces de asumir las riendas de su propio destino, liberándose a sí mismos y con mentalidad solidaria; es decir, seres humanos que no solo se preocupan por su propio destino; que le tiendan la mano a los menos favorecidos, a los que no tienen voz, evidenciando una conciencia social que los lleve a activar el progreso integral de la sociedad en la que viven.

Pablo Romero Ibañez

Capítulo I

¿Seguir en lo mismo o cambiar de paradigma?

En la densa labor de producir un cambio significativo de paradigma, es necesario interiorizar, convencernos y vivenciar algunos compromisos claves que aquí ofrezco, solo como amables consejos.

Cambio de mentalidad

Si deseamos en verdad transformar el viejo y obsoleto paradigma educativo en el que hemos estado inmersos por siglos, antes que depender de un líder o pastor, necesitamos con urgencia formar una nueva generación de seres humanos pensantes, pero que se comprometan a trabajar en equipo; comprometernos con la formación de sujetos humanizados que piensen en el bienestar, la convivencia y el progreso colectivo; en el que todos nos incluyamos sin racismo, sin xenofobia y sin homofobia; que no volvamos a juzgar a un ser humano por su color, origen, raza, lengua, sexo, identidad sexual, de esta forma las múltiples concepciones ideológicas que antes nos separaban serán cosas del pasado.

Esta responsabilidad de formar un sujeto libre exige de un cambio de mentalidad que permita al estudiante pasar de ser un sujeto pasivo, prevenido y excluyente a transformarse en un ser humano incluyente con respeto a las múltiples concepciones ideológicas, pero que jamás calla ante la injusticia, el abuso, el crimen, el maltrato, el robo y la corrupción.

Ese viejo y peyorativo lenguaje que ha dominado la escuela necesita ser superado; no más estas expresiones: pésimo, malo, desempeño bajo, desempeño alto y superior, inútil, inferior, superior, deficiente, insuficiente, recuperación, refuerzo y muchas más.

Ya es hora de interiorizar y consolidar un lenguaje propositivo, invitador, amable y significativo; así que, el compromiso es realizar un ejercicio de transición, en el que evolucionemos de un lenguaje que ya perdió vigencia y significado a un lenguaje nuevo.

De la actividad al diseño de situaciones

Durante mucho tiempo se han impuesto actividades sin contexto y sin sentido a nuestros niños y niñas; podemos hacerlo mejor y una forma es evolucionar del concepto actividades al concepto diseños de situaciones; porque las actividades se convirtieron en un conjunto de acciones aisladas que no siempre están en relación con el contexto y las preocupaciones particulares de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de hoy.

Hablar de diseño de situaciones permite contextualizar el asunto que se está tratando en clase; ya no es una acción aislada; ahora es una situación que el estudiante va a resolver en relación con el contexto y en interacción con escenarios y actores, con los que puede fortalecer su compromiso.

Cuando estaba en grado 9°, hacia principios de los años ochenta, un profesor muy apresurado sin saludar ingresó al salón de clases y exclamó: – Jóvenes, en 1492, Cristóbal Colón descubrió a América y a partir de ese año, quedamos descubiertos. Naturalmente, hoy escuchar esto puede sonar muy chistoso e ingenuo, lo que aquí sucede, es una clase normal de las que traen una información de carácter dogmático que debe aprenderse y devolverse en la próxima prueba escrita; este tipo de profesores recrean la educación equivocada; pero cómo sería esta misma clase hoy: podríamos invitarlos a resolver una guía taller en grupos colaborativos de trabajo que luego socializarán; la guía taller contiene diversos planteamientos e hipótesis de historiadores y filósofos de la historia que los invita a resolver una serie de preguntas, además de una decisión que el grupo de trabajo tendrá que tomar, esta podría invitarlos así: En 1492 se dieron una serie de acontecimientos que llevaron a una transformación histórica del llamado Nuevo Mundo; pero, algo sucedió que sigue siendo objeto de polémica; a continuación, el grupo se identificará con una hipótesis: 1. Lo que se produjo fue un descubrimiento, 2. Una conquista, 3. Una invasión, 4. Un encuentro de culturas y, 5. El grupo no se identifica con ninguna de las hipótesis anteriores, por tanto, se dará a la tarea de plantear una nueva hipótesis la que sustentaremos con argumentos y diversos fundamentos.

Esta historia la he contado en algunas de mis conferencias en grandes auditorios hasta de cinco mil asistentes y cuando pregunto a toda la audiencia, quién tuvo esta forma de educación en la que se dé la oportunidad de pensar y cuestionar un acontecimiento histórico, en vez de memorizarlo, no existe un solo asistente que haya contado que tuvo una escuela que lo emancipara; pero nuestros hijos e hijas sí tienen derecho a una educación que los invite cotidianamente a pensar, a ofrecer su propia palabra.

En vez de castigar, apliquemos acciones correctivas

El concepto castigo lo hemos utilizado de forma casi que criminal; además, el concepto en sí posee numerosas connotaciones peyorativas y denigrantes como pena o sanción que se impone al que ha cometido un delito o molestias; es mejor el concepto acciones correctivas porque apunta a lo esencial: la corrección y por ende, apunta a la formación de un mejor ser humano de aquel que cometió la afrenta o falta; ese es el papel de una institución educativa, la de devolver a la sociedad un mejor ser humano del que ingresó inicialmente; pues no pueden actuar como si fuesen correccionales o estaciones de policía.

La acción correctiva apunta a que niños, niñas, adolescentes y jóvenes comprendan el daño que acaban de ejecutar, que no solo es un perjuicio a terceros, también es un daño a la propia integridad y dignidad del ser humano; cada vez que perjudicamos a otros, también nos hacemos daño a nosotros; al comprender esta realidad, le invitamos a que repare la falta porque no se trata solo de pedir disculpas, hay que reparar aquello que dañamos; también es necesario asumir las consecuencias de nuestras acciones, mediante un compromiso que permita un proceso de aprendizaje significativo.

En vez de amenazar, es mejor interesar

¡Si no traen la tarea mañana, aténganse a las consecuencias! Fue una amenaza que escuché por más de siete años; hoy estamos comprendiendo el error que contiene cualquier tipo de amenaza por más sutil que sea.

La amenaza como mecanismo de presión y control en el hogar y en el ámbito escolar ha sido parte de la tradición y de las prácticas cotidianas de padres de familia y profesores, e incluso sigue siendo una práctica común en los directivos. Lo inconveniente de la amenaza es la intención de dañar a otro de múltiples formas, es una especie de anuncio de un desagradable futuro, además es un ilícito y un delito; por tanto, la amenaza, aunque aparente ser fina, es el momento de erradicarla por completo del contexto educativo tanto en el hogar como en el contexto escolar.

En vez de amenazar, vamos a interesar al estudiante, lograr captar la atención y el interés por el campo del conocimiento que proponemos, siempre será una decisión acertada. Cuando se atrapa el interés del estudiante, este decide consultar, investigar y profundizar por su propia iniciativa.

En vez de imponer, dialoguemos

La imposición de planes de estudio, actividades de metodologías y horarios no es cosa del pasado, sigue siendo una práctica arbitraria en diversos contextos escolares del mundo. La imposición conlleva a soportar los caprichos y arbitrariedades del otro, la imposición tiende a crear un ambiente de tensión, de nerviosismo y desaliento; de ahí que cualquier práctica impositiva es una equivocación.

Un mejor ambiente y clima laboral y de estudio permite formar un ser humano con capacidad de escuchar, negociar y concertar. Hace poco era común escuchar:

–La próxima clase hay prueba escrita y más vale que estudien.

Pero de pronto, un estudiante levanta la mano y dice: –Pero ese día ya tenemos dos pruebas escritas. El profesor le corta bruscamente para decir: –Nada de excusas, ustedes vienen a estudiar y punto.

Ahora invitamos a un proceso de interlocución así:

–Este miércoles, ¿qué pruebas escritas tienen? –Profe, tenemos dos pruebas, una de matemática y otrade ciencias naturales.

A lo que el profesor responderá amablemente: –Bien, entonces les propongo que hagamos la prueba escrita para la próxima semana.

Esto es un ejemplo de lo que significa dialogar, lejos de la imposición.

Del planeador o programador al plan de formación

En cualquier empresa o industria se programan múltiples proyectos, actividades y estrategias de producción y de venta, entre otras preocupaciones empresariales; pero, solo en el ámbito escolar, podemos hablar con plena convicción de un plan de formación que incluye como mínimo un propósito de formación, unos objetivos académicos, desempeños (competencias, indicadores o descriptores), ejes transversales, ejes temáticos, estrategias de aprendizaje, herramientas didácticas y procesos de evaluación. El plan de formación adquiere sentido cuando es coherente entre lo que promete y lo que se implementa.

Del miedo a la confianza

Es normal que los niños y niñas sientan algo de temor al inicio del año, incluso a algunos les dura todo el año; la idea es crear un ambiente agradable de confianza que permita a todos los estudiantes abandonar aquellos miedos innecesarios que los alejan de un aprendizaje significativo. La confianza que un educador le ofrece a sus estudiantes por medio de su forma de actuar, de hablarles, de tratarlos, crea en ellos un positivo estímulo que lo invita a expresarse sin temor, le permite comprender que puede equivocarse y no hay lío porque la equivocación es propia de la naturaleza humana y es un pretexto para volverlo a intentar cuantas veces deseemos, la idea es que cada uno pueda llegar al aprendizaje a su ritmo, con su estilo y su interés personal.

Del caos a la armonía

El caos, el desorden e improvisación que he tenido que experimentar por más de treinta años asesorando secretarías de educación, instituciones educativas oficiales y privadas, me permiten afirmar que este comportamiento es una de las mayores manifestaciones de lo que aquí llamo educación equivocada. Necesitamos evolucionar de una administración escolar armónica en la que toda la comunidad educativa está invitada a hacer sus aportes.

Soy un convencido que si estás obrando bien, si estas organizado y actualizado, no hay por qué temerles a los padres de familia, a la Secretaría de Educación, al Ministerio de Educación Nacional, a la crítica, a la confrontación con académicos, porque tu coherencia entre lo que propones y lo que haces te certifican, la armonía es el resultado de la organización y la fundamentación. Las decisiones de tipo administrativo, pedagógico, de interacción social y con la intención de implementar procesos de investigación, innovación y emprendimiento, no se hacen porque lo diga o lo prohíba un ministerio o una secretaría de educación; se hace porque existe una sólida fundamentación y evidencias en cada uno de los procesos y resultados que se van obteniendo.

Del refuerzo y la nivelación hacia el proceso

“Su hijo necesita reforzar del 7 al 15”, “mañana debe venir a una actividad de nivelación”; este tipo de expresiones son algunas de muchas que se escuchan en la educación equivocada. Niños y niñas no necesitan ni reforzar, ni nivelar, lo que necesitan es un proceso fundamentado que atienda sus diversos ritmos y estilos de aprendizaje, que permita implementar una serie de acciones para hacer posible un aprendizaje seguro y significativo.

Del líder al equipo significativo de trabajo

Hemos estado tan afanados por formar líderes, que descuidamos algo esencial como lo es la formación en el trabajo en equipo. En América Latina somos genios del individualismo y todos queremos ser líderes, olvidando que para ser líderes lo primero que hay que aprender es a auto liderarse y a respetar a todos los seres humanos que nos rodean; la educación de hoy necesita tomar más en serio la formación de personas amables, incluyentes que escuchan con paciencia, respetan y valoran las múltiples ideologías que les rodean.

De la recuperación a la estrategia de apoyo

En Colombia hemos abusado demasiado del concepto recuperación. Su uso era tan light, que hasta los estudiantes cuando el profesor les entregaba una prueba escrita o taller que iba a ser calificado, de inmediato preguntaban: —¿Y qué día es la recuperación? El concepto se llevó al ámbito educativo en forma equivocada y sin ninguna reflexión o debate pedagógico. La llamada recuperación es un concepto equivocado por numerosos motivos, uno de esos es su significación; al consultar en diversos diccionarios, los significados son: acción o efecto de recuperarse de un problema de salud, volver a tomar lo que antes se tenía, volver a adquirir aquello que se tuvo en el pasado en algún momento previo; por tanto, el concepto recuperación necesita reemplazarse por un concepto pedagógico.

No estoy afirmando que esté en desacuerdo con todos los conceptos que han llegado de otros campos y se han insertado en el contexto educativo; mi desacuerdo es con la falta de reflexión, análisis, debate y pensamiento crítico frente a numerosos conceptos tomados de otros escenarios que no había necesidad de imponerlos en el campo de la educación, como por ejemplo el concepto de estándar.

La recuperación se aplicó por mucho tiempo como una acción que se ejecutaba al finalizar el periodo escolar a aquellos estudiantes que les iba mal en alguna asignatura o área de estudio. Su uso es equivocado porque no importaba por qué causa el estudiante no aprobara la asignatura, se le aplicaba la misma prueba escrita o taller a todos los que no aprobaban, pasando por encima de la comprensión de las causas del por qué a ese estudiante le fue mal, posiblemente por falta de dominio de los saberes o de pronto si tenía dominio del saber pero su problema era de incumplimiento, es decir, no entregaba tareas y los diversos compromisos, o posiblemente no le dio el promedio para pasar porque habita en una institución educativa, de esas que suman lo cognitivo, con las competencias ciudadanas (lo comportamental), y que todavía hay quienes le siguen llamando educación integral.

¿Qué es lo correcto? Primero, empezar por no llamar esta práctica como recuperación, lo segundo, comprender cuál es el sentido y significado de los procesos de evaluación, que van mucho más allá de actuar como un calificador, esa no es la naturaleza de un educador; por el contrario, un educador comprende cuál es su papel como pedagogo, ¿cómo puede lograr que sus estudiantes se interesen por el campo de estudio que el direcciona? ¿Cómo conocer las debilidades académicas de cada uno de sus estudiantes? ¿Qué hacer para evaluar aquello en lo que realmente está fallando? Así que un tercer compromiso es aplicarles a los estudiantes una estrategia que no es una evaluación, ni un taller aislado; es una significativa oportunidad que se le ofrece a estudiantes que no alcanzaron sus objetivos académicos; gracias a la estrategia de apoyo, ahora tienen la oportunidad de aprender y de mejorar su “calificación”.

La estrategia de apoyo se administra de la siguiente forma:

Primero que todo, la estrategia de apoyo no se aplica después de haber entregado el informe académico (boletín de calificaciones), se aplica al finalizar el periodo, pero antes de obtener los resultados definitivos del periodo; de esta forma, se disminuye la mortalidad y de paso obtenemos mayor cantidad de estudiantes con conocimiento (competentes) e interesados y motivados académicamente.

El proceso a seguir es el siguiente:

a. Al finalizar el periodo o año escolar se identifican los estudiantes con desempeño bajo, observando las dificultades que cada uno presentó.

b. Se organizan diferentes grupos según la causa del porqué de esos resultados; por ejemplo, los que les fue mal porque no tienen dominio de los contenidos formarán un grupo que tendrán una guía y un taller para tal fin; los que les fue mal por motivos de incumplimiento, no entregan cuadernos, tareas, compromisos, consultas u otras responsabilidades y si la institución evalúa competencias ciudadanas en cada asignatura, entonces, se arma un grupo con estos jóvenes.

c. Se explica a cada grupo de estudiantes de la mejor forma los asuntos que van a resolver, ya sea de tipo cognitivo o por deudas pendientes de tareas o compromisos no entregados, o por asuntos relacionados con las competencias ciudadanas.

d. Se le aplica una guía-taller que contiene los contenidos (los mínimos no negociables del periodo o año, en aquello que presenta dificultades) que se van a evaluar y preguntas que el estudiante resuelve en su casa.

e. El estudiante entrega sus compromisos o la resolución de la guía-taller y presentan una sustentación escrita u oral en la fecha que el maestro determine.

Como se puede observar, no estoy proponiendo un cambio de palabras; por el contrario, es un cambio de paradigma, una forma diferente de administrar los procesos de enseñanza aprendizaje y de evaluación.

Todos tenemos responsabilidad

Si vamos a afirmar que todos tenemos responsabilidad de la sociedad que hoy tenemos, es importante aclarar, que esta, no puede ser comprendida como una responsabilidad abstracta y subjetiva en el sentido de poder afirmar que cada vez que nos enteremos del caso de un joven alcohólico, adicto a las drogas, ladrón, corrupto, violador o asesino, vamos a decir: –¡ah, eso es culpa de la mala educación que se nos dio! No podemos volver a caer en ese tipo de expresiones subjetivas en las que, en medio de una conversación, afirmábamos que el resultado de lo que hoy somos, se lo debemos a un maestro; o lo que hoy somos es gracias a nuestros padres; esto suena un poco novelesco y para nada es acertado; pues, ni somos hijos de un maestro, ni somos solo hijos de nuestros padres; somos el resultado de un macro texto cultural, es decir, somos el resultado de un complejo y sensible proceso de interacciones sociales, afectivas, emocionales y académicas en diversos escenarios con múltiples actores de diversas representaciones culturales.

Un sistema educativo es mucho más amplio que el sistema escolar, y que este último forma parte del primero; es decir, un sistema educativo está formado por tres subsistemas:

1. subsistema escolar.

2. subsistema familiar.

3. subsistema sociocultural.

Según Xavier Melgarejo:

El subsistema sociocultural, incluye aquellos elementos con finalidades educativas que aporta el entorno social y cultural (bibliotecas, ludotecas, cines, teatros, formación proporcionada por instituciones, comunidades religiosas, etc.), el subsistema escolar incluye elementos personales como profesores, personal de servicio, personal de apoyo, alumnos, monitores y de actividades extraescolares, etc. Elementos materiales: edificios, aulas, pupitres, pizarras, equipos informáticos, instalaciones deportivas, laboratorios, etc. El subsistema familiar incluye elementos personales: progenitores (padre, madre, tutores), abuelos, hermanos, familiares, animales, etc. Elementos materiales: la vivienda familiar y su ubicación, el reparto del espacio dentro de la vivienda, los recursos materiales a disposición de la unidad familiar… (Melgarejo, X. 2014, pp. 31-32).

El subsistema escolar conforma un poderoso y valioso lugar de activación del pensamiento, la creatividad, la inteligencia social y emocional que puede influir tanto en el subsistema familiar como en el subsistema socio-cultural; podemos llevar del subsistema escolar, mediante la formación de un ser humano autónomo, emancipado, respetuoso y con cultura de la paz al hogar; es decir, niños, niñas, adolescente y jóvenes convencidos de sus valores y principios que influyan en sus hogares, de manera que se refleje un cambio de actitud e interacción en el hogar; seguro, con paciencia, poco a poco se podrá experimentar la influencia del subsistema escolar en el subsistema socio-cultural.

En un contexto donde el subsistema socio-cultural es muy poco favorable a fortalecer una educación autónoma y emancipadora; el papel del subsistema escolar necesita adquirir mayor protagonismo, si desea influir en la transformación significativa de la sociedad.

En el contexto latinoamericano, donde la falta de cultura ciudadana, un sistema político corrupto, un sistema de justicia que no es eficiente, la presencia de una televisión y radio alienadora, la abundancia de prensa amarillista y medios impresos que no ayudan a la formación de un sujeto crítico, es mucho más complejo el papel de un educador en América Latina que el de un educador en Europa.

Es lamentable y desalentador que un profesor se esmere por educar en valores y principios a sus estudiantes; pero estos, al llegar a su hogar, con su familia, ven las noticias nacionales en las que se informa que el gobernador de una región de su país, se robó ciento cincuenta mil millones de pesos, el solo va a devolver cuatro mil millones, pero además, solo pagará tres años y medio de prisión, con “buen comportamiento”, “trabajo” y “estudio”, seguro saldrá mucho antes a disfrutar de aquel dinero que le robó a su propia región, burlándose sínicamente de quienes votaron por él. Nuestros hijos y jóvenes estudiantes al ver esta noticia, no comprenden por qué su profesor les dice que es muy bueno ser honrado; pero el subsistema socio-cultural con sus decisiones, dice lo contrario; este tipo de contradicciones no solo confunden a nuestra joven generación, sino que les hace dudar acerca de los valores y principios que el subsistema escolar con gran esfuerzo intenta enseñar.

El contexto violento, corrupto e incivilizado del subsistema socio-cultural, dificulta la responsabilidad del subsistema escolar; por ejemplo, en un país cuya televisión nacional dominada por las telenovelas y los programas de farándula que para nada beneficia la formación integral de niñas y niños de esa nación; si por el contrario, esta televisión incluyera programas culturales, con documentales científicos, históricos, grandes descubrimientos, proceso de invención, cine arte, noticieros con menos noticias vacías y con más noticias culturales, científicas, deportivas y estos, a su vez, se conectaran con diseño de situaciones escolares, con seguridad tendríamos una generación mejor formada, con un gran amor hacia el conocimiento.

Por otro lado, lograr que un estudiante aprenda una segunda lengua como el inglés, es mucho más complejo en América Latina que en Europa, porque el mismo subsistema familiar y el socio-cultural no apoyan al subsistema escolar; esto es evidente en el contexto familiar donde lo normal es que los padres y hermanos mayores de ese niño, no saben inglés, no existe además un ambiente propicio para el fácil aprendizaje de esta segunda lengua. El subsistema escolar también aporta su cuota de culpa; por ejemplo, existen evidencias de la gran cantidad de profesores que enseñan inglés sin la preparación o competencias mínimas.

Así que, en una sociedad corrupta, violenta, que maltrata, descuida en la salud, viola a su propia infancia y comete cada dos horas un feminicidio, con una alienada y miserable televisión sobresaturada de novelas vacías, una radio light bombardeada por revistas de farándulas con chismes cotidianos, es muy poco probable que se forme a una generación de sujetos pensantes, analíticos, críticos, innovadores y con calidad de vida.

Yuval Noah Harari profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén, especialista en historia medieval y militar con doctorado en la Universidad de Oxford, en su obra Homo Deus, breve historia del mañana, sostiene que:

Mientras siga habiendo un solo niño que muera de desnutrición o un solo adulto asesinado en las guerras entre capos de la droga, la humanidad debería centrar todos sus esfuerzos en cambiar estos males. Solo cuando la última espada se haya transformado en pieza de la reja de un arado podremos dedicar nuestros pensamientos al siguiente gran proyecto. Pero la historia no funciona así. Quienes viven en palacios siempre han tenido proyectos diferentes de quienes viven en chozas, y es improbable que esto cambie en el siglo XXI (Harari, Y. 2016, p. 69).

Abbagnano, N. & Visalberghi, A. en su Historia de la Pedagogía, refiriéndose a Kilpatrick, exponen la influencia del subsistema escolar en el subsistema socio-cultural así:

Si Kilpatrick insiste en el aspecto social de la educación lo hace en cumplimiento de la que para él es la exigencia principal de una Educación para una civilización en camino (tal es el título de un ensayo de 1926). Los aspectos positivos que se deben fomentar en la civilización de nuestra época son la creciente integración social acompañada (desgraciadamente o siempre) por un respeto activo de la personalidad humana y de su poder de iniciativa, por un libre ejercicio de la inteligencia y la libertad de discusión. La pedagogía de Kilpatrick (…) quiere ser esencialmente un modo para promover la convivencia democrática… (Abbagnano, N. & Visalberghi, A. 2007, p. 647).

La educación emancipadora que se recibe en el subsistema escolar y familiar puede influir significativamente en la construcción de una sociedad justa, con una convivencia pacífica y constructiva, de libres pensadores, innovadores con salud mental y comprometidos con el desarrollo de su nación; en este sentido, Sergio Fajardo en su libro El poder de la decencia, plantea esta reflexión:

Solo concebir la educación como motor de la transformación social pone en marcha toda su potencia. Significa que la educación –en el sentido amplio en que nosotros la entendemos, es decir, cómo la integración de educación, ciencia, tecnología, innovación, emprendimiento y cultura –le apuesta a la dignidad, las capacidades y al talento de las personas y las comunidades para transformar la sociedad. Es una afirmación íntimamente ligada a la regla de hacer política: los medios justifican el fin, y no al revés. Nosotros entramos a la política para llegar al poder y tomar desde allí una decisión fundamental: transformar nuestra sociedad a partir de la educación (Fajardo, S. 2018, p. 137).

Ya sea que adoptemos una percepción pesimista u optimista de lo que sucede en el subsistema socio-cultural; desde el subsistema escolar si es posible realizar transformaciones que influyan significativamente en la transformación positiva del subsistema socio-cultural porque la generación de niñas y niños que hoy formamos, serán los líderes o gobernantes de mañana y si la educación que les ofrecemos hoy está centrada en la autonomía, la emancipación y la conciencia social, no tendremos nada que temer sobre cómo se configurará el nuevo subsistema socio-cultural.

Propósito de formación

En una ocasión, un empresario me preguntó: –Pablo, voy a fundar un colegio actualizado, de vanguardia y naturalmente innovador, ¿qué es lo primero que debo hacer? de inmediato y sin titubeo le respondí: –Tener claro el propósito de formación; es decir, qué clase de ser humano deseas formar.

Tradicionalmente se ha planteado como primer componente de un Proyecto Educativo Institucional (PEI), la redacción de la visión y la misión de la Institución Educativa, pero, finalmente, estos terminan apuntando a proyecciones, sueños, logros e incluso metas de la institución pero como empresa; lo que en verdad debe interesarnos es qué clase de ser humano queremos formar.

Yuval Noah Harari en su obra De animales a dioses, sostiene que:

Los humanos salen del seno materno como el vidrio fundido sale del horno. Pueden ser retorcidos, estirados y modelados con un sorprendente grado de libertad. Esta es la razón por la que en la actualidad podemos educar a nuestros hijos para que se conviertan en cristianos o budistas, capitalistas o socialistas, belicosos o pacifistas (Harari, Y. 2017, p. 23).

Es decir; si es cierto que podemos hacer de nuestros hijos lo que deseemos, necesitamos preguntarnos con nuestra pareja: ¿qué ser humano deseamos formar? A continuación, socializo lo que mil doscientos treinta profesores y directivos de instituciones educativas oficiales, privadas y universidades proponen como propósito de formación, en el contexto de un ejercicio de caracterización desarrollado entre el año 2015 y 2018 aplicando una técnica semiestructurada de pregunta abierta:

¿Cuál es el propósito de formación de persona o ser humano con el que me identifico en mi interacción académica y social con los estudiantes?

De esta pregunta surgieron cinco categorías: 1. formar personas con sólidos valores y principios (33%); 2. formar personas integrales (26%), 3. formar personas competentes (16%), 4. formar personas con mentalidad crítica (14%) y 5. formar personas creativas (11%). En un contexto de corrupción, pérdida de los valores y maltrato mutuo, este resultado es contundente; sin duda, existe un gran consenso acerca de la necesidad de formar primero a la persona como un sujeto con valores y principios, antes que formar sujetos centrados en lo cognitivo. El saber es importante, pero un saber sin una formación axiológica es un saber que en vez de contribuir a la construcción de una mejor sociedad, propicia su deterioro y su posible destrucción.

Gráfica 1. Formar personas con sólidos valores y principios.


Gráfica 2. Formar personas integrales.


Gráfica 3. Formar personas competentes.


Gráfica 4. Formar personas con mentalidad crítica.


Gráfica 5. Formar personas creativas.


A partir de estas cinco categorías se desprenden una serie de conceptos que permiten desarrollar un ejercicio de profundización en los propósitos de formación:

En el caso específico de las áreas de estudio, lo primero que se necesita aclarar es: ¿Cuál es el propósito de formación propio del área? A continuación, relaciono algunos ejemplos de propósito de formación, resultado de la construcción colectiva con profesores de numerosas instituciones educativas oficiales y de carácter privado:

Educación artística: formar seres humanos con cultura visual, auditiva, audiovisual y corporal, conscientes de su gusto estético, respetuosos del gusto estético de los demás.

Educación religiosa: formar seres humanos espirituales, conocedores y convencidos de su fe, valores, principios y creencias, con una sólida cultura general acerca de las diversas concepciones religiosas existentes en el mundo; respetuoso de la fe, creencias, tradiciones e ideologías de los demás.

Español y literatura: formar en los estudiantes la capacidad de expresión y de construcción de conocimientos, de transformación y de interacción social, contribuyendo con el desarrollo de sus habilidades básicas del lenguaje: hablar, oír, leer y escribir, con una comunicación asertiva, amable y una comprensión crítica e innovadora.

Al redactar los propósitos de formación de cada una de las áreas de la institución educativa, estamos preparados para una experiencia de construcción colectiva del propósito de formación global. En este compromiso, es de gran ayuda escuchar pensadores como Platón que expone su propósito de formación, expresándolo como la tarea central de toda educación:

Retirar el “ojo del espíritu” enterrado en el áspero pantanal del mundo aparente, en constante mutación y hacerlo mirar hacia la luz del verdadero ser, de lo divino; pasar gradualmente de la percepción ilusoria de los sentidos a la contemplación de la realidad pura y sin falsedad. Para él, solo con el cumplimiento de esa tarea existe educación (Gadotti, M. 2005, p. 22).

Esta afirmación de Platón es más vigente hoy que hace más de dos mil cuatrocientos años; la preocupación de Platón era la de formar seres humanos capaces de distinguir entre lo esencial y lo light; entre lo que hace daño y lo que construye vida; entre lo que perjudica y aquello que edifica; aprender a alejarse de aquello que nos aliena, que nos enajena y nos adormece; es decir, desde Platón ya existía una idea sólida de formar un sujeto pensante, capaz de diferenciar entre el mundo aparente y el mundo real; capaz de acercarse a lo esencial y de apartarse de aquello que lo distrae alienándolo progresivamente. Platón nos invita a hacer realidad una educación emancipadora, crítica y centrada en el desarrollo de procesos de pensamiento.

En el documental Un crimen llamado educación, se entrevista a diversos pensadores, entre ellos al científico Rodolfo Llinás que expresó lo siguiente: La gente no enseña a pensar, se enseñan cosas, generalmente fuera de contexto”; también Pepe Mojica ofreció su concepción: La educación: “como tantas otras cosas, no encaja demasiado al parecer con las exigencias del hombre contemporáneo”.

Lector seducido

Posiblemente por los múltiples compromisos, ocupaciones y distracciones de la actual sociedad hemos aprendido a leer con tanta prisa que atropellamos y nos atropellamos a nosotros mismos de múltiples formas. Si en verdad, deseamos transformar el paradigma de la educación actual, es importante iniciar un proceso de aprendizaje del arte de leer de una manera muy distinta a la que nos acostumbraron; comprender que el acto de leer no es un proceso pasivo de identificación de letras y palabras; leer no es una carrera por las tiras de papel, leer no es llegar primero, es mucho más que eso, es aprender a levantar con sutileza y prudencia el universo oculto en la escritura; mientras se disfruta la lectura, leer es levantar el denso velo que oculta los mundos posibles y los universos impensados.

Es necesario aprender a leer sin prisa para comprender que lo vital está en degustar y saborear cada una de las palabras, oraciones, textos e información que nos interpelan, porque el arte de la lectura nos lleva a leer al otro y a leer la realidad sin prevenciones, sin prejuicios. Gracias al universo de la lectura se aprende a leer imágenes antes que letras abstractas; se aprende a leer señales, signos y símbolos desde la primera infancia.

Existen numerosas instituciones educativas que se sienten orgullosas porque sus niños en edad preescolar tienen “lectura fluida”, aunque esos mismos niños no se ubiquen espacialmente, no comprendan que está al final, que está en el medio, de primero, arriba, abajo; su motricidad fina y gruesa deja mucho que desear; no se relacionan amablemente, no saben negociar y concertar; no son capaces de armar figuras de papel, no muestran evidencias de su potencial creativo; aun así, esas instituciones están orgullosas.

Pero, ¿qué sucede cuando a niños y niñas a muy temprana edad se les obliga a memorizar letras, palabras y largas frases para los que aún no están preparados?, pues que a muy temprana edad aprenden a odiar la escuela; de ahí que en grado 5º y 6º se les nota el poco interés por la lectura, debido a que no se hizo un trabajo prudente y oportuno con el proceso del aprendizaje del arte de leer. Antes de ingresar al universo de la lectura de letras, necesitan formarse en el bello y fascinante universo de la lectura de imágenes, signos, señales y símbolos.

Al iniciar con los primeros pasos del arte de leer, lo primero que hay que preguntarse es: ¿Con qué propósito voy a enseñar a leer? Porque si el propósito es que aprendan a leer palabras por disposición de un sistema educativo nacional obsoleto que obliga a esa práctica o porque es capricho de las directivas; entonces, la única decisión es no enseñar a leer letras, palabras y oraciones a muy temprana edad. ¿Cuál es entonces, el propósito de formación en el arte de la lectura? Es lograr como primera meta que niños y niñas amen la lectura y este amor les dure toda la vida, para eso no se puede afanar o estresar a niños y niñas con el aprendizaje de letras y palabras; lo primero es que comprendan el universo de las imágenes que les rodea. Cuando un niño o niña es capaz de observar con detenimiento cada una de las treinta páginas de un cuento visual y posteriormente, narrar con sus propias palabras de qué trata y qué enseñanza le deja; sin duda, estamos ante un niño que aprendió a leer imágenes; más adelante, después de leer muchos cuentos visuales, de leer señales, signos y símbolos, seguro aprenderán a leer las palabras y oraciones con sentido, ofreciendo su descripción, interpretación y aporte al texto, pero lo más probable, es que lo hagan con gusto y placer; a esto le llamo lector seducido.

Fortalecer la necesidad de aprender con todo nuestro ser

Si hay algo que no puede faltar en todo proceso de formación de un ser humano, es activar las ganas de aprender y de profundizar.

Ofreceré un ejemplo de la fuerza e importancia que tiene la necesidad como potencial de aprendizaje; por ejemplo, un niño, niña, adolescente o joven que viaja con sus padres a un país que no habla su idioma, empieza a observar en el aeropuerto, en los centros comerciales, en los restaurantes, en los lugares de diversión que no alcanzan a comunicarse con las diversas personas con las que interactúan; incluso viajan a otros países donde se hablan otros idiomas, pero en todos los lugares, tanto meseros, como recepcionistas y personas con las que interactúan, hablan inglés, pero ni sus padres ni él o ella, hablan inglés, esta experiencia sin duda, crea una gran necesidad de aprender el inglés.

Cuando se logra en los estudiantes, activar la necesidad de aprender aquello que estamos desarrollando; niños y niñas, no solo se interesan en aprender, se les despierta la curiosidad, un gran interés por investigar y descubrir, se plantean múltiples preguntas y se comprometen a profundizar. Lowenfeld, V. & Lambert, W. al respecto afirman:

Probablemente, una de las habilidades básicas que se debería enseñar en nuestras escuelas sea la capacidad de descubrir y de buscar respuestas, en lugar de esperar pasivamente las contestaciones e indicaciones del maestro (Lowenfeld, V. & Lambert, W, 1980, p. 17).

Más allá de cuál sea el área del conocimiento que se desea estudiar, si se logra crear la necesidad de aprender ese saber, el trabajo de interacción académica será un dulce paseo todo el año escolar.

En el ámbito escolar se siguen observando extensas clases magistrales en las que un profesor expone por horas un discurso que está en los libros o en internet; los estudiantes le escuchan y toman notas; esto pareciera la descripción de la década de los años sesenta, setenta y ochenta, pero no es así, es la lamentable descripción de un subsistema escolar que se rehúsa a evolucionar; estas siguen siendo prácticas de la “educación” actual. En múltiples contextos escolares se sigue creyendo que el papel del profesor es literalmente el de enseñar y el del estudiante es aprender; esto naturalmente ya ha desaparecido en numerosos escenarios educativos; pero mientras exista esta realidad, hay que denunciarla.

Hoy es bien sabido que en la relación vertical del profesor y del estudiante, el dominio se centra en el profesor; en cambio en la interrelación horizontal de entre profesores y estudiantes se exige una mayor preparación del educador y exige mayor protagonismo del estudiante.

Cuando la relación es vertical al estudiante no le queda otra que recibir y devolver la información que le exigen, su aprendizaje es limitado, poca autonomía y la emancipación es nula. Necesitamos un proceso de interacción que le permita al estudiante participar con libertad y la seguridad de que no será maltratado o humillado por su intervención; en esta experiencia, el profesor los invita a aprender con todo su cuerpo; es decir, trabajar programando todo nuestro cuerpo, con nuestras emociones, pasiones y sentimientos, en un compromiso e interacción lúdica que permite activar todos nuestros sentidos como si fuese uno solo.

Después de un largo fin de semana en el que el estudiante no hizo otra cosa que convertirse en un sofá; es decir, solo se limitó a ver televisión, mientras comía y comía; al regresar a la institución educativa se encuentra con un profesor que lo tiene sentado, mientras le dicta una lección, seguro el interés de este estudiante se va a reducir a cero; pero si por el contrario, al ingresar al salón de clase experimenta un conjunto de situaciones emotivas en el que le permiten narrar su fin de semana, puede escuchar la narración emocionada de compañeros que hicieron algo diferente como viajar, pasear, caminar, hacer deporte, visitar un centro comercial, un parque, estar en familia y compartir; hay la posibilidad de que no vuelva a repetir su aburrido fin de semana; pero esto no es todo, además, comparten el resultado de su compromiso académico, resuelven preguntas para enganchar o interesar hacia la nueva temática en estudio, además participan de una dinámica de grupo, resuelven una situación en equipos significativos de trabajo, luego la exponen utilizando inteligentemente las tecnologías, la sustentan, la defienden en medio de un respetuoso debate, socializan su afiche, cartel o cartelera; esto es comprometerse a aprender con todo el ser.

Así que, una institución educativa que desea escaparse de una educación equivocada, necesita activar el aprendizaje, invitando a sus estudiantes a aprender con el oído, la vista, el olfato, el tacto, su cerebro y, en definitiva, el aprendizaje con todo su cuerpo.

Aprender del error

Equivocarse es parte de la naturaleza humana, aprender del error es una sabia decisión. En nuestra tradición escolar se ha castigado el error con la peor calificación, sin analizar el valor mismo del error y sin pensar el estado de análisis en el que se podía invitar a desarrollar al estudiante. Hoy estamos comprendiendo que no solo se aprende de los aciertos, también se aprende de los errores, a veces son mucho más útiles que los mismos aciertos.

En el libro Cosas no aburridas para ser muy felices, nos recuerda esto:

Lo mejor de la vida muchas veces llega gracias a las equivocaciones. Son los empujones que nos hacen llegar a lugares donde nunca pensamos estar. Equivocaciones de todo tipo: pequeñas, medianas y que no entrarían en el comedor de tu casa. Equivocaciones molestas pero necesarias que pueden llegar a cambiar el rumbo de nuestra vida. Las equivocaciones son las que nos hacen grandes, enormes. Y nos hacen sabios, muy sabios… (Wonderful, Mr. 2014, p. 23).

Después de una o dos horas de una lamentable experiencia de clase, en un evento específico de enseñanza aprendizaje, es fundamental hacer un pare y plantearse un análisis de rigor en el que comprendamos qué hicimos mal, qué estuvo mal en el plan de formación, dónde estuvo la falla, en qué nos equivocamos, qué expresamos imprudentemente, posiblemente a quién ofendimos; este es un valioso ejercicio de metaevaluación que nunca hay que dejar de hacer, incluso cuando nos va bien; pues hay que tener conciencia del por qué un proceso de enseñanza aprendizaje es excelente o por qué es un desastre.

No solo hay que aprender de los propios errores, también es de gran utilidad aprender de los errores de los demás. En una ocasión me acerqué para invitar a tomar un café a un profesor que le suspendieron el contrato por diversos motivos, uno de ellos, era que lo consideraban incompetente, maltratador, arbitrario y se le acusaba de no tener dominio de la clase, hasta la coordinadora de convivencia, le expresó que su clase parecía un circo.

La invitación que le hice, además de ofrecerle mis mejores deseos en sus nuevos proyectos, le invité porque posiblemente, ya no le iba a ver más, así que, no podía perder la oportunidad de enterarme qué hacía mal este profesor, para que los estudiantes, los colegas y directivos no lo quisiesen; por tanto, le pregunté sobre cómo preparaba y cómo era el desarrollo de sus clases, cómo era su interacción académica y social, cómo eran sus pruebas escritas y orales, cómo abordaba a sus colegas en la sala de profesores y en la interacción cotidiana; esta experiencia, fue de gran aprendizaje para mi propia labor docente y mis asesorías a instituciones educativas oficiales y privadas; tanto así que las tuve en cuenta para un concurso que gané en mi país como mejor maestro.

Un reconocido técnico de fútbol después de perder un partido, en una entrevista dijo: Perder es ganar un poco. Muchos se burlaron y ridiculizaron a Francisco Maturana por su afirmación. Hoy hemos comprendido la razón de su frase y, además, hemos tenido suficiente tiempo para reflexionar acerca de la intención que tenía su afirmación. Si un cuerpo técnico y su grupo de futbolistas no aprenden de una derrota, pues seguirán cosechando más derrotas; igual pasa con cualquier campo laboral o área del conocimiento. La conciencia del error es el primer requisito para mejorar aquello que estamos haciendo mal.

Antes que imponer modelos, trabajemos referentes

No se trata de modelar a niñas y niños; de lo que se trata es de crear en ellos la gran necesidad de beber la copa de la vida con inmensas ganas de aprender. Desde la primera infancia, pasando por aquello que se le llama prejardín, hasta el último año escolar, se ha educado con modelos que entorpecen y frenan el proceso de desarrollo del pensamiento y de la activación de la imaginación y la creatividad.

La invitación es a pasar del modelo al referente; un modelo es una estructura fija, como por ejemplo el modelo de un árbol que se le dibuja al niño en el tablero. Si en vez de traer modelos predeterminados de objetos, de estructuras limitadas de la realidad, de un mundo cerrado, traemos referentes, seguro la imaginación de los estudiantes se activará. Esto se aplica para todas las áreas; por ejemplo, en el campo de la educación artística, desde muy temprana edad, hay que evitar dibujar objetos que los niños deben copiar pasivamente; por el contrario, hay que traer referentes; recuérdese, los referentes son lluvias de ideas, por ejemplo, en vez de dibujar una flor, le ofrecemos al niño múltiples opciones de flores para que él proponga su propia flor.

En el campo del lenguaje y la literatura es lo mismo; si deseamos que sea capaz de escribir su propio cuento infantil, necesitamos sensibilizarlo con referentes de múltiples cuentos infantiles, seguro su imaginación se activará. Una visita a una galería de arte o a un museo es como si llenaras a full el tanque de gasolina, les activa la imaginación a los estudiantes; al día siguiente, si le pedimos que hagan una composición artística, el desborde de creatividad es evidente.

En una ocasión, en una clase de educación artística y cultural, les pedí que hiciesen su propia versión de la Gioconda o la Mona Lisa de Leonardo da Vinci, a lo que casi en coro me dijeron que ellos no eran ningunos genios para hacer tal cosa; bueno, así que respiré profundo, me vestí de paciencia y comprensión, hice un rápido cambio de taller y esperé otro momento. Unas páginas atrás hablé sobre la importancia de aprender del error, pues eso hice. Me pregunté qué salió mal y después de revisar mis metodologías comprendí que no podía pedirles hacer una versión de una obra de arte y menos de un gran genio del arte, si no les ayudaba a superar el miedo que tenían de semejante taller; también comprendí la necesidad de traerles algunos ejemplos de la misma obra realizada por otros artistas; por tanto, ingresé a internet en Google y consulté versiones de la Mona Lisa, de inmediato me salieron cientos de ideas, les mostré todos los ejemplos que existían, además con el apoyo de los estudiantes empapelamos todo el salón de clases con las versiones más sencillas: Mona Lisa cubista, abstracta, expresionista, surrealista, la versión de Botero, Mona Lisa con el cielo estrellado de Van Gogh, Mona Lisa caricaturizada, algunas inspiradas en dibujos animados como los Simpson, South Park y otras animaciones de la televisión.

Este ejercicio, sin duda, les hizo perder el miedo y les animó a realizar su propia versión de la Mona Lisa, lo que dio como resultado excelentes composiciones artísticas. El resultado fue mejor de lo esperado, así que no tuve más opción que organizar una exposición de arte temática a la que asistieron todos los padres de familia.

No más violencia y acoso escolar

La exclusión, la burla, el arrinconamiento social, las amenazas, el racismo, la xenofobia, los apodos, el acoso permanente, son conductas inmaduras e incivilizadas cotidianas en el contexto educativo, que fácilmente pueden ser erradicadas si dejamos de actuar en forma individual y aislada; necesitamos con urgencia un contexto de formación en el que lo primero que hagamos sea salvar al niño y a la niña, al adolescente y al joven de toda actitud y manifestación de odio, de exclusión, racismo, xenofobia y maldad; pero esto no es posible lograrlo con las múltiples buenas intenciones que abundan en el actual sistema educativo; tampoco se puede lograr con las acciones valientes y acertadas, pero aisladas, de unos pocos profesores comprometidos con la construcción de un mejor subsistema escolar.

Mientras no se forme en la implementación de métodos, técnicas y estrategias de resolución de conflictos en forma pacífica y constructiva; la violencia, la agresión y el acoso serán parte del devenir diario de la interacción social. Necesitamos asegurar una ruta de atención integral para la convivencia escolar que garantice la protección de los niños, niñas y adolescentes en los espacios educativos.

Un contexto escolar donde se permite que un solo niño o niña sea acosado, maltratado, humillado o agredido es un lugar donde se multiplica la educación equivocada, este contexto puede y debe transformarse en un ámbito educativo donde no se permite que un solo niño o niña sea maltratado. Si un profesor, en el desarrollo de su clase, al asomarse por la ventana, observa que un niño está siendo excluido, no le permiten entrar a ninguno de los dos equipos de microfútbol, su responsabilidad es la de abandonar por un instante la clase e ir en ayuda de ese niño; esto, todos necesitamos comprender e interiorizar, si una escuela emancipadora deseamos consolidar.

¿Qué se puede evitar para asegurar un ambiente y clima laboral y de estudio amable?

Como ya lo mencioné anteriormente, la indiferencia, la exclusión y el maltrato son tres realidades que no solo hay que evitar, hay que erradicarlas por completo. La indiferencia es uno de los peores males de la humanidad que se evidencia en la ausencia absoluta de interés hacia algo o alguien; no existe ni inclinación, ni rechazo hacia alguien, es como si uno no existiese para el contexto o mundo en el que uno habita; así que jamás un solo niño o niña debería experimentar la indiferencia de sus padres y de sus profesores. Cuando un niño o niña se acerque a hacernos una consulta, pedirnos un favor o poner una queja, ese acto es un evento sagrado que necesitamos atender.

En una ocasión una estudiante de grado 9° estaba siendo objeto de racismo por parte de un compañero; este le decía “negra fea”, le jalaba el cabello, ella le pedía que por favor parara; la estudiante se acercó a su profesor y le contó la situación, el docente solo le dijo al joven: “por favor me colaboras”, el estudiante solo respondió: “no hay lío profe”; en otra clase, el joven siguió molestando a la niña; así, que ella, decidió llevar su problema a la Coordinación de Convivencia, allá le dijeron que hablara con su profesor, ella, expresó que ya lo hizo; le volvieron a responder: “pues vuelva a hablar con el profesor señorita, no ve que estamos bastante ocupados, es su profesor quien debe resolver su problema”; la niña siguió siendo objeto de burla, no aguantó más y le propinó un golpe al joven que terminó derribándolo; cuando esto sucedió, la niña fue expulsada por tres días y el joven quedó como una víctima. No deseo celebrar lo que le sucedió al joven, pero este jamás volvió a molestar a la niña. Todo esto se puede evitar, si erradicamos por completo la indiferencia de nuestros hogares y del ámbito escolar.

La exclusión conlleva a descartar, rechazar o dejar por fuera a seres humanos que no tienen la culpa de ser excluidos por su origen, por su color, por su representación cultural, por sus tradiciones, costumbres, creencias o ideologías; por tanto, una escuela que evidencia prácticas excluyentes, fomenta la educación equivocada; una escuela incluyente fortalece un ambiente y clima laboral y de estudio agradable y constructivo.

El maltrato es la tercera realidad que hay que erradicar de toda la sociedad y con mucha más razón de los hogares y del ámbito escolar, porque alimenta el odio, el resentimiento y el miedo. Un contexto escolar donde se permite cualquier forma de maltrato fortalece la educación equivocada; mientras que un contexto escolar donde no existe el maltrato, el aprendizaje se produce con mayor facilidad, los estudiantes se motivan a ir con todas sus ganas a estudiar y a interactuar con sus compañeros de estudio.

Acoso escolar a los profesores

En el ámbito escolar no solo se maltrata a los estudiantes, también existen estudiantes que maltratan a los profesores, colegas que entre sí se maltratan e incluso existen directivos que maltratan a sus profesores; veamos un ejemplo cotidiano:

Durante una izada de bandera en un colegio, después de siete minutos organizados en el patio, listos para empezar, faltaba que llegara el grado 3°. La rectora, bastante enojada, con micrófonos en mano le gritó a la profesora del grado 3° de primaria: “A ver, a ver, ¿qué sucede con la profesora de tercero que nada que viene?, ya llevamos más de diez minutos esperándola y nada que se asoma, así que, profesora, ¡viene ya! pues no tenemos todo el día para esperarla, o es que, hasta cuándo quiere que la esperemos; díganos, profesora, ¿cuál es el ejemplo de puntualidad que le está dando a sus alumnos?” De inmediato se escucharon las burlas y silbidos de los estudiantes, sobre todo de básica secundaria (bachillerato).

La profesora corrió a la izada de bandera con los niños e intentaba agacharse o esconderse entre los niños; no le fue posible pues era muy alta; los chiquitines en coro le decían: “La regañaron, la regañaron…”.

En esta situación hay dos imprudencias: inicialmente la de la rectora y luego la de la profesora de grado 3° que dio pie para que la humillaran y la expusieran en público. Muy mal la actuación de la rectora exponiendo a una de sus colaboradoras. Una forma diferente de afrontar esta situación sería la siguiente: con prudencia y sin que nadie más se entere, se puede enviar a otro profesor para que vaya por la profesora; y si aún así, llega tarde, por esta vez se deja a la profesora de grado 3° que llegue tarde; es cierto que puede generar algo de indisciplina su llegada, pero nos llenamos de paciencia y, al terminar la izada de bandera, nos acercamos a la profesora y a solas le decimos: “ Veo que tiene la tercera hora libre; la espero en mi oficina, vamos a tomar un café”. Allí se le hace caer en cuenta de su error y se le compromete a mejorar. Soy un convencido de que podemos consolidar un mejor contexto escolar que el actual; pero no es posible lograrlo con la actitud de agresividad, acoso, humillación y violencia que a veces se observa en el trato que muchos directivos les dan a sus profesores.

Es una pésima decisión la de maltratar a un profesor y mucho más equivocada si se hace en público, porque estas acciones de acoso o maltrato, deterioran la autoestima y el sentido de pertenencia que le pueda quedar al profesor; quienes tienen estas erradas costumbres, posiblemente aún no han comprendido que ese actuar va en contravía del bienestar, del ambiente y clima escolar de la institución educativa, además, ¿cómo le pedimos a un profesor que trate bien a sus estudiantes, si las mismas directivas lo están maltratando?

Asegurar la calidad de vida

Es frecuente observar instituciones educativas conformadas por personas que no son competentes, ya sea porque existe una contratación por familiaridad, amistad o por causa del pago de una deuda política; esto es real, tanto en el sector oficial como privado; no estoy afirmando que no se contrate a la familia o amigos, a lo que me refiero es que si en verdad deseamos asegurar la calidad en todos los componentes y procesos institucionales, la contratación se debe hacer teniendo en cuenta las competencias profesionales, la experiencia, los méritos del profesional y no en los intereses particulares del directivo.

Para facilitar la calidad de vida de nuestros estudiantes es necesario asegurar la calidad en todas las áreas de estudio, en todos los componentes de la institución educativa, en sus procesos administrativos, financieros, dimensión pedagógica, comunitaria, su infraestructura como aulas especializadas, salones de clase amplios y agradables, zonas verdes, zonas recreativas, espacios para el deporte, auditorio, una biblioteca que invite a la lectura y la investigación, convenios con empresas que fortalezcan la calidad institucional, un excelente ambiente y clima de estudio y de trabajo.

Un medio de comunicación reconocido anunció que una institución educativa era la mejor de la nación en la básica primaria porque tenía los mejores resultados de las pruebas de Estado, conocedor de esa institución sabía muy bien que carecía de zonas verdes, zonas recreativas, zonas deportivas, aulas especializadas y muchas otras carencias que caracterizan a una institución de calidad; esta es una manifestación de la concepción equivocada acerca de lo que se entiende por calidad.

Una institución educativa no es de calidad porque obtenga excelentes resultados académicos en una prueba de Estado; una institución educativa es de calidad porque existe un ambiente y clima escolar agradable, porque se incluye, se respeta y se da buen trato a todos los miembros de la comunidad educativa; porque existe un ambiente agradable de aprendizaje, de debate, opinión y expresión libre; porque se aprende a trabajar en equipo, porque se aprende a analizar, criticar con argumentos y evidencias; porque se aprende a proponer, diseñar, innovar, crear y emprender.

Al lado de la calidad de vida está el concepto de felicidad; pero, aquí me ocuparé de invitar a directivos, educadores, madres y padres de familia que aseguren la calidad de vida de hijos y estudiantes. No olvidemos que una persona puede confesar que es feliz y no tener calidad de vida; lo mejor es asegurarnos de que todos nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes tengan calidad de vida y así, podrán acceder más fácilmente a la felicidad.

¿Cómo asimilar el concepto de felicidad?

La felicidad está sujeta a una condición interna y subjetiva de bienestar o satisfacción del ser humano; se puede tener todos los bienes materiales que se soñó y no sentir la sensación de felicidad; se puede estar casado, tener hijos, incluso, asegurarles su bienestar, salud, estudio, recreación y no sentirse feliz; se puede incluso, ganarse el premio mayor de la lotería, sentir en ese momento una gran alegría y emoción, pero al pasar el tiempo, no ser feliz. Después de numerosas investigaciones acerca de la complejidad de la felicidad, hoy se puede sostener que la felicidad no está vinculada a los logros profesionales, a la adquisición de bienes materiales, al dinero; mucho menos a la abundancia. La felicidad del ser humano es mucho más compleja; por tanto, no depende exclusivamente de lo que se obtiene, de lo que sucede alrededor de esa persona o de lo que alguien pueda dar a otro.

Según Yuval Noah Harari, en su obra De animales a dioses, expone que, según estudios sobre la felicidad:

La familia y la comunidad parecen tener más impacto en nuestra felicidad que el dinero y la salud. Las personas con familias fuertes que viven en comunidades bien trabadas y que apoyan a sus miembros son significativamente más felices que las personas cuyas familias son disfuncionales y que nunca han encontrado (o nunca han buscado) una comunidad de la que formar parte. El matrimonio es particularmente importante. Diversos estudios han demostrado que hay una correlación muy estrecha entre buenos matrimonios y un elevado bienestar subjetivo y entre malos matrimonios y desdicha (Harari, Y. 2017, pp. 418-419).

En el proceso de comprensión de la complejidad de eso que conocemos como felicidad, Harari, aclara que el hallazgo más importante de todos es:

La felicidad no depende realmente de condiciones objetivas, ni de la riqueza, la salud o incluso la comunidad. Depende, más bien, de la correlación entre las condiciones objetivas y las expectativas subjetivas. Si uno quiere un carro de bueyes y obtiene un carro de bueyes, está contento. Si uno quiere un Ferrari último modelo y obtiene solo un Fiat de segunda mano, esto lo asimila como una pérdida. Esta es la razón por la que ganar la lotería tiene, con el tiempo, el mismo impacto sobre la felicidad de la gente, que un accidente automovilístico incapacitante. Cuando las cosas mejoran, las expectativas aumentan, y, en consecuencia, mejoras incluso espectaculares en las condiciones objetivas nos pueden dejar insatisfechos. Cuando las cosas empeoran, las expectativas se reducen y en consecuencia una enfermedad grave nos puede dejar tan felices como lo éramos antes. Podríamos decir que no necesitábamos de un montón de psicólogos y sus cuestionarios para descubrir esto. Profetas, poetas y filósofos se dieron cuenta hace miles de años que estar satisfechos con lo que se tiene es mucho más importante que obtener más de lo que se desea (Harari, Y. 2017, p. 419).

La felicidad depende más de la percepción interna y subjetiva de cada ser humano sobre la comprensión de su compleja existencia, que de las demás personas y eventos externos; en esa sensible e íntima relación, entre lo que nos gusta, lo que tenemos, lo que anhelamos y lo que logramos.

Con esta aclaración, adentrémonos al concepto de Calidad de Vida.

¿Cómo se define la calidad de vida?

Los participantes en el proyecto WHOQOL (World Health Organization Quality of Life), auspiciados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), definen la calidad de vida como: “La percepción del individuo de su situación en la vida, como en el contexto de su cultura y el sistema de valores en el que vive, y en relación a sus objetivos, expectativas, estándares y preocupaciones” (Escobar, J., y otros. 2000, p.10).

Según la OMS la calidad de vida:

Es el estado de complemento y bienestar físico, mental y social de una persona, y no solo la ausencia de síntomas o de una afección determinada. Desde esta perspectiva, todo profesional de la salud debe entender a la enfermedad y procurar su tratamiento con base en los siguientes tres aspectos o factores: físico, mental y social. (Oblitas, L. 2006, p. 250).

En la ponencia y artículo: Fundamentos para la comprensión del problema de la calidad de la vida, mundo, posibilidad y apertura, Carlos Maldonado, el autor, sostiene que: “La calidad de la vida significa de entrada la calidad de la existencia de los seres humanos concretos y reales, y en las situaciones específicas en que existen y se esfuerzan por existir…” (Maldonado, C. 2000, p. 54).

Otra forma de definir el concepto calidad de vida, es el de comprenderlo en la satisfacción de las necesidades básicas. Empieza a experimentarse calidad de vida cuando se da un desarrollo de la persona humana en las dimensiones de su ser, de su sentir, tener y amar. El concepto calidad de vida se torna complejo cuando empezamos a comprenderlo como un constructo que implica no solo el satisfacer necesidades, sino el de comprenderlas, interiorizarlas, valorarlas y potenciarlas hacia el bienestar común.

Cuatro componentes de la calidad de vida

Ser, tener, amar y sentir son cuatro componentes claves para asegurar la calidad de vida.

Ser

Es una condición necesaria en la compresión del concepto calidad de vida y generalmente se le ha asociado con entidad o ente, en tanto que posee existencia y autonomía; sin embargo, el concepto “ser”, es mucho más complejo; por ejemplo, Martin Heidegger, nos aporta, en su obra: El ser y el tiempo, una disertación profunda sobre el concepto “ser” y nos advierte sobre los tres prejuicios que existen sobre el concepto:

1. El “ser” es el “más universal” de los conceptos… 2. El concepto de “ser” es indefinible. Es lo que se concluyó de su suprema universalidad. El ser no es susceptible de una definición… 3. El “ser” es el más comprensible de los conceptos. En todo conocer, enunciar, en todo conducirse relativamente a un ente, en todo conducirse relativamente a sí mismo, se hace uso del término “ser” y el término es comprensible “sin más” (Heidegger, M. 1998, pp. 12-13).

Según los estudios contemporáneos realizados por Erik Allardt, el concepto “ser”:

Se refiere a la necesidad de integrarse a la sociedad y vivir en armonía con la naturaleza. El lado positivo de ser puede caracterizarse como el desarrollo personal, mientras que los aspectos negativos se refieren al aislamiento. Los indicadores miden, por ejemplo:

– Hasta dónde una persona participa en las decisiones y actividades que influyen en su vida.

– Las actividades políticas.

– Las oportunidades para (realizar) actividades recreativas.

– Las oportunidades de una vida significativa en el trabajo.

– Las oportunidades de disfrutar de la naturaleza, ya sea mediante la contemplación o por medio de actividades como el paseo, la jardinería y la pesca (Allardt, E. 1998, p. 130)

En este enfoque, el concepto “ser” implica la interacción social, el crecimiento con el otro, es un ser ahí con el otro, con el entorno y en su tiempo. Cuando esta realidad se da, podemos defender con suficiente argumentación y evidencia, que la calidad de vida empieza a nacer. Es en la comprensión de la vida, donde se percibe la semilla de la calidad de vida y es en el “ser” como realidad íntima y social, donde empieza a percibirse la calidad de vida.

Una persona que por diversos motivos no puede estudiar o dedicarse a aquello que sueña, no podrá experimentar la calidad de vida; una persona que habita en un contexto que le impide expresarse libremente, que lo cohíbe o lo limita en la socialización de su pensamiento e ideología, no podrá degustar la calidad de vida porque su ser está atado y encarcelado.

Tener

Erik Allardt expone que el concepto tener:

Se refiere a las condiciones materiales que son necesarias para la supervivencia y para evitar la miseria. Cubre las necesidades de nutrición, de aire, de agua, de protección contra el clima, el ambiente, las enfermedades, etc. (Allardt, E. 1998, p. 130)

El concepto “tener”, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española lo expone así:

Del latín tenere, que significa asir o mantener asido a algo, contener o comprender en sí, sujetar, tener la palabra, la promesa, recibir huéspedes, estar en la precisión de hacer algo u ocuparse en ello. Tener clase, tener junta… (Real Academia Española, 2001).

“Tener” es un concepto amplio, que implica lo físico y lo emocional. Nos acercamos a la experiencia de la calidad de vida, si aseguramos algunos beneficios mínimos que nos eviten caer en la miseria. Si no cubrimos nuestras necesidades básicas, hay una alta posibilidad de que nos alejemos de la calidad de vida. El problema, se torna más complejo, si incluimos a esta disertación, la tensión: política–economía– creencias–costumbres–hábito de vida. Se puede acceder al “tener” con plena satisfacción del sujeto y, aún así, no experimentar la calidad de vida. El “tener” es un componente importante, pero no es ni el eje central, ni la matriz que cubre la exigencia de la comprensión del concepto calidad de vida.

Amar

Este sentimiento es fundamentalmente social, pues si se “ama” y no se es correspondido en el acto de “amar”, el sentimiento se debilita y pierde su sentido y lugar en favor de alcanzar la calidad de vida tan anhelada. Por otra parte, si se recibe “amor” en una comunidad de amigos, familia o ambiente laboral, y quien lo está recibiendo no lo retorna, es excluido por el mismo contexto social. Antes de ser excluidos, hace rato nosotros mismos nos hemos excluido. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua:

Amor es un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. 2. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. 3. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo (Real Academia Española a/g, 2001).

Según Miguel de Zubiría Samper, el “amor” detenta una triple naturaleza irreductible así:

Desde la relación afectiva más sencilla (bebé-madre) hasta la más sofisticada (matrimonio humano) participa en grado elevado el conocimiento. Conocimiento relativo a las reglas comunicativas… Por eso el amor es ciencia. Aún sin saber caminar ni sostener el peso de su propio cuerpo, el bebé debe volverse experto en cuatro destrezas afectivas fundamentales… Destreza para iniciar interacción con su madre… Destreza para mantener y profundizar la relación. Destreza práctica para recapturar su atención luego de los continuos e innumerables conflictos. Y destreza final para cerrar cada micro capítulo amoroso… Por eso el amor es trabajo. Adicional al conocimiento y a las destrezas exigidas, a manera de un tercer componente, forma parte obvia del amor la entrega que pone cada quién en el otro y en la relación. Algunos dejan el alma en cada relación…El verdadero sujeto amoroso nunca deja de jugar el juego. Se entrega de todo corazón, compromete sus sentimientos y su sensibilidad. Por eso el amor es arte (De Zubiría, M. 2002).

Basándose en los aportes de Robert Erikson y otros autores, sobre la base de un riguroso proceso de investigación, Erik Allardt expone que amar:

Se refiere a la necesidad de relacionarse con otras personas y de formar identidades sociales. El nivel de satisfacción de la necesidad puede evaluarse con medidas que indiquen:

– El arraigo y el contacto con la comunidad local.

– El apego a la familia y a los parientes.

– Patrones activos de amistad.

– Relaciones y contactos con compañeros miembros en asociaciones y organizaciones.

– Relaciones con los compañeros de trabajo (Allardt, E. 1998)

La calidad de vida adquiere su pincelada social, a partir de la condición amar, porque exige en palabras de Miguel De Zubiría, una triple naturaleza como lo es: el conocimiento (la ciencia), el trabajo y el arte, y en el aporte de Erik Allardt, el amor exige la interacción social y de esta forma podemos valorar el componente “amar” en pro de acercarnos a la presencia o no de la calidad de vida en un ser humano.

Sentir

Permite experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas, siendo los sentidos los encargados de transmitirlas. El sentido es la única función para la cual el organismo percibe las diferentes formas de energía mediante órganos más o menos diferenciados; desde las simples terminaciones nerviosas, hasta las más complejas estructuras nerviosas externas. Tradicionalmente, se ha planteado que sentimos a través de la vista, el oído, el olfato, el tacto y el gusto, pero hoy, por ejemplo, en campos como la filosofía estética o del arte, se dice que el ser humano es en esencia un solo sentido, que percibe, respira, siente, reacciona y propone.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua lo define así:

Del latín sentiré, experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas. 3. Experimentar una impresión, placer o dolor corporal, sentir fresco, sed. 4. Experimentar una impresión, placer o dolor espiritual, sentir alegría, miedo. 5. Lamentar, tener por doloroso y malo algo. Sentir la muerte de un amigo (Real Academia Española h/z, (2001).

Comprender la importancia y aplicar el significado del “sentir” en el ser humano, es trabajar en pro de un mundo sensible y solidario, que aprende a solidarizarse con el dolor del otro, y a emocionarse con la alegría del prójimo; por tanto, aprender a administrar el “sentir” es una condición en todo proceso de comprensión de la calidad de vida. Se puede sentir dolor, pena, enojo, ira, angustia, fracaso, soledad; pero si aprendemos a administrar nuestro “sentir” es decir, si administramos nuestros sentimientos y emociones, habrá mayor posibilidad de experimentar una sensación de bienestar, que no se puede confundir con una sensación de resignación, sino de comprensión, de calidad de vida.

¿Qué valores y principios bioéticos están relacionados con la calidad de vida?

Una tensión que existe en la comprensión del concepto calidad de vida es que cualquier abordaje epistemológico pasa por la compleja y tensa frontera de las significaciones y aplicaciones de los valores y principios que fundamentan e intentan explicar el concepto de calidad de vida. Por ejemplo, realicemos una aproximación dialógica con algunos valores y principios que sustentan a la calidad de vida.

Vida

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el término Vida:

Proviene del latín vita que significa: fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee, 2. Estado de actividad de los seres orgánicos, 3. Unión del alma y del cuerpo, 4. Espacio de tiempo que transcurre desde el nacimiento de un animal o vegetal hasta su muerte, 5. Duración de las cosas (Real Academia Española h/z, 2001).

La declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada el 10 de diciembre de 1948, sostiene en su Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Artículo 25. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado… La Constitución Política colombiana de 1991 en su preámbulo consagra como fines del constituyente: “…asegurar a sus integrantes la vida… la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz… En el Artículo 11 dice: El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte.

La palabra “vida” al definirla por su oposición a la muerte, contribuye a la percepción, que entre mejor la prolonguemos, a través de dicha economía del objeto, mejor será. Así, el concepto de calidad de vida llevaría implícita la idea de alejar la muerte ofreciéndole al sujeto los objetos que la ayuden a olvidarla. No quiere decir esto que la calidad de vida no pueda apuntar a otros aspectos fundamentales para la vida del hombre en comunidad, por ejemplo, poniendo a disposición de todos los bienes que son y han de seguir siendo públicos, lo cual ofrece un asiento para que los integrantes de una misma comunidad puedan reconocerse entre sí… (Ardila. 2004, p. 44).

En la sociedad actual, el sentido y significado de la vida aún no lo hemos asimilado, pues seguimos atentando contra la propia vida, la de los demás y la del planeta tierra. Para comprender el valor y la esencia de la vida, necesitamos nuevos propósitos, contenidos y estrategias para el ámbito académico y para la interacción social. Este es el primer concepto que necesitamos comprender para percibir adecuadamente la calidad de vida.

Calidad

Hoy el concepto calidad, no solo es muy conocido, sino que es también muy manoseado, hasta el punto de tergiversar su verdadera significación; por ejemplo, se habla de “calidad empresarial”, “calidad educativa”, “calidad en la televisión”; se habla de empresas “de calidad”, es decir “certificadas”.

Ya hasta la calidad se puede comprar, de ahí que es normal encontrar todo tipo de portales que te ofrecen ser acreditado, para que tanto gerente, rector o directivo y su empresa se acrediten como un empresario y una empresa de calidad. Así que cuando veamos una empresa del sector de la salud y de la educación con una serie de cartones que certifican o acreditan a esa empresa como una institución de calidad, tomémonos el derecho de la duda.

Acerquémonos ahora, a la comprensión del concepto:

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el término calidad: viene del latín qualitas que significa propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor. Esta tela es de buena calidad. El significado 5. Dice: Estado de una persona, naturaleza, edad y demás circunstancias y condiciones que se requieren para un cargo o dignidad. Conjunto de condiciones que contribuyen a hacer agradable y valiosa la vida (Real Academia Española, a/g, 2001).

Desde las preocupaciones de la bioética, al abordar la complejidad de los dos conceptos, el de vida y el de calidad, es compresible la pregunta que hace el Dr. Jaime Escobar Triana:

¿Qué es más prioritario para el enfermo terminal, la inviolabilidad de la vida o su calidad? Es una cuestión que solo puede ser resuelta por el titular en ejercicio legítimo de su derecho a la vida, con base en los principios de autonomía, dignidad e inviolabilidad misma y según sus circunstancias particulares (Escobar, J., 1998).

A pesar de que falta mucho por mejorar en la calidad de vida que merecen los pacientes, se observa evolución en la interacción con los pacientes y sus familiares. Según Peter Singer:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define cuidado paliativo como “un enfoque que mejora la calidad de vida de los pacientes y sus familias que afrontan el problema asociado con una enfermedad que amenaza la vida, a través de la prevención y el alivio del sufrimiento por medio de la identificación temprana y la evaluación impecable del tratamiento del dolor y de otros problemas físicos, psicosociales y espirituales”. Citado por Singer, Peter, Viens, A. M. (2008).

Al hablar de calidad es importante relacionarlo con tres conceptos: impecable, transparencia y excelencia. No podemos continuar deteriorando el concepto en su uso cotidiano. Si un tratamiento médico es de calidad, es porque hay un profesional de la salud comprometido con mejorar el bienestar del paciente. Si una educación es de calidad, es porque existe un ambiente y clima agradable de enseñanza-aprendizaje en el que hay buen trato y oportunidades para todos.

Si un ambiente laboral es de calidad, es porque existe un ambiente de convivencia, de confianza, excelente ambiente de trabajo, interacciones transparentes, respeto y valoración; es decir, hay una excelente relación interpersonal y de interlocución, donde se da la negociación y la concertación pacífica y progresiva. Si vamos a hablar de calidad de vida, es porque existe un ambiente con bienestar, con armonía, de inclusión que se da en una experiencia de saber estar, lo que, sin duda, exige trabajar en la madurez mental.

Pulsuz fraqment bitdi.

Janr və etiketlər

Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
23 oktyabr 2025
Həcm:
368 səh. 64 illustrasiyalar
ISBN:
9789582014193
Naşir:
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
Yükləmə formatı:

Oxşar kitablar