Kitabı oxu: «Diez rutas turísticas del departamento del Magdalena que deberías visitar»

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Catalogación en la publicación – Biblioteca Nacional de Colombia

Muñoz González, Rubén Darío

Diez rutas turísticas del departamento del Magdalena que deberías visitar = the 10 tourist routes / Rubén Darío Muñoz González. -- 1a. ed. – Santa Marta : Editorial Unimagdalena, 2019.

Fot. col. – (Ciencias sociales. Administración y negocios)

ISBN 978-958-746-215-9 -- 978-958-746-216-6 (pdf) -- 978-958-746-217-3 (epub)

1. Turismo – Magdalena - Guías 2. Comercio turístico – Colombia – Guías 3. Magdalena - Descripciones y viajes - Guías I. Título II. Serie

CDD: 338.47910986116 ed. 23

CO-BoBN– a1051790

Primera edición, agosto de 2019

© UNIVERSIDAD DEL MAGDALENA

Editorial Unimagdalena

Carrera 32 No. 22 - 08

Edificio Mar Caribe, pimer piso

(57 - 5) 4381000 Ext. 1888

Santa Marta D.T.C.H. - Colombia

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https://editorial.unimagdalena.edu.co/

Colección Ciencias Sociales, serie: Administración y negocios

Rector: Pablo Vera Salazar

Vicerrector de Investigación: Ernesto Amarú Galvis Lista

Coordinador de Publicaciones y Fomento Editorial: Jorge Enrique Elías-Caro

Diagramación: Luis Felipe Márquez Lora

Diseño de portada: Andrés Felipe Moreno Toro

Fotografía portada (arriba): Laguna Sagrada Makuruma, Sierra Nevada de Santa Marta. Foto: Amado Villafaña

Fotografía portada (abajo) Playa Cristal, Neguanje. Foto: Jairo Cáceres

Corrección de estilo: Gran Caribe, Pensamiento, Cultura, Literatura

Santa Marta, Colombia, 2019

ISBN: 978-958-746-215-9 (impreso)

ISBN: 978-958-746-216-6 (pdf)

ISBN: 978-958-746-217-3 (epub)

DOI: 10.21676/9789587462159

Hecho en Colombia - Printed and made in Colombia

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Contenido / Table of contents

Introducción

Ruta 1

→Siguiendo las huellas de Gabo

RUTA 2

→museogrAfÍA

ruta 3

→los pueblos palafitos

Ruta 4

→sol y mar

ruta 5

→Naturaleza y senderismo. El Parque Nacional Natural Y Sierra Nevada

ruta 6

→El banano

ruta 7

→El café

ruta 8

→Religión

ruta 9

→GastroNOMía

ruta 10

→EtnogRAFía

Bibliografía

Webgrafía

Introduction

ROUTE 1

→RETRACING GABO’S FOOTSTEPS

ROUTE 2

→Museograpy

ROUTE 3

→The Palafito villages

ROUTE 4

→Sun and Sea

ROUTE 5

→Nature and Hiking. The Sierra Nevada National Natural Park

ROUTE 6

→Banana

ROUTE 7

→Coffee

ROUTE 8

→Religion

ROUTE 9

→Gastronomy

ROUTE 10

→Ethnography

Bibliography

Webography

Introducción

El departamento del Magdalena es un territorio privilegiado de la geografía colombiana. Su relieve cuenta con todos los pisos térmicos, desde el frío de los glaciares, el clima templado de sus montañas, hasta el cálido bosque seco y tropical de sus costas y pueblos ribereños. Consta de zonas costeras, cadenas montañosas, planicies, llanuras, humedales, lagunas y de innumerables ríos que descienden de sus montañas, proporcionando una riqueza incalculable en cuanto a fauna y flora. Al mismo tiempo, sus coloridas ciudades y centros poblados están llenos de historias, anécdotas y mitos, pero, sobre todo, hay que destacar a los habitantes, quienes son personas amables, trabajadoras, alegres y arraigadas a sus costumbres.

En contraste, el Magdalena también ha sido uno de los departamentos más afectados por la violencia irracional de los grupos alzados en armas, los cuales por muchos años sostuvieron una guerra que dejó muchas víctimas y familias desplazadas, lo que imposibilitó, como estrategia de prevención y seguridad, desplazarse por estos territorios libremente. Así, se perdió una buena oportunidad para aprovechar y promover las bondades del departamento en beneficio del turismo como alternativa de desarrollo empresarial sostenible y sustentable.

Hoy en día, y gracias al reciente Acuerdo de Paz firmado con los grupos en conflicto en donde el departamento del Magdalena fue declarado “territorio de paz”, se ha generado una gran expectativa, toda vez que aquí se cuenta con un gran potencial turístico, y es en ese sector, en donde se vislumbran los mejores pronósticos de la nueva locomotora que impulsará el desarrollo económico regional y nacional. Por eso, a través de este libro queremos invitarlos a aventurarse en el interminable número de atractivos históricos, culturales y turísticos del departamento del Magdalena.


Mural de Gabo en La Casa Museo.

Ruta 1
→Siguiendo las huellas de Gabo

Esta ruta tiene como finalidad hacer un recorrido por los increíbles lugares que el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez recreó en sus narraciones, aludiendo a los lugares donde pasó su infancia. Estos espacios nos remontan al espectacular y mágico mundo de Macondo, plasmado en sus algunas de sus obras. Usted podrá experimentar los exóticos y maravillosos sitios que sirvieron de escenario para escribir Cien años de soledad y otros cuentos y novelas relacionadas con este sitio “imaginario”, pero, a la vez, abundante de realidad.

Gabriel José de la Concordia García Márquez, cariñosamente llamado “Gabo”, nació en el municipio de Aracataca - Magdalena el 6 de marzo de 1927 y murió el 17 de abril de 2014, a la edad de 87 años, en Ciudad de México (Sánchez, 2015).

A pesar de ser uno de los escritores más importante de la literatura colombiana, de haber ganado el Premio Nobel de Literatura en 1982 con su más galardonado libro Cien años de soledad, y de haber escrito diversas novelas e historias cortas en las que lo fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo rico en imaginación que refleja la vida y los conflictos de un continente, sus inicios en el periodismo y como escritor estuvieron marcados por una serie de fracasos debido a la poca venta de sus primeros libros de literatura (Arias, s.f).


Antigua Casa del Telégrafo en Aracataca.

Estudio Derecho por dos semestres en 1947 en la Facultad de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y luego en la Universidad de Cartagena. En ninguna se graduó, toda vez que como estudiante mostró muy poco interés por el Derecho. Sin embargo, su amistad con el médico y escritor Manuel Zapata Olivella le permitió acceder al periodismo.

Sus inicios en el periodismo se dieron en 1948 en el diario El Universal de Cartagena y dos años después en El Heraldo de Barranquilla. En 1954 ingresó en el diario El Espectador, donde escribió inicialmente sobre el cine en Colombia y después pasó a ser reportero y cronista, trabajo que le generó el respeto de sus colegas. Igualmente, laboró en la revista Mito, en donde publicó algunos capítulos de La hojarasca y El coronel no tiene quién le escriba, los cuales fueron parte de sus inicios como escritor. Vivió en muchos lugares del mundo como Cuba, Nueva York, París, México y recorrió Polonia, Hungría, la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y la Unión Soviética.

A los veintisiete años publicó su primera novela, La hojarasca, en la que mostró el carácter desbordante de imaginación de su obra de ficción, lo que le permitió estructurar su estilo literario inclinado hacia el realismo mágico.

Pero la notoriedad mundial de García Márquez comenzó cuando se publicó Cien años de soledad en junio de 1967, obra que en una semana vendió 8.000 copias. De allí en adelante el éxito fue asegurado (Arias, s.f). La novela fue reeditada varias veces y pasó a vender medio millón de copias en tres años. Ha sido traducida a más de quince idiomas oficiales y considerada una de las veinte obras de habla hispana más importantes de la historia.

El legado literario de este escritor incluye más de treinta cuentos y relatos, y 33 novelas, recopilaciones y reportajes. Su última novela se titula Memorias de mis putas tristes, que caracteriza la vida de un anciano periodista, quien a sus noventa años decide celebrar su aniversario con una niña virgen de 14 años (Tianguis de lectura, 2013).

El 2 de julio de 1961, Gabo llegó a México donde escribió Cien años de soledad, basada en los recuerdos de sus abuelos en el imaginario pueblo de Macondo. En 1981, por razones políticas, se radicó de manera permanente en ese país hasta su muerte en 2014. La muerte de este importante personaje afectó en gran medida al mundo literario y se sintió tanto en Colombia como en México, donde se le rindió homenaje en el Palacio de Bellas Artes como si fuese un hijo ilustre de ese país.

Municipio de Ciénaga

La ruta Macondo inicia en el municipio de Ciénaga, localizado a solo 35 minutos de Santa Marta. Ciénaga está rodeada por el mar Caribe, por la Sierra Nevada de Santa Marta (el sistema montañoso litoral más alto del planeta) y por espejos de agua y zonas lagunares que hacen variable su clima y su riqueza hídrica. Es la segunda ciudad más poblada del departamento del Magdalena y un punto de convergencia entre los departamentos del Cesar, La Guajira y Atlántico (Ciénaga-Magdalena, 2012).


El Templete en el Parque Centenario de Ciénaga inspirada en los templos Romanos.

Ciénaga se convirtió en municipio en 1867. Cuenta con una población de aproximadamente 104.897 personas (DANE) dedicadas principalmente al monocultivo del banano, de ahí su importancia en la ruta Macondo. Sin embargo, gradualmente la agricultura se ha diversificado con otros productos como la palma, el mango, la ganadería, y cabe destacar que la ciudad se ha convertido en un sitio de interés turístico debido a la filmación de películas como Juana tenía el pelo de oro, de Pacho Bottia, y de novelas como La marca del deseo, en donde el municipio recibe el nombre de Pueblo Escondido (Departamento del Magdalena, 2012).


Pescador en la Ciénaga Grande.

A pesar de que no cuenta con una infraestructura hotelera adecuada para desarrollar un turismo competitivo de calidad, el Centro Historico de Ciénaga fue declarado dentro de los Pueblos Patrimonio de Colombia, pues se destaca por características como:

•Está bañada por el cálido mar Caribe. Sus playas son amplias y tienen una serie de restaurantes típicos en su camellón o miramar en donde se pueden disfrutar deliciosos platos, entre ellos pescado frito con arroz de coco, ensalada y patacones; un típico coctel de camarones o una exquisita sopa de pescado.

•Cuenta con la laguna costera más grande de Colombia: el Santuario de Flora y Fauna de la Ciénaga Grande del Magdalena.

•Es bañada por cristalinos ríos como el Córdoba y el Toribio, que descienden de la Sierra Nevada de Santa Marta.

•En 1994 su centro histórico fue declarado Patrimonio Histórico de la Nación por sus 76 cuadras de arquitectura ecléctica.

•Desde octubre de 2012, Ciénaga hace parte la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia.

•Conserva un legado histórico rico y diverso al rememorar una de las batallas más sangrientas de la lucha por la Independencia de Colombia, desarrollada el 10 de noviembre de 1820. Esta dejó un saldo de 940 muertos entre patriotas y realistas. También, recuerda la fatídica “matanza de las bananeras” el 6 de diciembre de 1928.

•Mantiene su legado cultural con el músico y compositor Andrés Paz Barros, quien incluye a Ciénaga en su canción “Cumbia Cienaguera”. Y se celebra a sí misma en su Festival del Caimán Cienaguero, que se realiza el 20 de enero; entre otras manifestaciones culturales.

La Ciénaga Grande

Es importante mencionar que antes de que existiera la carretera que comunica a Santa Marta con Barranquilla, el medio de transporte utilizado más común para movilizarse y transportar carga era el ferry o las embarcaciones que navegaban por el río Magdalena, por sus afluentes y por la Ciénaga Grande. Por uno de los muelles de esta ciénaga salió Gabo para Barranquilla cuando era muy joven.

La Masacre de las Bananeras

Un episodio nefasto en la historia del país fue la Masacre de las Bananeras, evento en el cual fueron asesinados varios trabajadores de las fincas, que reclamaban mejor trato por parte de la United Fruit Company, empresa que monopolizaba el negocio del banano. Se dice extraoficialmente que el número de muertos pudo estar entre las 800 y 3000 personas, pero oficialmente se habla de entre 9 y 15 personas (MinCIT, 2013).


La escultura bautizada como el Prometeo de la Libertad, fue elaborada por el maestro Rodrigo Arenas Betancourt, uno de los más importantes escultores colombianos, oriundo de Fredonia, Antioquia (1919-1995).

El evento se desencadenó debido a que durante la presidencia de Rafael Reyes (1904 – 1909) se concedió a la United Fruit Company una exención de impuestos a la producción y exportación del banano hasta 1929, y también se le concedió tierras hasta el año 1911. De esa forma, la compañía pasó de tener 1.920 hectáreas a 13.000 en toda la Zona Bananera.


Postal de la antigua estación del tren de Santa Marta.

La llegada de la empresa trajo tecnologías hasta entonces desconocidas para la región. El ferrocarril hacía parte de esas. El tren, además de partir cargado de bananas, llegaba con gran cantidad de provisiones, electrodomésticos e inmigrantes en busca de empleo, lo cual es mencionado por García Márquez en La hojarasca (1969).

La exportación del banano representaba para entonces el 95% de las exportaciones del Magdalena. Este gran boom trajo consigo bienestar económico para los habitantes de la región y también atrajo muchas personas que venían huyendo de la Guerra de los Mil Días. Pero por problemas de la empresa, esta se vio obligada a recortar gastos. La mano de obra fue intermediada por contratistas y la empresa extranjera se desligó de los compromisos sociales. De ahí se originó la explotación laboral hacia los obreros, donde además no se les reconocían los derechos laborales vigentes en la época, no tenían un buen salario, no contaban con servicio de salud óptimo y, por tal razón, entraron en huelga.

Después de casi un mes de protesta por parte de los diez mil trabajadores de la United Fruit Company, la tarde del 5 de diciembre de 1928 todos los obreros se fueron hacia la estación del tren de de Ciénaga a concentrarse en una huelga pacífica. A las dos de la madrugada del 6 de diciembre se encontraba listo el escenario en donde se leyó el Decreto de Emergencia, medida que prohibía toda reunión pública de más de tres personas. Al terminar la lectura del Decreto, el encargado de tocar la corneta del destacamento toca la retirada. La multitud grita “Viva Colombia... Viva la Huelga”. El general encargado del destacamento repite frenético la orden de dispersión, pero nadie se mueve, toda vez que nadie imaginaba que, en los siguientes cinco segundos, este hombre sería capaz de impartir la orden de abrir fuego contra los manifestantes (Caicedo-Garzón, 1991).

Hoy en la Plaza Central de Ciénaga se encuentra un monumento en honor a las personas caídas ese día.

Aracataca, cuna de nuestro nobel

Aracataca es el lugar donde nació Gabo, por lo tanto, no es extraño encontrarse viajeros de Colombia y de muchas partes del mundo buscando el mundo mágico de Macondo.

La fundación de Aracataca se remonta a 1885. Solo en 1912 se convirtió en municipio. La ciudad de Aracataca pertenece a la Zona Bananera. Tiene un clima tropical caracterizado por estaciones secas y lluviosas con una temperatura promedio de 30 grados centígrados. Se encuentra a 40 metros sobre el nivel del mar. Su población es de alrededor de 39.500 habitantes, los cuales son gente amable, trabajadora y tranquila. Se encuentra a 90 kilómetros de la ciudad de Santa Marta, a una hora y 45 minutos en carro (Colombia Turismo Web, 2017).

El relieve se define por dos regiones especiales: la plana y las regiones altas al este en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia Turismo Web, 2017).

Hidrografía: esta región está bañada por los ríos Aracataca, Duraimena, Piedra y Fundación (Colombia Turismo Web, 2017).

Economía: la agricultura es la principal actividad económica y aquí encontramos grandes plantaciones de palma africana que ha ido remplazando al banano, también se cultiva el plátano, arroz, algodón, caña de azúcar, frijoles, yuca y tomates (Graciano, 2015).


Restaurante Gabo & Leo Matiz en Aracataca.

Turismo: desde la apertura del museo en honor a Gabo, el turismo urbano ha aumentado paulatinamente (Graciano, 2015).

Ganadería: los agricultores se dedican a la cría de ganado vacuno, caballos, mulas, burros, aves de corral y cerdos.

Grandes Fiestas: carnaval, Semana Santa, Festival de la Cultura Canción Inédita, aniversario del municipio en el mes de abril y el Festival del Río (Colombia Turismo Web, 2017).

Comidas típicas: bananos verdes hervidos con mantequilla y queso, llamado Cayeye, pollo guisado, pez bocachico y pasteles de arroz con carne de cerdo.

En Aracataca se puede disfrutar de un delicioso almuerzo casero en el restaurante Gabo & Leo Matiz. Leo Matiz fue un fotógrafo famoso, amigo personal del escritor y quien también nació en ese lugar.

De la Casa Museo Gabriel García Márquez hablaremos en la siguiente ruta.

La Zona Bananera

Este municipio cuenta con potencial para el turismo por su riqueza natural e histórica, pues allí se desarrollaron hechos históricos como la llegada del tren, el crecimiento de las grandes plantaciones de banano y palma, y se encuentran numerosas cuencas con agua durante todo el año, motivo para ser un lugar visitado con frecuencia.

La Zona Bananera está localizada en la parte norte del departamento del Magdalena y está delimitada por el río Fundación al sur, la cabecera del municipio de Ciénaga al norte, al oriente por las estribaciones de la Sierra Nevada y al occidente por la Ciénaga Grande de Santa Marta (Programa de Gobierno Zona Bananera, 2011).


Casa de los directivos de la UFC, hoy convertida en oficina gubernamentales en el municipio de Zona Bananera.

En Riofrío se encuentra la hacienda Neerlandia donde, bajo la sombra de un majestuoso árbol originario de la región, se firmó el 24 de octubre de 1902 uno de los tratados de paz de la “Guerra de los Mil Días”. Estos hechos son referenciados en la novela Cien Años de soledad, donde se menciona al coronel Aureliano Buendía en la guerra entre liberales y conservadores.

Antes de la llegada de la United Fruit Company a Colombia en 1901, parte de este territorio era una inmensa selva tropical. Al llegar a la Zona, la compañía adquirió terrenos y los adecuó para los cultivos de banano con sus canales de irrigación. Como decíamos anteriormente, el Estado colombiano concedió a esta transnacional una serie de exoneraciones de impuestos y tierras para la producción de la fruta, y fue así como la compañía instauró en la Zona un verdadero enclave agrícola que se caracterizó por el monopolio sobre la tierra, el agua, el transporte y los medios de comunicación. Las plantaciones de banano y la construcción de la red ferroviaria necesitaron de mucha mano de obra, por lo cual la población se cuadriplicó en pocos años.


Finca bananera Neerlandia donde se firmó uno de los tratados de paz de la Guerra de los Mil Días.

Prado Sevilla

Al visitar este lugar, hoy se pueden observar los vestigios del esplendor de la época de la United Fruit Company reflejados en las grandes casas-mansión construidas para los directivos de la empresa, muchas de las cuales actualmente hacen la función de oficinas administrativas locales.


Simón Bolívar, el Libertador, el personaje más representativo de nuestra Independencia.

RUTA 2
→museogrAfÍA

En esta ruta se detallan los museos del departamento que hacen honor a sus pueblos, idiosincrasia, cultura, historia, así como a los mártires de la Independencia de Colombia.

Museo Cultural San Juan Nepomuceno y Museo Etnográfico

El nombre de este lugar, San Juan Nepomuceno, se toma por el santo que fue martirizado por no haber violado el secreto de la confesión y es considerado como guía de confesores y predicadores.

Anteriormente, ambos museos tenían espacios separados, pero por razones administrativas, el Museo Etnográfico pasó a formar parte del Centro Cultural San Juan Nepomuceno.

El Centro Cultural está localizado en el corazón del centro de la ciudad, la calle 17 con la carrera 2. En sus inicios, este lugar fue construido para que funcionara el Real Seminario Conciliar. Su construcción inició en 1673, constituyéndose como uno de los inmuebles más antiguos de la ciudad de Santa Marta. El edificio fue finalizando el 4 de enero de 1811 por el vicario capitular Plácido Hernández, y declarado Patrimonio Cultural y Arquitectónico de la Nación en 1996 (Acosta-Rodríguez, 2014).

En 1827 funcionó allí la Universidad del Magdalena. Hoy se ha constituido como el principal Centro Cultural de Santa Marta, por albergar a lo largo de su historia instituciones de importancia histórica como el Colegio Superior, el Seminario Mayor de la Diócesis de Santa Marta, el Palacio Episcopal, la Gobernación del Magdalena, la Casa de la Cultura, entre otras (León-Gutierrez, 2014, parr. 2)

Actualmente, la edificación emblemática pertenece a la Universidad del Magdalena, porque en el 2001 la Gobernación del Magdalena le entregó el inmueble como forma de pago de una deuda que tenía con la Institución Universitaria del Magdalena. Entonces, fue inaugurado como museo el 13 de diciembre de 2003 (Acosta-Rodríguez, 2014).

El Museo Etnográfico es un lugar para ver algunas de los objetos más relevantes relacionados con la cultura, el arte y la idiosincrasia del Caribe colombiano. Las obras encontradas aquí nos llevan a hacer un viaje a través de la historia por los diferentes grupos humanos que habitaban el Caribe antes de la colonización española.

De igual manera, desde su creación el Centro ha sido un espacio de coordinación e interacción entre las comunidades locales, académicas y científicas, un espacio para diversas narraciones y lecturas de las historias, lugares y vida cotidiana de los diferentes grupos sociales que viven en la región.


Centro Cultural San Juan Nepomuceno y Museo Etnográfico.

Sus horarios de apertura son de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 7:00 p.m., sábados de 8:00 a.m. a 6:00 p.m. Los domingos y festivos el museo está cerrado al público.

Los precios de entrada, en la actualidad, oscilan entre $2.000 y $7.000 pesos para los visitantes. Los estudiantes, docentes y empleados de la Universidad del Magdalena no pagan, solo deben mostrar el carné que los acredite como tal.

Museo Casa de la Aduana - Museo del Oro Tairona

Este es quizás el edificio con mayor importancia histórica de Santa Marta, ya que fue la primera construcción que se levantó arquitectónicamente en la ciudad hacia 1530, bajo el gobierno de García de Lerma, pocos años después de la fundación de la ciudad de Santa Marta por el español Rodrigo de Bastidas. No obstante, debido a los ataques de piratas, incendios y terremotos, la edificación tuvo que ser reconstruida en varias oportunidades. A lo largo de su historia tuvo diversos dueños y funciones entre las que se destacan las de Casa de la Aduana, Consulado de Cartagena, oficinas de la United Fruit Company y, el más importante, el lugar que alojó al Libertador como huésped entre el 1 y el 6 de diciembre de 1830 y luego del 17 al 20, en donde se llevó a cabo su velación después de su muerte en la Quinta de San Pedro Alejandrino. Actualmente y desde 1980, en este edificio funciona la sede del Museo del Oro Tairona.


Exterior del Museo Casa de la Aduana - Museo del Oro Tairona.

Después de haber sido cerrado por seis años debido a reparaciones, la Casa de la Aduana - Museo del Oro Tairona fue finalmente reabierta el 25 de octubre de 2014.

Allí hay cuatro grandes salas temáticas que muestran más de 2.000 años de historia de la gente de la Sierra Nevada y el Departamento de Magdalena. Dichas salas son:

1. Sociedades prehispánicas. Muestra cómo vivían los Taironas antes y después de la llegada de los españoles.

2. La gente del Magdalena. Donde se rinde homenaje a la diversidad cultural del departamento del Magdalena.

3. Historias de la Casa de la Aduana.

4. Bolívar estuvo aquí. Se hace un recuento de la vida del Libertador.

Además de contenidos multimedia como la preparación del “Cayeye”, el plato más popular de la costa Caribe hecho con bananas verdes hervidas.

El Museo del Oro Tairona cubre un área total de 1.226 m² y exhibe 565 piezas: 471 piezas hispanas (207 de joyería, 86 de cerámica, 9 de hueso, 18 de concha y 151 de piedra), 53 objetos etnográficos y 41 piezas coloniales de vajilla y pipas de fumar entre otras (Banco de la República, 2014).

Se encuentra en la esquina de la carrera 2ª y la calle 14ª, frente al Parque Simón Bolívar.

Horario: de martes a domingo en diferentes horarios y no abre los lunes. El ingreso es gratuito.

Museo Quinta de San Pedro Alejandrino

Probablemente es el más visitado de los museos de Santa Marta debido a su conexión con El Libertador Simón Bolívar y a la serie de actividades que allí se desarrollan. El lugar está rodeado de árboles centenarios, fieles testigos de la época gloriosa de la hacienda trapichera que funcionó allí. De ahí su denominación. En este lugar se puede observar una gran variedad de fauna entre la que destacan gigantescas iguanas, loros, ardillas entre otros y su flora, toda vez que cuenta con un jardín botánico.


Postal antigua de la Quinta de San Pedro Alejandrino.

La Quinta fue construida el 2 de febrero de 1608 por el canónigo de la catedral de Santa Marta, Francisco de Godoy. Su nombre se da en memoria del mártir español Pedro de Godoy, quien fue decapitado en Alejandría durante una de las cruzadas. Esta hacienda sirvió como plantación de caña de azúcar y molino para hacer panela y ron. Tuvo distintos dueños, uno de ellos fue Don Joaquín de Mier y Benítez, él cual la ofreció al libertador para recuperarse de sus enfermedades. Infortunadamente, Simón Bolívar estaba demasiado enfermo y falleció allí el 17 de diciembre de 1830.

En 1891, la hacienda fue comprada por el departamento del Magdalena y se convirtió en museo en honor al Libertador. Hoy el lugar se divide en cuatro principales atractivos turísticos: la construcción antigua donde está el trapiche, la destilería y el sótano; la casa principal que mantiene su forma original y las piezas de la época como cuadros, mobiliario, artículos de cocina; una segunda sección, reconstruida para albergar el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo; el altar de la patria y el jardín botánico. Está localizada a 20 minutos del centro de la ciudad en un barrio llamado Mamatoco. Se puede llegar en autobús o en taxi. La entrada cuesta 15.000 pesos para nacionales y 21.000 para extranjeros. Está abierto todos los días de 9:00 a.m. a 4:30 p.m., y de 9:00 a.m. a 5:30 p.m. en temporada alta.

Simón Bolívar, El Libertador

No podríamos dejar de mencionar el personaje al cual se le hace honor en este museo.

Simón Bolívar nació el 24 de julio de 1783 en Caracas, Venezuela. Pertenecía a una familia adinerada que poseía propiedades y diferentes minas en ese país. Su padre, Juan Vicente Bolívar, y su madre, María De la Concepción Palacio, murieron cuando él aún era joven, así que se fue a vivir con un tío.


Antigua hacienda, lugar donde pasó los últimos días El Libertador.

Estudió en una academia militar y luego continuó sus estudios en Europa, principalmente en Francia, Inglaterra y España. Fue un gran admirador de la Revolución Americana y gran crítico de la Revolución Francesa. Él vivió en un mundo cambiante que en gran medida moldeó su personalidad. Se casó con María Teresa Rodríguez Del Toro en 1802. Su matrimonio no duró mucho tiempo. Por desgracia, un año más tarde su esposa falleció de fiebre amarilla. No tuvieron hijos.

Después de la muerte de su esposa, El Libertador dedicó su vida a la lucha por la Independencia. No solo luchó contra sus enemigos naturales, la Corona española, sino también contra sus propios compañeros de batallas. Un intento de asesinato hacia él en septiembre de 1829 fracasó, en parte gracias a la ayuda de Manuela Sáenz, una heroína criolla que fue sentimentalmente relacionada con él durante años. Aunque Bolívar emergió físicamente intacto de aquel evento, esto lo afectó en gran medida y nunca se recuperó emocionalmente. Su sueño de ver unidas a estas repúblicas recién independizadas fracasó, debido a las presiones de intereses particulares.

Bolívar contribuyó decisivamente en la Independencia de cinco países: Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia. En realidad, serían seis si se incluye a Panamá, que era parte de Colombia en ese momento. Bolívar es uno de los pocos hombres que tiene un país que lleva su nombre, Bolivia.

Su valor, brillantez, batallas y obras se comparan con las realizadas por hombres famosos como Carlos Magnus, Napoleón y Julio César. Cientos de estatuas, monumentos y plazas en memoria de este hombre se encuentran en muchas ciudades del mundo, como en Washington D.C., la Plaza de la ONU en San Francisco, en Buenos Aires (Argentina), La Habana (Cuba), Tegucigalpa (Honduras), Kingston (Jamaica), Maracaibo (Venezuela), Lima (Perú), Quito (Ecuador), e incluso en Nueva Delhi (India) y El Cairo (Egipto).

Bolívar fue el primer presidente de Colombia, pero renunció a su presidencia en abril de 1830 por problemas con sus compañeros de armas. Con la intención de dejar el país para irse al exilio en Europa, llegó a Santa Marta el primero de diciembre de 1830, pero no pudo continuar su viaje. Murió después de una dolorosa batalla contra la tuberculosis. Esta fue su última batalla, la cual no pudo ganar.

Casa Museo de Gabriel García Márquez

A dos horas de Santa Marta, en el municipio de Aracataca, se encuentra este museo. No es extraño encontrarse allí diariamente con visitantes del interior del país, así como a muchos extranjeros que vienen a conocer el lugar de nacimiento del nobel de literatura Gabriel García Márquez, uno de los máximos exponentes del realismo mágico.


Cuarto de los trastos Casa Museo de Gabriel García Márquez en Aracataca.

De acuerdo con la descripción realizada por García Márquez en Vivir para contarla, y tal como el mismo autor lo deseó y propuso, se procedió a reconstruir la casa de los abuelos cuyo diseño final fue aprobado mediante Resolución 050 del Ministerio del 27 de junio de 2006. Es importante anotar que la casa original donde el nobel vivió su infancia fue demolida hace más de cuarenta y cinco años.

Para la construcción de la narración al interior de la casa como museo, se consolidó un equipo de expertos que se basó en las memorias del nobel, en investigaciones sobre la obra del maestro, en la historiografía colombiana y regional, en entrevistas con el escritor y con familiares y amigos suyos, y en otros testimonios que rememoran su vida en la región y el ambiente familiar que potenció su talento (MinCIT, s.f, párr. 3).

La casa se proyecta como un espacio de reconocimiento y apropiación para que los ciudadanos tengan la oportunidad de conocer aspectos del entorno en el que surgió la obra del nobel. En ella se realizan actividades que contribuyen al conocimiento, disfrute y difusión de su obra (MinCIT, s.f, párr. 7).

Algo particular de este museo es que los guías son jóvenes estudiantes de la población que se han capacitado para ofrecer un tour y contar las historias de la casa. También allí se hacen talleres lúdicos para jóvenes y adultos.

El museo cuenta con 14 salas:

1. Oficina del abuelo.

2. Sala de visitas.

3. Taller de platería.

4. El cuarto de hospital.

5. El Comedor.

6. Sala de recibo.

7. Corredor de las begonias.

8. Cuarto de los abuelos.

9. Cuarto de “Gabo” niño.

10. Cuarto de Sara Emilia.

11. Cuarto de los trastos.

12. La cocina y su despensa.

13. Cuarto de los guajiros.

14. El Patio y Auditorio.

El Museo Puccini de arte religioso y contemporáneo

El 08 de octubre del 2014, la Diócesis de Santa Marta inauguró el Museo de Arte Religioso y Contemporáneo en la ciudad, localizado en la calle 17 # 7-10 en el Centro Histórico. Es el primer museo de arte religioso y contemporáneo de esta ciudad, con una gran riqueza histórica, artística y cultural, cuya finalidad es:

la preservación y exposición de los bienes históricos, artísticos y religiosos, así como la investigación, adquisición, conservación y exposición de bienes artísticos religiosos y culturales en general, haciéndolas accesibles a la comunidad, a través de programas e iniciativas educativas, que enriquezcan la cultura de la población samaria y de sus visitantes (OAC Bogotá, 2014, Parr. 2).


Figuras religiosas en El Museo Puccini de Arte Religioso y Contemporáneo.

En convenio con el sector público y privado, por medio de eventos académicos, publicaciones y exposiciones, este museo quiere ser reconocido como referente de la historia y la cultura samaria, que contribuya a la proyección de la ciudad como destino turístico del Caribe colombiano.

Con la creación y la apertura del Museo de Arte Religioso y Contemporáneo, Santa Marta se une al circuito de las nueve ciudades del país que cuentan con museos enfocados a la difusión del arte religioso, siendo este el décimo museo instituido a nivel nacional y el primero en la región Caribe, por lo que se constituye como una propuesta de diálogo entre lo religioso y lo histórico (OAC Bogotá, 2014, Parr. 8).

Está abierto al público de martes a domingo de 10 a.m. a 4 p.m. Precio de entrada: nacionales $5.000 pesos, extranjeros $12.000 pesos y $3.000 para estudiantes.

Museo de la Memoria de Taganga


Figuras arqueológicas en el Museo Comunitario de Taganga.

Este museo se encuentra en Taganga, que es un típico pueblo de pescadores que remontan sus orígenes a un pueblo indígena llamado los Taganga, que podría significar “Ta” entrada y “ganga” mar. Por muchos siglos su actividad principal fue la pesca y la venta de pescado fresco en la misma población o en la ciudad de Santa Marta, pero debido al auge del turismo estas tradiciones se fueron perdiendo, de ahí que la labor del Museo de la Memoria de Taganga está comprometida con el tejido social de la comunidad y su entorno más inmediato, a través de acciones estratégicas encaminadas hacia la recuperación y salvaguarda de la memoria, el patrimonio ancestral, la recreación de los elementos de sus prácticas y los saberes ancestrales, para que cuando el visitante llegue, se sienta conectado con los objetos y el patrimonio inmaterial con que han vivido los Tagangueros por siglos. Por esta razón, el museo posee un formato comunitario.

Museo Etnográfico de Gaira

El 21 de febrero de 2017 se inauguró el Museo Etnográfico de Gaira en la Calle 13 #12 A-46. En este lugar, los interesados en la cultura y la historia podrán conocer monumentos importantes del pasado de Santa Marta y Gaira, remontándose a la lucha de los pueblos indígenas de la región que derrotaron por primera vez a los españoles en 1810 (Opinión Caribe, 2017, párr. 1).


Museo Etnográfico de Gaira.

El lugar dispone de espacios para conferencias, exposiciones, talleres y tertulias con el fin de fomentar el sentido de pertenencia y la identidad de los gaireros. Desde allí se ofertan actividades de formación artística y cultural en artes plásticas, cine y audiovisuales, danza, teatro y práctica musical para niños y jóvenes de 6 a 19 años. El proyecto es liderado por el Distrito en compañía de Ecopetrol, a través de un convenio con la Universidad del Magdalena (Opinión Caribe, 2017, párr. 3,4 y 5).

El inmueble cuenta con dos salas con el siguiente contenido (Opinión Caribe, 2017):

Vestigios del pasado: la Batalla de Gaira y la India Catalina; Gaira según Gaira.

Líneas del tiempo: mapping histórico; héroes cotidianos; conexiones.

Gaira elevada: miradas al futuro.

Acuario y Museo Mundo Marino

Localizado en el balneario turístico de El Rodadero, entre la calle 10 y 11A, se encuentra este maravilloso museo dedicado al mar, el cual abrió sus puertas al público en 1999. Es dirigido por la Fundación Museo del Mar en asocio con la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y con él se pretende promover el conocimiento, la conservación y la utilización de los recursos marinos de la región.


Acuario y Museo Mundo Marino.

Tiene cerca de 200 especies marinas como medusas, rayas, tortugas, caballitos de mar, una gran variedad de especies de peces del Caribe colombiano y alrededor de 2.000 organismos los cuales serían difíciles de observar sin bucear en el fondo marino (Mundo Marino, 2010).

En compañía de guías entrenados, los visitantes emprenden un viaje en el que aprenden y conocen todas las maravillas que se encuentran bajo la superficie del mar en sus 25 acuarios de vidrio en la parte interna, y también tienen la oportunidad de alimentar a los peces y tener contacto con los tiburones gato en las mega piscinas de la parte externa.

Mundo Marino está abierto todos los días de 8:00 a.m. a 6:00 p.m. Los precios varían durante la temporada alta. Hay precios especiales para grupos escolares. Los adultos pagan $17.000 pesos, niños menores de 13 años pagan $15.000 pesos.


Pueblo de Buena Vista.

ruta 3
→los pueblos palafitos
Santuario de Flora y Fauna

Antes de hablar de los pueblos palafitos del Magdalena, se debe hacer referencia a la espectacular Ciénaga Grande:

complejo lagunar que se originó como una bahía costera y cuyas características se han ido modificando por la formación gradual de tierra y la acumulación progresiva de sedimentos aportados tanto por los brazos deltaicos del río Magdalena, como por los ríos que descienden del sector occidental del macizo de la Sierra Nevada de Santa Marta (Organización Colparques, s.f, párr. 7).

Esta área de protección se encuentra bajo el cuidado de la Dirección de Parques Nacionales y fue creada en 1977, con una extensión de 23.000 hectáreas inicialmente y luego ampliada en 1999 a 26.810 hectáreas, constituyendo las Zonas Núcleo de la Reserva de Biosfera declarada por la Unesco y del Humedal Ramsar del Complejo Deltaico Estuarino de Ciénaga Grande de Santa Marta. Se encuentra en la parte suroriental, sur y suroccidental de la Ciénaga Grande, en jurisdicción de los municipios de Pueblo Viejo, Sitio Nuevo, Remolino, Pivijay y El Retén, en el departamento del Magdalena.

Este exótico paisaje de la geografía es de suma importancia en el ecosistema y es rico en flora y fauna. En él se destacan principalmente las diferentes especies de mangle, como el Salado, Rojo, Amarillo y el mangle Bobo. “El manglar como ecosistema soporta en diferentes fases del ciclo de vida a especies de peces como el sábalo, la lisa, la mojarra blanca y la rayada, moluscos y crustáceos” (Organización Colparques, s.f, párr. 7).

En el área del Santuario se protegen unas 196 especies de aves residentes, entre las que se recalcan diferentes tipos de patos, garzas, pelícanos, gavilanes y loros, que pueden ser observadas cuando levantan su vuelo y llenan de colores el cielo azul de este paraíso. Últimamente, se resalta el regreso y el avistamiento del flamenco rosado o caribeño al igual que un gran número de aves migratorias procedentes de Norteamérica (Organización Colparques, s.f, párr. 18). Toda esta variedad de aves es un potencial para el avistamiento de aves, actividad que viene tomando un gran auge en nuestro territorio.

Dentro de los mamíferos se hallan el jaguar, el ponche, el coatí, la zorra manglera, el zorro chucho, el mono colorado o aullador, el mico cariblanco o maicero, el manatí, la nutria, así como variedad de especies de murciélagos y reptiles como el caimán aguja, las iguanas, las serpientes boas, la cascabel, la mapana y la tortuga icotea.

Todo este maravilloso espectáculo de vida silvestre puede ser observado en el recorrido hecho en lancha al movilizarse por los diferentes lugares del complejo lagunar.

Nueva Venecia, Trojas de Cataca y Buenavista: pueblos palafitos a visitar

La palabra palafitos significa viviendas apoyadas en pilares o simples estacas, o casas en el agua construidas sobre cuerpos de aguas tranquilas como lagos, lagunas y caños, aunque también son construidas en tierra firme y a orilla del mar.


La iglesia del pueblo de Nueva Venecia.

El origen, de acuerdo con algunos de sus habitantes, se remonta a hace más de 200 años. La pesca ha sido la principal fuente económica de estos pueblos, así que, por no contar con servicio eléctrico, el pescado conseguido en su faena era ahumado o salado para después comercializarlo en las poblaciones o ciudades cercanas. Tal faena se desarrollaba en las orillas de la ciénaga, aunque en muchas ocasiones se perdía parte de lo producido por acciones de animales o aves que los hurtaban para su consumo. Por esto, los habitantes decidieron construir unos refugios en medio de la ciénaga para evitar el saqueo y la perdida de sus productos. De esta forma fue que nacieron los pueblos palafitos de la Ciénaga Grande. De otro lado, también puede decirse que estos nacieron de la necesidad de crear rutas comerciales para salir al río Magdalena.


Sus habitantes tienen una singular destreza de las canoas desde pequeños.

Pese a las adversidades como los terribles ataques paramilitares que acabaron con la vida de muchos de sus habitantes, el desplazamiento forzoso por las amenazas, la continua mortandad de peces por problemas de contaminación y la falta de servicios públicos eficientes, los habitantes se han sabido sobreponer y hoy están tratando de establecer unas organizaciones comunales con la ayuda del gobierno para apoyarse en el turismo como otra fuente de ingreso.

Los habitantes de estas comunidades son gente amable, tranquila, donde no se ve la violencia o el hurto. Cuando hay eventos importantes como fiestas, matrimonios o cumpleaños, no es raro que los lugareños inviten a los visitantes para compartir con ellos, dado su carácter jovial.

El medio principal de transporte es la canoa o chalupa, y desde muy jóvenes los habitantes aprenden el uso de estas embarcaciones. Después de las 5 p.m., la mayoría de sus habitantes regresan de sus faenas de pesca y salen a la puerta de sus casas a estar en familia o socializar con los vecinos. Un recorrido en bote a estas horas por los diferentes lugares del pueblo, con sus coloridas casas y las familias afuera compartiendo, es una experiencia única que no se debería perder.


Niño del pueblo llegando a la cancha de futbol.

Para llegar a estos lugares es necesario hacer un recorrido en lancha de entre una hora y hora y 45 minutos. La embarcación sale de alguno de los muelles ubicados al lado de la carretera que va de Ciénaga a Barranquilla. El recorrido es en lancha con chalecos salvavidas. En algunas casas de los pueblos a visitar, se presta el servicio de alojamiento con alimentación lo cual es ideal para una experiencia vivencial.


Escuela en Nueva Venecia.

Nueva Venecia es el mayor de estos pueblos. Cuenta con aproximadamente 560 casas y 3.000 habitantes. Tiene un puesto de salud con una lancha a disposición para trasladar a los enfermos a tierra firme, puesto de policía, escuelas, iglesia, salón comunal y hasta una cancha de futbol recientemente donada por el futbolista Radamel Falcao García. Desde hace poco, la población cuenta con servicio eléctrico y se están haciendo estudios para llevar agua potable, alcantarillado y hacer un centro de acopio para los desechos sólidos.

Buenavista es el segundo en tamaño con aproximadamente 300 casas y 2.000 habitantes. También cuenta con servicio de electricidad, puesto de salud y escuelas. Es la más cercana a la población de Ciénaga, aproximadamente 50 minutos en lancha.

Las Trojas de Cataca es el menor de los tres pueblos, con 160 casas y aproximadamente 1.900 personas. Trojas de Cataca tuvo una gran época como despensa piscícola de la región, pero hoy el número de habitantes ha decrecido por la falta de peces y otros problemas ambientales y de infraestructura. A diferencia de las dos anteriores, la acumulación de sedimentos traídos por el río Aracataca ha hecho que este lugar cuente cada día con más terreno seco, por lo que está perdiendo su atractivo como pueblo palafito.


Vista aérea de las maravillosas playas de la franja oriental del Magdalena.

Ruta 4
→sol y mar
Turismo de sol y playa

Este tipo de turismo se puede definir como aquellos viajes que se hacen a litorales costeros y las actividades que se realizan en este. Es el principal segmento del mercado turístico y algunas zonas consolidadas en el mundo para esta forma de turismo son la Costa Mediterránea y el Caribe.

El departamento del Magdalena tiene una amplia línea costera en el cálido mar Caribe que proporciona, además de unas bellas playas, atardeceres mágicos y contrastes únicos entre el intenso azul del mar y el verde esmeralda del majestuoso bosque tropical de la Sierra Nevada de Santa Marta.

La línea costera del departamento del Magdalena tiene una extensión de aproximadamente 170 kilómetros. Se divide en dos grandes zonas: la región del delta del río Magdalena, desde Bocas de Ceniza en la parte Oeste del Parque Nacional Natural Isla de Salamanca, pasando por Pueblo Viejo, Tasajera y Ciénaga, hasta Pozos Colorados en Santa Marta; y la parte costera nororiental rodeada de las montañas de la Sierra Nevada hacia el Este, comprendida entre Taganga y la desembocadura del río Palomino.

El Parque Nacional Natural Tayrona

Aquellos que lo visitan por primera vez, solo expresan elogios para este hermoso paraíso de aguas cristalinas y cálidas, playas vírgenes de arenas blancas rodeadas por un bosque tropical rico en fauna y flora, esplendorosas formaciones rocosas, acantilados y pequeñas ensenadas siempre acompañadas por el brillante sol caribeño.

Este territorio de 15.000 hectáreas, 12.000 de tierra y 3000 marinas, fue declarado Parque Nacional Natural en 1964 y luego modificado para expandirlo en 1969. Actualmente se extiende desde las ensenadas del Venado y Granate, cerca de Taganga, y termina en el rio Piedras. Tiene tres entradas principales: Neguanje, Calabazos y Cañaveral. Además, su temperatura promedio oscila entre los 27 y los 34 grados centígrados y se encuentra entre los 0 y los 900 metros sobre el nivel del mar.


Franja costera oriental del Parque Natural Tayrona.

El Parque Nacional Tayrona es considerado “La Joya de la Corona” de todos los parques naturales de Colombia, debido a su alta ocupación durante todo el año y su exuberante belleza. Este parque es un excelente lugar para el ecoturismo por su abundante vegetación de bosque seco tropical, donde sobresalen las especies de árboles como la ceiba, la palma de coco, el trupillo, el dividivi, las flores silvestres y exóticas; por su fauna con monos aulladores y capuchinos, insectos, reptiles, aves como loros y guacamayas, diferentes tipos de colibríes; y por su riqueza de fauna marina como peces endémicos de los arrecifes de este parque, que se pueden observar con la ayuda de una careta o máscara para agua.

Granate

El recorrido de las playas del Parque Tayrona inicia con esta ensenada, la cual está en un pequeño acantilado y una zona de corales, ideal para practicar esnórquel o careteo. Aunque se encuentra dentro del PNNT, no se cobra el ingreso.


Ensenada de Granate a veinte minutos de Taganga.

Granate está localizada a veinte minutos desde Taganga, transportándose en lanchas operadas por pescadores, y el recorrido tiene un valor de entre 150 mil a 300 mil pesos, dependiendo del número de personas. En él está incluido el almuerzo con pescado fresco frito y patacones. También se puede ir en un recorrido de tres horas a través de las montañas por un sendero rocoso y de vegetación seca espinosa, acompañado por un guía local. Aunque el camino es un poco arduo y las temperaturas lo hacen más difícil, el maravilloso paisaje, ideal para unas fotos de postal, hace de este viaje una experiencia inolvidable.

La Playa de Bahía Concha o Villa Concha

Este lugar ha sido por cientos de años hogar de familias dedicadas a la pesca artesanal. Desde el mes de mayo de 2019, Parques Nacionales tomo el control de la entrada a este balneario, el cual era manejado por particulares propietarios de los terrenos por los que se accedía a este lugar. Y como medidas de protección del ambiente, se restringieron los días de visita a solo los jueves, viernes, sábados y domingos, se cobra solo $ 3.000 por un seguro, pero los precios serán cambiados mas adelante.


Playa de Bahía Concha o Villa Concha.

Se puede llegar a Bahía Concha en su propio transporte, contratar los servicios de un tour operador o ir en lancha desde Taganga. El trayecto en carro dura unos 25 minutos desde el barrio Bastidas, por una carretera sin pavimentar. Por mar puede costar entre $200.000 y $400.000 pesos. Los operadores turísticos cobran entre $70.000 y $100.000 pesos por persona incluyendo transporte, entrada y guía. La playa es amplia, de aproximadamente un kilómetro de largo, con aguas cristalinas que invitan a los visitantes a relajarse, nadar, bucear o disfrutar del espectacular paisaje del mar y las montañas. No hay hoteles u otros tipos de alojamientos aquí, excepto un área de camping donde cobran $15.000 pesos por persona. Adicionalmente, hay una serie de restaurantes típicos que ofrecen comida de mar a unos precios negociables, dependiendo del tamaño del pescado.

Entrada al Parque Tayrona por Palangana

Esta es la primera entrada al PNNT( Parque Natural Nacional tayrona), está aproximadamente a 25 minutos de Santa Marta. Hay una tarifa de entrada de entre $18.000 y $28.500 pesos para nacionales, dependiendo de la edad y la temporada, y entre $53.500 y $63.500 pesos para extranjeros, dependiendo de la temporada y $14.000 pesos por vehículo. Hay una serie de descuentos y para eso puede consultar la página de Parques Nacionales.


Peaje para entrar a Neguanje.

Si no se quiere contratar los servicios de una agencia de viajes operadora o no se cuenta con su propio transporte, es posible ir al mercado público de Santa Marta de donde salen unos vehículos desde las primeras horas de la mañana, los cuales son los encargados de llevar las provisiones a las personas que viven en la zona. Solo salen dos vehículos, uno a las 6:30 a.m. y el otro a las 7:30 a.m., y se regresan tipo 3:00 p.m.

A continuación se describen las hermosas playas que se encuentran en ese sector del Parque Tayrona.

Playa Gairaca

Después de pagar el peaje y el importe de Parques (ya dentro del mismo), se sigue por un camino semi-pavimentado que atraviesa una serie de montañas, hasta llegar a la bahía de Gairaca, la cual se encuentra al lado izquierdo del camino. El recorrido demora entre 20 o 25 minutos desde el peaje.


Playa Gairaca.

Gairaca fue un asentamiento indígena y, por tal motivo, a veces se pueden encontrar pedazos de jarrones y cerámica pertenecientes a la cultura Tairona. Hoy está habitado por personas dedicadas a la pesca, el turismo y en atender los restaurantes.


Pescador arreglando sus aparejos de pesca en playa de Gairaca.

Gairaca tiene tres playas: del Amor, Amalfi y Hermosa. Estas están conectadas por unos senderos ecológicos. Tienen unos arrecifes coralinos que son zona protegida, la pesca artesanal solo está permitida para los locales, la deportiva está prohibida.

Playa Chengue

No hay carretera para llegar a esta playa. Solo hay un sendero en medio de las montañas rodeado de una vegetación de trópico y con una hermosa vista del mar Caribe. Se permite hacer la caminata si se está acompañado por un guía de la región. Su recorrido es de aproximadamente dos horas. También se puede hacer por lancha operada por los pescadores locales con un costo de entre $120.000 y $150.000 pesos, ida y regreso.

Chengue tiene una laguna rodeada de manglares que sirven de vivero o criadero para muchas especies de peces. Dicha laguna está conectada al mar por un pequeño canal y a este llegan muchas aves para descansar y alimentarse durante su viaje de migración hacia el sur.

Por la dificultad de llegar y la restricción de estadía, se puede decir que el estar en esa playa es como si se estuviese en una playa privada. Aquí, además, se puede disfrutar de un delicioso almuerzo de pescado fresco preparado por la familia que habita el lugar. No se permite acampar, pescar ni colocar música en volumen alto.

Playa Siete Olas


Playa Siete Olas.

Diez minutos después de pasar el desvío que lleva a Gairaca, se llega a un mirador desde el cual se puede observar Siete Olas y otras playas del parque. La vista simplemente deja a las personas sin respiración de la emoción. No es permitido bañarse en esta playa debido al fuerte oleaje y las corrientes.

Playa Neguanje

Unos 15 minutos más adelante, por la misma carretera, llegamos a la playa de Neguanje, la cual fue un cementerio de la tribu Neguanje de los Taironas. Esta playa tiene más de un kilómetro de largo y está rodeada de las montañas de la Sierra Nevada. Es ideal para actividades acuáticas y cuenta con parqueadero, restaurantes que ofrecen pescado recién atrapado a unos precios razonables, y una zona de camping, pero es mejor llevar su propia agua para el consumo y el aseo, toda vez que el lugar no tiene un afluente más que solo una pequeña laguna de agua salobre. Su mar es limpio y muy tranquilo.

Playa Cristal

Se llega a esta playa desde Neguanje por tierra (25 minutos) o en bote (10). Estos últimos son operados por la comunidad a través de una organización de pescadores. Esta playa solía llamarse Playa del Muerto, pero el nombre fue cambiado porque no está de acuerdo con su belleza. Esta es la más visitada de las playas de este sector del Parque.


Playa Cristal.

Allí viven unas familias que anteriormente se dedicaban a la pesca, pero hoy, debido a la prohibición, están dedicadas al turismo y han sido entrenadas por entidades gubernamentales en cuanto a la atención efectiva del turista, el manejo de alimentos, entre otros. La playa cuenta con carpas que respetan el espacio del bañista, con una pequeña zona de corales para observación de peces. No se puede acampar y solo se puede pernoctar si se es invitado o se cuenta con el permiso de los lugareños.


Vista panorámica de Playa Cristal desde uno de sus cerros circundantes.

Playa Cinto

Cinto es probablemente la playa con el más lindo paisaje donde se combina la majestuosidad de la Sierra Nevada, el cálido mar Caribe, la blancura de sus playas y una fértil región coralina. El acceso a esta playa se puede hacer en lancha, en un recorrido desde Neguanje de aproximadamente 25 minutos, que puede costar entre $250.000 a $300.000 pesos en bote; o a pie por un sendero rocoso a través de una espesa vegetación, recorrido que dura aproximadamente dos horas y media y en el que se pueden escuchar monos aulladores y un sinnúmero de aves. Para este recorrido a pie es necesario ir acompañado de un guía local.


Playa de Cinto de gran belleza.

Esta playa cuenta con un pequeño riachuelo de aguas provenientes de las montañas que sirven para proveer del preciado líquido tanto a los pescadores que lo habitan como a las casas de personajes famosos como Carlos Vives.

En un día cualquiera se puede ver un gran número de lujosos yates anclados cerca de sus orillas, cuyos dueños están visitando sus villas. No se permite acampar, y solo pernoctar con un permiso especial.

Playas de Guachaquita y Palmarito


Playas de Palmarito, paraíso tropical al que solo se puede llegar en lancha.

Estas dos playas son de una belleza indescriptible, pero no tienen senderos oficiales. Solo guías expertos locales pueden llevarlo allá por senderos sin demarcar. Por mar, el viaje puede costar aproximadamente $400.000 pesos desde Taganga y demora entre una hora y hora y media, dependiendo del motor que se use. Hay unos bohíos donde se está ofertando hospedaje y alimentación, pero estos servicios los ofertan desde Taganga, toda vez que los lugares no cuentan con servicio de energía eléctrica. En estas playas vírgenes se hallan unas pequeñas zonas de corales donde se pueden apreciar un sinnúmero de peces coralinos.

Playa Brava

Algunos campesinos de Calabazos, al igual que forasteros, han organizado hospedajes rústicos por los senderos que te llevan a esta espectacular playa desde Calabazos, donde además te ofrecen alimentación y acompañamiento hacia otras playas y Pueblito.

Playa Brava deriva su nombre por el fuerte oleaje y corriente, pero el paisaje y la tranquilidad del lugar hacen que visitarlo sea el encuentro de un paraíso perdido.

Entrada al parque por el Zaino


Entrada al parque Tayrona por El Zaino, su principal vía de ingreso.

Esta es la entrada principal y por ella ingresan la mayoría de visitantes al Parque Tayrona. Está a una hora de la ciudad de Santa Marta. Ahí se encuentran las oficinas de atención a los visitantes y es el lugar en donde se recibe una charla informativa de cómo es el parque, lugares a visitar, fauna y flora y el comportamiento que se debe presentar dentro de él. Al igual que las anteriores entradas, se debe pagar y presentar los documentos necesarios para los descuentos que aplican a cierta población. En la época de temporada alta este proceso puede demorarse más de tres horas y algunas veces debido a la alta ocupación y capacidad de carga permitida por día, se debe esperar para ingresar hasta el día siguiente.

Cañaveral


La Piscinita en Cañaveral.

Esta playa está localizada a quince minutos de la entrada de El Zaino y a ella se puede llegar caminando o en vehículos que cobran la suma de $4.000 pesos por persona. Esta hermosa playa está rodeada por una selva tropical y la espectacular vista del mar Caribe. Hay una zona acondicionada para camping, que puede acomodar hasta 200 carpas, con electricidad y baños. Es un lugar ideal para estar en contacto con la naturaleza, pero no es adecuado para nadar debido a las fuertes corrientes. Además, se encuentra un tipo de alojamiento llamado “Ecohabs”, que son chozas de lujo en medio de una colina con todas las comodidades de un hotel de cinco estrellas, y una pequeña ensenada llamada “la piscinita”, en donde se puede nadar y disfrutar de este encantador lugar.

Arrecifes

Para llegar a esta zona de camping, se debe caminar entre 50 o 60 minutos por un sendero entre la selva tropical de las montañas y la playa, pero si no se quiere, es posible alquilar un caballo por $20.000 pesos para que el viaje sea más placentero. Allí se encuentra una amplia gama de lugares para dormir, como hamacas desde $18.000 pesos por noche o cabañas desde $700.000 pesos por noche hasta para seis personas. También se encuentran diferentes precios para las comidas que van desde $15.000 hasta $40.000 pesos. Nadar en este sitio está prohibido debido a las grandes olas y fuertes corrientes, pero es posible disfrutar de la tranquilidad, de la belleza de sus playas y del contacto con los nativos, de quienes se escuchan increíbles historias acerca de cómo vivían antes de que este sitio se convirtiera en un atractivo turístico de fama mundial.

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Yaş həddi:
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Litresdə buraxılış tarixi:
22 oktyabr 2025
Həcm:
305 səh. 209 illustrasiyalar
ISBN:
9789587462173
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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