Kitabı oxu: «La política en el siglo XXI»
UNIVERSIDAD CATÓLICA DE SANTA FE
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA
Licenciatura en Relaciones Internacionales
TÍTULO:
LA POLÍTICA EN EL SIGLO XXI
AUTORA:
ROSA MARÍA MARCUZZI
ASIGNATURA:
Teoría Política
AÑO: 2021

Imagen extraída del sitio:
https://www.ieepco.org.mx/articulos-opinion/-para-que-nos-sirve-la-democracia-
Marcuzzi, Rosa María
La política en el siglo XXI / Rosa María Marcuzzi. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Universidad Católica de Santa Fe, 2021.
(Cuadernos)
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-950-844-214-7
1. Ciencia Política. 2. Geopolítica. I. Título.
CDD 320.09
Licenciatura en Relaciones Internacionales
Asignatura: Teoría Política
© Rosa María Marcuzzi, 2021
© Universidad Católica de Santa Fe, 2021
Echagüe 7151, Santa Fe (S3004JBS), República Argentina
Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin previa autorización por escrito.
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723
Directora editorial: María Graciela Mancini (gmancini@ucsf.edu.ar)
Conversión a formato digital: Libresque

Índice
Cubierta
Portada
Créditos
1. Introducción
2. La política como educación en la virtud: la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles
3. La política como equilibrio de poderes: Polibio
4. La política y la defensa de la paz,. Marsilio de Padua
5. La creatividad de la política: Maquiavelo
6. La política y la paz perpetua, Immanuel Kant
7. La política, enfoques latinoamericanos contemporáneos
8. Síntesis final: la Política en el siglo XXI
1. INTRODUCCIÓN
El presente Cuaderno surge a partir del dictado de la asignatura Teoría Política correspondiente a la carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Santa Fe, dictada desde hace más de diez años. Su primera versión fue realizada en el formato dado por el entorno virtual disponible en el sitio de la Universidad. El tiempo transcurrido en el dictado de la materia, los contenidos trabajados, siempre abiertos a nuevas interpretaciones, y las propias vivencias políticas motivan el análisis sobre la política del siglo XXI.
El propósito del texto es contribuir a la revisión de las obras de los pensadores clásicos de la política, a la reflexión de los análisis propuestos por los estudiosos latinoamericanos actuales de las instituciones políticas y al sostén de prácticas comprometidas con la política actual en sociedades democráticas, diversas y globalizadas.
El texto no pretende brindar un análisis erudito sobre los autores tratados sino abordar sus ideas a manera de aporte a la política como conocimiento y práctica contemporánea.
Las secciones incluyen las concepciones de la política desarrolladas por autores de la Antigüedad, la Edad Media y la Modernidad, las interpretaciones de estudiosos de las ideas y los análisis de los pensadores latinoamericanos que han analizado las concepciones políticas y han interpretado las experiencias colectivas contemporáneas.
De la Antigüedad se han seleccionado tres autores, Platón, Aristóteles y Polibio. Los dos primeros filósofos inscriben a la política en su dimensión educativa, la paideia y el tercer pensador se incluye por su contribución a reflexionar sobre la política como equilibrio; de la Edad Media se ha elegido a un autor, Marsilio de Padua abordando la política como defensa de la paz; de la Modernidad se han escogido dos autores: Nicolás Maquiavelo, con su contribución a la creatividad de la política e Immanuel Kant en su visión de la política como la realización de la paz perpetua; finalmente para concluir se desarrollan los enfoques de la teoría política contemporánea, incorporando las contribuciones de los autores latinoamericanos para comprender la política en nuestro país y región en la actualidad.
La selección de los autores citados supone comprender la política como organización colectiva, la polis, el vivir en comunidad que encuentra en la educación, el equilibrio en el gobierno, la paz, la creatividad del político y en el vivir sin opresión, las condiciones para su realización. Los autores tratados enriquecen nuestros análisis y posibilitan el desarrollo de prácticas políticas fundamentadas destinadas a crear condiciones del “vivir bien” en nuestra región latinoamericana en el siglo XXI.
Rosa María Marcuzzi
Santa Fe, julio de 2021
2. LA POLÍTICA COMO EDUCACIÓN EN LA VIRTUD:
LA ACADEMIA DE PLATÓN Y EL LICEO DE ARISTÓTELES
En el siguiente apartado se desarrollan las concepciones de los dos filósofos más relevantes de la Antigüedad para el pensamiento político occidental como lo fueron Platón y Aristóteles. De la vasta obra de estos pensadores se destacan sus análisis sobre la identidad establecida entre la armonía de la polis y la educación en la virtud.
2.1. Platón: educar al gobernante en la Academia
Siguiendo a las obras sobre el pensamiento político occidental de Sheldon Wolin y George Sabine, se destaca del pensamiento de Platón su concepción sobre la política como educación en la virtud, siendo la formación del gobernante virtuoso la condición para lograr la armonía en la polis.
Platón fundó la Academia aproximadamente en el año 387 a.C., fue la primera de las escuelas filosóficas en Grecia, existiendo un antecedente en la escuela de Isócrates quien enseñó retórica y oratoria unos años antes. El propósito de la Academia fue formar a los hombres para que siguieran una vida buena y estuvieran preparados para diferenciar entre el bien verdadero y el falso, entre el verdadero conocimiento y la apariencia u opinión. La Academia, formando a los hombres para la vida pública, diseminaba el conocimiento y el verdadero conocimiento se constituía en la salvación de los Estados.
En la polis griega las mujeres estaban excluidas de la formación fuera de las tareas del hogar.
Platón, discípulo de Sócrates, se guiaba por la máxima de su maestro, quien afirmaba que “la virtud es conocimiento”. La Academia, destinada a difundir el verdadero conocimiento, formaba a quienes debían tener un poder decisivo en el gobierno y sólo el conocimiento les daba título o legitimidad en el ejercicio del poder.
En su obra “La República” sostiene que el Filósofo estaba destinado a gobernar por su aptitud natural al conocimiento y por la educación recibida. En consecuencia, la organización de la polis dependía de la mejor capacidad humana, la que debía desarrollarse por la educación. El gobierno debía basarse en el conocimiento y la ciudad se organizaba complementando las capacidades de gobernantes, guerreros y trabajadores.
“...Si descubres para lo destinados a mandar una condición de vida mejor que la de gobernantes, podrás descubrir también una ciudad bien gobernada, pues sólo en ella mandarán los verdaderos ricos, no en oro, por cierto, sino en lo que debe ser rico el hombre feliz, es decir en virtud y sabiduría. Pero esto es imposible si llegan a la función pública hombres indigentes y ávidos de riquezas personales, persuadidos de que habrán de adquirirlas cuando asuman el gobierno, porque entonces se disputarán la autoridad, y esas luchas domésticas e intestinas acabarán por perderlos, junto con la ciudad misma”... (Platón, 389).
Platón sostenía que la polis, el Estado hoy, requería de tres funciones: satisfacer las necesidades físicas, proteger de los ataques externos y gobernar internamente, por ello se distinguían tres clases de hombres, los trabajadores dedicados a proveer de las necesidades físicas, los gendarmes dedicados a proteger la polis de los ataques externos y, los filósofos destinados al gobierno. Estas tres aptitudes implicaban tres facultades diversas, las facultades apetitivas y nutritivas, las facultades valerosas y las facultades del pensamiento. La templanza era propia de las primeras facultades, la valentía era propia del alma activa y la sabiduría era la excelencia del alma racional. El confiar poder absoluto al filósofo beneficiaba al conjunto y se evitaba la tiranía pues el filósofo poseía el conocimiento del bien, el ordenamiento de la vida y de la propiedad dado por la educación. Por el contrario, estas cuestiones eran lejanas para el tirano que estaba bajo la influencia de los placeres y las tentaciones del poder. La justicia se lograba, tanto en el Estado como en el individuo, por la interrelación de las tres funciones.
A cada niño se le debía proporcionar la educación más elevada que sus facultades le permitieran aprovechar y así podría ascender en la polis según su capacidad y su educación. La educación era el medio por el cual el gobernante modelaba la naturaleza humana para producir un estado armónico. Si la virtud era conocimiento, el ser virtuoso se adquiere con la educación. En consecuencia, con un buen sistema educativo era posible cualquier mejora, si se descuidaba la educación, importaba poco lo que haga el Estado.
Platón establece un sistema de educación obligatoria compuesta de dos partes, la educación elemental que comprende la preparación de los hombres hasta los 20 años y culmina en el comienzo del servicio militar y la educación superior destinada a las personas selectas, miembros de las clases gobernantes, extendida desde los 20 a los 35 años. La educación superior debía darse en la Academia que contemplaba la instrucción en matemáticas, astronomía y lógica como introducción a la filosofía. La exclusión de las mujeres de la educación también fue cuestionada por Platón.
Los gobernantes platónicos dirigían sus instintos adquisitivos hacia los bienes inmateriales e inagotables del conocimiento. Cuando el poder político se une al conocimiento pierde su elemento compulsivo y la ambición quedaba sublimada en la búsqueda de la sabiduría. El ciudadano de la comunidad platónica se favorecía del poder pues era controlado por el poder impersonal de la verdad eterna y gobernantes y gobernados, identificaban sus intereses con la verdad eterna. La participación política quedaba limitada a quien desarrollara el verdadero conocimiento de la actividad política o la episteme. Y el conocimiento de la política estaba vinculado al carácter estático que atribuía a los objetos del conocimiento siendo conocimiento no válido cuando los objetos eran cambiantes.
Según lo afirmado por Sheldon Wolin, la grandeza del aporte de Platón reside en que abordaba la política como un sistema. El conocimiento político era una ciencia del orden que dilucidaba la relación adecuada entre los hombres y prescribía un modelo. El desorden en la ciudad se debía a los sofistas que no enseñaban la ciencia o episteme sino la doxa u opinión. Afirmaba que, si el poder de la mera opinión causaba daño, una ciencia verdadera podía actuar en contrario. El conocimiento del bien no era un conocimiento logrado a partir del análisis de las instituciones o conflictos políticos, sino que era un conocimiento extrapolítico que el gobernante llegaba a aprender por la educación en todos los temas, excepto el político.
“…La índole apasionada atribuida al filósofo ilumina de modo interesante la concepción de la comunidad sostenida por Platón. En su búsqueda del conocimiento, el filósofo era animado por el eros, y este hondo anhelo del alma purificada no solamente lo empujaba a procurar la unidad con el conocimiento, sino que creaba un profundo vínculo con quienes se dedicaban a una finalidad similar. Pero si un impulso común unificaba así a quienes buscaban conocimiento, la unidad de la sociedad en general constituía un beneficio indirecto de la búsqueda filosófica. Aunque eros pudiera vincular entre sí a los filósofos, no los ligaba con la comunidad, ni ligaba a los integrantes de ésta entre sí. Era necesaria la noción cristiana de ágape para que pudiera haber una idea del amor como fuerza fusionadora de una comunidad” … (Wolin 1974: 67).
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