Kitabı oxu: «Vidas paralelas III»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 354

Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por JUAN MANUEL GUZMÁN HERMIDA .
© EDITORIAL GREDOS, S. A. U.
Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 2006.
www.editorialgredos.com
La introducción, traducción y notas de Coriolano-Alcibíades y Paulo Emilio-Timoleín han sido realizadas por AUREUO PÉREZ JIMÉNEZ .
La introducción, traducción y notas de Pelópidas-Marcelo han sido realizadas por PALOMA ORTlZ .
REF. GEBO432
ISBN 9788424937287.
CORIOLANO – ALCIBÍADES PAULO EMILIO – TIMOLEÓN
INTRODUCCIÓN
I
LAS BIOGRAFÍAS DE CORIOLANO, ALCIBÍADES, PAULO EMILIO Y TIMOLEÓN
Si tuviéramos que buscar una nota común a estos cuatro de los seis personajes reunidos en este nuevo volumen de las Vidas Paralelas de Plutarco, ésta podría ser su destacado papel, positivo o negativo, en las crisis internas y externas de sus respectivos pueblos. En efecto, Alcibíades y Coriolano, en las confrontaciones respectivas de Atenas con los espartanos y de Roma con los volscos, aparecen como responsables individuales de sus éxitos y de sus fracasos y en su haber se cuenta al final la salvación de la patria; lo mismo cabe decir de Paulo Emilio respecto de la guerra macedonia, que puso en jaque la estabilidad internacional de Roma. Por último, los cartagineses son el enemigo exterior al que se enfrenta y vence Timoleón, hacedor de la libertad para toda Sicilia, convertida en su auténtica patria.
Las diferencias de enfoque entre estos cuatro personajes están sin duda en el carácter colectivo o individual de sus antagonistas, compatriotas o enemigos exteriores, que sirven para perfilar los contornos éticos de su personalidad. En el caso de Alcibíades y de Coriolano, la antítesis viene marcada por los atenienses y los romanos, pero también por figuras individuales como Nicias, en el primer caso, y el caudillo de los volscos, en el segundo. Pero, mientras ambos personajes son ejemplo de los rasgos que Plutarco atribuye y critica a los tiranos, un leitmotiv de su pensamiento político (a saber, egoísmo, autoritarismo, etc.) y se comportan como tales precisamente en el trato hacia sus pueblos, en el otro extremo quedan, con su espíritu de sacrificio y entrega a la lucha por la libertad, las figuras de Emilio y de Timoleón, que se realizan como verdaderos padres de la patria precisamente en y por combatir a tiranos reales, como son los de Sicilia y concretamente Hícetes, en el caso de Timoleón, o Perseo, en el caso de Emilio. Sin embargo, también tienen que vencer el descontento de sus conciudadanos (Emilio de sus soldados) o la desconfianza de un pueblo ya escarmentado de los salvadores de la metrópolis (Timoleón respecto a los siracusanos 1 ).
Por otra parte, a estos dos pares (Coriolano-Alcibíades y Emilio-Timoleón) les es común el hecho de que en la mayor parte de (o en toda) la tradición manuscrita precede el personaje romano al griego, como también sucede con el par Sertorio-Éumenes . En el caso de Coriolano , es bastante seguro que la preferencia remonta al propio Plutarco 2 , según Ziegler por razones cronológicas. En cuanto al Emilio-Timoleón , la tradición manuscrita es unánime en el orden; sin embargo, la alusión que el propio Plutarco hace a este libro en Aem . 1.6 («Entre éstos hemos recurrido ahora para ti a la vida del corintio Timoleón y de Emilio Paulo») permite discutir ese orden 3 , razón por la cual probablemente la Aldina y otras ediciones basadas en ella invirtieron el de todos los manuscritos, que colocan el prólogo delante de la Vida de Emilio y ésta delante de la de Timoleón . No ayuda a clarificar el tema el hecho de que las dos Vidas comienzan directamente, cuando lo habitual (aunque hay excepciones) es que la segunda se ligue a la anterior mediante la partícula dé , generalmente en correlación con un mén del último párrafo de la Vida precedente 4 . No obstante, hay razones que quitan importancia a esos argumentos y otras que nos animan a asumir con Ziegler (y en contra de Babbit y Flacelière, que aceptan la secuencia de la Aldina) el orden de los manuscritos. Así, respecto a que Plutarco se refiera a «la vida del corintio Timoleón y de Emilio Paulo», aunque importante para hacernos pensar en un orden distinto, no es significativo. Pues también en el prólogo del par Dión-Bruto , cuyo orden está fuera de dudas, Plutarco habla del libro «que contiene la vida de Bruto y de Dión» (con la secuencia también invertida 5 ) sin que sea discutible que Bruto sigue a Dión . Es probable que en la inversión de los personajes tenga mucho que ver, en el caso que nos ocupa, el hecho de que este par se escribe al mismo tiempo que el de Dión y Bruto , de manera que el lapsus de Plutarco puede deberse a la conciencia de estar tratando el mismo contexto histórico con los personajes griegos. De todos modos, el mayor interés de Plutarco por la personalidad de Emilio 6 y que en la comparación siempre se cita en primer lugar, justificaría de sobra que dé prioridad al romano sobre el griego. Pero hay al menos un rasgo formal que no deja lugar a dudas: la Vida de Emilio concluye con una de esas frases con que se cierran primeras Vidas («Así dicen que fue la conducta y vida de Paulo Emilio») 7 y que nunca encontramos al final de las segundas.
Respecto a la cronología relativa y a la motivación de estos dos pares, Emilio-Timoleón , compuesto a la vez que el Dión-Bruto (duodécimo par, según el propio Plutarco), se publicó antes (undécimo), como ha demostrado convincentemente G. Nikolaidis 8 ; la Introducción que precede la biografía de Emilio lo coloca, con el Pericles-Fabio , en el grupo de Vidas escritas para provecho propio. Mientras con estas Vidas Plutarco se aproxima al encomio y la hagiografía, con la serie iniciada en el Demetrio-Antonio , a la que pertenece Coriolano-Alcibíades (par dieciocho del conjunto), analiza los efectos morales de personajes negativos que merecen su reprobación y acercan la biografía al vituperio 9 .
Estos dos personajes, Coriolano y Alcibíades, sufrieron un destino similar (ambos se enfrentaron con sus pueblos y fueron juzgados, condenados y obligados a vivir en el exilio; ambos encontraron asilo entre sus enemigos y lucharon contra sus conciudadanos; y ambos murieron en el exilio, víctimas de la envidia o del miedo de los enemigos); pero presentan, sin embargo, notables diferencias, tanto por su orientación, el uno más político y el otro un soldado, según ha mostrado recientemente Simon Verdegem (2005), como por su condición, el uno refinado y culto y el otro rudo, sin formación e inflexible 10 ; aquél fue ambivalente y polytropos —como el Odiseo de Homero— y éste directo, simple y monolítico 11 ; pero los dos responden al concepto platónicoplutarqueo de «grandes naturalezas», capaces de alcanzar los mayores logros, aunque también de causar los peores males 12 a los suyos. Es cierto que Plutarco podría haber comparado a Coriolano con Temístocles 13 ; pero es que entre sus grandes defectos la tradición literaria ponía ante los ojos de Plutarco uno que va mejor con la personalidad de Alcibíades (tal como se configura ya en Tucídides 14 ) que con la de Temístocles y es precisamente el que asocia las cuatro figuras del grupo: sus pretensiones tiránicas. En efecto, Coriolano fue acusado de tirano por sus enemigos 15 , razón oficial del exilio; de Alcibíades, sus actitudes son vistas bajo este prisma por los atenienses de más experiencia 16 y el mismo biógrafo se permite dudar sobre sus opiniones verdaderas sobre la tiranía y sobre si habría deseado o no convertirse en tirano 17 . Estos personajes no son tan radicalmente tiranicidas, como en general los héroes virtuosos de las Vidas Paralelas , sino ejemplo ellos mismos de actitudes tiránicas; aunque también en esto hay una diferencia entre ambos: mientras que los antagonistas individuales de Coriolano pertenecen a la denostada especie del demagogo (con el tirano, otro de los tipos políticos más detestables para Plutarco 18 ), representada en los tribunos de la plebe, con Alcibíades se personaliza tanto aquél como éste 19 .
Tiranos y demagogos son en cambio los enemigos que hacen brillar las virtudes de Emilio y Timoleón. Al combatir a los primeros nos enseñan que el buen estadista deja a un lado los problemas personales y los egoísmos, cuando lo exige el bien de la patria (Roma para Emilio y Sicilia para Timoleón) y, por encima de intereses mezquinos, de ambiciones inconfesables y, sobre todo, de la codicia, enarbola la bandera de los valores más sagrados de la virtud política: el buen orden, las tradiciones y la libertad. De esto es un buen ejemplo Emilio frente a Perseo; pero también lo es Timoleón frente a Hícetes, los demás tiranos y los cartagineses. Ambos, revestidos de la auctoritas que genera el respeto a las tradiciones y el sacrificio por los conciudadanos, superan la plaga de los envidiosos y demagogos. Pero al lado de este elemento de moral politica, el interés especial de Plutarco por ambos personajes está en el papel de la providencia en la historia y, en las relaciones de aquéllos con la fortuna. La forma como los dos utilizan a su favor los prodigios naturales, interpretándolos correctamente como signos de información divina, a partir del conocimiento científico, los sitúa a la altura de un Pericles o de un Fabio Máximo; y la forma en que la divinidad colabora con su virtud para llevar a buen término su misión, hace de ellos sacerdotes y hombres divinos, razón de más para llevar el interés de Plutarco por sus Vidas a los límites de la hagiografía. Tan sólo una nota importante, a favor de Emilio, los diferencia: mientras los hechos son sin excepción obra de la fortuna, que colabora siempre en positivo con su virtud (una asociación extraña al pensamiento platónico del biógrafo), el tratamiento de la virtud de Emilio en guardia ante la fortuna responde más a los planteamientos morales de Plutarco: en él sobresale la virtud por encima y a pesar de la fortuna, y su figura se perfila como un modelo de sabio platónico, armado de auténtica paideia , próximo a los ideales de Licurgo o, sobre todo, de Numa. En efecto, su vigilancia constante ante la futilidad de los éxitos humanos es la guía de conducta que le marcan las pautas morales de Plutarco y por medio de ella afrontará con una dignidad casi sobrehumana los más graves infortunios familiares anteponiendo al amor paternal el debido a la patria; en esto es a todas luces superior a Timoleón.
Veamos ahora algunos aspectos concretos sobre la tradición literaria de estos personajes que determina directa o indirectamente la tarea biográfica de Plutarco y la originalidad con que modifica, amplía o selecciona los materiales de sus fuentes el biógrafo:
1. CORIOLANO
Coriolano ha sido exageradamente definido como «a noble savage», representante de una Roma pre-helénica, sin corrupción, de patriarcas. Su naturaleza es gennaía y agathé y él desarrolla cualidades naturales de enkráleia, dikaiosýne y andreía fruto de su apátheia ante el placer, las fatigas y el dinero; pero sufre por su falta de paideía y su naturaleza es un buen campo al que le falta el cultivo 20 . Por otra parte, sus condiciones especiales (un hombre público que siempre actuó a título privado en Roma) y esos rasgos propios de héroe épico han hecho dudar incluso de su realidad histórica, reivindicada con argumentos convincentes por Tim Cornell 21 .
Plutarco sigue casi exclusivamente a Dionisio de Halicarnaso 22 (también a Tito Livio 23 ), por lo que el Coriolano es entre las Vidas Paralelas un documento excepcional para conocer la forma en que Plutarco reelabora, sintetiza y, cuando es necesario, amplía los materiales de que dispone. Una buena síntesis de esos recursos puede leerse en el artículo ya clásico de D. Russell (1963), así como en otros trabajos de conjunto 24 , por lo que no insistiremos en ello. Pero sí quiero ofrecer una pequeña muestra de la originalidad de Plutarco incluso cuando sigue de cerca el relato de su fuente principal, Dionisio de Halicarnaso. A propósito de la amenaza de Coriolano y sus volscos sobre Roma, son los pequeños detalles, como la condición de los primeros embajadores (amigos y familiares), el uso de una imagen (la del ancla sagrada) para referirse a la segunda embajada (los sacerdotes) o las reflexiones sobre la acción de la Providencia, que no anula el libre albedrío (intervención de las mujeres), los que revelan la maestría literaria del queronense. Gracias a ellos, Plutarco nos hace percibir el contraste entre la situación psicológica de los dos antagonistas (los romanos y Coriolano) y la gradual evolución del conflicto, hasta el clímax y la solución. La desesperación de los romanos los lleva, en su esfuerzo por derretir el hielo de un Coriolano vengativo e intransigente, a utilizar como instrumentos para ello la amistad, el respeto que infunden los representantes de los dioses y, por último, el amor filial; es decir, los pilares en que se articula la vida humana: relaciones sociales, religiosas y familiares. Coriolano, sin embargo, es insensible a lo primero y a lo segundo, pero no puede resistirse al amor filial y sucumbe a las razones de la madre; es éste un tema presente en Dionisio de Halicarnaso, pero que Plutarco recrea con todos sus recursos dramáticos y retóricos, para extraer los matices espirituales de los interlocutores en su condición de madre e hijo, pero también en su enfrentamiento de patriota y enemigo, como hemos demostrado en otro lugar 25 .
En cuanto al esquema de esta biografía, se articula sobre los principales hechos del personaje, quedando reducidos al máximo (probablemente por falta de información) los detalles sobre su origen, infancia y primeros hechos, de los que Plutarco destaca o inventa aquellos que mejor pueden explicar la conducta moral y política del personaje. Se presentan como sigue:
1) Orígenes de Coriolano: 1.1.
2) Infancia (orfandad) y formación (ausencia de paideía ): temperamento: 1.2-1.6.
3) Vocación y primeros hechos: 2-3.
4) Actitud ante la retirada de la plebe al Monte Sagrado: 5-7.
—Descontento de la plebe y amenaza externa. La plebe se niega a obedecer la llamada a las armas: 5.1-3.
—Marcio toma posición contra quienes proponen una actitud blanda ante la plebe: 5.4.
—Retirada de la plebe al Monte Sagrado y embajada del Senado: 6.1-2.
—Fábula de Menenio Agripa: 6.3-5.
—Reconciliación y nombramiento de los primeros tribunos de la plebe: 7.1-3.
—Actitud de Marcio contraria a los demócratas: 7.4.
5) Campaña y conquista de Coriolos: 8-11.
—Asedio de Coriolos por Cominio y primeros lances a favor de los sitiados: 8.1-2.
—Actitud heroica de Marcio y conquista de la ciudad: 8.3-6.
—Nueva acción heroica junto al cónsul Cominio: 9.
—Reconocimiento a los méritos de Marcio: 10
—Concesión del nombre de Coriolano. Digresión sobre los nombres romanos: 11.
—Guerra con los etruscos (9.1-8).
—Triunfo de Publícola y funerales de Bruto (9.9-9.11).
—Críticas a Valerio y actitud de éste. El nombre (10).
6) Revueltas de la plebe, colonia a Vélitras y guerra contra los ancíates: 12-13.
—Malestar del pueblo por la escasez de alimentos: 12.1-3.
—Propuesta de una colonia a Vélitras y de una expedición contra los volscos; oposición de los tribunos de la plebe: 12.4-13.3.
—Actitud de Marcio contra los tribunos: expedición particular y éxito de la misma: 13.4-6.
7) Fracaso de su candidatura al consulado: enfrentamientos con la plebe y juicio: 14-20.
—Méritos de Marcio para el consulado y actitud en principio favorable de los romanos: 14-15.1.
—Fracaso de Marcio por su carácter arrogante y oligárquico: 15.2-7.
—Oposición de Marcio al reparto del trigo siciliano; enfrentamiento con los tribunos: 16.
—Acusaciones de éstos y juicio: 17-20.
8) Exilio de Marcio y asilo entre los volscos: 21-24.
—Exilio: 21.
—Escena de súplica a Tulo Atio y recibimiento por éste: 22-23.
—prodigios en Roma: 24-25.
9) Campañas de Coriolano y Tulo contra los romanos: 26-29.
—Nombrado general con Tulo. Incursiones de saqueo contra los romanos: 26-27.
—Campaña de Coriolano contra las ciudades aliadas de los romanos: asedio de Lavinia y cambio de opinión de la plebe: 28-29.
10) Conducta de Coriolano ante Roma: 30-37.
—Marcio ante Roma: primera embajada de los romanos y duras condiciones de Coriolano: 30.
—Nuevas conquistas de Coriolano y segunda embajada romana: 31.
—Tercera embajada (sacerdotes): 32.
—Valeria propone la mediación de la madre, que acude con la esposa e hijos al campamento volsco: 33-34.
—Diálogo con la madre y claudicación de Coriolano. Fin de la guerra: 35-36.
—Celebraciones en Roma: templo de Fortuna Muliebris: 37-38.
11) Decadencia de Marcio, muerte y exequias: 39.
—Complot de Tulo contra Marcio: 39.1-7
—Asesinato de Marcio: 39.8.
—Honras fúnebres y luto: 39.9-11.
—Suerte de los volscos y muerte de Tulo: 39.12.
2. ALCIBÍADES
Con la Vida de Alcibíades nos encontramos ante uno de los ejercicios de caracterización psicológica más ricos de la historia del género biográfico. No sin razón este personaje, magistralmente dibujado a partir de los elementos de una vasta y controvertida tradición (Aristófanes y la Comedia, Tucídides, Jenofonte, Platón, Teofrasto, la filosofía socrática y, probablemente, los estoicos Zenón y Cleantes 26 , los oradores y la retórica (Lisias, Esquines, Antístenes, Andócides, Antifonte, Isócrates, Demóstenes) 27 , la historiografía del siglo IV /III (Éforo, Teopompo, Timeo, Duris), la literatura biográfica (Sátiro, Nepote) y los historiadores de época romana (Diodoro y Pompeyo Trogo/Justino)) 28 , pero dotado de vida por la reinterpretación ética del moralista, sigue ejerciendo una fascinación inusual en la crítica moderna. Lo prueba la gran cantidad de estudios (algunos de ellos excelentes, como el de Jacqueline de Romilly) con que la bibliografía de los últimos diez años intenta desentrañar los numerosos perfiles del Alcibíades plutarqueo. Esa sensación de riqueza se crea ya en la primera parte de la Vida , una biografía de anécdotas hasta el capítulo dieciséis 29 , aparente yuxtaposición de pequeños relatos, como dice D. Russell 30 ; pero que, lejos de producir dispersión, genera en el lector, como si fuera un retrato impresionista, una imagen unitaria en su ambigüedad y en sus contradicciones 31 . En ello está precisamente la originalidad de Plutarco y la clave de esa atracción ejercida por su personaje. De entre las numerosas anécdotas de esta biografía y de los dramáticos vaivenes de su conducta política emerge un personaje que, con ser negativo como sus conmilitones del grupo (Demetrio, Antonio, Nicias, Craso y Coriolano), exhibe cierta dignidad mayor, fundamentada en el interés que le concede Sócrates en la primera etapa de la biografía y en un patriotismo que hasta el final mitiga los egoísmos de su naturaleza tiránica y demagógica. De todos modos, la impresión que deja esta biografía de Plutarco es la de un Alcibíades radicalmente contradictorio en su naturaleza (femenino y feroz como un león), desenfrenado y capaz de los mayores sacrificios, querido y denostado por sus conciudadanos, tirano y demagogo al mismo tiempo, desprendido e interesado, y que, pese a tan diversos perfiles, a fin de cuentas presenta una línea de actuación tan unitaria como la de su compañero romano. Alcibíades es desde el principio hasta el final víctima de su deseo de victoria y de su deseo de prevalencia, siempre dominado por la ambición que explica sus vaivenes, como ya hemos señalado, entre el despotismo y la demagogia, entre el éxito y el fracaso. Y Plutarco encuentra en esos vaivenes su destino final dramático, trágico 32 , que liga aún más la biografía del ateniense a la de los otros miembros del grupo (en especial Coriolano y Demetrio).
Anécdotas y hechos que ilustran por igual (a modo de anticipación y retrospetiva) las razones de su conducta, se reparten el esquema casi en un cincuenta por ciento:
1) Ascendencia, orfandad y crianza: 1.1-1.3.
2) Caracterización física (belleza y tartamudez): 1.4-1.8.
3) Carácter: anécdotas de su infancia y juventud: 2-9.
—Infancia: philonikía y philóprotos: 2-3.
—Juventud: amantes/Sócrates: 4-7.
—Matrimonio con Hipáreta: 8.
—Anécdota del perro: 9.
4) Ingreso en la vida pública y rivales políticos: 10-14
—Anécdota de su iniciación pública: 10.1-2.
—Capacidad de persuasión oratoria: 10.3-4.
—Fama por los caballos: victorias olímpicas: 11-12.
—Rivalidad política con Nicias y Féace: 13-14.
5) Alcibíades estratego: 15-16.
—Habilidad en el ámbito público: acciones de acoso a los lacedemonios: Mantinea, Argos, Patras: 15.
—Excesos en su vida privada: relaciones con sus conciudadanos: 16.
6) Expedición a Sicilia: 17-21.
—Posición intervencionista de Alcibíades: 17.
—Nicias y Lámaco: política contraria a la expedición de Nicias: 18.1-3.
—Presagios: asunto de los hermes: 18.4-8.
—Acusaciones contra Alcibíades: 19.
—Primeras acciones en Sicilia: 20.1-3.
—Decisión de hacer volver a Alcibíades: medidas contra los sacrílegos de los hermes: 20.4-21.
7) Exilio y estancia en Esparta: 22-23.
—Huida a Turios: 22.1-3.
—Detalles de la acusación y condena: 22.4-5.
—Huida a Argos y el Peloponeso: 23.1.
—Acogido en Esparta. Actuación contra Atenas: 23.2.
—Conducta en Esparta: 23.3-6.
—Amores con Timea, la esposa de Agis: 23.7-9.
8) Amistad con Tisafernes: 24-25.
—Problemas con los espartiatas: 24.1-4.
—Se entrega a Tisafernes. Amistad con él: 24.5-7.
—Política con Tisaferenes favorable a Atenas y gestiones con la flota de Samos para cambiar la actitud de los atenienses hacia él: 25.
9) Regreso de Alcibíades: 26-34.
—Instauración de los Cuatrocientos en Atenas: 26.1-2.
—Alcibíades nombrado estratego por los atenienses de Samos: 26.3-9.
—Acciones en Jonia previas al regreso: 27-31.
—Regreso de Alcibíades: 32-34.
10) Decadencia: 35-38.
—Acciones de Alcibíades en Jonia: Lisandro y la derrota de Antíoco en Éfeso: 35.
—Actuación de Trasibulo contra él y destitución del mando: 36.1-4.
—Huida de Alcibíades a Tracia: 36.5.
—Egospótamos: consejos de Alcibíades y derrota ante Lisandro de los atenienses: 36.6-37.5.
—Huida de Alcibíades a Bitinia e intento de ir ante Artajerjes: 37.6-8.
—Alcibíades única esperanza para Atenas. Orden de los espartanos a Lisandro para procurar su muerte: 38.
11) Muerte y exequias: 39
—Sueño premonitorio: 39.1-3.
—Asesinato: 39.4-6.
—Timandra recoge el cadáver y le tributa honras: 39.7-8.
—Otra versión sobre los motivos de su asesinato: 39.9.
12) Comparación: 40(1)-44(5).
—Conducta militar y política: 40(1).
—Relación política con sus pueblos: 41(2).
—Actitud ante el dinero y repercusión de su conducta entre los ciudadanos: 42(3)-43(4).
—Consideraciones finales: 44(5).