Kitabı oxu: «Elegías»

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 131


Asesores para la sección latina: JAVIER ISO y JOSÉ LUIS MORALEJO .

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por FRANCISCO PEJENAUTE RUBIO .

© EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1989.

www.editorialgredos.com

REF. GEBO241

ISBN 9788424931704.

INTRODUCCIÓN

I. LA ELEGÍA LATINA, UN GÉNERO ABIERTO: EL EJEMPLO DE PROPERCIO

La elegía, que fue especialmente amatoria en Roma, surgió como heredera de la poesía helenística y neotérica. Y nació en un ambiente urbano, galante y refinado 1 . El género se inició en Catulo, especialmente en las poesías LXVIII y LXXVI 2 , tomó seguramente la forma usual en Cornelio Galo y triunfó en Tibulo y Propercio. Ovidio fue, una generación posterior, el último representante de un género que se agotó cuando desapareció esa misma sociedad que lo alimentaba.

Por eso tenía razón Quintiliano, cuando afirmaba que «en la elegía también rivalizamos con los griegos» (Inst. Orat . X 1, 93). Y así como Virgilio era un émulo de Homero, Horacio de Píndaro, Salustio de Tucídides y Tito Livio de Heródoto, de la misma forma Galo, Tibulo, Propercio y Ovidio siguieron los pasos de Calímaco y Filetas, los máximos representantes de la elegía griega (ibid . X 1, 58).

Creo que Quintiliano quería decir que los elegíacos latinos hicieron algo más que imitar a los griegos, pues crearon un tipo de elegía, sin duda más avanzado que las supuestas elegías objetivas de los griegos. En la elegía latina confluyen diferentes géneros literarios que, mezclados y fundidos como en un melting pot , produjeron algo diferente de los Aitia de Calímaco o las narraciones catulianas (LXIII, LXVI, LXVIII). Para que ello sucediera, la elegía acudió a géneros tan diversos como el epigrama, la elegía narrativa griega y el epilio, la poesía bucólica, la comedia, la carta erótica y, lógicamente, la retórica 3 . Es lo que el gran filólogo italiano Paolo Fedeli 4 ha llamado un mosaico o poikilía de géneros literarios. Veamos algunas muestras en Propercio, aunque lo mismo se podría hacer extensible a las elegías de Tibulo y Ovidio.

1.

El epigrama 5

Unas veces, las menos, Propercio escribió auténticos epigramas, como las elegías I 21 y 22, y II 11. En otra ocasión, nuestro poeta inserta un epigrama en él cuerpo de una elegía; se trata de una cita directa que seguramente procede de una inscripción dedicada al dios Pan (III 13, 43-46):

Quienquiera que seas, forastero, podrás cazar liebres

o aves, si acaso rastreas en mis cercados:

invócame desde una roca como tu acompañante, Pan,

ya busques presas con cañas o con perros de caza.

Propercio, en realidad, está traduciendo un epigrama de Leónidas de Tarento (Ant. Palat . IX 337), que dice:

Buena caza, si liebres persigues o acaso con liga

en busca de pájaros a este valle viniste:

si al rústico Pan desde lo alto del monte invocares,

te ayudará a cazar con perros o con cañas 6 .

Sin embargo, lo normal en Propercio es partir de un motivo epigramático para desarrollarlo hasta conseguir algo muy diferente: una elegía de amor. Es el caso de la primera elegía de la colección. El poeta de Asís toma el motivo de Meleagro de Gádara (Ant. Palat . XII 101):

A mí, que a Pasión en mi pecho era inmune, Miísco,

hiriéndome sus ojos, me dijo estas palabras:

‘Al valiente cacé. Mira cómo mis pies pisotean

el arrogante orgullo de tu ciencia gloriosa.’

Mas yo cobré aliento y repuse: ‘¿Te extrañas, querido?

También Eros a Zeus del propio Olimpo trajo’ 7 .

Cintia fue la primera que me cautivó con sus ojos,

pobre de mí, no tocado antes por pasión alguna.

Entonces Amor humilló la continua arrogancia de mi mirada

y sometió mi cabeza bajo sus plantas… (I 1, 1-4).

Ya no se trata de una traducción, sino de una adaptación del poeta a su propia experiencia amorosa. Propercio toma como pretexto, por así decirlo, cuatro versos de un epigrama helenístico para amplificarlos y lograr una elegía de 38 versos que no tiene nada que ver con el original. La misma técnica 8 se observa en otras elegías, como la I 15 o la III 7. En esta última, el epicedio a Peto, el procedimiento es un poco diferente, pues Propercio compone una elegía funeraria combinando diferentes epigramas funerarios del libro VII de la Antología Palatina , como ha mostrado M. A. Márquez 9 .

2.

La elegía narrativa .

Una de las características de la elegía alejandrina era precisamente su carácter narrativo. Los Aitia de Calímaco, la muestra más significativa, consistían en cuatro libros, hoy fragmentarios, compuestos en dísticos elegíacos, que contaban leyendas e historias relacionadas con las costumbres, prácticas religiosas y acontecimientos históricos de los griegos 10 .

Catulo imitó este tipo de elegía narrativa en las ya citadas LXVI (Cabellera de Berenice ) y en la LXVIII (elegía a Manlio), que, junto con el epigrama LXXVI, marcan el comienzo de la elegía «subjetiva» latina 11 , como dije más arriba.

Restos de esa elegía narrativa se observan en dos poemas de Propercio: I 20 y III 15, 11-46 12 . En el primero, tal vez un experimento temprano, el poeta narra el rapto de Hilas casi en forma de epilio 13 ; el segundo trata de la leyenda de Dirce y Antíope. Ahora bien, estas dos elegías narrativas de Propercio no tienen un carácter exclusivo de mera narración mitológica, como las griegas, sino que ambas se aplican a una situación creada por el poeta: el amor de Galo por un jovencito en I 20 y los celos de Cintia hacia la fidelidad de Propercio en III 15 14 .

3.

La poesía bucólica .

Es de esperar que algunas elegías arranquen con un marco bucólico para situar a toda la elegía, como en IV 4 y 9. Sin embargo, ya no es tan normal el amplio uso de temas bucólicos en una elegía 15 . Propercio no los utilizó con la profusión con que lo hicieron Galo (cf. Virg., Bucólicas X 46 ss.) o Tibulo, pero no están ausentes de su poesía, como en III 13, 25-46. La alabanza de la felicidad de estos versos introduce una añoranza de la sencillez y frugalidad de la edad primitiva, casi una edad de oro (cf. Tibulo, I 3, 35-40), frecuente en la poesía bucólica.

Las más de las veces se utilizan esporádicamente elementos de la poesía bucólica, como el lamento solitario en el bosque (I 18, 19-22):

Vosotros seréis testigos, si es que un árbol conoce el amor,

haya y pino, queridos del dios de Arcadia.

¡Ah, cuántas veces resuenan mis palabras bajo vuestras sombras

y se graba el nombre de Cintia en las tiernas cortezas!

El lamento del enamorado desgraciado que se refugia en los bosques fuera del alcance humano es un motivo helenístico que procede de las invocaciones a las rocas y cuevas, frecuentes en la tragedia griega. Recuérdense los lamentos de Coridón (Virg., Bucólicas II 1-5), inspirado en el del Cíclope de Teócrito ( Idilios XI 17-79), y el de Cornelio Galo ( Bucólicas X 52-54).

4.

La comedia .

La elegía no deriva de la comedia como un hecho biológico; de ahí que no haya que esperar fragmentos, traducidos o adaptados, de una comedia dentro de una elegía. Lo que sí podemos observar es cierta coincidencia no tan casual entre los personajes y motivos amatorios de ambos géneros 16 .

Por la elegía latina desfilan, por una parte, personajes de la comedia, como el joven enamorado, la cortesana avariciosa o la astuta alcahueta, y, por otra, los motivos amatorios usuales entre los elegíacos, como la militia amoris, el foedus amoris , la tortura de amor, y otros 17 .

Se ha visto, por ejemplo, en la elegía III 6, donde Propercio quiere que Lígdamo hable a Cintia por él, la influencia de una escena del Heautontimorúmenos de Terencio (vv. 275-309), en la que el esclavo de Siro habla a Clinia del estado de su amada Antífila 18 . Otra elegía que presenta características de la comedia es la IV 8 (rixae in amore); contiene elementos (ser sorprendido en adulterio, el lenguaje militar, el esclavo que ayuda en el amor y el pacto de amor) que proceden sin duda de la comedia 19 .

5.

La carta erótica .

También se encuentran no pocas similitudes entre la elegía amorosa latina y las cartas amatorias de Aristeneto (fl . 450 a. C.) y Filóstrato ( fl . 220 a. C.) 20 . En Propercio se ha relacionado la elegía I 2 con Filóstrato XXII y XXXVII, pero los tópicos de una suasoria en defensa de la belleza natural se encuentran también en la comedia y el epigrama. Por otra parte, cartas podrían ser las elegías I 11 (de Propercio a Cintia en Bayas) o II 19 (a Cintia a punto de partir de Roma). Pero más claro es el caso de la carta de Aretusa a su amado Licotas (IV 3), cuyo comienzo (vv. 1-6) es típico de las epístolas latinas:

Este mensaje envía Aretusa a su querido Licotas,

si puedo llamarte querido mío, cuando te ausentas tantas veces.

Con todo, si, cuando lo leas, faltara un trozo destruido,

mis lágrimas habrán causado ese borrón;

o si no entiendes alguna letra por su trazado inseguro,

será señal de que mi diestra ya desfallece.

La elegía (cf. III 12) presenta una gran semejanza con las cartas amatorias de las Heroidas de Ovidio, quien sin duda había escuchado las lecturas poéticas de Propercio (cf. Tristia IV 10, 45-46). También Catulo había empleado la forma de la epístola en sus poesías LXV (a Hortensio) y LXVIII A (a Alio).

6.

La retórica .

La retórica 21 está presente lógicamente en la elegía de Propercio, como lo está en todos y cada uno de los escritores clásicos, desde Homero hasta Rutilio Namaciano. No obstante, no está de más recordar, por ejemplo, el carácter de suasoria de la I 2 y otros ejercicios retóricos de escuela, como el elogio de las espartanas (III 14), la descripción de Cupido (II 12) o la libido de las mujeres (III 19).

7.

Singularidad de la elegía latina .

Una vez entendido que la elegía es un género abierto a componentes de procedencia muy diversa, se hace preciso recordar lo evidente y fundamental: que la elegía latina es especialmente amatoria y que, por tanto, se nutre de manera muy singular de un léxico especializado en el amor. Los elegíacos latinos reunieron en su obra un cuerpo de convenciones literarias para expresar las vivencias amorosas, reales o metafóricas, que esto es lo de menos. No hace al caso enumerar al detalle 22 cada uno de los términos y motivos amatorios (véase el «Índice de términos amatorios» al final del volumen), pero no estará de más hacer hincapié en que de su conocimiento depende que entendamos o no este tipo de poesía «de amor cortés» en la Roma de Augusto.

Ahora, volvámonos al poeta Propercio para adentrarnos en su vida y su obra.

II. LA VIDA DE PROPERCIO

Sexto Propercio debió de nacer en Asís, situada en una colina de la llana Umbría, no muy lejos de Perugia (I 22, 3-10). Apoyan esta tesis algunas inscripciones encontradas en Asís sobre la gens Propertia (p. ej., CIL XI 5405; Dessau 2925). Su familia pertenecía, probablemente, a la clase de los caballeros, una especie de clase media acomodada con propiedades de tierras. Él mismo nos cuenta (IV 1, 129-130) que esas propiedades quedaron disminuidas por las confiscaciones llevadas a cabo por Octaviano y Marco Antonio, en los años 41-40 a. C., para disfrute de sus veteranos después del Bellum Perusinum 23 . También la familia de Virgilio había pasado por el mal trago de las confiscaciones en su Mantua natal, como recuerda en sus Églogas I y IX. Cuando esto sucedía, Propercio era un niño; de ahí que podamos deducir la fecha aproximada de su nacimiento, que se fija en la frontera de los cincuenta a los cuarenta a. C., durante un tiempo de continuos enfrentamientos civiles, primero entre César y Pompeyo, y después entre Octaviano, el futuro Augusto, y Marco Antonio.

Lo cierto es que Propercio pertenece a una generación más joven que la de Virgilio (70-19 a. C.), Cornelio Galo (70/69-26 a. C.) y Horacio (65-8 a. C.), es de la misma que Tibulo ( ca. 55-ca 19 a. C.), y anterior a la de Ovidio (43 a. C.-17 d. C.).

Su madre, ya fallecido su padre, lo llevó a Roma en su adolescencia, pues la capital era el centro obligado para hacer una carrera política o literaria. Y, como los poetas antes citados, Propercio dejó a un lado la milicia o el foro para dedicarse a las Musas (IV 1, 131-4):

Más tarde, cuando se te quitó la medalla de oro de tu cuello viril

y tomaste la toga de ciudadano ante los dioses de tu madre,

desde entonces Apolo te inspira algunos de sus versos

y te prohíbe tronar con discursos en el loco Foro.

En Roma frecuentó los ambientes literarios, donde otros poetas recitaban sus versos ante una audiencia entendida. Allí conoció a Póntico, Baso, Vario, y otros 24 . Tras la publicación de su Monobiblos , Mecenas lo atrajo a su círculo literario al que pertenecían ya Virgilio y Horacio. Admiró profundamente al primero (II 34, 65-66) y quedó impresionado por la lírica del segundo, pese a que sus relaciones personales no debieron de ser muy cordiales. También conoció la actividad literaria de Tibulo, perteneciente al segundo gran círculo literario de la época, el de Mesala Corvino, y fue amigo del joven Ovidio.

Desconocemos la fecha exacta de su muerte. Por Ovidio (Rem . 764) sabemos que habría muerto en el año 2 a. C. Sin embargo, no sería muy osado poner la fecha de su fallecimiento no mucho después del 16 a. C., tras la publicación del libro IV. Como Catulo y Tibulo, no habría pasado de los treinta.

III. PROPERCIO Y AUGUSTO 25

La victoria de Augusto sobre Marco Antonio en Accio en el año 31 a. C. significó la progresiva introducción de formas autocráticas de gobierno; las estructuras políticas siguieron por un tiempo siendo republicanas, pero las formas de gobierno se alejaron cada vez más de los ideales republicanos. Y todo ello sucedió con el apoyo de la mayoría de ciudadanos, un poco cansados de todo un siglo (desde la guerra de Yugurta hasta Accio) de convulsiones político-sociales.

Augusto defendía una política de mantenimiento de fronteras en el exterior y una reforma de las costumbres en el interior. Y esta doble política fue apoyada por los dos grandes poetas de la época: Virgilio y Horacio. La actitud de Propercio, en cambio, no es tan clara, porque en su poesía hay dos formas diferentes de responder a la política de Augusto: como poeta de amor que emplea una voz privada y como poeta de Roma que habla de forma pública. No es que Propercio haya pasado de una clara oposición hacia Augusto en los tres primeros libros a su idealización en el último, sino que el poeta enamorado de Cintia habla como individuo que se ve perjudicado por algunas reformas morales de Augusto 26 , mientras que, cuando abandona a Cintia y quiere ser el Calímaco etiológico de Roma, no tiene inconveniente en proclamar públicamente la grandeza de las virtudes romanas, esas mismas que el régimen de Augusto se había propuesto reinstaurar.

Propercio, como poeta de amor, no entiende la actitud de Póstumo (III 12, 1-6):

¿Has tenido el valor, Póstumo, de dejar a Gala llorando

para seguir de soldado las valerosas enseñas de Augusto?

¿Tan importante fue para ti la gloria de despojar a los Partos,

mientras tu Gala te pedía insistentemente que no lo hicieras?

Si me es lícito decirlo, ¡ojalá perezcáis juntos todos los avaros

y todo el que prefiera las armas a un lecho fiel!

Para Propercio, como para Catulo o Tibulo, la paz ociosa es la atmósfera ideal para una vida dedicada al amor y a la poesía 27 . No es que se opongan a las armas y al engrandecimiento de Roma, sino que dejan esas actividades para otros. Y, desde luego, Propercio no puede comprender la opción de Póstumo; claro que tampoco los políticos de la época entendían la vida «ociosa» de los poetas elegíacos, quienes no solamente rechazaban la milicia y los negocios, sino que incluso se negaban a ensalzar ese tipo de vida tan normal en las clases acomodadas. De ahí que Augusto se emocionara escuchando el final del libro VI de la Eneida de Virgilio o que Horacio fuera otro de sus poetas preferidos y a él encargara el Canto Secular en el año 17. El ideal de Propercio, como poeta enamorado, no es proclamar el parcere subiectis et debellare superbos de Virgilio (Eneida VI 853) ni tampoco entonar el horaciano dulce et decorum est pro patria mori (Odas III 2, 13), sino elevar un cántico al haz la paz y no la guerra (III 5, 1-6):

Amor es un dios de paz, a la paz veneramos los enamorados:

duras sólo son las batallas que sostengo con mi dueña.

Y todavía mi corazón no se atormenta con el odioso oro,

ni necesito saciar mi sed en copas de joyas preciosas,

ni mil yuntas me aran en la fértil Campania, ni desgraciado

me procuro bronces a costa de tu ruina, Corinto.

La paz, la sobriedad y el ocio eran la bandera de los poetas elegíacos latinos frente a la guerra, la avaricia y la carrera política de los romanos acomodados de la época de Augusto. Por tanto, no se trata de que Propercio, Tibulo y Ovidio propugnen un ideal de vida diferente del de Augusto, sino que ellos prefieren una vida alejada del foro o la milicia. Sus ideales de vida privada se reflejan en los términos siguientes: desidia, inertia, infamia, ignauia y nequitia . Toda una serie de contravalores para el romano tradicional y, por supuesto, para Augusto, pero fundamentales para la vida de amor que propugnaban la mayoría de los poetas latinos desde que Catulo introdujera un nuevo modelo de vida literaria: los «novísimos» o poetae noui de corte alejandrino frente a la poesía tradicional representada por Ennio (239-169 a. C.).

Es más, cuando las reformas morales del todavía Octaviano quieren ir más allá de lo que el romano puede asimilar y su Lex de maritandis ordinibus es rechazada en el 28 a. C., Propercio 28 saluda la derogación de la ley de esta forma (II 7, 1-6):

Te alegraste sin duda, Cintia, de la derogación de la ley,

ante cuya promulgación ha tiempo lloramos los dos tanto

no fuera a separarnos: aunque separar a dos enamorados contra

su voluntad ni el mismo Júpiter puede hacerlo.

«Pero César es poderoso.» César es poderoso en las armas:

los pueblos vencidos no valen nada en el amor.

Pero, si pasamos del Propercio poeta de amor al Propercio ciudadano romano, su voz se acerca no poco a las de Virgilio y Horacio. El mismo orgullo que empujó a Virgilio a cantar las excelencias de Italia (Laudes Italiae ) en las Geórgicas (II 136-176) impulsa a nuestro poeta a poner a Roma por encima del resto del mundo (III 22, 17-42). Y esa misma voz de ciudadano romano es la que emerge a lo largo del libro IV, en el que las elegías etiológicas 29 sobre Tarpeya (IV 4) y sobre el culto a Vertumno, Hércules y Júpiter Feretrio (IV 2, 9 y 10) constituyen un canto a las tradiciones de Roma, moldeado en el más puro estilo de los Aitia de Calímaco. Esa defensa de la moral tradicional romana, precisamente la defendida por el régimen de Augusto, quedó expresada de forma insuperable en la última de sus elegías (IV 11), la llamada regina elegiarum, quizás desde criterios masculinos, como ha señalado M. Hubbard 30 . En ella Cornelia, esposa y madre ideal, representa el modelo augústeo de la familia, sostén de la sociedad romana, donde la lealtad y la piedad o respeto al papel de cada cual eran las virtudes más apreciadas. Lejos queda la Cintia del Propercio poeta de amor.

El poeta de Asís despliega, pues, dos caras de una misma moneda en su actitud respecto al régimen de Augusto. Como individuo que poetiza sobre el amor, no tiene más remedio que chocar contra quien pueda poner freno a su vida de ocio dedicada a Cintia; pero, como poeta romano, no tiene inconveniente en defender la moral tradicional romana. No me parece, por tanto, adecuado hablar de un Propercio que pasó de la oposición a Augusto en los tres primeros libros a su idealización en el cuarto. Más ajustado a la realidad sería interpretar esas dos caras de una misma personalidad: poeta de amor privado y poeta romano público. Por la primera defiende su vida privada de amor a Cintia, mientras que por la segunda apoya no exactamente a Augusto, sino a las virtudes tradicionales que hicieron de Roma la cabeza del mundo conocido.

IV. LOS CUATRO LIBROS DE ELEGÍAS

De Propercio nos han llegado un total de 92 elegías distribuidas en cuatro libros de 22, 34, 25 y 11 poemas cada uno.

1.

El «Monobiblos» .

El libro primero, el Monobiblos de los manuscritos, era llamado ya por Propercio su Cynthia 31 (II 24, 1-2) siguiendo la costumbre antigua de titular los libros de poesías de amor con el nombre de la amada 32 . Fue publicado aparte probablemente a finales del año 29 o comienzos del 28 a. C. y estuvo dedicado a su amigo Tulo nombrado en las elegías 1, 6, 14 y 22.

Los temas tratados en el Monobiblos son los siguientes:

1 Programa de amor: locura de amor (insania amoris ) por Cintia.

2 Suasoria en alabanza de la belleza natural.

3 Visita a Cintia.

4 Reproches a Baso.

5 Consejos a su rival Galo.

6 Propemptikón a Tulo.

7 Crítica literaria: épica/elegía (a Póntico).

8 Propemptikón a Cintia.

9 Crítica literaria: elegía/épica (a Póntico).

10 Erotodídaxis: amor de Galo.

11 Añoranza de Cintia.

12 Añoranza de Cintia (a Póntico).

13 Irrisor amoris: amor de Galo.

14 Riquezas y amor (a Tulo).

15 Traición de Cintia: (foedus amoris ).

16 Quejas de la puerta de Cintia (paraclausíthyron ).

17 Lamento del poeta por la partida de Cintia.

18 Quejas a la naturaleza por los desdenes de Cintia.

19 Amor y muerte.

20 Epilio sobre la leyenda de Hilas (a Galo).

21 Epigrama sepulcral: mandata morituri .

22 Epigrama final: sello del libro o sphragís (a Tulo).

El tema predominante en el libro I es el amor a Cintia, pero no solamente se ocupa del amor, sino que también aparecen los temas de la poesía, la amistad o la familia. Los poemas no han sido ordenados ni caprichosamente ni siguiendo principios de simetría numérica 33 , sino que la disposición de las elegías sigue el principio helenístico de la poikilía o mosaico de temas y motivos 34 . Como dice con razón Paolo Fedeli, «il primo canzionere properziano è un esempio insigne della ripresa del Gedichtbuch alessandrino ad opera degli emuli romani: di esso il I libro di Properzio riproduce, infatti, la mescolanza dei generi letterari, con la presenza di poesia erotica ed erotico-didascalica, di elegie che sviluppano temi di polemica letteraria 35 , di due epigrammi, di un epillio e di un paraclausíthyron» 36 .

El Monobiblos obtuvo un éxito inmediato, como nos lo recuerda el mismo Propercio (II 24A, 1-2):

¿Quién eres tú para hablar, cuando eres ahora el blanco de las murmuraciones por el éxito de tu libro y tu Cintia se lee por todo el foro?

Y gracias a tal éxito su autor, Propercio, fue incorporado al círculo de Mecenas, donde ya estaban, entre otros, Virgilio y Horacio.

2.

El libro II: ¿uno o dos libros? 37

Durante los años 27 a 25 Propercio se dedicó a componer los 1362 versos de su libro más largo. Los temas tratados son éstos:

1 Programática: elegía, no épica (recusatio ante Mecenas).

2 Belleza de Cintia: puella diuina .

3 Descripción de Cintia: puella diuina .

4 El amor no tiene cura.

5 Infidelidad de Cintia (foedus amoris ).

6 Celos del poeta (a Cintia).

7 Derogación de la Lex Iulia (a Cintia).

8 La rueda del amor (a Cintia).

9 Infidelidad de Cintia (foedus amoris ).

10 Programática: ¿hora de cambiar a la épica?

11 Epigrama sepulcral a Cintia.

12 Descripción de Cupido.

13 Amor y muerte.

14 Triunfo del amor.

15 Noche inolvidable de amor (gaudia amoris ).

16 Llegada del rival de Propercio (prosphonetikón inverso).

17 Penas de amor: amante rechazado.

18A Desprecio de Cintia.

18B Suasoria contra la belleza artificial.

19 Ausencia de Cintia (propemptikón ).

20 Compromiso de fidelidad (foedus amoris ).

21 Rival de Propercio.

22A Amor promiscuo: catálogo de mujeres (a Demofonte).

22B Amante rechazado.

23 El amor de las prostitutas.

24A Infamia de Propercio por causa de Cintia.

24B Infidelidad de Cintia.

25 Inconstancia de Cintia.

26 Sueño: naufragio de Cintia.

27 Amor y muerte.

28 Enfermedad de Cintia (sotería) .

29 Visita obligada a Cintia.

30 Amor y poesía de amor.

31 Inauguración del Pórtico y templo de Apolo en el Palatino.

32 Comprensión de la infidelidad de Cintia.

33A Contra la devoción a Isis.

33B Vino y amor.

34 Programática: la poesía de Propercio.

La longitud del libro II ha parecido desproporcionada a muchos estudiosos, si se la compara con la extensión usual del libro antiguo. De ahí que desde K. Lachmann (1816) se haya defendido la postura de que el libro II es en realidad la suma de dos libros 38 . Las palabras de Propercio (II 13, 25-26: «Suficiente, suficiente es mi cortejo, si hay tres libritos/ que ofrecer a Perséfone como regalo especial») fueron interpretadas por el mismo Lachmann como que al libro primero siguieron otros dos libros que después se unieron en uno solo. El mismo filólogo creyó que la elegía 10 era el poema introductorio del supuesto tercer libro. Su teoría de la división del libro II ha sido seguida por numerosos filólogos, entre los que podríamos destacar a O. Skutsch 39 , M. Hubbard 40 y B. A. Heiden 41 , pero este último lo divide en la elegía 13, considerada como el poema introductorio del posible libro III.

Sin embargo, hay quienes 42 defienden la unidad del libro II porque Nonio Marcelo asigna una cita (III 21, 14) al libro a que corresponde, es decir, al III (cf. pág. 249, 32 Lindsay), no a un hipotético libro IV. Y además, las elegías 1 y 34, ambas programáticas, son las adecuadas para abrir y cerrar un libellus , eso sí, más extenso de lo normal 43 .

Un problema mucho más grave es el de la transmisión textual del libro II. Sólo unas pocas elegías (2, 6, 8, 12, 14, 15, 21 y 25) no presentan algunos de los problemas textuales que afectan al resto: unidad o no de la elegía, transposición de versos o interpolaciones. He aquí unos pocos ejemplos 44 : II 3, 45-54 han sido separados para formar una nueva elegía (Lemaire) o se han unido a la siguiente (edición Aldina de 1502); II 13, 17-58 forma la 13B según Broukhusius, pero Wilkinson defiende su unidad; II 18, 1-4 se entiende como el final de la 17 (Escalígero, Luck) o como el comienzo genuino de la 18 (Cairns); II 28 se interpreta como una sola elegía (Williams, Hubbard), como tres (Hertzbert) o como cuatro (Jacob), y los versos 33-34 suelen colocarse detrás del 2 (Passerat) o en su sitio (Caims). La situación es tal que al libro II se le aplica con razón el famoso dicho de quot editores, tot Propertii .

Un hecho singular ha sido destacado por los críticos 45 en el libro II: la disposición de muchas elegías por parejas 46 . Así, tendríamos el siguiente esquema propuesto por Juhnke 47 :

I

(I)

8

(II/III; IV/V; VI/VII; VIII/IX)

4

(X/XI; XII/XIII)

12

(XIV-XXIVA)

4

(XXIVB/XXV; XXVIA/B)

8

(XXVII/XXVIII; XXIXA/B; XXX/XXXI; XXXII-XXXIII)

1

(XXXIV).

3.

El final de una pasión 48 .

Las elegías del libro III se podrían distribuir de la forma siguiente 49 :

A.

Elegías programáticas (1-5):

1

Rechazo de la épica (recusatio ).

2

Poder de la poesía (priamel).

3

Elegía, no épica (recusatio ).

4

Alabanza de Augusto, pero preferencia por la elegía (recusatio ).

5

Paz y poesía de amor, no la vida de acción y la guerra (recusatio ).

B.

Elegías varias (6-10):

6

Mensaje de Cintia (monólogo dirigido a Lígdamo).

7

Epicedio en honor de Peto.

8

Riñas entre enamorados (rixae in amore ).

9

Rechazo de la épica (recusatio ).

10

Cumpleaños de Cintia (genethliakón ).

C.

Elegías sobre la mujer (11-15):

11

Poder de las mujeres: Cleopatra y Marco Antonio.

12

Dolor de Gala por la partida de Póstumo: propemptikón .

13

La amada codiciosa.

14

Elogio de la mujer espartana.

15

Celos injustificados de Cintia hacia Licina.

D.

Elegías de temas varios (16-20):

16

Llamada de Cintia.

17

Himno a Baco.

18

Epicedio en honor de Marcelo.

19

La pasión de las mujeres.

20

Pacto de amor (foedus amoris ).

E.

Elegías de adiós a Cintia y a la poesía de amor (21-25):

21

Viaje a Atenas.

22

Elogio de Italia con motivo del viaje de Tulo.

23

Pérdida de los billetes de amor.

24

Ruptura con Cintia.

25

Adiós formal a Cintia (renuntiatio amoris ).

El libro III significa el final de los cinco años (III 25, 3) que Propercio consagró a servir a Cintia, la inspiración de su poesía de amor.

4.

La madurez poética 50

El libro IV de las Elegías , publicado sobre el 16 a. C., no rompe con la poesía de sus tres primeros libros, sino que en él Propercio asume el reto de componer una forma diferente de poesía, etiológica o de amor, de miras más amplias que la de los tres primeros libros.

Los temas del libro IV son los siguientes:

1 Programática: alabanza de Roma y autobiografía.

2 Etiológica: el dios Vertumno.

3 Carta de amor de Aretusa a Licotas.

4 Etiológica: leyenda de Tarpeya.

5 Lección amatoria de la bruja Acántide.

6 La batalla de Accio: exaltación de Augusto.

7 El fantasma de Cintia.

8 Recuerdo de unas rixae in amore .

9 Etiológica: Hércules, Caco y el Ara Máxima.

19,69 ₼