Kitabı oxu: «Querido Timoteo»

Şrift:

Querido

Timoteo

Cartas Sobre

el Ministerio Pastoral

Editado por Thomas K. Ascol

Publicaciones Faro de Gracia P.O. Box 1043Graham, NC 27253USA

Publicado por:

Publicaciones Faro de Gracia

P.O. Box 1043

Graham, NC 27253

www.farodegracia.org

ISBN: 978-1-629462-07-3

Agradecemos el permiso y la ayuda brindada por Founders Press (P.O. Box 150931, Cape Coral, FL, 33915) y el autor, Dr. Thomas Aschol, para traducir e imprimir este libro, Dear Timoteo: Letters on Pastoral Ministry.

© Copyright 2004 por Founders Press Todos los Derechos Reservados.

Traducción al español por Publicaciones Faro de Gracia, con agradecimiento a David Rivero y Armando Molino.

© 2011 Todos los Derechos Reservados

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada en un sistema de recuperación de datos o transmitida en cualquier forma o por cualquier medio – electrónico, mecánico, fotocopiado, grabación o cualquier otro – excepto por breves citas en revistas impresas, sin permiso previo del editor.

© Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. © renovada 1988, Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Dedicatoria

A los pastores:

Ernest ReisingerBruce Steward y A los miembros de la iglesia: Grace Baptist ChurchCape Coral, Florida


Contenido

Prefacio

Colaboradores

Capítulo 1 Establece Prioridades

Capítulo 2 Ten Cuidado de Ti Mismo

Capítulo 3 Ama a Tu Familia

Capítulo 4 Ama a Tu Rebaño

Capítulo 5 Memoriza la Escritura

Capítulo 6 Ora en Todo Tiempo

Capítulo 7 Cultiva la Humildad

Capítulo 8 Sé Valiente

Capítulo 9 Haz el Trabajo de un Evangelista

Capítulo 10 Haz Obra Personal

Capítulo 11 Cuida tu Doctrina

Capítulo 12 Continúa Estudiando

Capítulo 13 Aprende de los Puritanos I

Capítulo 14 Aprende de los Puritanos II

Capítulo 15 Predica la Palabra

Capítulo 16 Adora en Espíritu y en Verdad

Capítulo 17 Instruye a Otros Hombres

Capítulo 18 Preocúpate por las Naciones

Capítulo 19 No Descuides el Avivamiento

Capítulo 20 Encuentra un Sitio Donde Asentarte

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Prefacio

Pensé que era una broma cruel. Se sentía como si estuviera atrapado en un complot cósmico para arruinar mi felicidad y castigar mis actitudes duras hacia los pastores. Habiendo sido un niño que creció en la iglesia, me tocó ver ir y venir a una gran cantidad de pastores en mis cortos dieciséis años. Se había vuelto fácil para mí juzgarlos injustamente, exagerando sus faltas, ignorando sus sacrificios y pretendiendo que de alguna manera yo sería siempre inmune a sus defectos.

Pero ahí estaba yo, tarde una noche, acostado en mi cama con un sentimiento profundo de que Dios estaba llamándome para ser pastor. ¡Ni siquiera había terminado la preparatoria y ya mi vida estaba arruinada! Por lo menos eso pensaba. En los próximos cinco años, a medida que Dios confirmaba este profundo llamado a través de la guía y afirmación de la iglesia, encontré que mi dilema crecía constantemente. Ahí estaba yo, muy cínico acerca del ministerio pastoral pero convencido que Dios estaba dirigiendo mi vida a esa misma vocación. Empecé a investigar las oportunidades de empleo en el campo de trabajo social, pensando que esta clase de trabajo podría satisfacer esa inclinación interna de entrar en el ministerio.

Mientras consideraba un empleo para trabajar con jóvenes problemáticos, recibí una invitación para ser el pastor de la iglesia Rock Prairie Baptist Church en College Station, Texas. Después de dos semanas de agitación emocional y espiritual, acepté su llamado. La fecha era el 31 de Octubre de 1978, y marcó para mí el principio de una reforma personal de actitud hacia los pastores y el ministerio pastoral. No tardé mucho en darme cuenta lo tan pecaminosamente crítico que había sido. Si esa iglesia me hubiera juzgado con la misma medida que yo había usado, no hubiera durado dos meses. En vez de eso, fueron muy pacientes, cariñosos y amables conmigo. Permitieron que cometiera errores a medida crecía en mi papel de pastor. Por la gracia de Dios sufrieron pacientemente mientras soportaban mis muchas debilidades. Por esta razón, siempre tendré un lugar especial en mi corazón para esa congregación.

Cuando veo hacia atrás a mis calamidades pastorales, me doy cuenta que muchas de ellas se hubieran podido evitar si hubiera recibido y prestado atención a buenos consejos. Aunque es verdad que toda la guía que un pastor necesita para estar preparado “para toda buena obra” se encuentra suficientemente en las Escrituras, no se puede negar el valor de un consejo piadoso de un pastor con experiencia. Dios da maestros a la iglesia y aun aquellos que son llamados a apacentar su rebaño los necesitan. Como Louis McBurney estupendamente lo dijo en el titulo de su libro de 1977, cada pastor necesita un pastor.1

Piense en la influencia de Bernabé en Pablo. Cuando todos estaban escépticos (o espantados) del antiguo perseguidor, Bernabé lo tomó bajo su cuidado, lo presentó ante los lideres de la iglesia y le ayudó a comenzar en el de trabajo del ministerio. (Hechos 9:26-30, 11:25-26). El hombre que iba a ser el principal apóstol de nuestro Señor fue grandemente bendecido al tener a un ministro experimentado que lo aconsejara en el comienzo de su ministerio. Es una lección que Pablo nunca olvidó ya que a su vez invirtió parte de su vida en los pastores que servirían a las generaciones que le seguirían a él. Una porción significativa de esta inversión tomó la forma de cartas. Las cartas de Pablo a Timoteo y a Tito sirven como manuales divinamente inspirados del ministerio pastoral. Aunque Pablo sin duda se dio a sí mismo en ministerio personal a estos hombres, es la preservación de sus cartas a ellos lo que ha servido muy bien a la iglesia a través de la historia.

El escribir cartas es un arte que está muriendo. En nuestros tiempos de mensajes electrónicos y mensajes instantáneos, cada vez menos y menos gente parece tener la paciencia o disposición para componer cartas bien pensadas y significativas. Aun así, tal correspondencia ha sido una bendición para los cristianos de cada generación. Dios consideró apropiado escribir una porción significativa del Nuevo Testamento en forma de cartas. Además, imagínese qué tanto más pobre sería la iglesia sin las cartas del Covenanter Escocés, Samuel Rutherford, las cuales Spurgeon describió como, “la cosa más cercana a la inspiración que se puede encontrar en todos los escritos de meros mortales.”

El traficante de esclavos convertido, John Newton, autor de tan notables himnos como “Sublime Gracia” y “Glorias Mil de Ti se Cuentan”, estimaba las cartas escritas como una gran parte de su llamado ministerial. “Es la voluntad del Señor,” dijo él, “que yo debería hacer más por medio de mis cartas.” A través de la reedición de estas cartas, su trabajo continúa hasta este día.2

Así que, aunque los teléfonos y el Internet han cambiado significativamente la manera típica en que nos comunicamos hoy, creo que las cartas bien escritas todavía pueden ofrecer ánimo y consejo en una forma beneficiosa y duradera. El libro que usted ahora sostiene en sus manos es un esfuerzo para probar esa creencia. Este es un libro de cartas. Son escritas por pastores experimentados y activos, para un pastor joven sin experiencia.

“Timoteo” es un personaje creado. Tiene veinte y seis años, se ha graduado recientemente de un seminario, y ha estado en su primera iglesia por seis meses. El y su esposa, Mary, han estado casados por cuatro años y tienen un hijo de dos años de edad y otro niño en espera. Se le pidió a cada pastor ofrecerle consejo en base a una relación de largo plazo y un interés sincero de verlo tener un buen comienzo.

Los veinte capítulos que siguen reflejan la sabiduría colectiva de más de 480 años de experiencia pastoral. Al momento de escribir, cada colaborador está sirviendo en una iglesia local. Su vocación es el ministerio pastoral. Sus contribuciones han sido hechas dentro y alrededor de la predicación ordinaria, enseñanzas, consejería y las demandas del liderazgo que acompañan el pastorado de una iglesia local. Este hecho da credibilidad a lo que ellos escriben. Aunque las cartas están dirigidas específicamente a pastores jóvenes, el consejo que contienen se aplica a ministros de todas las edades, y la mayoría de los capítulos, a cualquier cristiano serio. Los temas tratados no van dirigidos a distinciones denominacionales y los colaboradores pertenecen a una variedad de trasfondos confesionales y culturales. Mi oración es que los ministros cristianos serán animados a ser más fieles a través de este libro.

Ken Puls y Barb Reisinger han estado muy involucrados en organizar y dirigir los detalles de la publicación. Su paciencia, sugerencias y profesionalismo han hecho del libro algo mucho mejor de lo que hubiera sido sin ellos. Amy Arens, quien ahora es la esposa de su pastor, Jason, me pidió contribuir a una colección de cartas de ánimo que ella le presentaba en su boda hace cinco años, siendo él todavía una estudiante de seminario. Eso plantó la idea en mi mente de un libro como este. Como siempre, mi maravillosa esposa, Donna, me ha animado de incontables maneras a través del largo proceso de finalmente llevar la idea de este libro a publicación.

Por los últimos dieciocho años, ha sido mi gozo y privilegio servir a algunas de las personas más pacientes y amables de la tierra en la iglesia Grace Baptist Church. Su amor por mí ha nutrido mi amor por otros pastores. Me encuentro a mí mismo hoy con una actitud que es exactamente opuesta a lo que albergaba hace veinticinco años. Estoy asombrado que Dios me concediera el privilegio de servir en una iglesia local como pastor. Aquellos pastores que han servido a su generación y terminado bien, son mis héroes. Los que están gozosamente perseverando en el trabajo son mi ejemplo y me animan a hacer lo mismo. Y aquellos que apenas están empezando en el ministerio levantan mi esperanza para el futuro.

John Newton llamo al trabajo del ministro “una pena llena de gozo.” He descubierto que esto es verdad. A veces las penas se agravan por el sentido de soledad que a menudo acompaña a un pastor. Muchos pastores no tienen a un Pablo o Bernabé para que los ayude a navegar en esos tiempos y ayudarlos a obtener una visión fresca de los gozos del ministerio. Espero que este libro provea muchas señales que dirijan a los pastores espirituales a los senderos del gozo pastoral.

Dios puso en la congregación de Grace Baptist Church dos pastores jubilados que han sido una fuente de bendición para mí en innumerables ocasiones. Su consejo, ánimo y apoyo han fortalecido mi mano a través de muchos períodos difíciles. A Ernie Reisinger y Bruce Steward, junto con los miembros de Grace, se dedica este libro con amor.

Reformation Day, 2003

Tom Ascol

Grace Baptist Church

Cape Coral, Florida

Colaboradores

Bill Ascol

Bill Ascol ha estado en el ministerio pastoral por veinticinco años en tres diferentes iglesias en Louisiana. Es el pastor fundador de la iglesia Heritage Baptist Church en Shreveport, Louisiana, donde ha servido por los últimos once años. Obtuvo una licenciatura en la Universidad Lamar y una Maestría en Divinidades de Southwestern Baptist Theological Seminary. Sirve como miembro del Comité Ejecutivo de la Convención Bautista de Louisiana y editor de Louisiana Inerrancy Fellowship LIFELine. También es coordinador de las conferencias Southern Baptist Founders Youth Conference. Bill y su esposa, Karen, han estado casados por veintinueve años y tiene cinco hijos.

Tom Ascol

El Dr. Tom Ascol es el director ejecutivo de los Ministerios Fundadores (www.founders.org) y editor de la publicación Founders Journal. Es autor de Desde la Reforma Protestante hasta la Convención Bautista del Sur: ¿Qué tiene que ver Ginebra con Nashville? El también ha contribuido con varios artículos para libros y publicaciones. Tom tiene veinticinco años de experiencia en el pastorado y ha servido como pastor en la iglesia Grace Baptist Church en Cape Coral, Florida por los últimos dieciocho años. Obtuvo su licenciatura en Texas A&M University y una Maestría en Divinidades, y Doctorado en Southwestern Baptist Theological Seminary. Tom y su esposa, Donna, han estado casados por veinticuatro años y tienen seis hijos.

Joel Beeke

El Doctor Joel R. Beeke es presidente y profesor de Teología Sistemática y Homilética del Seminario Teológico Reformado Puritano. También es pastor de la Congregación Heritage Netherlands Reformed Congregation en Grand Rapids, Michigan, donde ha servido por diecisiete de sus veintiséis años de ministerio pastoral. También es editor de Banner of Sovereign Grace Truth, pastor radial, presidente de la casa de publicaciones Reformation Heritage Books (www.heritagebooks.org) e Inheritance Publishers y vicepresidente de Dutch Reformed Translation Society. Ha escrito o editado cerca de cincuenta libros y ha contribuido con más de 1,500 artículos para libros, publicaciones, periódicos e enciclopedias. Su doctorado es en Teología de la Reforma y Post-Reforma del Westminster Theological Seminary. Es llamado frecuentemente a enseñar en seminarios y como orador en conferencias alrededor del mundo. El y su esposa, Mary, han sido bendecidos con tres hijos.

Ted Christman

Ted Christman es el pastor fundador de la iglesia Heritage Baptist Church en Owensboro, Kentucky donde ha trabajado gozosa y fructíferamente desde 1973. Ted obtuvo su licenciatura en Bob Jones University, su Maestría en Divinidades en Grand Rapids Theological Seminary y prosigue con sus estudios de postgrado en Westminster Theological Seminary en Philadelphia, Pennsylvania. Es el autor de No se los Prohibáis: Reconsiderando el Bautismo y la Membresía en la Iglesia para los Jóvenes así como también el Programa de Lectura Bíblica Diaria, usado por cristianos en todos los Estados Unidos y alrededor del mundo. El y su esposa, Dianne, tienen dos hijos, ambos consagrados al Señor.

Andy Davis

El Dr. Andy Davis ha servido como el pastor titular de la iglesia First Baptist Church, Durham, North Carolina desde 1988. El nació en Boston, Massachusetts y tiene un doctorado en Historia de la Iglesia de Southern Baptist Theological Seminary (1998), una Maestría en Divinidades de Gordon-Conwell Theological Seminary (1990) y un BSME de M.I.T. (1984). El y su esposa sirvieron como fundadores de iglesias en Tokushima, Japón por dos años (1993-1995) con la Junta de Misiones Internacional (IMB por sus siglas en ingles). Previamente, él fue pastor de una pequeña iglesia Bautista del Sur en Topsfield, Massachusetts. Andy y su esposa, Christine, han estado casados por quince años y tienen cuatro hijos.

Mark Dever

El Dr. Mark Dever ha sido el pastor de la iglesia Capitol Hill Baptist Church en Washington, DC, por nueve años. Está casado y tiene dos hijos. Es originario de Kentucky y cursó sus estudios en Duke University, Gordon-Conwell Theological Seminary, Southern Baptist Theological Seminary, y University of Cambridge. Desde 1995 hasta 2001 colaboró en la junta del Ministerio Fundadores. Actualmente sirve en la junta del Southern Baptist Theological Seminary y en el consejo de la Alliance of Confessing Evangelicals. Ha escrito algunos libros y artículos, incluyendo Una Iglesia Saludable: Las Nueve Características. Sirve como fundador y miembro principal de IX Marks Ministries (9Marks.org), un ministerio para promover el sano crecimiento en las iglesias locales.

Ligon Duncan

El Dr. J. Ligon Duncan III se convirtió en el pastor titular de la histórica iglesia, First Presbyterian Church (1837), Jackson, Mississippi en Agosto de 1996. Es nativo de Greenville, Carolina del Sur y creció en un hogar cristiano. Obtuvo su licenciatura en Furman University, Greenville, Carolina del Sur; Maestría en Artes y Divinidades de Covenant Theological Seminary, St. Louis, Missouri; y un doctorado en la Universidad de Edimburgo, Escocia. El pastor Duncan ha estado en el ministerio del evangelio por dieciocho años y es el sexto ministro de la iglesia First Presbyterian Church desde su fundación en 1896. También es Profesor Asociado de Teología en el Reformed Theological Seminary (RTS), donde ha servido como Presidente del Departamento de Teología Sistemática y como Profesor “John R. Richardson” de Teología. El Dr. Duncan colabora como miembro del consejo de la Alliance of Confessing Evangelicals, presidente del Consejo de Hombría y Femineidad Bíblica, y es director de la editorial de Reformed Academic Press. El y su esposa, Anne, tienen dos hijos.

Roger Ellsworth

Roger Ellsworth ha servido en el ministerio pastoral por treinta y ocho años, quince de los cuales ha sido en su actual pastorado, en la iglesia Immanuel Baptist Church, Benton, Illinois. También es autor de veinte libros, incluyendo El Rey Pastor; Una Promesa es una Promesa; Se Paciente, Dios no Ha Terminado Conmigo Todavía y La Guía Bíblica Libro por Libro. Roger y su esposa, Sylvia, tienen dos hijos.

Martin Holdt

Martin Holdt ha estado en el ministerio por treinta y siete años, siete de los cuales involucrado en fundación de iglesias. Es pastor de Constantia Park Baptist Church, Pretoria, África del Sur, y transmite el programa radial semanal “La Verdad para Hoy.” También es el editor asociado de Reformation Africa South.

Terry Johnson

Terry Johnson ha estado en el ministerio pastoral por veintiún años. Desde 1987 ha servido como ministro principal de la histórica iglesia Independent Presbyterian Church de Savannah, Georgia. Es graduado de la Universidad del Sur de California (Licenciatura en Historia). Recibió sus estudios de seminario en Trinity College en Bristoll, Inglaterra, donde estudió bajo el cuidado del Dr. J.I. Packer, y en Gordon-Conwell Theological Seminary en South Hamilton, Massachusetts, donde sirvió como Byington Fellow para el Dr. David Wells. Es el editor y recopilador del Trinity Psalter y ha publicado Dirigiendo la Adoración; El Ministerio Publico del Pastor; El Libro de Adoración Familiar; Cuando la Gracia Llega al Hogar; Adoración Reformada: Adoración Que es De Acuerdo a las Escrituras; Cuando la Gracia Transforma: El Carácter de los Discípulos de Cristo Visualizado en las Bienaventuranzas y Cuando la Gracia toma Vida: El Padre Nuestro Hoy. Terry y su esposa, Emily, tienen cinco hijos.

C. J. Mahaney

C.J. Mahaney sirve como pastor titular de la iglesia Covenant Life Church en Gaithersburg, Maryland. Es uno de los pastores fundadores y ha servido a la iglesia desde sus inicios en 1977. También dirige Sovereign Grace Ministries, una creciente familia de cincuenta y siete iglesias locales en seis países. Además, sirve en la junta de la Fundación de Consejería Cristiana y Educacional (CCEF por su siglas en ingles) y en el Consejo de Hombría y Femineidad Bíblica (CBMW por su siglas en ingles). Es autor de La Vida Cruz-centrica y ha contribuido con dos volúmenes publicados por Crossway Books. También ha editado o colaborado en cuatro libros de la serie de libros En Búsqueda de la Santidad, publicados por Sovereign Grace Ministries: ¿Por qué Grupos Pequeños?; Esta Salvación tan Grande; ¿Como Puedo Cambiar? y Discípulos para toda la Vida. El pastor C.J. y su esposa, Carolyn, tienen cuatro hijos.

Fred Malone

El Dr. Fred Malone ha estado en el ministerio pastoral casi treinta años. Ha servido como supervisor en el área de educación para tres seminarios y ha instruido a muchos seminaristas. Tiene una Maestría en Divinidades del Reformed Theological Seminary en Jackson, Missisipi (1974) y un doctorado en Nuevo Testamento en Southwestern Baptist Theological Seminary (1989). Es el pastor fundador de la iglesia Heritage Baptist Church en Ft. Worth, Texas (1981-92) y ha servido en la iglesia First Baptist Church de Clinton, Louisiana, por más de diez años (1993 hasta el presente). Es el autor de Un Cordón de Perlas Desatadas; Bautismo Sólo para Discípulos así como muchos artículos. Sirve como miembro fundador de la junta de Founders Ministries, directivo en The Southern Baptist Theological Seminary y directivo de Louisiana College. También sirve en el Comité Teológico de la Asociación de Iglesias Bautistas Reformadas en America. Fred y su esposa, Debbie, han estado casados por treinta seis años y tienen tres hijos.

Steve Martin

Steve Martin ha estado en el ministerio pastoral desde 1970. Es pastor fundador de la iglesia Heritage Church, Fayetteville, Georgia, donde ha servido por los últimos quince años. Recibió su licenciatura en Wabash College en Indiana y una Maestría en Trinity Evangelical Divinity School. Sirvió como presidente del Comité Teológico de la Asociación de Iglesias Bautistas Reformadas en America. Steve y su esposa, Cindy, han estado casados treinta y un años y tienen dos hijos.

Conrad Mbewe

Conrad Mbewe ha servido como pastor de la iglesia Kabwata Baptist Church en Lusaka, Zambia, desde 1987. Obtuvo su licenciatura en ingeniería minera en 1984 de la Universidad de Zambia. Ha sido columnista del National Mirror (un periódico nacional semanal), escribiendo dos artículos por semana, desde 1992. También funge como editor asociado para el Reformation Africa South, una publicación teológica para el Sur de África. Conrad está casado con Relistas, tienen dos hijos, una hija y son custodios de otra niña.

Phil Newton

El Dr. Phil Newton ha servido como pastor principal de la iglesia South Woods Baptist Church en Memphis, Tennessee desde 1987, año en que fundó la iglesia. Ha estado en el ministerio pastoral por veintiséis años, habiendo también servido a iglesias en Missisipi y Alabama. Tiene una licenciatura de Mobile College (ahora la Universidad de Mobile), una Maestría en Divinidades de New Orleans Baptist Theological Seminary y un Doctorado en Ministerio de Fuller Theological Seminary. Es el autor de El Camino de la Fe y ha contribuido al Reformando el Ministerio Pastoral (John Armstrong, ed.), Reclamando el Evangelio y Reformando Iglesias (Tom Ascol, ed.) así como a varias publicaciones. Actualmente está trabajando en un libro sobre diáconos y liderazgo de la iglesia. Frecuentemente dirige viajes misioneros internacionales y también enseña sobre misiones Crichton College en Memphis. El y su esposa, Karen, han estado casados por veintiocho anos y tienen cinco hijos.

Ray Ortlund, Jr.

El Dr. Ortlund, Jr. ha estado en el ministerio pastoral por quince años. En los últimos cinco años ha servido como pastor titular de la iglesia First Presbyterian Church (PCA), Augusta, Georgia. Es un graduado de Wheaton College, Dallas Theological Seminary, University of California y Aberdeen University en Escocia. Ha servido en tres iglesias en el ministerio pastoral. También enseñó en Trinity Evangelical Divinity School, Deerfield, Illinois. Es el autor de numerosos libros incluyendo Cuando Dios Llega a la Iglesia; Que la Iglesia sea la Iglesia y Una Pasión por Dios. Ray y su esposa, Anne, tiene cuatro hijos.

Raymond Perron

El Dr. Raymond Perron ha servido en el ministerio pastoral por veintiséis años. Nació en la Provincia de Quebec, Canadá, y tiene una Maestría en Divinidades del Seminario Bautista de Toronto y un Doctorado en Teología de la Universidad de Laval. Actualmente Raymond es un misionero nacional de la Asociación de Iglesias Bautistas Reformadas de America. Empezó una iglesia (Église Réformée Baptiste de la Capilate) en la Ciudad de Quebec en 1988 donde todavía es el pastor. También está trabajando en otro proyecto de fundación de iglesias en Montreal (Église Réformée Baptiste de Montreal). Raymond y su esposa, Diane, han estado casados por veintitrés años y tienen un hijo.

Geoff Thomas

Geoff Thomas ha sido pastor de la iglesia Alfred Place Baptist Church en Aberystwyth, Gales desde 1965. Recibió su licenciatura de Cardiff University en Gales en 1961 y su Maestría en Divinidades en Westminster Seminary en 1964. Es un conferencista muy reconocido y es el autor de Ernest C. Reisinger, Una Biografía (Banner of Truth) así como también de otros libros. Sirvió como editor asociado para el Evangelical Times por diez años. También, es editor asociado de la revista Banner of Truth y es responsable de la página electrónica de Banner of Truth. Geoff y su esposa, Iola, tienen tres hijas.

Tedd Tripp

El Dr. Tedd Tripp es el pastor principal de la iglesia Grace Fellowship Church, Hazleton, Pennsylvania, donde había servido como diácono desde 1976 y como pastor desde 1983. Tedd es un graduado de Geneva College (Licenciatura en Historia), Philadelphia Theological Seminary (Maestría en Divinidades) y Westminster Theological Seminary (Doctorado en Ministerio) con énfasis en consejería pastoral. En 1979 él y su esposa, Margy, fundaron la Escuela Cristiana Immanuel donde Tedd sirvió como un maestro y administrador. Ambos todavía sirven en la junta de ECI. Tedd es el autor del popular libro acerca de la crianza de los niños, Cómo Pastorear el Corazón de su Hijo. Por los últimos ocho años ha mantenido un ministerio extenso como conferencista y presentador de los seminarios “Cómo Pastorear el Corazón de su Hijo.” Sus libros, videos y materiales de audio son usados alrededor del mundo. El y su esposa, Margy, han estado casados por veinticinco años y tienen tres hijos.

Capítulo 1
Establece Prioridades

Tom Ascol

Querido Timoteo,

Donna y yo estamos muy emocionados por ti ahora que te vas acoplando a tu nuevo trabajo de pastorado. Es una maravillosa responsabilidad y privilegio el cuidar de las almas del pueblo de Dios. Después de veinticinco años en este ministerio, todavía tiemblo ante la grandeza de la tarea. Espero que no veas como pretencioso si te ofrezco, de un pastor a otro, el consejo de un “veterano”.

Uno de los más grandes y continuos desafíos que enfrento en mi vida como pastor es el mantener un balance apropiado de mis prioridades. Cada pastor tiene varios papeles que tiene que cumplir para permanecer fiel a su llamado. Tú deberás ser estudiante de la Palabra de Dios. Deberás ser un hombre de oración. Deberás cumplir liderazgo en la iglesia. Deberás trabajar duro para predicar y enseñar la Palabra de tal forma que la gente bajo tu cuidado sean continuamente moldeadas a la imagen de Cristo. Deberás hacer obra de evangelista, y deberás dar de ti mismo para trabajar personalmente con cada miembro. Todo esto y más es parte del servicio a Cristo como pastor aprendiz de las almas.

Pero todo pastor es más que un pastor. El es en primerísimo lugar un discípulo. Normalmente también será esposo y padre. En adición a esto, también podría realizar otras responsabilidades relacionadas con el ministerio. ¿Como van a ser realizados todos estos importantes papeles sin sacrificar lo mejor en el altar de lo bueno? Es un desafío desalentador aun bajo las mejores circunstancias.

Una pregunta que a menudo le hago a la gente que aconsejo es esta: “¿Qué es lo que Dios, en orden de prioridades, te ha llamado a ser?” Es una pregunta que pone en claro las cosas porque obliga a una evaluación de la vida basándose en lo que es más importante. De vez en cuando me hago esta pregunta a mi mismo y encuentro que me ayuda a pelear la batalla de balancear mi vida. Te animo a que muy pronto formes el hábito en tu ministerio de detenerte y hacerte esta pregunta todos los días.

Un Cristiano

¿Que es lo que Dios me ha llamado a ser? Primero, él me llama a ser un seguidor sincero y devoto de Jesucristo. Esto es tan básico que es fácil el no apreciarlo y olvidarlo. Un gran peligro en el ministerio es el profesionalismo. Como pronto lo descubrirás, un pastor puede volverse un experto en realizar su trabajo. Como cualquier otra vocación, ciertas habilidades pueden ser desarrolladas y refinadas en el ministerio del evangelio. Un pastor puede convertirse tan competente en su ministerio publico que otros lo considerarían como muy exitoso.

Pero cuando una mentalidad de “profesionalismo” toma el mando de la perspectiva del pastor, su corazón empezará inevitablemente a ser descuidado. Y el corazón es la herramienta principal de cada pastor. Si tú no estás amando a Dios con todo tu corazón porque has descuidado las responsabilidades básicas del discipulado, no importa que tan “exitoso” profesionalmente llegues a ser. En realidad, tu éxito solo será una falsa apariencia.

Spurgeon habla de un pastor que “predicaba tan bien y vivía tan mal, que cuando subía al púlpito todos decían que no debería bajarse de él, y cuando bajaba todos decían que nunca debería subirse de nuevo.”3 Una división así de la vida podría ser aceptable en otras profesiones, pero no es apropiada para un cristianismo real y mucho menos para un ministerio pastoral fiel.

Muchos hombres buenos han tropezado en esto tan básico. De hecho, la galería de pastores caídos es un serio recordatorio de la absoluta necesidad de que tu discipulado cotidiano y personal sea tu prioridad principal. Algunos de los momentos más difíciles de mi ministerio, emocionalmente hablando, han llegado al recibir las noticias de que un hermano más se ha auto-descalificado del pastorado por una caída moral. Tu todavía estas joven en el ministerio, pero no dudes que pronto, tales noticias llegaran a tus puertas también. Hombres que conoces de cerca o por referencias, hombres cuyos dones y privilegios consideras que son muy superiores a los tuyos, serán descubiertos en pecados escandalosos.

¿Como sucede esto? Puedes estar seguro que no pasa de un día para otro. Estos pecados descalificadores siempre tienen un historial. Y en la raíz de ese historial está el descuido de las disciplinas espirituales. Tal como el personaje de nombre Cristiano del escritor Bunyan lo describe, uno de los primeros pasos hacia abajo en el camino de la apostasía llega cuando los reincidentes “abandonan gradualmente sus deberes privados, como la oración intima, refrenar sus lascivias, el estar atentos, afligirse por su pecado, y otros similares.”4

Así que, mi querido joven hermano, guarda tu corazón. Ve a la palabra de Dios en primer lugar como un creyente. Recuerda que antes de ser un pastor eres una oveja. Como pastor tú necesitas las mismas cosas que les encomiendas a otros. Sigue la sabiduría de Robert Murray M’Cheyne quien dijo, “Dios no bendice tanto a los de mucho talento como a los de mucha semejanza a Cristo. Un ministro santo es una terrible arma en las manos de Dios.”5

Pablo les dijo a los diáconos de Efesios, “Tengan, pues cuidado.” Cuando repite la amonestación a Timoteo agrega que el hacer esto es un ingrediente esencial para salvar tanto a él mismo como a sus oidores (Hechos 20:28, 1 Timoteo 4:16). Un pastor debe tener como disciplina prioritaria el leer, meditar y memorizar las Escrituras, por el propio bien de su alma. También debemos orar por el trabajo del espíritu en nuestras vidas. Algo menos que esto es negligencia espiritual.

Un Esposo

Después de ser un cristiano, Dios me ha llamado a mi (y también a ti) a ser un esposo. Igual que tú, he sido bendecido con una esposa fiel y piadosa. Donna y yo tomamos nuestros votos matrimoniales muy en serio, lo cual significa que debo tenerla en una estima superior a la de cualquier otra persona. Después de Jesucristo, ella es mi prioridad principal.

Ser un esposo es una responsabilidad maravillosa. Jesucristo en su relación con la iglesia es nuestro modelo. Ser la cabeza de un hogar es un gran desafío. Una esposa piadosa necesita y desea un liderazgo piadoso por parte de su marido. El llamado a ser un esposo piadoso conlleva el ofrecer ese liderazgo. En cuanto a la manera de relacionarse con su esposa, Cristo llama a un hombre a luchar en contra de dos errores que son opuestos pero igualmente mortales, la pasividad auto-protectora y un autoritarismo egoísta. Un esposo pasivo promueve la frustración en su esposa, ya que ella desea ser guiada, esto podría tentarla a tomar un papel dominante. Un esposo autoritario intimida a su esposa y bien podría ahogar el desarrollo de sus dones espirituales.

En Efesios 5, Pablo deja claro que Jesucristo es nuestro modelo como esposo. Su amor, sacrificio y cuidado por su esposa debe ser el patrón de tu relación con María. Ella necesita estar segura en tu amor. Necesita saber que es más importante para ti que tu reputación o el ejercicio de tus dones públicos.

Puede ser que la esposa de un pastor tenga el papel más difícil de toda la iglesia. Carlos Spurgeon dijo esto con su característica sutileza y cariño dos años antes de su muerte. Hablando en una boda, él dijo:

“Si fuera una joven, y estuviera pensando en casarme, no me casaría con un ministro, porque la posición de esposa de un ministro es muy difícil de cumplir para cualquiera. Las iglesias no dan a los ministros dos salarios, uno para el esposo y el otro para la esposa; pero, en muchos casos, ellos buscan los servicios de la esposa, ya sea que ellos paguen por ello o no.

Se espera que la esposa del ministro sepa también todo acerca de la iglesia, pero en otro sentido se espera que ella no sepa nada; y algunas personas igualmente le echan la culpa en cualquiera de los casos. Sus deberes consisten en estar siempre en casa y atender a su marido y su familia ¡y estar siempre afuera, visitando a gente, y haciendo toda clase de cosas para toda la iglesia! Bueno, por supuesto, que esto es imposible; ella no puede estar disponible para todos, y tampoco puede esperar que los complacerá a todos. Su esposo no puede hacer eso, y pienso que seria muy tonto si tratara de hacerlo; y estoy seguro que así como el esposo no puede complacer a todos, tampoco la esposa puede. Habrá seguramente más de uno que estará disgustado, especialmente si ese alguien había esperado ser la esposa del ministro. Dificultades surgen continuamente hasta en las iglesias mejor reglamentadas; y, como lo dije antes, la posición de esposa de pastor es siempre ardua. Aun así, pienso que si yo fuera una joven cristiana, me casaría con un ministro cristiano si pudiera, porque hay en ello una oportunidad de hacer tanto bien ayudándolo en su servicio a Cristo. Es una gran ayuda para la causa de Dios el mantener al ministro bien organizado para su trabajo. Es el deber de su esposa ver que él no este incomodo en la casa; porque, si todo allí está bien cuidado y con alegría, él podrá dar todos sus pensamientos para la preparación del púlpito; y la mujer piadosa que ayuda así a su esposo a predicar mejor, es también ella misma una predicadora aunque nunca predique en publico, y así ella llega a ser de la manera más excelente, útil para la iglesia de Cristo comprometida al cargo que tiene su marido.”6

La esposa de un pastor ve todos los defectos y fallas de su marido y aun así debe recibir su instrucción continuamente sobre la Palabra de Dios. Ella vive en una pecera. Las expectativas poco realistas de la congregación a menudo pueden agregar gran estrés a su familia. Comentarios descuidados, los cuales podrían o no haber tenido la intención de herir, pueden herirla profundamente. Si, además de estas otras presiones, ella siente que su esposo la está descuidando, la presión puede volverse muy grande de sobrellevar. Como marido, mi responsabilidad y privilegio es asegurarle a mi esposa que ella es más importante para mí que cualquier otra relación humana que yo tenga. He sido llamado a nutrirla y alentarla, ayudarla a cumplir su propio llamado como una mujer de Dios.

Nuestras esposas necesitan tener la confianza que son más importantes para nosotros que nuestro ministerio en la iglesia. Cuando este mensaje se comunica clara y frecuentemente, esas inevitables temporadas de demandas inusualmente altas en la iglesia son más fáciles de soportar.

Un Padre

La tercera cosa que Dios ha hecho de mi es un padre. Donna y yo tenemos seis hijos, así que tengo mucha práctica en cuestiones de paternidad. Si las esposas de los pastores han recibido una preocupación especial, los hijos de los pastores se han vuelto aun más notorios. También a menudo son sacrificados por “causa del ministerio.” Recuerdo estar sentado en mi cuarto de estudio cuando era un joven pastor y escuchar a un pastor jubilado cuyo exitoso ministerio era ampliamente aclamado. El habló acerca de las muchas cosas maravillosas que había experimentado en las iglesias que había servido. Entonces agregó, “Pero pagué un alto precio por mi éxito. Mis hijos no recibieron lo que deberían haber recibido de su padre, y hoy se han desviado del Señor y la iglesia.”

Mientras él lloraba, yo reflexionaba. En ese entonces mi único hijo rondaba los 3 años. La atracción de oportunidades para ministrar y de satisfacer interminables necesidades, estaban tentándome a descuidar a mi familia a causa de “mi ministerio.” Pero Dios, me recordaba que en términos de prioridad, él me llama a ser un padre antes de llamarme ser un pastor. Mis hijos necesitan saber que, después de su madre, ellos son la gente más importante en mi vida. Mi congregación también necesita saberlo.

Un pastor puede fácil aunque involuntariamente, descuidar a sus hijos partiendo de una noción equivocada de que siempre debe estar disponible para ministrar a otros. Bajo las mejores circunstancias siempre habrá algunas interrupciones en la casa de un pastor. El está de guardia las veinticuatro horas del día. Si ocurre una muerte o un accidente trágico que involucre a alguna de los miembros de su iglesia apenas antes de salir de la puerta para llevar a mi hijo a pescar, será necesario cambiar nuestros planes. Se debe esperar este tipo de demandas.

Debido a eso, dos tentaciones ocurren a todo pastor y padre: lo primero es simplemente esperar que su hijo entienda la necesidad del cambio de planes de la misma forma en que el pastor la entiende. Como pastor sé que a veces es necesario interrumpir los planes para ministrar el evangelio de la gracia de Dios a la gente que sufre. Pero, todo lo que mi hijo pequeño entiende, es que él no pudo ir a pescar porque alguien más necesitaba y recibió el tiempo y atención de su papá. Timoteo, cuando esta clase de situación surja, asegúrate de hablar con tu hijo, identifícate con él y busca compensarle de una manera razonable, intencional y oportuna.

La otra tentación es llegar a estar tan abrumado con la culpa porque él tuvo que cambiar sus planes que el pastor permite que su hijo lo manipule a acciones o decisiones que de otra manera no haría. El liderar por la culpa se ha vuelto totalmente común en nuestra cultura, y desafortunadamente los pastores no están inmunes a ello. Pero debo confesar, que es particularmente feo que un pastor se relacione con sus hijos de esta manera. Deliberadamente debemos abrir espacios en nuestras agendas para nuestros niños y respetar esos espacios a conciencia. Cuando sea necesario cambiar estos planes de una forma tal que afecten a tus hijos, se diligente en compensarles ese tiempo.

Un Pastor

La cuarta cosa que Dios ha hecho de mi es un pastor. Este es mi llamado vocacional. Esto es lo que ocupa la mayoría de mí tiempo. Estoy constantemente maravillado que Dios me haya dado el privilegio de servirle de esta manera. Es el llamado vocacional más importante del mundo. Mis responsabilidades como pastor toman prioridad sobre cualquier actividad recreacional o de diversión. Todo lo que representa pastorear el rebaño de Dios, lo cual la Biblia describe de manera completa, es parte de mi obligación. En esto, mis tareas más importantes son trabajar fielmente en el ministerio de la Palabra y en la oración. Te repito, estos no deben ser realizados simplemente a un nivel “profesional.” Más bien, deben ser vistos como parte de mi propia búsqueda de santidad.

Hay soledad inevitable que acompaña el ser pastor. Mucho del trabajo a realizar solo puede ser hecho cuando un hombre está a solas con su Dios. Sin este tiempo íntimo con Dios, el tiempo que se pasa con la gente no será de mucho valor. En la actualidad, hay miles de “ayudas” disponibles para pastores con el propósito de saltarse el duro trabajo que representa el estudio y la oración. Con regularidad y fanfarronería se mercadean sermones “poderosos” y programas “garantizados”. Un hombre con poco de ingenio, aun menos integridad y buenos recursos financieros puede mantenerse bien abastecido de un constante flujo de ese tipo de recursos. Pero él niega su llamado al vivir del trabajo de otros en lugar de hacer por si mismo la obra del ministerio.

Un Ayudador

Además de estos cuatro llamados en mi vida, también estoy involucrado en ayudar en otras causas de valor. Mi trabajo con el ministerio Founder Ministries (la edición del Periódico Founders, otras publicaciones, etc.) y mi participación en conferencias para pastores locales son todos importantes. Tú probablemente no has tenido mucho tiempo para estar muy involucrado todavía en el compañerismo con los pastores locales. Espero que no descuides hacer esto. No es sólo que el compañerismo será bueno para ti (aun cuando no te gusten algunos programas y planes que son promovidos), sino que también necesitas reconocer que Dios te ha dado dones en formas que pueden ser una bendición a tus colegas pastores.

Por ejemplo Timoteo, aprovecha el hecho que Dios te ha dado tanto el amor como la oportunidad de comprar muchos buenos libros. Tú puedes ser una gran bendición a otros pastores (y a sus congregaciones) simplemente buscando y aprovechando las oportunidades de recomendar buenos libros. No asumas que todos están tan familiarizados como tú con comentarios sanos, biografías inspiradoras y buenos textos de teología. Sin ser entrometido, trata de animar la lectura de buenos libros.

No dudes que otras oportunidades más amplias de ministerio vendrán a ti en su tiempo. Espero que estés abierto a ellas y que las veas como maneras en las que puedes ser útil en el gran trabajo del reino. Pero en términos de prioridades te animo a mantenerlas clasificadas bajo las cuatro cosas que anteriormente mencioné. Trato de mantener esto en mente yo mismo, y cuando lo hago, me evito muchos dolores de cabeza y confusión.

Manteniendo el Equilibrio

¿Como funcionan estas prioridades? Bueno, los que me conocen mejor son los que fácilmente pueden testificar que no siempre practico lo que he escrito aquí. Aunque mi deseo e intención es nunca desviarme, he tenido que hacer correcciones repetidamente a la mitad del camino durante los años. Pero eso es lo valioso de tener claramente las prioridades definidas. Proveen un mapa confiable para hacer tales ajustes.

Cada prioridad descansa sobre la que le precede. Es decir, es solo en la medida en que soy fiel a las prioridades más altas que puedo honestamente conectarme con las otras, que son más bajas. Por ejemplo, quiero ser fiel en mi trabajo con los ministerios Founders Ministry. Pero no puedo ser fiel, sin importar su éxito por medio de mis esfuerzos, si hago este trabajo a expensas de mis responsabilidades pastorales en la iglesia, Grace Baptist Church. Si mi labor con Founders u otro ministerio más amplio me impide ser un pastor fiel en la iglesia local en la que sirvo, entonces necesito librarme de esos trabajos más amplios. .

No es necesaria esta labor en otros ministerios para desarrollar mis trabajos pastorales fielmente. Pero, no puedo ser un pastor fiel si descuido las prioridades más altas de cuidar a mi esposa y mis hijos. De hecho, de acuerdo a 1 Timoteo 3:4-5, un hombre es descalificado si ese descuido caracteriza su vida. El debe ser un hombre que “gobierne bien su propia casa, tener sus hijos en sumisión con toda reverencia (por que si un hombre no sabe como gobernar su propia casa, ¿como puede apacentar la iglesia de Dios?).”

Además, no puedo ser un padre fiel si le fallo a mi esposa como esposo. Por lo contrario, una de las mejores cosas que puedo hacer por mis hijos es amar muy bien a su madre. No importa que tan buen padre pueda pensar que soy, si no demuestro un amor como el de Cristo por mi esposa, estoy haciendo un grave perjuicio a mis hijos. Parece que si el enemigo no puede engañar a los padres en descuidar a sus hijos, los tentara para convertir a los hijos en el centro de su atención. Mis hijos tienen que aprender desde temprana edad que su madre tiene el lugar más alto en mis afectos que ellos. Esto no es despreciarlos. Más bien al conocer su lugar en el hogar que Dios ha ordenado, llega a ser un fundamento de seguridad para ellos.

Tal como no puedo ser un ministro verdaderamente útil fuera de mi iglesia local si no estoy siendo un pastor fiel, y no puedo ser un pastor fiel si no estoy siendo un padre responsable, y no puedo ser la clase de padre que debo ser si no amo sinceramente a mi esposa, tampoco puedo ser un esposo fiel si descuido mi relación con Cristo. Como ya he sugerido, todo lo demás se origina esta raíz principal.

Todas estas prioridades se relacionan una con la otra como si fueran los niveles de una pirámide. A cada una le puedo asignar la atención debida, siempre y cuando la mantenga en su lugar apropiado. Pero cuando una prioridad más baja salta por encima de una más alta, entonces estoy llevándome a mi mismo a una vida inestable. Es espiritualmente desastroso el colocar a mi esposa por encima de mi Señor, o a mis hijos por encima de mi esposa o a mi ministerio pastoral por encima de algunos de estos tres. No es menospreciar a la iglesia que sirves el clasificarla como de una importancia menor después de tu devoción a Cristo y a tu familia. Al contrario, la iglesia obtendrá más de lo que necesitan de ti cuando tú ministres con un compromiso deliberado de acuerdo a estas prioridades.

Como mencioné, no siempre mantengo estas prioridades en un balance correcto, pero en mi vida, las he convertido en una meta fija. Al recordar las prioridades de estos llamados, estoy más apto para establecer y mantener el balance de mis obligaciones. Quizás la disciplina más útil para facilitar este equilibrio es aprender a decir, “no.” Spurgeon dijo que para un ministro, ¡aprender a decir “no” tiene más grande valor que el aprender Latín! Tenía razón. Sin importar cuanto trate de hacer el pastor, siempre habrá más. A menudo encuentro cosas muy buenas que están gritando por mi atención, y se deben dejar de hacer para ocuparme en aquello que es mejor. Cuando un pastor tiene que hacer estas difíciles decisiones, debería hacerlas basándose en la prioridad de sus llamados. Entonces puede animarse en saber que ha actuado por fe basado en los deberes que Dios ha puesto en su vida.

Timoteo, oro para que Dios te ayude a comprender firmemente tus prioridades mientras aun eres joven en el ministerio. Dale mis gratos saludos a María y a tu pequeño. Sigue adelante en tu buen trabajo.

En Cristo,

Tom

PS, te recomiendo mucho los siguientes tres libros:

1. Hermanos, No Somos Profesionales, por John Piper (Viladecavalls, España; Editorial CLIE, 2006).

2. The Christian Ministry, [El Ministerio Cristiano], por Charles Bridges (Edinburgh: The Banner of Truth Trust, 1980).

3. Discursos a Mis Estudiantes por Charles H. Spurgeon (N. Bergen, NJ; Publicaciones Aquila, 2014).

Capítulo 2
Ten Cuidado de Ti Mismo

Conrad Mbewe

Querido Timoteo,

Estoy emocionado por ti, por el inicio de tu nuevo pastorado. Estaba yo pensando mucho acerca de lo que el Señor tiene preparado para ti. Recuerdo hace algunos meses cuando había varias iglesias llamándote para tomar sus pastorados. Estaba muy ansioso por ti porque una elección errónea podía traerte resultados muy costosos. Estoy feliz que al final aceptaste el llamado de la Primera Iglesia Bautista. Humanamente hablando, tienes el perfecto ambiente para alguien que está empezando su pastorado. Durante los pasados seis meses en que has iniciado tu nuevo ministerio, te he mantenido en oración. He orado para que el Señor te dé un ministerio largo y fructífero. Mientras oraba, ha nacido en mi corazón una carga de escribirte unas cuantas palabras de consejo. Si no fuera por el hecho que te conozco hace muchos años, lo que estoy a punto de escribir parecería presuntuoso. Sin embargo, debido a que nos hemos unido tanto en los últimos diez años de conocernos, dudo que lo tomes como ofensa el darte un consejo desde mi corazón en una ocasión como esta. En algunas áreas seré muy personal, sabiendo que tu sobrellevaras mi agudeza en el espíritu de las Escrituras cuando dice que, “Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece” (Proverbios 27:6).

Como he dicho antes, y no titubearé en decirlo de nuevo, tu nivel de talento en el manejo de la Palabra ciertamente está muy por encima de un pastor promedio. Tú madura percepción espiritual, tu entendimiento del campo completo de la doctrina Cristiana, la proyección poderosa de tu voz, tu conocimiento de las Escrituras, tu dicción sin fallas o enmendaduras, todas se conjuntan en un rico banquete cuando tus oidores reciben de tu ministerio. También, tienes la ventaja de tener un amor envidiable por la lectura de libros de tal forma que tu depósito de información siempre se está renovando. Estas circunstancias ciertamente te ayudan mucho en sostener un pastorado efectivo para la edificación del pueblo de Dios en la Primera Iglesia Bautista y aun más allá de sus fronteras.

Aun así, Timoteo, una cabeza llena y una biblioteca completa no son suficientes. El futuro del ministerio pastoral y de predicación de cualquier persona depende de cómo esta se desarrolla, especialmente en su santificación personal. Es por eso que el apóstol Pablo aconsejó a tu tocayo a “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvaras a ti mismo y a los demás” (1 Timoteo 4:16). No hay nada más importante en el ministerio del pastorado que tener cuidado de uno mismo. Hasta Charles Haddon Spurgeon, cuyo libro Discursos a Mis Estudiantes siempre te animo a leer, tituló su primer capitulo, “El Cuidado de si Mismo para el Ministro.”7 Es sólo hasta el segundo capítulo cuando trató el tema, “El Llamado al Ministerio.” Me parece que Spurgeon puso en segundo lugar el orden cronológico para poner en el primero el orden de importancia. El incita a los ministros a asegurarse de que son verdaderamente convertidos, a que mantengan su vitalidad espiritual y que desarrollen un buen carácter.

No tengo el tiempo ahora para tratar con todos los puntos descritos en esa suplica del apóstol Pablo de “tener cuidado de ti mismo y de la doctrina” así que me limitaré en esta carta a lo que concierne a tener cuidado de tu vida. Este cuidado debe ser para toda la vida. Es un cuidado que debe asegurar un desarrollo de tu vida que sea apropiado y no deformado, especialmente en tu vida espiritual. Timoteo, espero que le des la importancia debida a lo que ahora tengo que decirte.

El Cuidado de Ti Mismo debe ser Integral

Cuando el apóstol Pablo exhorta a su joven colega a que tenga cuidado de su vida, no tenía en mente una sola área de la vida. El quería que el joven Timoteo se asegurara un crecimiento integral en todas las áreas de su vida, es decir, lo que comprende su vida espiritual, física, emocional, intelectual y domestica. Te he dicho antes que un predicador no es un espíritu sin cuerpo. Una vez afectado físicamente, su vida espiritual será afectada de igual manera. Por lo tanto, es la responsabilidad de cada predicador asegurarse que toda su humanidad redimida experimente un desarrollo positivo y duradero. Un predicador bien conocido en el Reino Unido fue una vez con el Dr. Martyn Lloyd-Jones para recibir consejo. El se sentía tan espiritualmente seco que estaba considerando seriamente renunciar a su pastorado. Su vida de oración estaba al nivel más bajo. Ya no sentía amor por las almas. Se sentía un completo hipócrita por estar en el ministerio. Cuando el Dr. Martyn Lloyd-Jones escuchó todo lo que este predicador tenia que decir, le dijo que tomara unas vacaciones. El predicador, recordando el evento, dijo que estaba extremamente decepcionado que el Dr. Lloyd-Jones no haya podido darle algo más de consejo excepto el de tomar vacaciones. Pero aun así, por respeto a “el Doctor” las tomó. Su testimonio fue que cuando terminó su tiempo de descanso, ya no necesitó regresar con su consejero. Su celo espiritual regresó. Una vez más, estaba espiritualmente animado. La lección que él aprendió fue simple: Todas las áreas de nuestras vidas están interconectadas. Este hombre había descuidado su descanso físico y emocional, y tuvo un efecto notable en su vida espiritual.

Por tanto, busca el equilibrio en tu vida. La Biblia dice, “Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera” (1 Timoteo 4:8). No descuides lo que concierne al descanso y ejercicio mientras estás dedicándote a la ardua labor del ministerio. A tu edad esto podría sonar como totalmente innecesario, pero si estás planeando el recorrer una distancia larga entonces, debes correr como un corredor de maratón y no como un velocista de cien metros. El famoso Robert Murray M’Cheyne de Escocia murió el sábado 25 marzo de 1843, a la edad de veintinueve años. Su llanto al morir fue, “Dios me dio un mensaje y un caballo. He matado al caballo. Oh, ¿Que haré con el mensaje?” ¡Una vida balanceada evitará tal dolorosa confesión al final de tu vida!

Ten Cuidado con estas Tres Cosas

Si uno pudiera considerar el trabajo del ministerio como un campo minado, entonces hay tres tipos de minas que han causado la mayor cantidad de victimas: las mujeres, las finanzas, y la fama. Por lo tanto, ten cuidado con estas tres cosas. Muchos hombres buenos han empezado sus ministerios pastorales de forma muy prometedora pero fracasan en llegar lejos porque vuelan en pedazos por causa de una de estas minas. Ya sea que se hayan largado con una mujer extraña, o fueron encontrados en serios escándalos financieros o dejaron que su creciente reputación se les subiera a la cabeza, y como la Biblia dice, “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Proverbios 16:18 y 18:12). Timoteo, te exhorto a ser vigilante con respecto a estos tres asuntos.

¿Por qué muchos hombres buenos han caído en estas áreas? Me parece que ha sido debido al fracaso de no tener cuidado con los pecados del corazón: orgullo, envidia, celos, lujuria, avaricia, ira y pereza. No hay duda del por qué la historia los ha denominado “¡los siete pecados capitales!” Mucho antes que una persona hunda su vida y ministerio visiblemente, él ha permitido que su corazón sea una ciudadela del pecado. Por lo tanto, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. O como algunos correctamente lo han dicho, el corazón del ministro es el corazón de su ministerio.

Al principio, tú podrías guardarte del adulterio físico y del fraude. Pero si lentamente permites que tu ministerio sea un escaparate o si permites que tu corazón tenga envidia de los ministerios de otros, entonces no pasara mucho antes de que seas destruido. Si te permites mirar con lujuria a los miembros de la iglesia del sexo opuesto, de nuevo te aseguro que estas peligrosamente acercándote al pantano. Timoteo, estos son los pecados que acabarán con la espiritualidad y el poder de tu ministerio mucho antes de que cualquier pecado se haga visible a tu pueblo. No hay duda de que para mantener tu ministerio vivo y sano año tras año, debes ejercitarte para la piedad.

Aunque Spurgeon se refería específicamente a la primera mina (las mujeres), lo que escribió en su primer discurso en “Discursos a mis Estudiantes” se aplica a todas las demás:

Debe mantenerse diligentemente, el carácter moral más alto. Muchos que están muy bien como simples miembros no están calificados para un cargo en la iglesia. Tengo opiniones muy estrictas en cuanto a los hombres cristianos que han caído en pecados graves; me gozo de que puedan ser verdaderamente convertidos y puedan ser recibidos en la iglesia con una mezcla de cautela y esperanza; pero cuestiono profundamente el que un hombre que ha pecado gravemente deba ser fácilmente regresado al púlpito. Tal como lo comenta John Angell James, “Cuando un predicador de la justicia ha estado en camino de pecadores, no debería nunca abrir nuevamente abrir sus labios en la gran congregación hasta que su arrepentimiento sea tan notorio como su pecado”. Que aquellos que han sido rapados por los hijos de Amón se queden en Jericó hasta que les vuelva a nacer la barba… ¡pero Ay! La barba de la reputación una vez ha sido rapada es difícil que vuelva a crecer. La inmoralidad abierta, en la mayoría de los casos, por muy profundo que sea el arrepentimiento, es una señal fatal de que las gracias ministeriales nunca estuvieron en el carácter del hombre. La esposa del Cesar debe estar más allá de cualquier sospecha, y no debe haber rumores feos sobre inconsistencia ministerial en el pasado, de lo contrario la esperanza de ser usado será escasa. Tales caídos deben ser recibidos en la iglesia como penitentes y pueden ser recibidos al ministerio si Dios los pone allí; mi duda no es esa, sino más bien si Dios alguno vez los puso allí; y mi creencia es que deberíamos de ser bastante lentos en regresar al púlpito a hombres, que habiendo sido probados una vez, han probado tener muy poca gracia para soportar la prueba crucial de la vida ministerial.

Para algunos trabajos no escogemos sino a los fuertes; y cuando Dios nos llama a la labor ministerial deberíamos esforzarnos en conseguir gracia para que seamos fortalecidos y preparados para nuestra posición, y no ser meros novicios llevados por las tentaciones de Satanás, para perjuicio de la iglesia y para nuestra propia ruina. Debemos ser equipados con toda la armadura de Dios, listos para acciones de valor que no se esperan de otros: para nosotros, la negación a si mismo, el olvidarse de sí, la paciencia, la perseverancia, la longanimidad, deben ser virtudes de todos los días, ¿y quien es suficiente para estas cosas? Tenemos necesidad de vivir muy cerca de Dios, si hemos de ser aprobados en nuestra vocación.8

La Cultura de la Vida Interior

Esta ultima declaración de Spurgeon nos da la llave para del cuidado de tu vida. Este cuidado se hace al mantenerse muy cerca de Dios y a través de la cultura de la vida interior. Recuerda que la espiritualidad nunca crece solo de una decisión. Debemos acercarnos a Dios.

Pronto descubrirás, si no lo has hecho ya, que si bien los medios públicos de la gracia (tales como los servicios de la iglesia) serán muy beneficiosos para otros cristianos, nosotros que somos pastores tenemos que depender mucho más en los medios de gracia privados. Esto es porque estamos tantas veces preocupados con los detalles de los servicios de nuestra iglesia que nos perdemos el efecto santificador del mandato: “Estad quietos y conoced que yo soy Dios”. Por tanto, para nosotros el fruto de la vida interior tendrá que ser en gran medida el fruto de un alma que frecuentemente se retira para la lectura de la Biblia, la oración, la meditación y otros medios privados de gracia.

Tristemente, muchas veces te sorprenderás a ti mismo racionalizado tu falta en estos ejercicios que lavan el alma, usando las tareas como excusa. Y, es cierto, algunas veces esto será inevitable. Pero cuando esto comienza a ocurrir semana tras semana, date cuenta que estas declinando y estas acabando con la vida interior de tu ministerio. Dios nunca quiso que fuera así. ¡Si tu lugar secreto ha estado vacío por algún tiempo, regresa tan pronto como puedas a tus ejercicios devocionales! Es en el lugar secreto de oración donde las verdades del hombre de Dios se vuelven parte de su ser. Es allí donde los asuntos de la gracia se mantienen frescos. Corres peligro si abandonas tu lugar secreto.

Déjame ser sincero contigo Timoteo. Aunque probablemente vas a estar de acuerdo con todo lo que he dicho sobre la necesidad de mantener los ejercicios espirituales para cultivar tu vida interior, pronto descubrirás que será una verdadera batalla el hacerlo año tras año. Esto se debe a la naturaleza caída, la cual aun traemos dentro de nosotros, a pesar de la poderosa experiencia que hemos tenido de la salvación de Dios. Esta naturaleza pelea contra todo aquello por lo que tu hombre renovado espera y anhela.

El gran puritano, John Owen, cuyas obras debes hacer el tiempo para leer trató con este asunto en El Pecado que mora en los Creyentes, que está en el volumen 6 de sus Obras.9 A menudo he vuelto a este libro cuando mi alma ha sido atacada, una experiencia que puede ser descrita como un hijo de la luz caminando en la oscuridad. Él escribió acerca de la aversión que experimentamos hacia aquellos ejercicios que sabemos que debemos practicar por nuestro propio bien espiritual. Casi se puede sentir un gemido en el corazón de Owen cuando anotaba estas palabras. Escribió:

Usualmente esta aversión y aborrecimiento se encontrarán en los afectos. Una lucha secreta se encontrará en ellos sobre los tratos cercanos y cordiales con Dios, a menos que la mano de Dios en su Espíritu sea fuerte sobre su alma. Aun cuando las convicciones, el sentido del deber, una estima verdadera a Dios y la comunión con él, hayan llevado el alma al lugar secreto, aun así si el vigor y poder de la vida espiritual no están constantemente trabajando, existirá un aborrecimiento secreto hacia esa tarea; sí, a veces existirá una violenta inclinación a lo opuesto, de tal forma que el alma preferirá hacer cualquier otra cosa, embarcarse en cualquier distracción, aun resultando en perjuicio para ella, con tal de no aplicarse vigorosamente a aquello por lo que el hombre interior clama. Ya está cansada antes de comenzar, y dice “¿cuándo terminará el trabajo?” En esto Dios y el alma están concernidos; y es una gran conquista hacer lo que debemos hacer, aunque fallamos grandemente en hacerlo.10

Cada vez que leo estas palabras, mis ojos se llenan de lagrimas porque sé a qué se refieren.

Timoteo, estoy preocupado no solo de que cultives tu vida interior ahora, sino que a pesar de la lucha con el pecado que mora en ti, persistas en estas santas tareas hasta el fin. Por tanto, junto con el apóstol Pablo, debo decir:

Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mancha ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo. (1 Timoteo 6:12-14)

No es suficiente con tirar unos cuantos buenos golpes al inicio de la pelea, debes durar hasta el final de la misma. El encargo debe ser guardado sin mancha o arruga “hasta que aparezca nuestro Señor Jesucristo”. En otras palabras, ¡hasta el campanazo final! En el camino, sentirás la inclinación al cansancio y desanimo en mantener esta devoción única y unos estándares altos de santidad personal. Serás tentado a comenzar a jugar en lugares donde los ángeles temen pararse. Ceder a esa tentación es simplemente mantener la apariencia exterior de tu ministerio, pero interiormente habrás perdido el poder y pasión que alguna vez tuviste.

Ten Cuidado de Malas Compañías

Además de la fatiga causada por la lucha con la carne (es decir, la naturaleza caída que aún está dentro de nosotros), la otra fuente de fatiga es la mala influencia de algunos a quienes admiras en la obra del Señor. Por tanto, si has de buscar una devoción dedicada a Dios en un ministerio para toda la vida, debes tener cuidado de las compañías que mantienes en tu vida ministerial. La advertencia del apóstol Pablo aplica tanto al laicado como a los que están en el liderazgo de la iglesia, “No os engañéis: ‘Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres’” (1 Corintios 15:33). La advertencia de Pablo a Timoteo en este aspecto es vital. Le dice:

También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. A esos, evítalos (2 Timoteo 3:1-5).

Hay hombres allá en el ministerio que responden a esta descripción. Siempre que estás con ellos, terminas con una sensación de suciedad debido a su conversación y actitudes. Te hacen sentir como si tomaras tu Cristianismo y funciones ministeriales muy en serio y debieras bajar tu guardia un poquito. De tales personas huye, Timoteo. ¡Hazlo antes de que su efecto cancerigeno sobre ti se extienda demasiado!

Disciplina en el Trabajo

Entre los “siete pecados capitales” anotados antes, el último que mencioné es la pereza. Quiero mencionar esto debido a que a lo largo de los años he observado tendencias en tu enfoque al trabajo que deben ser atendidas si es que has de conocer un ministerio largo y fructífero en la Primera Iglesia Bautista. Como obviamente sabes, Timoteo, nosotros los pastores no nos reportamos a trabajar de la misma forma que lo hacen nuestras congregaciones. No tenemos supervisores humanos que observen nuestro cumplimiento del tiempo, nuestros plazos o eficiencia, etc. Así que, es fácil para nosotros contentarnos simplemente con preparar nuestros estudios Bíblicos y sermones y hacer unas cuantas visitas en la tarde. Pero, el pueblo de Dios no es tonto. Es solo cuestión de tiempo antes de que nuestro pueblo comience a hacer serias preguntas sobre lo que hacemos durante el día. Déjame, por tanto, ofrecer algunas palabras de consejo.

Establece Horas de Oficina.

Sé que muy probablemente trabajarás desde tu casa, así que para ti y tu esposa María, será una verdadera tentación hacer lo que quieran durante el día. Resiste esto mediante el establecimiento de horas de oficina, en las cuales te ocuparás de cosas relacionadas con la iglesia. Tus ancianos deben darse cuenta que todo lo concerniente a la correspondencia de la iglesia, ministerios, reuniones, y miembros de la misma, sean manejados con tiempo de sobra. Esto no ocurrirá sin la disciplina de mantenerse en la “oficina de la iglesia” (aun si está en tu casa) mientras tus ancianos estén en sus oficinas. Realiza las tareas de familia y personales en tu día libre. Rehúsate a hacerlas en otros días, para que puedas desarrollar el hábito. Por tanto, ayuda a tu esposa a planear sus compras, visitas, etc., de la misma forma que lo hacen las esposas de tus ancianos debido a que ellos tienen trabajos seculares de tiempo completo. Tu familia no debe entrar a tu oficina para conversaciones ligeras mientras tu trabajas. No lo permitas.

Sé Puntual

Si hay un área que ha sido de especial preocupación para mí, ha sido tus fallas en la puntualidad. Casi se puede decir que llegas tarde más veces de las que eres puntual. Para mí, esto es serio y dañará tu ministerio. Cuando los miembros noten que siempre llegas tarde, tendrán una opinión muy baja de tu auto disciplina. Será aun peor para tus ancianos quienes pensarán que no tomas en serio tu trabajo y tus citas. Así que, has lo más que puedas para ser puntual a todas las reuniones de la iglesia y todas tus citas. Si no vas a llegar a la hora exacta, que sea porque llegas más temprano. Es mejor llegar muy temprano que llegar muy tarde.

Planea con Anticipación y Trabaja Duro

Al llamar tu atención hacia esto, simplemente estoy poniendo delante de ti lo que será de valor a largo plazo a un nivel humano. Como pastores, raramente tenemos a alguien mirando encima de nuestro hombre a ver si estamos completando nuestro trabajo. También podemos ofrecer múltiples excusas de por qué algún trabajo se ha quedado sin terminar. Pero, a final de cuentas, es la obra del Señor la que sufre. Y el Señor (quien sí está mirando por encima de nuestro hombro para ver nuestro trabajo) sabe que la falla se debe al descuido. Para evitar esta situación, planea todo tu trabajo en todos sus departamentos. Pon tu año completo delante de ti y divídelo en meses y semanas. Mantén una lista de “pendientes” junto a ti todo el tiempo. Evita confiar en tu memoria. Anota todo y sácalas de la lista cuando las completes. Ten un día a la semana en el que revises tu lista de pendientes, actualizándola y asegurándote que lo urgente y lo importante no se pasen por alto. A su tiempo, todo tu arduo trabajo y tu esmero serán evidentes para todos por su fruto.

Sin menospreciar el lugar de la oración personal y el estudio de la Biblia, estoy seguro que una razón principal por la cual tantos ministerios pastorales terminan son los pobres hábitos de trabajo. Los miembros de la iglesia comienzan a sentir como si le estuvieran pagando a los pastores por trabajar solo los domingos. Si puedes lograr que estos 3 asuntos que he mencionado estén en orden, no creo que caigas en esta categoría. Pero por favor, ¡hazlo ahora!

Déjame terminar con unas pocas palabras mordaces de Richard Baxter en El Pastor Reformado:

No se contenten con estar en un estado de gracia, sino que también tengan cuidado que sus gracias se mantengan en un ejercicio animado y vigoroso, y de que se prediquen a si mismo los sermones que estudian, antes de predicarlos a otros… Cuando sus mentes estén en una disposición santa y celestial, es probable que su pueblo participe de esos frutos… Oh hermanos, por tanto, guarden sus propios corazones: alejen las lujurias y pasiones, y las inclinaciones mundanas: mantengan la vida de fe, amor y celo: manténganse en casa, y permanezcan mucho con Dios. Si no hacen una practica diaria de el examinar sus propios corazones, y dominar la corrupción, y caminar con Dios, si no hacen de esto un trabajo al que atienden constantemente, todo ira mal, y sus oyentes morirán de hambre; o, si tienen un fervor fingido, no pueden esperar una bendición desde lo alto. Sobre todo, manténganse en la oración secreta y en la meditación. De allí sacarán el fuego celestial que encenderá sus sacrificios…11

¡Amen, Baxter, Amen!

Bueno Timoteo, una vez más me regocijo contigo de que Dios haya abierto una puerta para el ministerio. Sabiendo lo serio que eres con las cosas de Dios, sabia que no pasaría mucho tiempo para que eso sucediera. Pero una cosas que también sé, es que no será fácil. Aun así, si el Señor es que el ha abierto esta puerta para ti, la encontrarás gratificante a pesar de la sangre, lagrimas y sudor. Estaré orando por ti para que su Gracia sea encontrada suficiente y para que en no muchos días, la Primera Iglesia Bautista sea un floreciente centro de Cristiandad bíblica. Que el Señor conteste esta oración más allá de lo que podemos pedir o aun pensar. Hasta entonces, cuida de ti mismo. ¡Amen!

Tuyo en los vínculos del evangelio,

Conrad

Pd: Hay unos cuantos libros que me gustaría recomendarte sobre el tema que acabo de tratar. Afortunadamente, todos están aun en circulación. Consíguelos para ti y léelos una y otra vez. Serán un verdadero tónico para tu alma.

1. El Pastor Reformado de Richard Baxter (reimpresión, Edinburgh: The Banner of Truth Trust, 1979). La primera sección de este pequeño y poderoso librito trata de “el cuidado de nosotros mismos” como ministros. Tan solo, esa sección ya es suficiente para comprar el libro. ¡Es un clásico!

2. Las Obras de John Owen, volúmenes 6 y 7 (reimpresión, Edinburgh: The Banner of Truth Trust, 1967, 1965). En estos dos volúmenes, resaltaría el trabajo de Owen sobre “La mortificación del Pecado”, “La Tentación”, “El Pecado que Mora en los Creyentes” y “Mentalidad Espiritual”. Owen era un verdadero médico del alma y un maestro en la teología práctica.

3. El Ministerio Cristiano de Charles Bridges (reimpresión, Edinburgh: The Banner of Truth Trust, 1980). La segunda y tercera sección de este libro tratan con las causas de la ineficiencia ministerial. Es instructivo notar que casi todas ellas se deben a un fallo en cuidar de ti mismo.

Capítulo 3
Ama a Tu Familia

Tedd Tripp

Querido Timoteo,

Gracias por tu llamada de la semana pasada. Estoy agradecido de que te este yendo bien en estos primeros días de ministerio. Tú y tu familia son una gran alegría para Margy y yo. Los amamos y nos gozamos en lo que Dios está haciendo en sus vidas.

Estoy feliz de poner por escrito algunas ideas sobre la vida familiar del pastor. Es un gozo saber que estás ocupado en ser un hombre de Dios, no solo en el púlpito y ministerio pastoral, sino también en tu hogar.

Como sabes, una de las calificaciones para el ministerio del evangelio es una vida familiar ejemplar. “Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)”, (1 Timoteo 3:4-5).

El hogar es un microcosmos de la iglesia. Las cualidades de vida espiritual que dan credibilidad a un pastor en el hogar, le darán al pueblo al que este sirve, la misma medida de confianza. La vitalidad espiritual que permite que su familia siga alegremente su liderazgo le dará seguridad a la iglesia de que están en buenas manos. La vida hogareña es más que el escenario para mostrar talento pastoral. Es, también, el horno en donde esos talentos son forjados.

La calidad de tu vida familiar te quitará o te dará credibilidad. ¿Puedes imaginarte que una mujer de la iglesia tenga confianza en un pastor cuya esposa es infeliz? ¿Podrían las personas ver en alguien a un guía espiritual seguro si sus hijos parecen descarriados, desobedientes, tímidos u oprimidos? Cada vez que prediques la Palabra, o des consejo, o des seguridad y consuelo a un pueblo atribulado, la calidad de tu vida familiar dará respaldo a tus palabras. La meta de la piedad en la vida familiar no es tener credibilidad, sino la gloria de Dios, pero el pueblo al que sirves observará muy de cerca tu vida familiar.

Un pastor ocupado a menudo se siente presionado entre las necesidades de su familia y las necesidades de la iglesia. Pensándolo bien, nunca hay una competencia entre los llamados de la vida familiar y los llamados del ministerio del evangelio. Estás sirviendo a la iglesia cuando sirves a tu familia. Cualquier inversión en el hogar devuelve altos dividendos a la iglesia. Eres un modelo para tu pueblo, de cómo las gracias del evangelio influyen en la vida familiar.

A medida que he meditado en tus preguntas sobre la vida familiar, he pensado en 3 categorías generales que pueden organizar tu pensamiento en esta parte de tu vida: Sé un líder espiritual de tu familia. Sé un esposo y padre para tu familia. Sé el protector de tu familia.

Sé un Líder Espiritual

El pasaje clásico sobre este llamado es Deuteronomio 6 en donde Moisés les está dando a los hombres una visión a largo plazo. Su enfoque no es la supervivencia, ni siquiera el solo pasar la semana. Los llamados al liderazgo espiritual se dan para que tú, tu hijo y el hijo de tu hijo conozcan y teman al Señor (verso 2). Esta visión de tres generaciones te ayudará resistir a caer en la tentación de las conveniencias del momento. Como padres, tenemos mayores preocupaciones que las del momento, nos preocupamos de donde estará nuestro nieto en 50 años.

Naturalmente, tu liderazgo espiritual personal es un fundamento para tu familia. Deuteronomio 6:5-7 dice esto bien claro: “Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas. Estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón.”

Tu familia debe ver las riquezas de tu caminar espiritual fuera de tus deberes ministeriales. Tu gozo en Cristo, tu vitalidad como un hombre de Dios, tu amabilidad ante la oposición, tu claro enfoque en la gracia de Cristo (no solo en el perdón sino también en el fortalecimiento) serán los lentes a través de los cuales ellos verán tus esfuerzos para ministrarles la gracia de Dios.

Diariamente, introduce a tu esposa e hijos en lo intimo de tu consuelo y fortaleza en Cristo. Permite que te vean leer y meditar la Palabra de Dios. Que te vean como un hombre de oración y humilde debilidad delante de un Dios de poder. Nada le dará a tu familia un sentido de bienestar como tu amor y devoción a Dios.

Otro aspecto importante del liderazgo espiritual es el comunicar a tus hijos una imagen acertada del mundo. Deuteronomio 6 también habla de esto en forma penetrante:

“…estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes.”

Tus hijos necesitan entender la naturaleza de la realidad. Más allá y debajo de este mundo de vistas y sonidos hay un mundo de realidades espirituales que le da significado al mundo que vemos y tocamos. Ese árbol en el patio que da sombra y cobijo a las aves y ardillas y que es un lugar para escalar y hasta sirve para construir un fuerte, existe por la voluntad del Dios invisible. Es su creación. Existe como un himno de alabanza a su creatividad, sabiduría y talento. Nos lo ha dado para disfrutarlo, de forma que conozcamos sobre él, le adoremos y le gocemos. Mira, Timoteo, uno no puede verdaderamente entender el árbol sin atisbar lo invisible en lo visible.

Ayudar a los niños a comprender la naturaleza de la realidad requiere imaginación. Nuestros hijos deben ver lo invisible. Nosotros los cristianos somos un Pueblo, cuyo compromiso con el mundo invisible de la realidad espiritual controla nuestra respuesta e interpretación de lo que sí vemos.

La palabra “imaginación” no se usa en Deuteronomio 6, pero usar la imaginación es esencial. Tu hijo vendrá a ti y preguntará, “¿Qué significan los testimonios, estatutos y decretos que seguimos?” (Deut 6:20). Para responder a esta pregunta, el padre debe capturar la imaginación del hijo con eventos del pasado, con la esclavitud en Egipto y la osada y maravillosa liberación por medio del brazo extendido del Señor. ¿Pueden ser contadas estas historias de maneras que impresionen a los hijos sin apelar a su imaginación?

El capturar la imaginación de tus hijos les ayudará a ver lo invisible. Eugene Peterson lo dice así:

La imaginación es la capacidad de hacer conexiones entre lo visible y lo invisible, entre el cielo y la tierra, entre el presente y el pasado, entre el presente y el futuro.12

Piensa en esta tarea de ayudar a los hijos a ver la naturaleza de la realidad como instrucción formativa. Les estas dando formas de pensar y entender su mundo, que están fundadas en la Biblia. Nuestros hijos no basan su vida en los eventos y circunstancias de esta vida, sino en como los interpretan y responden a ellos. La clave de la interpretación es el ser y existencia del Dios vivo y verdadero.

Todos los días, pasa tiempo en la Palabra junto con ellos. Ayúdalos a ver las glorias y maravillas de Dios. El salmo 145 provee una descripción maravillosa de este aspecto del ser padres, “Generación a generación celebrará tus obras y anunciará tus poderosos hechos. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.” (Salmo 145: 4, 7). Tus hijos están hechos a la imagen de Dios; están diseñados para la adoración; ayúdalos a ser maravillados por Dios.

Naturalmente, tienes que adecuar los tiempos de adoración familiar a las limitaciones conceptuales y físicas de tus hijos. Sé fiel en la adoración familiar y asegúrate que conecte a tus hijos al mundo invisible de la realidad espiritual. Es lo invisible y eterno lo que nos permite interpretar con exactitud lo visible.

Sé un Esposo y un Padre

No tengo que recordarte Timoteo, que debes entregar tu vida por María. En Efesios 5:25, Dios te llama a amar a María con el mismo amor sacrificial que llevó a Jesús a ofrecer libremente su vida por la iglesia.

El ser tu esposa ha puesto muchas presiones en la vida de María. Ella vive en una vitrina. Se espera mucho de ella. La gente la mira a ella, para poder entender intuitivamente sus propias esperanzas, sueños y temores. Ella debe estar dispuesta a dar un consejo sabio o simplemente a escuchar con atención. Otras mujeres la miran como si fuera una colección de consejos para vivir exitosamente. Otros esperan que ella dé validez a sus vidas. Otras le tendrán envidia o la ignorarán. A la menor indicación, ella debe tener listo el hogar para la hospitalidad. Cada momento en la crianza de tu hijo está sujeto al escrutinio de los ojos analíticos de un critico o de un imitador. Ella se apuntó para todas estas presiones cuando se volvió la esposa de un pastor.

María necesita un esposo. Necesita un hombre que este casado con ella, no con la iglesia. Ella está diseñada para florecer bajo el cuidado de su esposo. El apóstol inspirado, Pedro, dice que debes darle honor, vivir con ella sabiamente. Pedro dice que a medida le das honor como el vaso más frágil, tu vida de oración prosperará.

Lee la Biblia y ora con María todos los días. Toma un tiempo todos los días para pastorearla. Dale oportunidad para hablarte de sus preocupaciones, dudas y preguntas así como de sus sueños, metas y alegrías. Métete dentro de estas cosas. Facilita la conversación haciéndole saber que las cosas que la conmueven, también te conmueven a ti. Ayúdala a encontrar refugio y esperanza en la gracia de Cristo. Recuérdale que Gracia significa más que perdón; también significa fortalecimiento.

Deléitate en ella, nota su nuevo peinado o su nuevo vestido, tomate el tiempo para mirarla a los ojos todos los días, como lo hacías cuando recién se habían enamorado. Expresa tu gratitud por la manera amable en que María atiende y hace sentir como de la familia a los huéspedes. Hazle saber que te agradan sus esfuerzos en embellecer el hogar. Una esposa es como una flor llena de vida. Florecerá con un hermoso color llenando la habitación con un aroma agradable de gozo a medida tú creas un ambiente que anima el crecimiento. Llena su vida con luz de sol, a medida te deleitas en ella y la riegas con un tratamiento amable y tus oraciones. Cuando la cuidas a ella, estás cuidando a la iglesia.

Cuando Pedro habla de la esposa como el vaso más frágil, está declarando que Dios ha ordenado que sea el esposo el que realice el levantamiento de cargas pesadas en la familia. El está hablando, no simplemente de llevar las bolsas de las compras u otros paquetes, sino de que el hombre debe ser el llevador de las cargas. Los pesos pesados de las cuestiones familiares, la educación de los hijos, las preocupaciones y cosas de la iglesia, las limitaciones económicas de estar viviendo con el salario de un pastor, todas estas cosas deben ser cargadas por el hombre de la casa. Claro que ella las compartirá contigo, pero eres tu el que debe cargar con lo pesado. Su conciencia de las cargas de la vida no la derrotará si sabe que tú, como un hombre digno, estas compartiendo la carga.

Sé que ya sabes estas cosas y estás bien establecido en estas verdades, pero como Pedro, te estoy motivando a recordar (2 Pedro 1:12-13).

Al amar y proteger a tu esposa, creas un ambiente estable y saludable para tus hijos. Recuerdo que mi hija, Heather, se acercó a mi una vez cuando era muy pequeña. Me dijo: “Papi, soy feliz porque me amas”. Yo respondí jugando: ¿Cómo sabes que te amo? Y ella contestó con mucha más sabiduría que la de sus siete años: “porque amas a mami”. ¡Oh, que pudiera grabar esa comprensión en la mente de cada esposo y padre! El amar a tu esposa hace que tus hijos se sientan amados.

A decir verdad, lo opuesto también es verdad. El amar a tus hijos hace que tu esposa se sienta amada. Recuerdo una noche cuando los niños eran muy pequeños, estaba gateando en el suelo jugando con ellos. De la nada, Margy se acercó desde atrás y me rodeo con sus brazos diciendo “te amo tanto”. Yo respondí, “bueno, yo te amo también, pero ¿por qué esta muestra de amor? Ella respondió “Simplemente te amo”. Ahora entiendo lo que ocasionó esa muestra espontánea de afecto. Estaba dando de mi mismo a los niños, era un dar a aquello que es lo más grande en el mundo para ella, así que la hizo sentirse cerca de mi.

Siempre me ha fascinado el hecho que Efesios 6:4 coloca la disciplina y el sustento como responsabilidad del padre. Todos saben que las madres pasan más tiempo con los hijos. ¿Por qué se identifica esto como un llamado al padre? Las madres, claro está, están programadas para disciplinar y sustentar a los niños. Puede que el sustentar no sea tan natural para el padre como para la madre, pero Dios dice que es tu tarea. El hecho que esta tarea sea asignada a los padres significa que los padres deben proveer el liderazgo en la crianza de los hijos.

Eres el hombre de Dios para liderar en la disciplina, corrección y motivación de los hijos. Tienes una tarea importante en el compartir tu visión de esta tarea con Mary. Tú puedes ser su referencia en sus preguntas y su motivación cuando sea tentada a ser muy permisiva o muy estricta. Puedes forjar acuerdos con ella sobre el cuando y el cómo disciplinar. El llamado especifico del padre es asegurarse que los hijos sean criados en la disciplina e instrucción del Señor.

En Génesis 18:19, Dios dice palabras que se aplican tanto a nosotros (como lideres del hogar) como se aplicaban a Abraham: “pues yo sé que mandará a sus hijos, y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él”. Dios cumplirá todas sus promesas a Abraham, pero lo hará bajo el contexto de la acción de Abraham en fidelidad a Dios.

Hay muchas etapas en la vida. Estás en la etapa de un nuevo ministerio y de las preocupaciones y cuidados de una joven familia. Habrá otras etapas en la vida a medida tú y tu familia crecen y hasta envejecen. Es importante que seas un líder predecible, estable y con integridad. Tu esposa y familia sacarán fuerzas del verte a ti vivir como un hombre maravillado por Dios y quien está, por tanto, lleno de gozo y confianza en todas las etapas de la vida.

Sé un Protector

El cuerpo humano es una maravilla de la sabiduría y creatividad de Dios. También nos da analogías muy útiles cuando pensamos en las cosas. La pared de una célula humana, por ejemplo, está de la misma forma abierta para lo deseable como cerrada para lo no deseable. Debes crear paredes de ese tipo para tu familia. Algo de la protección que tu familia necesita es general, otra, es especifica para la familia de un pastor.

Como cualquier familia debes dejar afuera las influencias dañinas de la cultura. A uno de mis viejos profesores de seminario, el Dr. Robert K. Rudolph, le gustaba decir: “Las mentes abiertas, al igual que las ventanas abiertas, necesitan cedazos que mantengan afuera a los insectos”. Necesitas darle a tu familia la protección de inteligentes y buenos “cedazos” para tu hogar. Ahora, mientras los niños aun son jóvenes, es un buen tiempo para que tu y Mary desarrollen estándares específicos que usarás para filtrar lo que entrará a tu hogar. Obviamente, lo que unos medios anticristianos y paganos ofrecen comúnmente, no puede ser traído a tu hogar.

Incluso, habrá momentos en que tendrás que regular el acceso que otras personas tienen a tus hijos. Tendrás que ser muy discreto y sabio en la forma que hagas esto, pero tus hijos (y aun tu esposa algunas veces) tendrán que ser protegidos de algunas de las personas a quienes Dios te ha llamado a servir. Si el propósito de alguien es malvado, tu familia deberá ser protegida. Felizmente, habrá pocas ocasiones en que este tipo de protección sea necesario.

También, si no quieres quedarte sin ningún tiempo familiar, tendrás que proteger dicho tiempo. Asegúrate de organizar tu vida y ministerio de tal forma que te permita pasar tiempo con tu familia. Ellos necesitan el tiempo contigo. Tiempo de jugar y tiempo para las alegrías sosegadas del pensar, la contemplación o aun la lectura de un buen libro juntos. Es importante que haya momentos en tu vida familiar (salvo una emergencia) en las que papi sencillamente se encuentre en casa. Que este en la casa sin ningún otro plan que disfrutar a su familia.

Algo de esta protección se realiza con la simple organización de tu tiempo y con el reservar momentos en los que no estarás disponible para la congregación a la que sirves. Es una buena idea que la congregación a la que sirves sepa que hay momentos en los que es mejor no llamarte y otros momentos en los que sus llamadas son bienvenidas. Habrá excepciones de emergencia, tales como enfermedades o muerte o una dramática crisis familiar las cuales sobrepasarán tu programa, pero es un buen ejemplo para los hombres que sirves y un estimulo para sus esposas el saber que el pastor tiene tiempos familiares y los protege.

Seria muy prudente, para un pastor con hijos pequeños, el mantener su estudio y oficina de consejería en el edificio de la iglesia. Si trabajas en la casa, estarás distraído y no serás productivo. Tus hijos no entenderán por qué papi no puede “salir a jugar”. Si trabajas en el edificio de la iglesia, entonces cuando estés en casa, es para estar en casa.

El hogar de un pastor está concebido para ser un hogar abierto. Tu quieres que tu familia se goce en ser hospitalarios y en usar cada don para ministrar la gracia de Dios a otros (Ver 1ª Pedro 4:9-10). Por esa misma razón, es muy importante que protejas a tu familia de perderse en el servicio a los demás. Hay una obvia tensión en esto. Tu hogar debería estar abierto para que otros puedan ser animados con la belleza y el gozo de una vida piadosa en el hogar. Al mismo tiempo, tu familia necesita tener el orden de una agenda ordenada y predecible.

Si puedes mantener un balance apropiado en esto, encontrarás que el hogar de un pastor puede ser un lugar maravilloso para ministrar el evangelio. En una cultura en la que la vida familiar se ha deshecho. La gente está hambrienta de ver una familia en la que haya gozo y amor a Dios y a los demás. Tú puedes cultivar en tu familia un amor cordial en el usar el hogar y la vida familiar como un lugar de servicio a otros. Algunos de los recuerdos más preciados de nuestros hijos son de aquellos momentos en que los huéspedes rodeaban la mesa y disfrutaban, no solo una buena comida, sino también una suculenta conversación espiritual.

Protege a tu familia por medio de guardar tu corazón de querer agradar a los hombres. La tentación será colocar encima de ellos las expectativas de otros en la congregación. Richard Baxter tiene una maravillosa sección en el Directorio Cristiano sobre el tema del temor del hombre.13 El demuestra cuán imposible es mantener a la gente satisfecha contigo. Tienes que agradar a una multitud y lo que le gusta a uno, desagradará a otro. A través de varias útiles paginas, muestra la imposibilidad de agradar al hombre y la libertad de tener que agradar a uno solo: Dios.

Agradar al hombre no solo es imposible, Timoteo, es destructivo para ti y tu familia. Tu y María deben comprometerse a rehusar amablemente cualquier esfuerzo de las personas que sirves a establecer los planes de tu familia.

Protege a tu familia de todas las decepciones y heridas del ministerio. Algunas de las heridas más profundas del ministerio pastoral son aquellas en las que alguien peca contra el pastor. Probablemente se hable de su bondad como si fuera maldad. O quizás es sometido a ataques falsos e injustos. No servirás en el mismo lugar por mucho tiempo sin pasar por estos tiempos de tribulación. No necesitas defenderte a ti mismo, tu Defensor es poderoso.

Tu esposa e hijos necesitan protección durante estos momentos. Ellos sabrán que estas pasando por aguas tormentosas. Pueden orar y ser sensitivos contigo. Pero ellos, especialmente tus hijos, no necesitan ser arrastrados junto con tus decepciones, tensiones, heridas y temores. La necesidad que tiene María de conocer la situación es mayor que la de los niños, pero aun allí, puedes ahorrarle algunos de los pequeños detalles que solo le quitarían el sueño. La idea no es proteger a María por medio del pelear solitariamente en estos periodos de prueba. Son una sola carne y no puedes caminar solo. Aprende cómo hacer de María tu confidente sin que sea ella la que lleve la carga.

Dios te sostendrá durante estas pruebas. Al otro lado de este clima tan duro siempre se encuentra un lugar de abundancia (ver Salmo 66:10-12). Cuando hayas atravesado seguro la tormenta, será una bendición para tu esposa e hijos el no tener detalles que olvidar o tener que pelear contra la amargura.

Es una gran obra la obra del ministerio. Seguro que hay pruebas. Dios nunca nos dejar ir tan lejos sin ayudarnos a ver nuestra debilidad y profunda necesidad de Su poder y de Su capacitación. Y como Pedro lo dice en 1 Pedro 1:6-9, aun en medio de la prueba de nuestra fe en toda clase de pruebas, también tenemos un gozo inefable y glorioso. Yo tuve esa experiencia recién ayer. Mientras echaba mis cargas sobre el Señor, me quedé anonadado con un sentido de Su cuidado por mi y por la bondad y justicia de conocerle y servirle. Este gozo inefable y glorioso es nuestro aun en medio de las pruebas. ¡Que Dios tan poderoso servimos!

Oramos a menudo por las constantes bendiciones de Dios sobre ti y tu familia.

Corriendo la Carrera

Pastor Ted Tripp

Pd: Estos son un par de libros que te animarán en tu llamado de padre y esposo:

1. Tu Familia, Como Dios la Quiere, por Wayne Mack (Mexico City, MX; Publicaciones Faro de Gracia, 2007).

2. El Marido Integral, de Lou Priolo (Mexico City, MX; Publicaciones Faro de Gracia, 2007).

3. Cómo Pastorear el Corazón de tu Hijo, Tedd Tripp (Walwallopen, PA: Shepherd Press, 1995).

Capítulo 4
Ama a Tu Rebaño

Ted Christman

Querido Timoteo,

¡Saludos cordiales en nombre de nuestro Salvador! Fue maravilloso recibir tu última carta. Dianne y yo nos regocijamos de escuchar como el Señor te está estableciendo, no solamente como parte de la comunidad, sino especialmente en medio de tu propio pueblo. En nuestra intercesión familiar, un tema frecuente es que tu utilidad a las almas de los hombres crezca y crezca. Anímate en saber que en algunas ocasiones el Señor haya ensanchado nuestros corazones en relación a tus necesidades en una manera tal, que solo pudo ser expresada por medio de lágrimas y quebrantamiento. ¡Ojalá que estos corazones, a menudo fríos, distraídos y errantes, siempre fueran tiernos y sensibles!

Por favor exprésale a María nuestra más profundo cariño. Ella es en verdad una esposa amada y fiel compañera. A menudo pensamos en nuestros primeros años en el ministerio y los peculiares desafíos que estos traen a la (a veces) solitaria vida de la esposa de un pastor. Por favor asegúrale que frecuentemente oramos por ella y que la amamos.

Timoteo, quiero agradecerte por compartir la breve historia de tu iglesia, la encontré en realidad interesante. Estoy especialmente agradecido por tu evaluación espiritual de la congregación. Sé que la tarea te llevó tiempo, pero este es un ejercicio al que necesitas dedicarte continuamente. Te ayudará a discernir la dirección de Dios para el presente y futuro de tu ministerio. Por mi parte, el saber algo sobre la condición de tu rebaño me ayuda considerablemente a darte el consejo requerido.

Me pediste que compartiera algunas ideas sobre el amar a tu rebaño. Accedo alegremente ya que es una preocupación como la de Cristo y muy noble. Al mismo tiempo, procedo con humildad ya que estoy dolorosamente consciente sobre mi propia deficiencia en amar a las ovejas como debería. De hecho, te agradezco tanto a ti como al Señor por tu solicitud. Me ha forzado a reconsiderar todo este asunto de amar a tus ovejas de forma tal que ha sido beneficiosa para mi alma y ministerio. Que el Señor me ayude a seguir iluminando nuestras mentes y a avivar la llama del afecto en nuestros corazones.

Lo que estoy por compartir contigo es el resultado de una personal lluvia de ideas. Sencillamente me senté junto con una libreta de papel y comencé a registrar cada pensamiento sobre el tema que venia a mi mente. Obviamente, esos pensamientos fueron a menudo aleatorios y diversos. Algunos de ellos me parecieron principales mientras que otros fueron claramente secundarios. Más pronto de lo que pensé tenia una hoja llena de ideas y consideraciones, todas relacionadas de alguna manera con el amar a tu rebaño. Inmediatamente, el desafío fue qué hacer con tantos detalles. Mi solución fue el organizarlas en categorías lógicas y después ordenarlas de forma razonable para presentarlas. Probablemente estoy sufriendo de esa común enfermedad ministerial conocida como “Predicacionus Homileticus Aguda”, pero tú eres un pastor y probablemente tienes un poco de este mismo mal. Solo puedo pedirte que amablemente soportes mi bosquejo. ¡Por lo menos no he agregado un poema!

Al pensar en el tema general del amar a tu rebaño, me pareció razonable el hacer y contestar 5 preguntas. De forma resumida, son estas: 1)¿Por qué es necesario?, 2) ¿Qué aspecto tiene?, 3)¿Qué es lo que debe vencerse?, 4) ¿A quién se debe parecer?, 5) ¿Dónde están sus recursos?

Ama a Tu Rebaño, ¿Por Qué es necesario?

Permíteme comenzar con la primera pregunta, “¿por qué es necesario?”. Timoteo, estoy convencido que amas a tus ovejas. Es evidente en lo que haces por ellas e incluso en como hablas de ellas. No obstante, es bueno para nosotros el pensar frecuentemente en cómo podríamos mejorar aun más en este amor. Déjame darte algunas cuestiones a considerar.

Desde el punto de vista negativo, debe decirse que si no amamos a nuestros rebaños, esto es la prueba indudable de que Dios el Padre no nos entregó como pastores a Su rebaño. Ni tampoco fue el Señor ascendido Jesucristo, el que nos dio como don a la Iglesia. Las Escrituras son bien claras en este aspecto. Dios dijo, a su Pueblo del Antiguo Pacto: “Os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con conocimiento y con inteligencia. ( Jeremías 3:15). No necesito convencerte, que el tener un corazón según el de Dios significa (entre otras cosas) tener un corazón que ama. La implicación de no tener un corazón que ama es obvia.

Ya que los pastores son el “don” de Dios para la Iglesia (Efesios 4:11), es igualmente impensable que él daría pastores que no amen a Sus ovejas. El mismo Salvador que amó a los suyos hasta el fin ( Juan 13:1) le implanta una porción de su ADN espiritual al corazón de cada verdadero pastor.

Aun más, si no amamos a nuestros rebaños, seremos absolutamente incapaces de cumplir cualquiera de nuestras responsabilidades con la motivación correcta. Todo lo que hagamos se hará descuidadamente y como la labor mecánica de un mero profesionista. Estoy seguro que ya aprendiste, durante tu breve pastorado que el preparar sermones bien estudiados, predicar con sinceridad y pasión, interceder fervientemente por cada una de tus ovejas, ejercer un genuino cuidado sobre ellas, darle un liderazgo valeroso a los diáconos y a la congregación, etc… ¡todo esto es un trabajo pesado y agotador! ¿Cómo deben sentirse esas mismas tareas para aquel ministro que en realidad no tiene un amor dado por Dios para su pueblo? Seguramente, su trabajo es por lo menos ordinario y está destinado a volverse abiertamente irritante. Esta es quizá la razón principal por la cual muchos ministros experimentan agotamiento, renuncian al ministerio y terminan vendiendo seguros de vida.

Pero, hablando positivamente, el tener al menos una pizca del corazón de Dios provee energía espontánea y motiva al pastor a continuar con sus responsabilidades. Al amar a sus ovejas, él anhela ayudarlas a entender la Palabra de Dios la cual incrementa la fe, santifica, guía, consuela y transforma la vida. Por tanto, estudia arduamente para preparar sus sermones y los entrega con una porción de sinceridad y pasión.

Al amar a sus ovejas y anhelar su crecimiento en la gracia así como su paz y gozo en el Señor, el pastor fervientemente lleva sus nombres al lugar santo en el pectoral de su intercesión sacerdotal. Allí, derrama su corazón por ellos. No puede hacer menos que esto.

El pastor que ama, también se asegura que conoce la condición de sus almas visitando sus hogares y preguntando por su salud espiritual. Los ama demasiado para conversar con vagas generalidades. Se halla a si mismo obligado a preguntar preguntas difíciles, aquellas que tienen el potencial de avergonzar. Anhela saber cosas tales como la regularidad de sus oraciones, su progreso en la gracia y la intimidad de su caminar con Dios. Está profundamente interesado en su adoración familiar, la condición de su matrimonio y de si en verdad se están beneficiando de los medios públicos de gracia. Él desea conocer la mejor forma de orar por ellos. Sin embargo, estas cuestiones prácticas, no son meramente para el rebaño como grupo. También le conciernen a cada oveja individualmente, incluyendo a los solteros (tan frecuentemente descuidados) quienes luchan con sus propios desafíos. Timoteo, esté seguro de esto, este tipo de interés debe estar firmemente enraizado en el suelo del amor.

Un pastor que ama también entiende lo importante que es el que sus ovejas estén convencidas de su amor por ellas. Esto les permitirá atender más rápidamente sus exhortaciones tanto privadas como públicas. J.C. Ryle dijo: “Una vez estás convencido que un hombre te ama, escucharás alegremente cualquier cosa que te diga.”14 Richard Baxter lo puso de esta forma, “Cuando la gente mira que los amas sin falsedad, entonces escucharán cualquier cosa que les digas y cargarán con cualquier cosa que pongas sobre ellas.”15 Este convencimiento del amor de su pastor también les permitirá someterse dulcemente a su liderazgo. Ellos saben que su pastor les ama, saben que en su mente solo está el bien de ellos. Mi querido hermano, confirma tu amor a tu Pueblo de forma pública y privada, frecuentemente, no solo por medio de tu ministerio fiel y valeroso, sino también por medio de tus palabras afectuosas. A menudo, ellos deberían verte mirarlos cara a cara y escucharte decir, “En verdad los amo en Cristo, estoy agradecido que sean parte de esta congregación.”

Ama a Tu Rebaño, ¿Qué Aspecto Tiene?

Mi segunda pregunta es, ¿qué aspecto tiene? Hasta cierto punto, ya contesté esta pregunta. Al tratar de demostrar cómo el amar motiva y le da energía a nuestra labor ministerial, hice referencia a la preparación diligente del sermón, predicación apasionada, intercesión ferviente, supervisión cuidadosa y liderazgo valeroso. Allí donde no se encuentran estos elementos, no puede haber amor verdadero por el rebaño. Por otro lado, es evidente que donde sí se encuentra dicho amor, se manifestará por medio de estas responsabilidades. En otras palabras, el retrato de un pastor que ama siempre debe pintarse con los brillantes colores de la diligencia, la pasión, el fervor, el cuidado y el valor.

Hay tonos adicionales y atractivos que igualmente deben contribuir al encantador retrato de un pastor que ama. Estos conciernen no tanto a sus funciones ministeriales como a su actitud y conducta: la manera en que se conduce a si mismo y se relaciona con sus ovejas. Estos colores primarios son la humildad y la cordialidad.

Para verdaderamente amar a nuestros rebaños de una forma semejante a Cristo, debemos ser hombres de humildad genuina, “manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29). Entre otras cosas, la gracia de la humildad nos hará accesibles. Nuestro querido salvador siempre estaba accesible. Los maestros en Israel como Nicodemo, orgullosos fariseos como Simón, recolectores de impuestos y pecadores, ricos y pobres, educados y no educados, aun niños pequeños, encontraron que el Señor era accesible y acogedor. ¡Qué triste es que tantos miembros sean tan aprensivos de buscar una audiencia con su ministro! En algunos casos, se debe a su propia timidez y pobres costumbres sociales, pero a menudo la reticencia se debe a que se percibe al pastor como lejano: “Es muy difícil hablar con él… parece que está muy ocupado para hablar conmigo… me hace sentir que tiene peces mayores que yo de los que ocuparse… siento que su mente no está en realidad concentrada en mi.” Estas son conclusiones descorazonadoras que ningún miembro de la congregación debería alcanzar. En cuanto al tema de miembros de la iglesia que visitan a su pastor, John Stott dice simplemente, “mientras más hablen con él en su estudio en días de semana, mejor les hablará desde el púlpito los domingos”.16

Refiriéndose a pastores que proyectan una clase de superioridad santificada, Spurgeon le dijo una vez a sus estudiantes, “Ese es el articulo que estoy desaprobando, esa terrible rigidez ministerial. Si alguna vez has incurrido en ella, te aconsejaría fuertemente que vayas y ‘te laves en el Jordan siete veces’ y que lo saques de ti, cada partícula de ella.” 17 En el mismo discurso, el famoso pastor Londinense siguió diciendo, “tiren sus zancos hermanos, y caminen con sus pies; echen a un lado su eclesiastismo y vístanse con la verdad.”18

Estas bellas virtudes de la humildad, mansedumbre y accesibilidad deberían brillar especialmente cuando nuestras ovejas vienen a aconsejarnos o aun a corregirnos. Hermano, un pastor que verdaderamente ama, puede reconocer delante de sus ovejas que se ha equivocado, quizás aun que ha pecado. Aun si nuestro Pastor Principal nunca se equivocó ni pecó, para que seamos como Él en humildad, debemos ser capaces de ser criticados constructivamente. A largo plazo, ganamos mucha más confianza de nuestra gente en poder humillarnos delante de ellos que en insistir siempre que tenemos la razón. Muchas veces hemos admirado el valor de Priscila y Aquila por haber tomado aparte a Apolo para explicarle “con más exactitud el camino de Dios” (Hechos 18:26). ¿Qué tan frecuentemente estimamos al elocuente predicador por ser lo suficientemente manso para ser afilado por una pareja de laicos?

Otra virtud esencial para el pastor es la cordialidad. Amar a nuestras ovejas requiere que siempre proyectemos y mostremos una amabilidad genuina y compasión sacerdotal. Deben saber y sentir que en el momento en que descargan sus almas (ya sea durante la confesión de un pecado grave, la admisión de frialdad espiritual, la revelación de un matrimonio emproblemado o el angustiante relato de la muerte de un ser amado), aquel a quien han acudido buscando ayuda y guianza, está interesado genuinamente. Deben sentir el mismo interés si llegan a compartir la feliz noticia de un compromiso o un embarazo.

Timoteo, déjame repetir. Tus ovejas deben saber y sentir, más allá de cualquier duda, que tú eres amable, gentil, amistoso, que estás interesado, concentrado y eres cordial. Si ellos dudan la realidad de estas virtudes, inevitablemente dudarán de tu amor. Si dudan de tu amor, tu efectividad ministerial estará virtualmente paralizada.

Mientras concluyo la respuesta a mi segunda pregunta, escucha una vez más el consejo de Charles Spurgeon. Él dijo:

Un hombre debe tener un corazón grande, si ha de tener una congregación grande. Cuando un hombre tiene un corazón grande y lleno de amor, los hombres van a él tal como los barcos a un puerto, y se sienten en paz cuando se anclan bajo la cobertura de su amistad. Tal hombre es cordial en privado, tanto como en público; su vida no es fría o dudosa, sino que es tan cordial como tu chimenea.19

Ama a Tu Rebaño, ¿Qué es lo que debe vencerse?

Como probablemente has descubierto, el amar a tu rebaño no siempre es fácil. A veces, puede ser bastante difícil. Este es un fenómeno que necesitamos entender. Mientras más conscientes estemos de las fuerzas que se oponen a un amor desinteresado y pastoral, más triunfaremos en vencerlas.

Me parece a mí que hay enemigos internos y externos que se levantan en oposición al tipo de amor pastoral que debemos poseer. Esas “fuerzas guerrilleras” en nuestro interior se apoyan en el pecado que mora en nosotros: parcialidad, egoísmo, pereza, orgullo, etc. Tú puedes imaginarte cómo se manifiesta nuestro egoísmo. ¡Las maneras de hacerlo son prácticamente ilimitadas!. Un día de trabajo duro ha terminado. Tú y María han planeado una salida, una pequeña escapada. La niñera para tus hijos está preparada. Todo parece estar listo cuando el teléfono suena. Timoteo, tu puedas finalizar la historia. Podría ser un problema matrimonial o cientos de otras cosas. El punto es que muchas veces el asunto es suficientemente serio como para que tú, con amor, hagas tus planes a un lado y atiendas a las ovejas que están balando. Solo el amor de Cristo evita el resentimiento, conquista la carne y hace amablemente el sacrificio. El tiempo y el espacio no me permitirán comentar la forma en que la pereza, el cansancio, el desanimo, el resentimiento, el orgullo y la superficialidad también lanzan sus destructivas granadas. Todo lo que puedo decir, hermano, es que debemos hacer guerra continua contra estos y otros pecados residuales que buscan capturar y aprisionar a nuestro amor.

También hay enemigos del exterior: la tiranía potencial de las responsabilidades administrativas, el acelerado ritmo de la vida, interrupciones inesperadas, etc. Agrégale a estas fuerzas opositoras, aquellas ovejas que son difíciles, molestas, criticonas, impacientes y difíciles de complacer y que parece que demandan tanto de nuestro precioso tiempo. Tratamos de lidiar con las circunstancias de la vida por medio de la asignación de prioridades y la administración de nuestro tiempo pero aun así estas distracciones inevitables se ponen en el camino y obstaculizan el amor que queremos mostrar. El desafío más difícil es: ¿cómo amar a aquellos que no inspiran amor? Dios, sabiamente, ha puesto algunos de ellos en cada congregación. A pesar de que son agotadores y algunas veces frustrantes para nosotros, son preciosos para el Salvador. Son los MDG de nuestro rebaño, esos “medios de gracia” diseñados para hacernos a nosotros más piadosos. Quizás has escuchado el dicho: “vivir allá arriba con los santos que amo… ¡Oh, eso será la gloria!, pero vivir abajo con los santos que conozco, ¡eso es otra historia!” Amar a esas ovejas solo puede hacerse por medio del amor que nuestro Pastor tiene por nosotros. ¡Para tener una fuerza así, debemos acudir al Fuerte! Este pensamiento le da una transición natural a mi cuarta pregunta.

Ama a Tu Rebaño, ¿A Quién debe Parecerse?

Cuando pensamos en la calidad del amor pastoral que deseamos, se levanta una pregunta lógica, ¿a quién debe parecerse? Afortunadamente, no necesitamos buscar la respuesta por mucho tiempo. El ejemplo definitivo de amor pastoral es sin ninguna duda el Señor Jesucristo.

El apóstol Pablo habló repetidamente del amor de Cristo. En Efesios 3:19 lo describió como aquello que “sobrepasa todo conocimiento”. Quizás la característica principal y más asombrosa de este amor incomprensible sea su entrega de si mismo. En esa misma epístola a los Efesios, el apóstol dijo a continuación, “así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). En Gálatas 2:20, Pablo habló en términos muy personales y afectuosos. Él dijo “El hijo de Dios el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” En referencia a su propia bondad como pastor, el Señor Jesús dijo, “el buen pastor su vida da por las ovejas.” (Juan 10:11). Nuevamente, al reflexionar en la calidad de Su amor, el Salvador aseguró claramente, “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” (Juan 15:13).

Querido amigo, si el acto de mayor semejanza a Cristo que un esposo puede hacer por su esposa es entregarse por ella, entonces seguramente el acto de mayor semejanza a Cristo que podemos hacer por nuestras ovejas es entregarnos por ellos. La esencia del amor que necesitamos emular es el sacrificio. El “amante” perfecto es nuestro precioso salvador. A medida ejercemos nuestros ministerios y nos esforzamos por asemejarnos más a Él, “contemplando como en un espejo” la gloria de nuestro Señor, seremos transformados en su misma imagen (2ª Cor. 3:18). Nosotros y nuestro amor, serán más semejantes a Él y a Su amor. Si por la bondad de Dios, nuestros ministerios son extensos, encontraremos miles de formas de entregar la vida por nuestro rebaño, a menudo hasta el punto del cansancio hasta el mismo día de nuestra muerte.

Otra virtud crítica ejemplificada en el carácter de nuestro Señor es la paciencia. Cada vez que leo los evangelios, me sorprende ver con cuanta gracia soportó la incredulidad, ignorancia, torpeza , ingratitud y orgullo de Sus discípulos. En una ocasión le tuvo que decir a los doce, “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido? ( Juan 14:9). En otra ocasión, dijo “¡Insensatos y tardos de corazón para creer! (Lucas 24:25). Frecuentemente lo escuchamos lamentarse “Hombre de poca fe” (Mateo 14:31). En la misma víspera de Su crucifixión, cuando Su corazón estaba abrumado con la visión del abandono divino, Sus débiles, incrédulos y apagados discípulos hasta se enzarzaron en una disputa “sobre quién de ellos sería el mayor.” (Lucas 22:24), ¿cómo respondió aquel a quien debemos parecernos? Siempre, siempre, siempre con la amabilidad y compostura de la paciencia. Timoteo, nuestros discípulos no son diferentes a los del Señor. Ellos, al igual que sus pastores, también luchan con la incredulidad, ignorancia, torpeza, ingratitud y orgullo. Nuestra tarea es ayudarlos a salir de esos pecados con un amor paciente que sea semejante al de nuestro Salvador.

Ama a Tu Rebaño, ¿Dónde Están sus Recursos?

Querido hermano, llego ahora a mi ultima pregunta, “¿Dónde están sus recursos? Cuando meditas en la necesidad de amar a tu rebaño, el aspecto que esto tiene, qué debe vencerse y a quién debe parecerse, seguramente al igual que yo te sentirás abrumado. Al contemplar estas cosas, nos encontramos clamando junto con el apóstol Pablo “Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? (2 Corintios 2:16). Claro que la respuesta es ¡nadie! Sin embargo, el mismo apóstol, unos pocos versículos después nos señala a la verdadera esperanza. Nos dice “nuestra capacidad proviene de Dios” (2 Corintios 3:5). La responsabilidad de amar a nuestras ovejas de una forma agradable al Señor es trascendental. Algunas veces, hasta parece imposible. Pero el hecho es que todos los recursos necesarios para tan difícil tarea están disponibles fácilmente. Se encontrarán en el Dios trino de la Escritura. Simplemente debemos correr a Su Palabra y a su trono.

En cuanto a Su Palabra, continuamente debemos escudriñar sus sagradas paginas buscando dirección y guía en cuanto a como debemos amar al rebaño. Allí encontraremos para nuestra instrucción una abundancia de preceptos, principios y ejemplos especialmente en las palabras y obras del Salvador. La vida y ministerio del apóstol Pablo también está llena de útil consejo. El libro de Hechos y las epístolas revelan mucho sobre el corazón de un pastor que ama. Se ha dicho, en referencia a los decretos morales de Dios, “La ley es los ojos del amor, sin ella, el amor es ciego”. Lo mismo es verdad en cuanto al amor pastoral. Sin los ojos de la Escritura, su amor es ciego. Tú y yo no tenemos el derecho de amar a las ovejas de Cristo a la manera en que nosotros pensamos que deberían ser amadas. Somos responsables de amarlas de la manera en que el Pastor Principal lo requiere.

Además de postrarnos a Su Palabra, debemos también continuamente postrarnos delante de Su Trono. Allí podemos ejercer la prospera ocupación de mendigar. Como bien lo sabes, en el Reino de Dios, los mendigos se vuelven ricos.

Timoteo, antes mencioné al Dios trino. Esto es lo que tenía en mente. Dios el Padre da pastores según su corazón ( Jeremías 3:15). El hijo exaltado de Dios le da pastores a la iglesia (Efesios 4:11). Dios el Espíritu Santo forma “supervisores” (Hechos 20:28). Simplemente necesitamos postrarnos delante del trono de gracia de este Dios y rogar a la correspondiente Persona de la Trinidad para que nos moldee como la persona que debemos ser. Aquel que da y forma a los pastores, puede hacer de ellos mejores pastores, es decir, que amen más. Delante de su Trono de Gracia debemos frecuentemente presentar una causa santa. Debemos implorar, “Oh Dios, quiero un corazón como el Tuyo para que pueda amar mejor a Tus ovejas. ¡Te pido que me hagas como Tú! ¿Cómo podrías negarme esta petición?” ¡Seguramente al Señor le agradarán tales oraciones! John Piper describe de forma vivida a la oración como “la unión de causas primarias y secundarias”. Él prosigue a describirla como el “empalme de nuestro pobre cable con el relámpago del cielo”.20 Pudiendo pues recurrir a tal infinito poder, estemos siempre rogando ferviente y frecuentemente por esa gracia.

Hermano, te agradezco tu paciencia en leer esta carta que es más larga de lo normal. Rápidamente admito que apenas he arañado en la superficie. También estoy dolorosamente consciente de mis propios fallos en amar a mis ovejas como debería. Este pecado de omisión es por mi parte, un asunto que confieso frecuentemente. Ahora que concluyo Timoteo, por favor recuerda a quién le pertenecen nuestras ovejas. Digo “nuestras ovejas” pero en realidad no son nuestras. Pertenecen a Aquel a quien tenemos el privilegio de servir, el Pastor Principal. Esta es apenas una razón más por lo cual nunca nunca debemos parecer “tener Señorío” sobre ellas (1ª Pedro 5:3). Más bien, teniendo la mayor cantidad posible de amor, debemos imitar al Señor, de quien se dice que “Como pastor apacentará su rebaño. En su brazo llevará los corderos, junto a su pecho los llevará; y pastoreará con ternura a las recién paridas.” (Isaías 40:11).

Que el Señor derrame abundantemente sobre nuestras indignas almas medidas cada vez mayores de su amor por las ovejas. Por favor haz un pacto conmigo para pedirle al Señor más de este don maravilloso. Timoteo, si puedes recibir una ultima y breve exhortación viniendo de un padre espiritual, recibe humildemente esta. ¡Ama a tu rebaño!. Baxter dice, “mira de sentir un tierno amor en tu pecho, y deja que la gente lo siente en tu hablar y lo vea en tu actuar. Deja que vean que estás dispuesto a sacrificar y ser sacrificado por ellos.”21

Dale nuestros más afectuosos saludos a Mary y asegúrale nuestras oraciones por su embarazo y la llegada de otro hijo sano. A medida nos envíes noticias ocasionales, continuaremos intercediendo por la bendición de Dios sobre tu iglesia. Humildemente te pido que en la misma forma, recuerdes el ministerio de la iglesia Heritage. Hasta que nos escribamos nuevamente “Jehová te bendiga y te guarde. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz”. (Números 6:24-26).

Sinceramente, tu consiervo en el evangelio,

Pastor Te d

Pd: Me preguntaste sobre libros que podrían ser útiles en el tema de amar a tu rebaño. Te recomiendo fuertemente estos títulos:

1. Discursos a Mis Estudiantes, por Charles H. Spurgeon (N. Bergen, NJ: Publicaciones Aquila, 2014).

2. El Pastor Renovado, por Richard Baxter (Edinburgo: The Banner of Truth Trust, 2009).

3. Facetas del Predicador, por John R. W. Stott (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 1985).

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9781629462073
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