Kitabı oxu: «Hechizo digital»

Şrift:

HECHIZO

DIGITAL

“¿Estamos los cristianos usando la tecnología para transformar al mundo o la tecnología está transformando a los cristianos de formas poco saludables? Especialmente desde la era de Franklin y Jefferson, cuando las invenciones y los procesos tecnológicos para organizar cosas se convirtieron en un estilo de vida, los cristianos han tenido la necesidad de prestar atención a estas preguntas. Las reflexiones de Tony Reinke acerca de los teléfonos inteligentes ofrecen consejos útiles sobre cómo el día de hoy las personas necesitan estar alerta al impacto de las nuevas tecnologías.”

George M. Marsden, Profesor de Historia Emérito Francis A. McAnaney. University of Notre Dame

“ Hechizo digital es un libro increíblemente convincente y profundamente inteligente. Los teléfonos inteligentes se han convertido en parte de nuestras vidas, pero Tony explora la devastación del alma y la mente humana debido a la devoción a la tecnología. Él nos llama no solamente a examinar nuestro uso de los teléfonos inteligentes sino también a examinar los motivos que nos impulsan. Este libro es necesario para nuestra generación, para recordarnos que nuestros hábitos de comunicación se meterán en el camino de nuestro anhelo más grande: la gloria de nuestro Salvador que satisface nuestras almas.” Jackie Hill Perry, poeta, artista hip-hop

“En contraste con la televisión que domina la sala moderna, los teléfonos inteligentes son típicamente mucho menos evidentes a la vista. Quizá por su discreción, sorprendentemente pocos han dedicado una buena reflexión al efecto que esta tecnología omnipresente está teniendo en nuestras vidas. En este libro, Tony Reinke desconecta estos dispositivos de la penumbra de nuestra conciencia crítica y los somete a la luz de la búsqueda de la sabiduría cristiana. El resultado es un análisis efectivo de las consecuencias que están teniendo sobre nuestras vidas, acompañado de consejos prácticos y prudentes para dominarlos. Este es un proceso bien pensado y oportuno acerca de un tema profundamente importante, un libro que debería ser recetado a cada cristiano que sea dueño de un teléfono inteligente por el bien de nuestra salud espiritual.”

Alastair Roberts, teólogo, bloguero

“El libro de Tony Reinke Hechizo digital es uno de los libros más importantes que un cristiano del siglo XXI podría leer. Altamente recomendable.” Bruce Riley Ashford, Rector y Profesor de Teología y Cultura, Southeastern Baptist Theological Seminary

“Para muchos, el teléfono es un objeto de ansiedad en aumento, cansancio y dependencia. El prudente Tony Reinke nos guía a encontrar de forma práctica la libertad del teléfono sin que tengamos que arrinconarnos en un monasterio en algún lugar de Montana. Si quieres saber cómo dirigir tu tecnología y tu vida con Cristo y Su reino, lee el libro.”

Russell Moore, Presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Southern Baptist Convention

“Si te sientes intranquilo acerca de la relación constante con tu teléfono (e incluso si no, pero te preguntas si deberías), encontrarás que Tony Reinke es un guía confiable acerca de cómo debemos evaluar el impacto de nuestros teléfonos sobre nosotros y sobre nuestras relaciones personales. Un libro maravilloso que ataca un gran tema con un lenguaje claro y convincente.”

Trevin Wax, Jefe de Edición, The Gospel Project, autor de Counterfeit Gospels [Evangelios falsos] y Holy Subversion [Santa subversión]

“Dos cosas me impactan de este libro. Primero, Reinke escribe con mucha humildad, se incluye dentro de la narrativa para ayudarnos a verlo no solo como un maestro, sino también como un compañero en la lucha. Segundo, no es una carga de culpabilidad acerca de lo que no se debe hacer. Tony nos sigue impulsando a la gloria de Cristo e incluso nos ayuda a imaginar nuevas formas de glorificar a Dios a través de nuestras tecnologías digitales. Útil, esperanzador, humilde e inspirador, Hechizo digital es un libro para estos tiempos y sabiduría para las generaciones futuras.” Trillia Newbell, autora de Enjoy, Fear and Faith [Disfruta, temor y fe] y United [Unidos]

“La imagen lo es todo, y para una mujer que ha construido su identidad en la arena de cómo es aceptada en línea, la inevitable desilusión se sentirá como una colisión. Pero hay un mejor camino, una mejor forma de usar nuestros teléfonos para servir desinteresadamente, para glorificar a Dios en nuestras relaciones y reflejar a Cristo con nuestro comportamiento. Para esto, debemos evaluar nuestras pantallas brillantes y entrenar nuestro discernimiento para encontrar la diferencia entre los hábitos impulsados por los deseos de nuestra época y el camino de la fe encendido por la Escritura. Cada capítulo de este libro es como una notificación correcta en nuestras vidas. Detente, lee, procesa y aplica con precaución.”

Gloria Furman, autora de Missional Motherhood [Maternidad misionera]

“Como adolescente y usuaria de un teléfono inteligente, necesitaba este libro. Tony Reinke es convincente y reprensivo, sin embargo, continuamente muestra gracia para con nosotros. Mi generación necesita este libro, porque necesitamos usar la tecnología correctamente. Si no lo hacemos el costo será muy alto. Hechizo digital debería ser una lectura obligada para todos los usuarios de un teléfono inteligente, especialmente para nosotros los más jóvenes.” Jaquelle Crowe, autora de This Changes Everything [Esto lo cambia todo]

“Tomó más de una generación para que el extraño ‘carruaje sin caballo’, aún con toda su magia y horror, se convirtiera en el ‘auto’ común y sin originalidad. Pero el dispositivo que alguna vez llamamos ‘teléfono inteligente’ ha alcanzado el estatus de ‘teléfono’ – una necesidad diaria y habitual – con tanta rapidez que nos ha dejado con poco tiempo para reflexionar sobre el verdadero poder que tiene sobre nuestras vidas. Tony nos ofrece una visión cristiana diferente sobre las pequeñas maravillas en nuestros bolsillos, resaltando su utilidad, estética y poder, pero también aplicando sabiduría divina y precauciones bien estudiadas para ayudarnos a los lectores a usar nuestros teléfonos sin que seamos usados por ellos.”

John Dyer, autor de From the Garden to the City: The Redeeming and Corrupting Power of Technology [Del huerto a la ciudad: el poder redentor y corruptor de la tecnología]

“Experimenta teología práctica en su más fina expresión mientras Tony aplica un entendimiento extensivo de las Escrituras a un entendimiento extensivo de nuestra cultura, dando como resultado una guía bellamente escrita y balanceada sobre los peligros y las oportunidades en la palma de nuestras manos. Sí, nuestros teléfonos nos han cambiado para mal, pero este libro nos cambiará, y cambiará el uso que hacemos de nuestros teléfonos para bien.”

David Murray, pastor, autor, Profesor de Teología Práctica y del Antiguo Testamento del Puritan Reformed Theological Seminary.

“Entre más disponible e influyente se convierte cualquier cosa, los cristianos deberíamos pensar con más precaución acerca de ella. En este libro lleno de sabiduría, Tony Reinke nos ayuda a hacer justo eso con nuestros teléfonos inteligentes. Sin la necesidad de descender a la tecnofobia o a la paranoia, nos enseña las diferentes formas en las que los teléfonos están cambiando nuestras vidas, resaltando tanto los problemas como sus soluciones. Un libro serio y oportuno.”

Andrew Wilson, autor, conferencista, Pastor de enseñanza en la King’s Church London.

“Rara vez un libro es tan sorprendentemente práctico, como rico teológicamente. En una era donde diariamente somos arrastrados a un vórtice digital, Tony Reinke nos advierte sobre las implicaciones y nos desafía a examinar si nuestros teléfonos han desplazado nuestra prioridad espiritual en Cristo. Con una honestidad inmutable, Reinke nos comparte sus propias luchas con la tecnología, y al hacerlo, nos mueve a una postura de reflexión, oración e incluso de arrepentimiento. Constantemente comprometedor y con aplicaciones inmediatas, Hechizo digital es un libro obligado en nuestros tiempos. Kim Cash Tate, autor de Cling: Choosing a Lifestyle of Intimacy with God [Aferrado: Escogiendo un estilo de vida de intimidad con Dios]

Publicado por:

Publicaciones Faro de Gracia P.O. Box 1043 Graham, NC 27253 www.farodegracia.org

ISBN 978-1-629461-71-7

Agradecemos el permiso y la ayuda brindada por Crossway para traducir e imprimir este libro, 12 ways your phone is changing you, al español.

12 Ways Your Phone Is Changing You Copyright © 2017 by Tony Reinke Published by Crossway

a publishing ministry of Good News Publishers Wheaton, Illinois 60187, U.S.A.

This edition published by arrangement with Crossway.

All rights reserved.

© 2019 Publicaciones Faro de Gracia.

Traducción al español realizada por Giancarlo Montemayor; edición realizada por Paula Bautista Rodriguez; diseño de la portada y las páginas por Francisco Hernández. Todos los Derechos Reservados.

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada en un sistema de recuperación de datos o transmitida en cualquier forma o por cualquier medio—electrónico, mecánico, fotocopiado, grabación o cualquier otro— excepto por breves citas en revistas impresas, sin permiso previo del editor.

©Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera ©1960, Sociedades Bíblicas en América Latina. © renovada 1988, Sociedades Bíblicas Unidas, a menos que sea notado como otra versión.

Utilizado con permiso.

Prólogo por John Piper

HECHIZO

DIGITAL

Tony Reinke

12 maneras en las que tu dispositivo te está cambiando


Para Karalee

“Todas las cosas me son lícitas,”

mas no todas convienen.

“Todas las cosas me son lícitas,”

mas yo no me dejaré dominar de ninguna…

“Todo me es lícito,”

mas no todo edifica.

-Apóstol Pablo

Contenido

Prólogo

Prefacio

Introducción: Un poco de teología acerca de la tecnología

1 Somos adictos a la distracción

2 Ignoramos nuestra carne y sangre

3 Anhelamos aprobación inmediata

4 Perdemos nuestra alfabetización

5 Nos alimentamos de lo procesado

6 Nos convertimos en lo que le damos “me gusta”

7 Nos volvemos solitarios

8 Nos sentimos cómodos con nuestros vicios secretos

9 Perdemos nuestro propósito

10 Tenemos miedo a quedar fuera

11 Nos volvemos áspertos con los demás

12 Perdemos nuestro lugar en el tiempo

Conclusión: Viviendo inteligentemente con los teléfonos inteligentes

Epílogo

Agradecimientos

Otros títulos de Publicaciones Faro de Gracia

Prólogo

Por John Piper

Los teléfonos inteligentes son peligrosos, como el matrimonio, la música y la cocina gourmet – o como cualquier otra cosa que pueda convertirse en un ídolo. También son muy útiles, como las armas y las navajas de rasurar y el cannabis medicinal – o como muchas otras cosas que te pueden arruinar la vida. Personalmente me gusta mucho el matrimonio, y uso una navaja de rasurar todos los días. Así que estoy de acuerdo con Tony Reinke en su ferviente entusiasmo por el mundo de la tecnología moderna que está transformándose constantemente.

Pero yo nunca hubiera podido escribir este libro. No tengo la paciencia, y no leo lo suficientemente rápido ni tan ampliamente. Tony ha hecho más investigación para este libro que para cualquier otra cosa que haya escrito. Y esos otros libros no fueron fáciles de escribir. Su compromiso de mantenerse informado y ser justo demandó una atención considerable a las sutilezas y una responsabilidad persistente a la bibliografía cada vez más nítida. Añade a esto el regalo de una teología perspicaz y este libro se convierte en algo que muy pocas personas hubieran podido escribir. Ciertamente yo no hubiera podido.

Pero sí tengo una pequeña ventaja al reflexionar sobre los teléfonos inteligentes. Tengo setenta años. Esta es una ventaja por dos razones. Una es que he sido adulto durante toda la revolución informática – desde el principio. La otra es que puedo percibir la venida de la eternidad en el horizonte.

Tuve mi primer trabajo real como maestro en 1974. Tenía veintiocho años. La primera computadora personal fue presentada en 1975. Era todo un kit. A mí no me gustan los Kits. Me gusta esperar. En 1980, me convertí en pastor y dejé la academia. Virtualmente ninguna iglesia usaba computadoras en 1980. Más bien eran juguetes caros y calculadoras lujosas.

Pero las cosas empezaron a ponerse serias muy pronto. IBM produjo su primera computadora personal en 1981 y la revista Time llamó al año 1982 como “El Año de la Computadora”. El precio era una limitante. Pero me interesaba por una razón principal: escribir. El precio mejoró en 1984 y el 16 de junio se puede leer en mi diario: “Ayer compré una computadora. IBM PC, 256k de memoria RAM, disco doble por 1 995,00 USD”. El monitor fue un extra. El disco del sistema operativo (DOS 2.1) costó 60,00 USD.

Veintitrés años después el iPhone fue creado. La computadora y el teléfono ahora son uno. En poco tiempo más cambios. Llamar. Enviar mensajes. Mantenerme al día con las noticias. Jugar Scrabble con mi esposa. Y leer mi Biblia, guardar versículos, memorizar sobre la marcha. A pesar de todos los abusos y toda la devastación que trae la distracción, las horas desperdiciadas, la autopromoción narcisista, y la degradación pornográfica, veo a las computadoras y a los teléfonos inteligentes como regalos de Dios – como el papiro y el códex y el papel y la imprenta y las impresoras de distribución masiva.

Si vives el tiempo suficiente, oras prudentemente y mantienes tu concentración en la imperecedera Palabra de Dios, te ahorrarás ser esclavo de lo novedoso. Con el tiempo, podrás observar como sucede algo maravilloso. Puedes ver como la fascinación presuntuosa da lugar al uso modesto. Puedes ver como un juguete se convierte en una herramienta; una manía convertirse en un compañero de trabajo; un soberano en un sirviente. Citando las palabras de Tony – y su propósito – puedes ver el triunfo de una eficiencia útil por encima de un hábito sin sentido.

Ojalá pudiera darle a cada adulto joven una probadita de la eternidad que crece en intensidad a medida que entro a mi octava década. Una conciencia feliz acerca de la realidad de la muerte y la vida después de la muerte es un libertador maravilloso de los caprichos y de lo vacío que es teclear en una pantalla. Digo “una conciencia feliz” porque, si todo lo que tienes es miedo, tu teléfono inteligente seguramente es una de las formas con las que te escapas de pensar en la muerte.

Pero si te regocijas en la esperanza de la gloria de Dios porque tus pecados han sido perdonados a través de Jesús, entonces tu teléfono inteligente se convierte en una especie de mula de carga amigable en tu camino al cielo. A las mulas no se les usa por su estética. Simplemente hacen el trabajo.

El trabajo no es para impresionar a nadie. El trabajo es para resaltar a Cristo y para amar a las personas. Es por ello que fuimos creados. Así que no desperdicies tu vida adornando a tu mula. Cárgala con el peso de mil obras de amor. Haz que pise las alturas de las montañas de la adoración.

Si eso suena extraño para ti, pero quizá atractivo, Tony te será muy útil y te hará bien en las siguientes páginas. ¿Dónde más encontrarás a un iPhone ligado a la Nueva Jerusalén? ¿Dónde más alguien será lo suficientemente sabio para decir que “nuestra necesidad más grande en la era digital es contemplar la gloria del Cristo invisible en el brillo tenue de nuestras Biblias pixeladas”? ¿Dónde más encontraremos la alabanza adecuada en nuestras aplicaciones de la Biblia junto con la confesión honesta de que “ninguna aplicación puede darle vida a mi comunión con Dios”? ¿Quién más está escribiendo acerca de los teléfonos inteligentes con la convicción de que “la imaginación cristiana se está muriendo de hambre por alimento teológico sólido”? ¿Y quién más va a enfrentar el supuesto anonimato de nuestros pecados ocultos con la verdad de que: “No existe tal cosa como el anonimato. Es tan solo una cuestión de tiempo”?

Sí. Y el tiempo es corto. No lo desperdicies haciendo desfilar a tu mula. Ponla a trabajar. Su Hacedor estará satisfecho.

Prefacio

¡Este maldito teléfono inteligente! Destructor de la productividad. Diez veces plaga de pitidos y zumbidos. Dispositivo sin alma con un hambre insaciable de poder. Hechicero de trucos digitales. Brazalete de vigilancia. Despilfarro de dinero. Atadura inescapable de trabajo. ¡Dictador, distractor, enemigo!

Sin embargo, también es mi incansable asistente personal, mi irremplazable compañero de viajes y mi conexión, veloz como un rayo, con amigos y familiares. Pantalla virtual. Dispositivo de juegos. Lastre de la vida diaria. Mi amigo inteligente, mi camarada al alcance, y mi colaborador siempre dispuesto. ¡Este bendito teléfono inteligente!

Mi teléfono es una ventana a lo inútil y a lo provechoso, lo artificial y lo auténtico. Algunos días siento que mi teléfono es un vampiro digital, succionando mi vida y mi tiempo. Otros días siento que es un centauro cibernético – parte humano, parte digital – mientras mi teléfono y yo nos fusionamos a la perfección en una colección compleja de ritmos y rutinas.

IPHONE 1.0

El mago de la tecnología Steve Jobs presentó el iPhone en la Expo Macworld el 9 de enero del 2007 como una pantalla “gigante” de 3.5 pulgadas de alta resolución sin necesidad de un teclado o de una pluma digital. A diferencia de los teléfonos inteligentes torpes de la época, Steve Jobs anunció: “Vamos a usar el mejor artefacto del mundo. Vamos a usar un artefacto con el que todos hemos nacido – diez de ellos. Vamos a usar nuestros dedos”. Desde ese momento la magia de la tecnología multitáctil presentó movimientos precisos con las yemas de los dedos sobre un dispositivo de bolsillo, acercando a los humanos más que nunca a una interacción más íntima con las tecnologías informáticas. Cuando Jobs anunció después, como un comentario aparte, “Ahora puedes tocar tu música”, la magnitud de la declaración fue demasiado mística para ser comprendida en el momento.1

Apple lanzó oficialmente el primer iPhone el 29 de junio del 2007, y yo compré uno ese otoño. Me maravilló la tecnología comprimida dentro de este brillante teléfono: un sistema operativo computacional legítimo, un nuevo iPod completamente rediseñado para mi música, un nuevo mecanismo para escribirle a mis amigos rápidamente, una calidad de video súper aguda combinado con un nuevo buscador móvil para conservar la vista completa de internet, un acelerómetro para detectar como toco y giro y volteo mi teléfono – todo en una pantalla con controles táctiles intuitivos guiados por los toques, movimientos y apretones de mis dedos.

En un viaje en carretera, unos días después del sagrado ritual de abrir la caja, me paré afuera de un lugar de descanso nevado en Iowa, desbloqué mi nuevo iPhone y respondí a mi primer correo electrónico rural. Sin cables. Sin esfuerzo. Fui enganchado, y también lo estaban millones de personas. En diez años, cerca de un billón de teléfonos iPhone han sido vendidos.

El teléfono móvil de Apple fue seguido por el de Android, y los teléfonos inteligentes se extendieron alrededor del mundo y en cada rincón de nuestras vidas. Ahora revisamos nuestro teléfono inteligente cada 4.3 minutos mientras caminamos.2Desde que obtuve mi primer iPhone, un teléfono inteligente ha estado a mi alcance 24/7: para despertarme en las mañanas, para mezclar mi biblioteca musical, para entretenerme con videos, películas y televisión en vivo, para capturar mi vida a través de fotos y videos digitales, para permitirme jugar el video juego más reciente, para guiarme a través de calles desconocidas, para ampliar mis redes sociales y para asegurarme cada noche que me despertará al día siguiente (siempre y cuando lo alimente con electricidad). Uso mi teléfono para mantener mi cambiante agenda familiar con sincronizaciones en tiempo real. He usado mi teléfono para investigar, editar e incluso escribir secciones de este libro. Uso mi teléfono prácticamente para todo (excepto para hacer llamadas, al parecer). Y mi teléfono va conmigo a dondequiera que yo vaya: a mi habitación, a la oficina, a mis vacaciones, y sí, al baño.

El teléfono inteligente agrupó bastantes tecnologías recientes3 para crear la herramienta de conexión social de mano más poderosa jamás inventada. Con nuestros teléfonos, nuestra vida entera es inmediatamente capturada y compartida. Así que no me sorprendió que los editores de la revista Time nombraran al iPhone el aparato más influyente de todos los tiempos, indicando que “fundamentalmente cambió nuestra relación con la computación y la informática – un cambio que probablemente tendrá repercusiones en las próximas décadas”4.

Oh, sí, las repercusiones. ¿Cuál es el precio de toda esta magia digital? Desde entonces he descubierto que mi omnipresente iPhone está corroyendo mi vida con distracciones – algo que los ejecutivos de Apple admitieron involuntariamente en la víspera del lanzamiento del Reloj Apple, promocionado como un ajuste tecnológico más novedoso y menos invasivo comparado con todo el ruido tecnológico provocado en nuestras vidas por el iPhone5.

Al momento que desempacaba mi primer iPhone ignoraba que Jobs estaba activamente protegiendo a sus hijos de sus máquinas digitales6.

¿Debería estarme protegiendo también?

LA GRAN PREGUNTA

Los creadores y comerciantes de los teléfonos inteligentes ejercen un gran poder sobre nosotros, y yo quiero saber que efecto tiene esta tecnología en mi vida espiritual. Como en toda área de la vida cristiana quiero aprender de la historia de la iglesia y de los ancianos en la iglesia. Mi primera entrevista de muchas en el camino de producir este libro fue una llamada al teólogo de setenta y cinco años David Wells (1939-). Su libro más reciente sobre la santidad de Dios estaba sorprendentemente lleno de mensajes acerca de la tecnología (un subtema relevante en cada conversación de hoy en día)7.

“Es solo desde mediados de la década de 1990 que la red ha sido ampliamente usada en nuestra sociedad, así que estamos hablando aquí de dos décadas”, me dijo Wells. “Y entonces nosotros – todos nosotros – estamos tratando de resolver qué es útil para nosotros y qué es perjudicial para nosotros. No podemos escapar de ello, y probablemente ninguno de nosotros quiere escapar de ello. No podemos convertirnos en monjes digitales”. Para mi sorpresa, Wells parecía personalmente familiar con las tentaciones: “No hay duda de que ahora la vida es mucho más distraída, porque recibimos sonidos y pitidos y mensajes de texto. Estamos, de hecho, viviendo con un universo virtual, paralelo, un universo que puede absorber todo el tiempo que tenemos. ¿Qué pasa con nosotros cuando estamos en constante movimiento – cuando somos casi adictos a un constante estimulo visual? ¿Qué es lo que esto está haciendo con nosotros? Esa es la gran pregunta”8.

Wells está en lo correcto – nuestros teléfonos son inestables, siempre están cambiando y siempre están moldeando nuevos comportamientos en nosotros. Hace muchos años, Jacques Ellul (1912–1994) proféticamente nos advirtió acerca de este peligro en la era digital escribiendo que “la impredecibilidad es una de las características generales del progreso tecnológico”9. La impredecibilidad de la era tecnológica lleva consigo un cierto nivel de inseguridad constante que nos empuja aún más lejos de la respuesta a la pregunta de Wells. No sabemos qué es lo que nuestros teléfonos inteligentes nos están haciendo, pero estamos siendo transformados, eso es evidente.

Posteriormente le envié un correo electrónico al consumado especialista en ética, escocés, cristiano, de setenta y un años Oliver O’Donovan (1945 -), para preguntarle si los cristianos deberíamos sentirnos incómodos acerca del aumento en las tecnologías de comunicación digital. “Las comunicaciones electrónicas son una pregunta para las nuevas generaciones más que para la mía”, admitió. “Son ellos los que realmente deben aprender a comprender los poderes y amenazas que representan, por una parte, a través de prueba y error, pero también, y principalmente, a través de recordar qué es aquello que tenía gran importancia antes de que la revolución en la comunicación comenzara”.

“Nadie ha tenido que aprender esto antes”, dijo acerca de las preguntas a las que ahora nos enfrentamos. ”Nadie puede enseñarle a la siguiente generación como aprender esto. Es un reto masivo a la inteligencia y a la conciencia, exclusivo para ellos. El peligro que enfrentan, por supuesto, es que las herramientas determinan la agenda. Una herramienta de comunicación es una herramienta para comunicar algo”. Luego hizo eco a la pregunta de Wells: “Los medios de comunicación no están tendidos por ahí pasivamente, esperando a que nosotros lleguemos y los encontremos útiles para algún proyecto que tenemos en mente. Ellos nos dicen qué debemos hacer y, más significativamente, qué queremos hacer. Existe una corriente en el canal, y si no sabemos nadar, seremos llevados por ella. Veo a alguien haciendo algo y yo también quiero hacerlo. Entonces me olvido de aquello que pensé que quería hacer”.

O’Donovan concluyó la entrevista con una advertencia notable: “Esta generación tiene asignada la singular tarea de discernir para qué son realmente buenos los nuevos medios de comunicación, y eso implica también, para qué no son buenos. Si lo hacen de forma superficial, las generaciones después de ellos pagarán el precio”10.

MIS PREOCUPACIONES

Quería escribir este libro en conversación con los ancianos de la iglesia, pero mis preguntas a Wells y O’Donovan me regresaron la pregunta como un boomerang: ¿Cómo es que nosotros, los que estamos más familiarizados con nuestros teléfonos inteligentes, podemos hacer lo mejor posible para esclarecer las consecuencias?

También me encuentro a mí mismo en una posición difícil – haciendo preguntas críticas acerca de cómo mi teléfono me está cambiando mientras trabajo de tiempo completo en línea y trato de elevar mis habilidades y mis experiencias para captar la atención de una audiencia virtual. A medida que el mundo en línea crece globalmente y de forma móvil, también se están abriendo nuevas oportunidades para el evangelio.

Hablando de forma general, el poder de la era digital para almacenar inteligencia humana e información objetiva no tiene precedentes (Wikipedia es tan solo un ejemplo de lo que está por venir). Cada cristiano tiene ahora oportunidades inigualables para ministrar en línea. El día de hoy, nuestros predicadores más prominentes pueden alcanzar a cientos de miles de personas a través de las redes sociales. Incluso el cristiano promedio puede hablar inmediatamente con una audiencia de doscientos a trescientos amigos en Facebook, un alcance que no tiene paralelo en la historia de la humanidad.

Así que siento el apretón de este Catch-22. Quiero volverme hábil en ganar la atención en línea (para Cristo), pero también quiero hacer preguntas críticas acerca de mi propio teléfono y de mis impulsos, mis hábitos y de mis presuposiciones.

MI INTENCIÓN

Este libro acerca de los teléfonos puede hacerse más grueso que una guía telefónica, así que para mantenerlo simple, debo de tratar solo lo esencial y navegar con precaución y brevedad. Mientras que algunos escritores dicen que nuestros teléfonos nos están haciendo cognitivamente más inteligentes y relacionalmente más conscientes11, otros advierten que nuestros teléfonos nos están haciendo superficiales, tontos y menos competentes en el mundo real12. En ocasiones, ambos argumentos suenan verdaderos, pero “en gran medida las redes sociales son lo que hacemos con ellas – rutas de escape o herramientas de transformación dependiendo de lo que esperamos de ellas y cómo las usamos”13. La pregunta de este libro es sencilla: ¿En la juventud de mi vida, cuál es el mejor uso para mi teléfono inteligente?

Para alcanzar este objetivo mi propósito es evitar ambos extremos: el optimismo utópico del amor a la tecnología y la distopia pesimista del miedo a la tecnología. O’Donovan está en lo correcto cuando dice que nuestra tentación es ver a alguien hacer algo y después simplemente copiar el comportamiento y perder de vista nuestro llamado personal y nuestras metas personales. En otras palabras, debemos preguntarnos: ¿Cuáles tecnologías ayudan a mis propósitos? ¿Y cuáles son mis propósitos en primer lugar? Sin una respuesta clara no podemos realizar ningún progreso de pensar en los pros y los contras del teléfono inteligente como cristianos.

Sin embargo, si tú tienes un teléfono inteligente, probablemente has abusado de él. Tal abuso es el producto de un sinnúmero de promocionales en revistas, libros de lamentos y poderosos videos que revelan cuán negativamente influye en nuestras vidas el uso excesivo de los teléfonos inteligentes. Un momento de culpa puede ser un fuerte motivador, pero no durará. Mientras el tiempo pasa y la culpa retrocede, regresamos a nuestros viejos hábitos. Esto sucede porque nuestras convicciones fundamentales son demasiado endebles para sustentar nuevos patrones de comportamiento, entonces lo que en ese momento parece “correcto” (apagar nuestros teléfonos) no es más que el producto de un momento de vergüenza. Lo que necesitamos es una nueva disciplina arraigada en un nuevo conjunto de prioridades para la vida, y empoderada por nuestra nueva vida de libertad en Jesucristo. Así que no puedo decirte que guardes tu teléfono, que lo regales, o que lo vuelvas a tomar después de una temporada de agotamiento. Mi propósito es explorar por qué te gustaría considerar estas acciones en primer lugar.

LAS LETRAS PEQUEÑAS

Aquí hay un montón de notas para mantener en mente mientras empezamos.

Primero, este libro fue escrito para mí tanto como fue escrito por mí. No solo necesito este mensaje, cargo con su gran peso. Si el título parece suponer que te estoy predicando, no lo estoy haciendo. Me estoy predicando a mí mismo. No muchos de ustedes deberían de convertirse en autores, porque nosotros los que escribimos libros de ética nos regimos por nuestras palabras más estrictamente que el resto.

Segundo, para mantener el título de este libro corto, he supuesto que todo en este libro es relevante para cada lector individual. En verdad, nunca había sido más consciente de la variedad de comportamientos con los teléfonos inteligentes. Tomamos nuestros teléfonos como creadores de contenido o como consumidores de contenido y nos enfocamos en contenido ilimitado o en contenido limitado. De igual forma, las relaciones con nuestros teléfonos inteligentes siguen tendencias hacia ciertas direcciones: como parte de comunidades virtuales o como complementos a nuestras relaciones cara a cara. Y constantemente esas conversaciones van desde edificación hasta pláticas triviales (ver figura 1). Todos nosotros nos estamos deslizando constantemente alrededor de estas redes, y cada tendencia tiene sus fortalezas y trampas para ser tratadas en las siguientes páginas. Pero ninguno de nosotros podemos situarnos exactamente en el mismo punto. Menciono esto al principio del libro como una forma de pedir paciencia cuando discutamos comportamientos que pueden no aplicar para ti inmediatamente.


Figura 1: Comportamientos y relaciones de los teléfonos inteligentes.

Tercero, este libro no es anti teléfonos inteligentes, fue escrito para gente que, como yo, se benefician de los teléfonos inteligentes y los usan diario. Probablemente escucharán de este libro en las redes sociales de sus teléfonos y algunos de ustedes lo leerán en sus teléfonos, quizá incluso lleguen a citarlo en Facebook – eso no es contradictorio, irónico o paradójico; es el cumplimiento de por qué lo escribí y cómo espero enviar este mensaje.

Cuarto, este libro tampoco es pro teléfonos inteligentes. Quiero que este libro esté balanceado, pero el balance no es la preocupación que me motiva. Ya sea que en todo el libro logre el balance pro teléfono/anti teléfono o no (o incluso sección por sección) me tiene poco preocupado porque se que al final los lectores estarán divididos. Concedo este punto por adelantado para poder hablar más directamente con mis lectores que tienen la intención de replantearse sus patrones de vida (y para evitar inflar este libro con un millón de condiciones, advertencias y requisitos). Procedo bajo la suposición de que todos necesitamos detenernos y reflexionar sobre nuestros hábitos impulsivos con los teléfonos inteligentes porque, en una era donde nuestros ojos y nuestros corazones son capturados por el último dispositivo elegante, necesitamos ser más autocríticos, no menos.

Quinto, ya que estás leyendo un libro titulado Hechizo digital, asumo que probablemente eres el tipo de lector que valientemente recibe tal autocrítica. Te felicito por ello. El antiguo filósofo Seneca estaba en lo correcto cuando dijo: “Se duro contigo mismo de vez en cuando”14. De vez en cuando. No siempre. En ciertos momentos clave de la vida, acércate al espejo del baño, entrecierra los ojos y proyecta una visión pesimista de la persona que ves. Todos necesitamos críticas constructivas. Pero si sólo eres duro contigo mismo, déjame hablarte una palabra de cuidado. Este libro falla, si después de leerlo, terminas odiándote más; tiene éxito si terminas disfrutando más a Cristo. Así que, si fácilmente te agobia la convicción y la duda de ti mismo, oro para que este libro te eduque y te equipe para disfrutar la libertad de esta vida para saborear profundamente el gozo infinito que tenemos en Cristo, dejando las complacencias mediocres atrás para dar lugar a placeres más profundos y satisfactorios.

Sexto, estaré citando a teólogos, a filósofos, profesores, pastores, papas, no creyentes perceptivos, y ateos abiertos

– lo que implica que su inclusión en este libro no es la aprobación total de la teología de alguien o la completa aprobación de las uniones, aplicaciones, libros o películas de mafiosos que se mencionan más adelante.

Finalmente, como el título sugiere, este libro se enfoca en un diagnóstico y una cosmovisión más que en una aplicación. No ignoramos prácticas importantes, pero la aplicación estará implícita genéricamente a través del libro y será abordada específicamente hacia el final.

UN LLAMADO A LA HUMILDAD

Las dudas de uno mismo son una característica de las personas sabias15. Y las conversaciones autocríticas acerca de nuestro comportamiento personal requieren una gran dosis de humildad. Conversaciones acerca de nuestros teléfonos inteligentes casi no plantean nuevas preguntas; nos regresan a preguntas perenes que cada generación ha sido forzada a contestar.

Consideremos Snapchat, el último fenómeno de “expresión instantánea”. En una de mis entrevistas, un teólogo me sugirió que es difícil que tu “sí” sea sí cuando tus palabras desaparecen en un par de segundos16. Pero los defensivos amantes de la tecnología inmediatamente niegan esta declaración con un hecho simple: mientras que las palabras efímeras compartidas en Snapchat desaparecen en segundos, nuestras palabras habladas desaparecen en el aire en un céntimo de segundo. La tecnología no hace que nuestras palabras sean más temporales – en todo caso, las hace más duraderas. Si debemos dar cuenta de toda palabra ociosa, probablemente somos la primera generación que puede apreciar verdaderamente el volumen de nuestras palabras ociosas, ya que hemos publicado más de ellas que ningún otro grupo en la historia de la humanidad.

Así que, aunque podemos examinar nuestra autenticidad cuando hablamos a través de mensajes intencionalmente autodestructivos (tal es el caso de Snapchat), nuestros teléfonos no hacen a nuestras palabras más transitorias o vacías; simplemente plantean preguntas hechas por cada generación. Sólo cuando reconozcamos estas preguntas, entonces podremos regresar a examinar a Snapchat.

Así es como a menudo funcionan las conversaciones en los medios digitales. Por lo que empiezo el libro pidiendo tregua. ¿Podemos estar de acuerdo en que algunas de las preguntas más importantes acerca de los teléfonos inteligentes también aplican a las conversaciones no digitales? Solo porque una lucha que enfrentamos en nuestras vidas digitales también se relaciona a contextos no digitales, no quiere decir que la conversación con comunicaciones digitales deba ser evitada

– significa que la Escritura demuestra su continua relevancia en la era digital.

¿QUIÉN SOY?

Como puedes apreciar, este viaje para desenredar mi relación con mi teléfono es muy personal (i. e., autocrítica a mí), así que necesitas saber quién soy desde el comienzo.

Soy un “seguidor temprano” – una forma agradable de decir “un autoproclamado adicto al iPhone y la tecnología”. También soy un cristiano de cerca de dos décadas que considera a la Biblia como la última y definitiva autoridad sobre mi vida. Educado en negocios, periodismo y humanidades, ahora trabajo como un reportero de investigación de la compleja dinámica de la vida cristiana en tensión con las actuales presiones culturales del conformismo. Investigo y escribo en acorde con muchas otras voces de la iglesia, tanto vivas como muertas.

Casado desde hace casi dos décadas, mi esposa y yo tenemos tres hijos, y los estamos educando para que sean tecnológicamente competentes y digitalmente con dominio propio17. Actualmente en nuestro hogar tenemos una computadora de escritorio, tres laptops, tres tabletas, tres teléfonos inteligentes y un iPod.

En el tiempo que este libro fue publicado acumulé 32,6 años de experiencia en cuatro plataformas: blogs, Twitter, Facebook e Instagram18. He trabajado en línea para ministerios sin fines de lucro por una década, y nunca sin un iPhone. Y estas labores no me han aislado de las apremiantes preguntas de la era digital – en cambio, las han agrandado. Al mismo tiempo, mi trabajo me ha puesto en contacto con muchos de los filósofos cristianos más pensativos, teólogos, pastores y artistas que están reflexionando cuidadosamente sobre cómo ayudar a la iglesia a responder sabiamente a la era digital, y aquí compartiré algunas de las mejores ideas de las muchas conversaciones que tuve con ellos.

Simultáneamente, escribí este libro en diálogo con muchos cristianos: estudiantes, solteros, parejas casadas, padres, amas de casa, profesionales de los negocios y líderes del ministerio. Cada uno enfrentamos preguntas similares acerca de cómo vivir una vida balanceada y saludable en la era digital.

DESEOS RETRAÍDOS

El ecologista mediático Marshall McLuhan (1911-1980) le recordó a su generación que la tecnología siempre es una extensión de uno mismo. Un tenedor es simplemente una extensión de mi mano. Un auto es una extensión de mis brazos y mis pies y no es menos que el troncomóvil de Pedro Picapiedra.

Así mismo mi teléfono inteligente es una extensión de mis funciones cognitivas19. Las neuronas activas de mi cerebro son una maraña de relámpagos dentro de mi cráneo, y mi vida pensante se asemeja a una tormenta eléctrica sobre el estado de Kansas20. Esta pequeña tormenta eléctrica contenida en el espacio microscópico de mi sistema nervioso se extiende de forma bastante natural hacia mis pulgares para crear pequeños destellos digitales de electricidad dentro de mi teléfono que se proyectan al mundo a través de ondas de radio.

Todo esto quiere decir que mi teléfono tiene un lugar en el tiempo y en el espacio – fuera de mí – donde puedo proyectar mis relaciones, mis anhelos y la visión completa de mi existencia consciente. Proyecta la palabra “deseo” en un espejo y leerás “ oesed”, el nombre del espejo mágico de los libros de Harry Potter. En el antiguo Espejo de Oesed verás los anhelos más profundos de tu corazón revelados en vivo y a todo color21. Las pantallas luminosas de nuestros teléfonos inteligentes hacen lo mismo.

Muy a menudo lo que mi teléfono expone en mí no son los deseos santos de lo que sé que debería desear, ni siquiera lo que pienso que quiero y especialmente lo que no quiero que pienses que quiero. La pantalla de mi teléfono divulga en pixeles muy nítidos lo que mi corazón realmente quiere22. La pantalla brillante de mi teléfono proyecta desde mis ojos los deseos y afectos que habitan en los rincones más abstractos de mi corazón y de mi alma, encontrando una expresión visible en los pixeles de imágenes, vídeos y textos para que yo los vea y los consuma y los escriba y los comparta. Esto implica que cualquier cosa que sucede en mi teléfono inteligente, especialmente bajo el disfraz del anonimato, es la verdadera expresión de mi corazón, reflejada en pixeles a todo color de vuelta a mis ojos.

Honestamente, esto puede explicar los códigos de acceso. Echar un vistazo a un teléfono es mirar el interior del alma de alguien más y podríamos estar muy avergonzados de que otros vean a qué le dimos clic y qué abrimos y qué perseguimos en línea.

¿Qué podría ser más perturbador?

Si somos lo suficientemente honestos para encarar los hábitos de nuestros teléfonos inteligentes, y de usar las páginas que siguen como una invitación a tener comunión con Dios, podemos esperar encontrar gracia por nuestros fracasos digitales y por nuestros futuros digitales. Dios nos ama profundamente, y Él está dispuesto a darnos todo lo que necesitamos en la era digital. La sangre derramada de Su Hijo lo comprueba23. Necesitamos de Su gracia mientras evaluamos el lugar de los teléfonos inteligentes – los pros y los contras – en la trayectoria de nuestras vidas eternas. Si lo hacemos de forma superficial no solo sufriremos ahora, sino que las generaciones después de nosotros pagarán el precio.

INTRODUCCIÓN
UN POCO DE TEOLOGÍA ACERCA DE LA TECNOLOGÍA

El momento en el que mi primer teléfono inteligente recibió un correo de forma inalámbrica afuera de esa tormentosa parada de descanso en los campos de maíz del Estado de Iowa no es el sitio donde comienza la historia de este libro. El lanzamiento del iPhone en la Expo Macworld del 2007 tampoco es lo suficientemente atrás en la historia. Ni el comienzo de Apple o el nacimiento de Steve Jobs. Para ver la línea del tiempo del teléfono inteligente necesitamos echar un vistazo a la historia de la tecnología mientras se extiende a través de los siglos. Nuestra era digital no es un accidente cósmico.

LA HISTORIA DE LA TECNOLOGÍA

En el principio, Dios creó a Adán del polvo y a Eva de una costilla. Jehová se inclinó y exhaló aliento de vida en sus pulmones y ellos despertaron aun mundo extraño de océanos y rayos del sol y montañas y frutas y animales sin nombre, tierra jamás labrada y materiales nunca antes explotados, como los diamantes, el oro, la plata, el hierro24. Dios primero le ordenó a Sus criaturas a procrearse, a recolectar alimento y a señorear sobre los animales. Pero en esos mandamientos tempranos, Dios ya había dibujado el final en Su plano. El huerto era sólo el principio. La meta era un mundo de avances tecnológicos, que conducíaIn a una Creación tan refinada que las calles de las ciudades estarían pavimentadas con gruesos cristales de oro, una Creación tan radiante y luminosa que difícilmente podemos imaginarnos como se vería al final25. Así que cuando Adán y Eva despertaron y caminaron en el jardín, un plan, invisible, mucho más grande ya estaba en movimiento. El huerto nunca antes labrado se convertiría en una ciudad gloriosa.

Nos encontramos en medio del desarrollo de la historia de este jardín a ciudad y Dios está gobernando todo el proceso de diferentes formas. Entre las vallas de contención de las leyes naturales, así como en la abundancia y escasez de algunas materias primas en la tierra, llevado a cabo a través de Sus criaturas hechas a Su imagen, cada uno programado para la innovación, la trayectoria del progreso tecnológico – desde el jardín hasta la ciudad – ha sido puesto en marcha. Este proceso ha sido iniciado, concebido y guiado por Dios26.

Pero entre el comienzo rural y lodoso del jardín y el final urbano destellante, debemos rellenar la historia porque aquí es donde nos encontramos: al este del Edén, al oeste de la Gran Ciudad, viajando ahora en la historia guiada soberanamente por Dios, sosteniendo teléfonos inteligentes. Mientras la extensa historia de la tecnología se desenvuelve, la Biblia nos enseña nueve realidades clave que debemos poner en práctica en nosotros mismos en la era digital.

1. La Tecnología modifica a la Creación.

La comisión de Dios a la primera pareja de cultivar al mundo y de criar animales implicó una serie de avances tecnológicos que harían posible todo este trabajo a través de herramientas de piedra, después de cobre y después de hierro.

A diferencia de Sus otras criaturas, los portadores de la imagen de Dios cultivarían alimentos de forma estratégica. Por diseño, los avances agrícolas empezaron bastante rápido – una trayectoria de palas, hoces y de arado tirado por caballos; después tractores, sistemas de irrigación y ahora equipos guiados por GPS (¡y conducidos por GPS!). La tecnología es usada para señorear a la Creación para el bien de la humanidad, pero también para incrementar la eficiencia. La agricultura del día de hoy no es perfecta y tiene implicaciones morales, pero el largo tren de avances tecnológicos actual es especialmente evidente y deslumbrante.

La agricultura también es un ejemplo de la tecnología construida por la inteligencia del Creador (dada a la humanidad) y la abundancia de la Creación (abastecida en la tierra). La tecnología es el reordenamiento de las materias primas para fines humanos. Adán y Eva reordenaron las materias primas en la tierra para lograr que las plantas y las flores prosperarán. Hoy, los chefs y los cocineros reordenan las materias primas de los alimentos en comidas deliciosas. Los carpinteros de casas reordenan las materias primas de la madera y los clavos para construir hogares. Los químicos farmacéuticos reordenan los elementos orgánicos y sintéticos en medicamentos. Los músicos reordenan las notas y los sonidos en música. Como un escritor del género de la no ficción, reordeno la materia prima de las palabras y las ideas para un editor, que a su vez reordena la pulpa del papel, la tinta negra y pegamentos en un libro para que lo sostengas y lo leas. Todo esto es tecnología.

2. La tecnología reprime los resultados de la caída.

Poco tiempo después del comienzo de la historia del mundo, Adán y Eva perpetraron el trágico error – cometer el pecado inexplicable – de ignorar la única prohibición de Dios. Satanás los tentó y Eva y Adán le dieron una mordida al deseo de querer ser como Dios. En ese momento Dios trajo Su maldición sobre la Creación y el resultado inmediato fue una ruptura en la relación del hombre con todos y con todo27.

Esa ruptura nos afecta el día de hoy – hierbas malas en los cultivos, dolor en la sala de partos y vergüenza en la desnudez. Los granjeros usan tecnología que mata a las hierbas malas para minimizar las espinas y abrojos en la granja. Las mujeres usan tecnología para suprimir el dolor durante el alumbramiento. Los diseñadores de moda usan telas para cubrir nuestros cuerpos. La extensión del avance tecnológico es un regalo de gracia de Dios para ayudarnos a vivir en una Creación caída. Pero toda esta tecnología también nos recuerda el problema fundamental – estamos separados de Dios por nuestro pecado.

3. La tecnología establece poder humano

Desenganchada del temor y la obediencia a Dios, la tecnología rápidamente se convierte en un peón de las jugadas del poder del hombre. El descubrimiento del cobre y la invención del hierro carburado más fuerte y más duro, trajo una agricultura más sencilla, pero también trajo nuevo armamento para la guerra28. Poseer minas de hierro y emplear herreros era controlar un suministro infinito de nuevas armas, y controlar un suministro infinito de nuevas armas era demostrar superioridad militar, y demostrar superioridad militar era ejercer poder sobre naciones rivales. Arcos, flechas, hierro y pólvora todos dan poder para defender y para conquistar. Y lo mismo es verdad el día de hoy. El poder y la superioridad se basan en la tecnología: armas nucleares, drones militares, aviones de combate y misiles. Entre más grande sea el ejército de una nación, más poder puede ejercer en el mundo. Tal poder cuantificable y escalable sólo es posible mediante la innovación tecnológica.

4. La tecnología ayuda a edificar almas

En la línea histórica de la Biblia las innovaciones también sirven a los adoradores.

Los instrumentos musicales fueron inventados para que el pueblo de Dios pudiera expresar gozo en hermosas canciones29. Después, el tempo de Israel exhibió avances en la tecnología de la construcción, la metalurgia y la destreza artística. La grandeza y la escala majestuosa del templo proclamaba a las naciones la gloria, la majestad y el esplendor del Dios de Israel.

Mientras el plan de Dios se movió de una religión de ven y mira (Antiguo Testamento) a un enfoque de ve y anuncia (Nuevo Testamento), el cincel y la piedra dieron lugar a avances primitivos de papel y tinta haciendo posible que la tecnología de comunicación escrita se extendiera. La Palabra de Dios grabada primero en piedra, después en las pieles procesadas de animales y desde entonces en el producto de árboles, se convertiría en la pieza central para atraer y juntar al pueblo de Dios separado por los continentes, las lenguas y los milenios. Con el tiempo, los numerosos rollos del Antiguo Testamento y las muchas cartas del Nuevo Testamento fueron juntadas en un códex, traducidas y publicadas en masa en un solo libro de autoridad unificada que hoy cargamos convenientemente en una mano. Cada vez que abrimos nuestras Biblias, nuestras almas están siendo alimentadas por medio de siglos de avances tecnológicos.

Desde trompetas y templos, hasta Biblias con canto dorado, Dios propuso que la tecnología jugara un rol esencial para que lo conozcamos y lo adoremos.

5. La tecnología sostiene y empodera a nuestros cuerpos.

Los avances tecnológicos también cambian y redefinen nuestros cuerpos de formas muy dramáticas. Los anteojos y aparatos auditivos mejoran nuestros sentidos de la vista y el oído. La tecnología musical, como el violín, sintoniza finamente las habilidades motoras humanas y le da nuevas intenciones a los movimientos micro refinados de nuestros cuerpos. La industria tecnológica conecta nuestras manos a los brazos hidráulicos de las retroexcavadoras. La tecnología médica reanima corazones que ya no palpitan y sustenta cuerpos moribundos. Los avances en la medicina curan padecimientos y frenan enfermedades terminales. Y avances en la ropa hacen posible que podamos adornar nuestros cuerpos de formas que definan y moldeen las identidades que proyectamos hacia los demás30.

La tecnología mejora nuestros cuerpos, refina nuestros movimientos, amplifica nuestras acciones y moldea la forma como nos presentamos a nosotros mismos ante el mundo.

6. La tecnología da voz a la autonomía humana

La mezcla de lo bueno, lo malo y lo feo de la tecnología culminó en una expresión particularmente repulsiva en la Torre de Babel, un intento de consolidar toda la innovación conocida de la construcción para edificar una ciudad rebelde31. Más que un simple rascacielos, Babel era un nuevo imperio con una ciudad central unificada alrededor de un templo (la Torre), toda dedicada a adorar el progreso de la humanidad. Suprimiendo el ingenio de Dios en todos los avances humanos, Babel era el intento humano de secuestrar la tecnología y fabricar una sociedad y una vida religiosa en rebelión contra el Creador.

Como tal, Babel marcó el rechazo colectivo del hombre a la idea de que la tecnología es un regalo de Dios. Antes de que construyeran la torre en el cielo, la gente de Babel hizo una línea en la arena y le dijo al Creador, “La autonomía humana tendrá el crédito de la innovación tecnológica a partir de ahora, muchas gracias”. La burla de este acto traicionero también es parcialmente cómico – el hombre construye su templo y sube tan alto como le es posible, y después el Dios viviente del universo baja y pone Su mejilla en el suelo de para evaluar el progreso32. Esto es lo que siempre sucede cuando la tecnología es usada para mal en incredulidad. Dios es el génesis de todo el conocimiento y el avance tecnológico, y Él es el autor y consumador de una ciudad gloriosa que está por venir. ¿Por qué lo impresionaría un rascacielos hecho de polvo?

La tecnología no es inherentemente mala, pero tiende a ser la plataforma por excelencia para expresar la fantasía de la autonomía humana.

7. Dios gobierna cada tecnología humana.

La Torre de Babel era realmente la Torre de la Ignorancia. Este rascacielos de orgullo fue ensamblado con las materias primas de la tierra y moldeado por el ingenio humano – y todos estos regalos vinieron de Dios. Construir un rascacielos sin dios, usando los recursos de Dios puestos en el suelo y la capacidad de invención puesta en los portadores de Su imagen, fue la cúspide de la arrogancia y (como veremos más adelante) la distorsión completa del propósito humano.

Así que Dios esparció a los constructores a través de la tierra con una variedad de lenguas (y juntó todas esas lenguas en Pentecostés cuando el Evangelio estaba listo para su esparcimiento global33). Dios no estuvo ausente en Babel. Él fue el capataz cósmico del sitio, derrocando la tecnología humana para ejercer Su propósito evangelístico definitivo.

Pero el reino soberano de Dios sobre el mal más horripilante de la tecnología se hace más evidente en la cruz romana que en cualquier otro lugar. Con un poste de madera recto con una viga atravesada, la cruz era el escaparate de los criminales, después de clavados por tres estacas de hierro eran entonces levantados para que todos los vieran mientras la cruz era plantada en el suelo. La cruz estaba diseñada para matar a los criminales, a los insurrectos y a los esclavos desobedientes, y lo hacía lentamente por agotamiento y asfixia. La muerte lenta era una tortura pública, un anuncio intimidante: Contemplad el destino de cualquier necio que desafíe la autoridad romana y amenace la estabilidad social34.

Pero esta atroz herramienta de tortura se convirtió en la bisagra donde todo el plan redentor de Dios se consumó. Dios creó a los árboles para que sirvieran al hombre, pero el hombre inventó las cruces para destruir al hombre. En las tinieblas de este malvado acontecimiento, el plan completo para la nueva ciudad gloriosa tomó un paso decisivo hacia delante. A través de un uso malvado de la tecnología el hombre mató al Autor de la vida, y sin embargo Dios fue soberano durante todo el proceso35. Por una paradoja cósmica que jamás será eclipsada, en el oprobio de la tortura desnuda ante los ojos de los hombres, Cristo expuso y desnudó todas las fuerzas del mal con una derrota vergonzosa36.

El mal fue derrotado por la tecnología, todo gracias al diseño soberano de Dios. La tecnología, incluso en manos de las intenciones más malignas del hombre, jamás estará por encima del plan de Dios. En este caso, el Calvario fue hackeado. Dios se abrió paso en la tecnología de la cruz “y con un tenue giro revirtió su función37”. Dios hace esto: se burla de nuestras tecnologías más perversas a través de Su soberana intervención.

8. La tecnología moldea cada relación.

El linaje del avance tecnológico es continuo – arcos y flechas, ruedas y ejes, herramientas de hierro y armas, prensas de caracteres movibles y de imprenta, relojes de pared y de pulsera, máquinas de vapor y rieles, automóviles y aviones, computadoras y teléfonos inteligentes. Cada nueva tecnología le da a la humanidad nuevas esperanzas, sueños y aspiraciones. Cada tecnología transforma fundamentalmente la dinámica social acerca de cómo nos relacionamos con el mundo, con los demás y con Dios.

Primero, la tecnología cambia como nos relacionamos con la tierra. Con una aplicación de GPS puedo ver mi ubicación exacta en la tierra de una forma que era prácticamente imposible hace veinte años e indescifrable para mis ancestros.

Segundo, la tecnología cambia la forma en que nos relacionamos con los demás. Si me acerco a ti en la calle y comienzo a charlar, nuestra relación es fundamentalmente abierta. Pero si mi acerco a ti para entrevistarte y la aplicación para grabar vídeo está encendida y sostengo mi teléfono enfrente de mí, nuestra interacción es fundamentalmente transformada mientras decides si harás contacto visual conmigo o con la audiencia invisible viendo del otro lado del lente de mi mini cámara.

Tercero, la tecnología puede convertirse en una metáfora que Dios usa para revelar Su obra en el mundo. Una vez que logramos avances primitivos en la metalurgia, por ejemplo, Dios pudo revelar Su obra en la humanidad como un fuego consumidor que purifica al hombre – para juzgar la escoria de la rebelión y para purificar la obra de Sus manos y a Su nación de las aleaciones falsas. La manifestación de nuevas tecnologías crea nuevas metáforas para que Dios revele cómo se comporta con nosotros los mortales38.

9. La tecnología moldea nuestra teología.

Finalmente usamos la tecnología para manifestar las metáforas de Dios (para bien o para mal). Tomemos la tecnología más reciente del reloj de bolsillo – resortes minúsculos, ruedas y engranes, todos se ensamblan en un chasquido rítmico. Con la invención del reloj de pulsera, logramos tener una precisión del tiempo y coreografiar nuestros horarios. El avance tecnológico en la medición del tiempo también dio a luz a dos nuevas metáforas para explicar la relación que Dios tiene con nosotros – una perceptiva y la otra engañosa.

Primero, el reloj proporcionó una metáfora provechosa para Dios. Ya que todas las piezas del reloj se ensamblan para dar lugar a la función, lleva consigo todas las marcas del “diseño inteligente”, la obra de un diseñador. Lo mismo también es cierto para nuestros cuerpos. Juntas, las diferentes partes y piezas y moléculas de nuestra existencia se ensamblan en armonía para sustentar y darle cohesión a nuestra existencia. Esta es la “analogía del relojero”. Dios no solo está cerca, el sello de Su Creación está en nosotros.

Pero el reloj también proporcionó una metáfora defectuosa para Dios. Algunos comenzaron a imaginar un dios que ensambló el universo, le dio cuerda y lo puso en movimiento y se fue. Esta es una forma de deísmo, la idea de que Dios está generalmente apartado remotamente del mundo salvo por preservar las leyes naturales.

Para bien o para mal, la tecnología transforma fundamentalmente la forma en la que hablamos de Dios. La tecnología moldea la forma en la que Dios comunica algo acerca de Sí mismo a nosotros. Dios se hace claro para nosotros a través de metáforas de la tecnología y hayamos que es posible definirlo, pero también distorsionarlo, al proyectar metáforas tecnológicas en Él.

TEOLOGÍA DE LA TECNOLOGÍA

Hasta ahora solo he bordeado las profundidades. Mi punto es que cada innovación tecnológica es una nueva invitación teológica para una contemplación bíblica renovada del pueblo de Dios. Esto significa varias cosas.

Primero, la vida en la era digital es una invitación abierta para pensar bíblica y claramente acerca del impacto de nuestros teléfonos en nosotros, en nuestra creación, en nuestros vecinos y en nuestra relación con Dios. Adoptar nuevas tecnologías sin reflexionar en ellas es mundano.

Segundo, la tecnología es tecnología, ya sea ligada a un enchufe o a un caballo. Para este proyecto, no haré una difícil y rápida distinción entre herramientas y tecnología, desconectar herramientas primitivas de la red eléctrica de las nuevas tecnologías que conectamos. En parte esto es porque los dioses domésticos de piedra o madera labrada, y los ídolos de plata y oro, comunes en el mundo antiguo, no eran herramientas. Estos ídolos eran más como nuestras tecnologías, oráculos divinos de conocimiento y prosperidad, usados por sus adoradores en un intento por controlar y manipular los eventos de la vida para un beneficio personal. La figura y el iPhone apelan a la misma obsesión.

Tercero, cualquier cosa que mi teléfono inteligente me esté haciendo, también me está apuntando a una ciudad gloriosa por venir. No confiamos en cosas que sostenemos con las manos. No confiamos en cosas hechas con las manos. En cambio, anhelamos estar en la presencia de nuestro Dios trino en una nueva Creación, no construida por el ingenio humano y manos pecadoras, sino por el diseño e innovación de Dios – la Creación que Dios siempre ha destinado sin pecado, sin muerte y sin lágrimas39.

NUESTRO LUGAR EN LA HISTORIA

Así que aquí nos hallamos, en la “era digital”, una era tan concentrada en innovación que nos hemos vuelto ciegos a ella. Y estamos adoptando y adaptando las nuevas tecnologías más rápido que cualquier otra generación en la historia del mundo. Para el 2015, entre los adultos Estadounidenses de dieciocho a veintinueve años, el 86 porciento tienen un teléfono inteligente, por encima del 52 porciento cuatro años antes. En la misma estadística, el 50 porciento posee una tableta, por encima del 13 porciento cuatro años antes. Al mismo tiempo, en estas mismas estadísticas, el poseer computadoras, reproductores MP3, consolas de videojuegos y lectores de libros electrónicos ha declinado40. Nuestros teléfonos están agrupando estas funciones.

Quizá nos adaptamos tan fácilmente porque somos una generación privilegiada, fácilmente adiestrada y moldeable. O quizá nos adaptamos tan fácilmente porque, como Jacques Ellul sugiere, nuestra tecnología ejerce una especie de terrorismo sobre nosotros41. Vivimos bajo la amenaza de que si fallamos en aceptar las nuevas tecnologías, seremos empujados a un lado hacia una obsolescencia cultural, abandonados sin las habilidades esenciales que necesitamos para conseguir un empleo, desconectados de las conversaciones culturales y separados de nuestros amigos.

Cualquiera que sean nuestros motivos los hechos persisten – estamos adoptando, estamos entrando a la red, y nos estamos volviendo móviles. Los teléfonos inteligentes se convierten en billeteras porque no nos atreveríamos a salir de nuestras casas sin ellos. De hecho, el 36 porciento de las personas de dieciocho a veintinueve años en los Estados Unidos admiten que están en línea “casi constantemente” – un fenómeno que se ha hecho posible gracias al teléfono inteligente. El adulto con más probabilidades de vivir en línea gana más de 75 000 dólares al año, tiene un título de posgrado, vive en un ambiente no rural y está en el rango de edad de dieciocho a veintinueve años42. Nuestra adicción a la conectividad móvil puede ser nueva, pero llegó para quedarse. Nunca estamos desconectados. ¿Es entonces mi teléfono inteligente un enemigo hostil? ¿Es acaso una baratija cultural? ¿Una herramienta legítima? Estas son algunas de las preguntas que examinaremos en las siguientes páginas. Nuestros teléfonos han concentrado tecnología poderosa en un dispositivo pequeño que controlamos con nuestros pulgares. Tenemos acceso total a esta tecnología, y por alguna especie de magia digital y electrónica, estamos potencialmente conectados todo el tiempo con cualquier teléfono en el planeta.

Todas éstas realidades nos están cambiando, no hay duda de ello. La gran pregunta permanece: ¿Cómo nos están cambiando nuestros teléfonos inteligentes?, ¿Y deberíamos estar preocupados?

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SOMOS ADICTOS A LA DISTRACCIÓN

Revisamos nuestros teléfonos inteligentes cerca de 81 500 veces al año, o una vez cada 4,3 minutos de nuestra vida consciente, lo que quiere decir que serás tentado a revisar tu teléfono tres veces antes de que termines este capítulo43.

El impulso no es difícil de entender. Nuestras vidas están consolidadas en nuestros teléfonos: nuestro calendario, nuestra cámara, nuestras fotos, nuestro trabajo, nuestras rutinas de ejercicio, nuestra lectura, nuestras notas, nuestras tarjetas de crédito, nuestros mapas, nuestras noticias, nuestro clima, nuestros correos, nuestras compras – todo puede ser administrado con aplicaciones de última tecnología en pequeños dispositivos que llevamos a todos lados. Incluso la aplicación de GPS en mi teléfono, que me guió a una nueva cafetería el día de hoy, posee trescientas mil veces la velocidad de procesamiento de la computadora de navegación de setenta libras (31,75 kg) que guió al Apolo 11 a la superficie lunar.

No es de sorprendernos que habitualmente nuestros teléfonos son lo primero que tomamos en las mañanas, no solo para apagar nuestras alarmas, sino también para checar nuestro correo y nuestras redes sociales en un estado semiconsciente de inercia soñolienta antes de que nuestros ojos adormilados se puedan abrir por completo. Si el universo en constante expansión es la última frontera de la humanidad hacia el exterior, nuestros teléfonos nos llevan a un viaje interminable hacia nuestro interior, un viaje que recomenzamos cada mañana al despertar.

No soy un extraño a este habito instintivo de tomar mi teléfono, pero quería ver si otros compartían este patrón, así que entrevisté a ocho mil cristianos acerca de sus rutinas y sus redes sociales44. Más de la mitad de los entrevistados (54 porciento) admitió revisar su teléfono inteligente a minutos de haber despertado. Cuando se les preguntó si en una mañana típica era más probable que revisaran su correo o sus redes sociales antes o después de su devocional espiritual, el 73 porciento respondió antes. Esta realidad es especialmente preocupante si la mañana es el momento en el que preparamos nuestros corazones espiritualmente para el resto del día. (Observaremos este hábito más de cerca y mis otros descubrimientos en los siguientes capítulos).

Nuestros teléfonos son adictivos, y así como los adictos, buscamos nuestra dosis inmediata en la mañana. Y sí, existe una aplicación para eso.

FACEBOOK

La aplicación a la que recurrimos más a menudo para obtener nuestra dosis es Facebook. En 2013 el 63 porciento de los usuarios de Facebook ingresaban diario. Tan solo un año después, ese número incrementó al 70 porciento. Si revisas Facebook todos los días te unes a más de mil millones de usuarios con la misma rutina compulsiva. El usuario promedio ahora dedica quince minutos – cada día – en la línea de productos de Facebook (Facebook, Messenger, Instagram), un número que continua creciendo estratégicamente por la compañía45.

El crecimiento de Facebook coincide con un incremento en la tecnología móvil y en los usuarios que adoptan los teléfonos inteligentes para exponer cada segundo de sus vidas. Ahora Facebook viaja con nosotros. Pocos de nosotros podemos controlarnos. Ofir Turel, un psicólogo de la California State University-Fullerton, advierte que los adictos a Facebook, a diferencia de los consumidores compulsivos de narcóticos, “tienen la habilidad de controlar su comportamiento, pero no tienen la motivación para controlarlo porque no creen que las consecuencias sean tan severas”46.

Pero las consecuencias son reales. A medida que las distracciones digitales se introducen en nuestras vidas a una velocidad sin precedentes, los científicos del comportamiento y los psicólogos ofrecen pruebas estadísticas estudio tras estudio: Entre más adicto te haces a tu teléfono, más propenso te haces a la depresión y a la ansiedad, y menos capaz eres de concentrarte en el trabajo y de dormir en la noche. Las distracciones digitales no son un juego. Debido a que estamos tan interconectados, cientos de personas (amigos, familiares y extraños) pueden interrumpirnos a cada momento. Y cuando estamos aburridos, con el desliz del pulgar podemos ojear una lista infinita de entretenimientos y rarezas en línea.

Las consecuencias psicológicas y físicas de nuestras distracciones digitales son interesantes, pero este libro más bien se enfocará en las dimensiones espirituales de nuestra adicción a los teléfonos inteligentes – consecuencias casi enteramente ignoradas por muchos artículos y libros cristianos. Mientras progresamos, resaltaré algunos descubrimientos científicos, pero solo como una introducción para dirigir la discusión de los efectos biológicos de nuestros hábitos frente a la pantalla hacia la discusión más importante sobre la tensión espiritual de nuestras acciones en línea y las consecuencias infinitas de los hábitos que tenemos con nuestros dispositivos. La eternidad, no la psicología, es mi mayor preocupación. Así que si el estudio de las tendencias en línea revela un tsunami de distracciones digitales golpeando nuestras vidas, necesitamos sabiduría en estas situaciones para responder a tres preguntas espirituales: ¿Por qué somos atraídos por las distracciones? ¿Qué es una distracción? Y la más fundamental de todas ¿Cómo podemos vivir una vida sin distracciones?

¿POR QUÉ LAS DISTRACCIONES NOS ATRAEN?

Las adicciones digitales enfermizas florecen porque fallamos en reconocer las consecuencias, así que comencemos nuestro estudio exponiendo tres razones de por qué sucumbimos a las distracciones tan fácilmente.

Primero, usamos las distracciones digitales para mantenernos alejados del trabajo. Facebook es una forma en la que escapamos de nuestras presiones vocacionales. Procrastinamos las cosas difíciles: fechas límite de trabajo, conversaciones difíciles, montañas de ropa sucia y proyectos escolares y ensayos. El estudiante universitario Estadounidense promedio desperdicia el 20 porciento del tiempo de sus clases jugueteando en un dispositivo digital, haciendo cosas que no están relacionadas con la clase (¡una estadística que a mí me parece muy baja!)47. Cuando la vida se vuelve muy demandante, anhelamos otra cosa – cualquier cosa.

Segundo, usamos las distracciones digitales para mantener a las personas alejadas de nosotros. Dios nos ha llamado a amar a nuestros prójimos, sin embargo nos dirigimos a nuestros teléfonos para escapar de nuestros prójimos y para dar a conocer a los demás que preferiríamos estar en cualquier otro sitio. En una reunión o en un salón de clases, si mi teléfono esta guardado, tengo mayor probabilidad de parecer que estoy interesado. Si no estoy utilizando mi teléfono, pero esta boca arriba en la mesa, en el momento me presento interesando pero posiblemente pierda el interés si alguien más importante fuera de la habitación me necesita. Y si mi teléfono está en mi mano y estoy respondiendo mensajes y navegando en las redes sociales, estoy proyectando un menosprecio abierto, porque “dividir la atención es una expresión típica del desdén”48.

En la era digital, somos especialmente lentos para “asociarnos con las personas humildes” que nos rodean49. En cambio, nos refugiamos en nuestros teléfonos – proyectando nuestro menosprecio hacia las situaciones complejas o hacia las personas aburridas. En ambos casos, cuando tomamos nuestros teléfonos elevamos nuestro sentido de superioridad frente a los demás – a menudo sin darnos cuenta.

Tercero, usamos las distracciones digitales para mantener nuestros pensamientos sobre la eternidad lejos de nosotros. Quizá con mayor sutileza se nos hace fácil caer en la trampa de las distracciones digitales, porque en las aplicaciones más atractivas encontramos un escape acogedor de la percepción que tenemos de nosotros mismos, las percepciones más verdaderas, más puras y más honestas. Esta fue la reflexión del cristiano del siglo diecisiete, matemático y sabio proverbista Blaise Pascal. Cuando observaba las almas distraídas de su propio tiempo (no como los de nuestros tiempos), notó que si uno “remueve su diversión, los dejará secos de aburrimiento”, porque “tan pronto como somos obligados a pensar en nosotros mismos y que no nos estamos divirtiendo” somos embestidos por nuestra infelicidad50. El punto de Pascal es un hecho perdurable: el apetito humano por las distracciones es elevado en todos los tiempos, porque las distracciones nos permiten escapar fácilmente del silencio y la soledad mediante los cuales nos familiarizamos con nuestras limitaciones, nuestra mortalidad inescapable y de la lejanía de Dios de todos nuestros deseos, esperanzas y placeres.

Conducir cada diversión, desde las guerras del mundo hasta el turismo internacional, nos promete escapar del aburrimiento en casa, Pascal dijo en sus días: “He descubierto que toda la infelicidad de los hombres surge de un mismo hecho, de que no se pueden estar quietos en sus habitaciones”51. Mirar el techo de nuestras habitaciones en silencio, con solo nuestros pensamientos sobre nosotros mismos, la realidad y Dios, es insoportable. “En consecuencia, es por ello que los hombres aman tanto el ruido y lo estimulante; en consecuencia las prisiones son un castigo horripilante; en consecuencia el placer de la soledad es una cosa incomprensible”52. Estar sin la disponibilidad de distracciones es un confinamiento solitario, un castigo digno de ser temido. Es por ello que en esos momentos nos damos cuenta de que hemos olvidado nuestros teléfonos, lo hemos perdido, o la batería se ha terminado, resentimos la cautividad de una celda en la prisión y eso puede ser escalofriante.

Aunque tenemos mil razones para ensobrarnos con nuestras propias reflexiones buscamos entretenimientos como “jugar billar o golpear una pelota”53, o para nosotros, descargar un nuevo juego de noventa y nueve centavos de dólar. Nuestros teléfonos omnipresentes ofrecen un sinfín de diversiones, desde descargas en diez segundos a compras con un toque. Nuestros sonidos, alertas y notificaciones nos desvían de nuestras necesidades más grandes y nuestras realidades.

El Pascal de nuestra generación lo pone de este modo: “Huimos como pequeños bichos conscientes, conejos asustados, asistentes danzantes de nuestras máquinas, de nuestros esclavos, de nuestros amos” – presionando, navegando, escribiendo, dándole “me gusta”, compartiendo… lo que sea. “Pensamos que queremos paz y silencio y libertad y ociosidad, pero en el fondo sabemos que esto sería insoportable para nosotros”. De hecho, “queremos hacer nuestras vidas más complejas. No tenemos que, queremos. Queremos ser hostigados, molestados y atareados. Subconscientemente, queremos aquello de lo que nos quejamos. Porque si tuviéramos descanso, nos veríamos a nosotros mismos y escucharíamos nuestros corazones y veríamos el gran vacío en ellos y nos aterrorizaríamos porque ese vacío es tan grande que solo Dios puede llenarlo”54.

Para entumir el aguijón del vacío nos volcamos en “los nuevos y poderosos antidepresivos no farmacéuticos” – nuestros teléfonos inteligentes55. Pero incluso mientras buscamos un escape en las redes sociales, la muerte nos sigue, y acecha esas diversiones digitales de nuevas formas. “Me fascina la diversión y la frivolidad en la mayoría del contenido de Twitter. Los GIFs. Las bromas. Las conversaciones redundantes”, admite un honesto escritor. “La realidad es que, aunque, en el fondo hay una parte de mí que tiene miedo de que si me pierdo de vista seré olvidado y ya no importaré más. En un sentido, esta es una dimensión del temor inminente a la muerte que la mayoría de nosotros en la sociedad Estadounidense contemporánea nunca quiere pensar ni mencionar”56. No, no queremos. Todos nosotros nos encontramos incómodamente cerca de pasar al misterio de la eternidad, dejando atrás este lugar y ser olvidados en el único hogar que hemos conocido. Así que cada día saltamos de vuelta a la rueda de hámster de nuestras conversaciones digitales y amortiguamos el peso de la realidad.

La máxima filosófica “Pienso, luego existo”57, ha sido reemplazada con la frase digital “me conecto, luego existo”58, lo cual nos conduce al deseo por el estatus de “soy ‘gustado’ , luego existo”59. Pero nuestras conexiones digitales y deseos de aprobación son pixeles parpadeantes que no pueden fundamentar el significado de nuestras vidas. Y sin embargo, busco satisfacer este deseo cada que me acurruco en la barra de inicio de Facebook, para estar donde cada amigo conoce mi nombre, donde mi presencia puede ser aceptada y reafirmada en puntos virtuales a lo largo del día. Quiero que cualquier cosa rompa el silencio que me hace sentir el peso de mi mortalidad.

Así que aquí hay un ejercicio que nos ayuda a fundamentar la percepción que tenemos de nosotros mismos. Una vez al día deja tu teléfono por un momento, levanta tu mano derecha, la palma extendida y los dedos apuntando al cielo, he imagina la línea del tiempo de la historia que se extiende 1,609 km a tu izquierda y la eternidad a tu derecha. Tu tiempo en la tierra es de más o menos el ancho de tu mano60. Nada pone los hábitos en las redes sociales y a los teléfonos inteligentes en contexto como la realidad abrupta de nuestra mortalidad. Deja que eso penetre un poco. Siente la brevedad de la vida y te sentirás plenamente vivo61.

DEFINIENDO LAS DISTRACCIONES

Todo esto es bastante pesado, lo sé, pero si somos honestos con nosotros mismos, el día de hoy necesitamos una dosis de las advertencias proféticas de Pascal. “Vivimos en una cultura muy parlanchina, ruidosa y distraída” dice el filósofo Douglas Groothuis, quien ha seguido la influencia del mundo digital en los cristianos por más de veinte años desde la publicación de su libro en 1997, The Soul in Cyberspace [El Alma en el Ciberespacio]. “Es difícil servir a Dios con corazón, alma, fuerza y mente cuando somos desviados y distraídos y hacemos varias cosas a la vez todos los días”62. El historiador Bruce Hindmarsh añade, “Nuestra condición espiritual el día de hoy es una de Trastorno de Déficit de Atención espiritual”63.

Si parece que Pascal llevó la discusión demasiado lejos, en realidad no la ha llevado lo suficientemente lejos. Sus advertencias acerca de las distracciones de los entretenimientos atemporales solo imitan la urgencia de una advertencia bíblica sobre las distracciones, que amplía aún más las categorías hasta que “distracción” cubre todos los detalles inminentes de nuestra vida, nuestras relaciones y las responsabilidades aparentes, e incluso nuestras aspiraciones por el dinero y las posesiones – cualquier cosa que atrapa nuestra atención en este mundo y en esta vida. Una distracción puede venir de muchas formas: un nuevo entretenimiento, una preocupación persistente o una aspiración vana. Es algo que desvía nuestras mentes y nuestros corazones de aquello que es lo más importante, todo aquello que “monopoliza las preocupaciones del corazón”64. El corazón trabaja mejor cuando no está dominado por las preocupaciones y las exigencias.

En seis lugares el Nuevo Testamento nos advierte acerca del efecto de las distracciones desenfrenadas del alma, y podemos reducir esas distracciones a tres potentes categorías:

1. Distracciones desenfrenadas que ciegan las almas a Dios. Estas son las distracciones más peligrosas: las preocupaciones mundanas, las ansiedades y la búsqueda de riquezas, las preocupaciones egoístas de seguridad personal que sofocan el alma al arrebatar las semillas de verdad, ahogando el fruto del evangelio y representando su esperanza como irrelevante. La vanidad de lo efímero roba nuestras vidas de aquello que tiene un valor infinito65.

2. Distracciones desenfrenadas que cortan la comunión con Dios. Estas distracciones están ejemplificadas en Marta, quien estaba tan distraía por su servicio para otros a la mesa que se perdió de la importancia de las palabras de Cristo en Su propia vida66. Podemos estar tan desenfocados en la vida que nos perdemos en la rueda implacable de las tareas diarias y fallamos al escuchar la voz de Cristo. Fallamos en orar y fallamos en verlo escuchándonos intensamente y acercándose a nosotros. Percibimos que Dios está distante de nosotros porque estamos distraídos. Sin embargo, Él nos busca, Él busca toda nuestra atención67.

3. Distracciones desenfrenadas que enmudecen la inminencia de Dios. El matrimonio es un regalo hermoso pero también viene acompañado de rutinas y obligaciones – algunas distracciones domésticas – que demandan mucha atención. Al abrazar las bendiciones del matrimonio los esposos aceptan de buena gana las distracciones de la vida en pareja y renuncian a aquello que Pablo ve como una vida “sin distracciones” – el regalo de la soltería68.

El matrimonio no es la prioridad principal de la vida, tampoco lo es el amor romántico o el sexo. El matrimonio es un precioso regalo y la intimidad en él es una hermosa expresión del diseño de Dios – pero la Escritura demanda temporadas donde incluso el sexo debe detenerse para que los esposos puedan recalibrar su vida de oración y reiniciar su prioridad más grande de comunión con Dios69. Tanto el matrimonio como la soltería son profundos regalos de Dios. El matrimonio confirma la bondad de la Creación70,proyecta una hermosa metáfora del amor de Cristo por Su Iglesia71, y anticipa el matrimonio cósmico que está por venir72. La soltería por el otro lado, apunta nuestra atención de vuelta a la hermosa vida de Cristo en la tierra y a la majestad del momento de nuestra glorificación personal73. Presagiando ese momento de metamorfosis, Cristo refleja una soltería tan profunda y real que toda la soltería terrenal encuentra una urgencia trascendental y una dignidad incuestionable. En cada caso, el matrimonio y la soltería son regalos divinos aprobados por Cristo y celebrados por Pablo.

1 de Corintios 7 contiene la teología bíblica más detallada acerca de la distracción y la búsqueda de la concentración. Una vez que luchamos a través de lo que significa para el matrimonio, estamos en la posición de aplicar esas mismas categorías a nuestras vidas digitales. Las verdaderas distracciones incluyen cualquier cosa (incluso cosas buenas) que ciegan nuestros ojos espirituales a la brevedad del tiempo y a la urgencia de las estaciones de la vida, mientras esperamos la culminación de toda la historia.

La fecha del regreso de Cristo es un misterio pero se acerca tan rápidamente que llama a cada cristiano a permanecer alerta en anticipación74. La muerte y la resurrección de Cristo han marcado el principio del final, la salida, el momento en el que el cronómetro de un partido de futbol pasó los noventa minutos y está corriendo por un periodo de tiempo desconocido a punto de expirar. El cronómetro de la línea del tiempo redentora de Dios ya pasó los noventa minutos y sigue corriendo. A partir de ahora, cuando hagamos el intento de definir distracciones, especialmente en las áreas más complejas de la vida – como el noviazgo, el sexo y el matrimonio – debemos buscar hacerlo mirándonos a nosotros mismos dentro de la inminente y a punto de terminar línea del tiempo de Dios para esta Creación.

Todas las distracciones son evaluadas por la realidad de que “el tiempo es corto”75. Somos llamados a velar76 porque todo en la vida cristiana está condicionado por este sentido de urgencia escatológica del regreso de Cristo77. Porque para el que tenga ojos para ver, el regreso de Cristo es tan inminente, que potencialmente limpia nuestras vidas de todo aquello que es superficial y revela que todas nuestras vanas distracciones son irrelevantes. Para ponerlo de otro modo, nuestra batalla en contra de las distracciones abrumadoras de este mundo – especialmente las distracciones innecesarias de nuestros teléfonos – es una guerra del corazón que podemos combatir solo si nuestros afectos están enfocados firmemente en la gloria de Cristo. La respuesta a nuestro agitado mundo digital lleno de distracciones es el esplendor de Cristo que calma el alma, admirado con la mente y disfrutado por el corazón. La belleza de Cristo nos calma, y siembra nuestros anhelos más profundos en esperanzas eternas que se encuentran más allá de lo que nuestros teléfonos inteligentes pueden ofrecer78.

¿LA VIDA SIN DISTRACCIONES?

¿Deberíamos regresar el tiempo y volver a la simplicidad de la era predigital “libre de distracciones”? No – pudo haber existido una era predigital, pero nunca ha existido una vida sin distracciones. Ya sea que tengas un teléfono inteligente o un teléfono normal, o no tengas teléfono, no puedes escapar de una vida que divide tu atención. Sin embargo, la Biblia deja muy claro que estas distracciones se sitúan en un espectro. Nos enfrentamos a distracciones santificadoras y distracciones no santificadoras. Nos enfrentamos a interrupciones necesarias e interrupciones mundanas. Nos enfrentamos a distracciones inevitables en un matrimonio piadoso y a las distracciones evitables de una cultura consumista. Desde el inicio de este estudio, debemos morir a la idea de que una vida libre de distracciones es posible – simplemente no lo es, y nunca lo ha sido. La vida santa es devotamente compleja, lo que significa que debemos aprender cómo aplicar el manejo de las distracciones en cada situación.

Aquí está la advertencia: como cristianos, si fallamos en manejar las distracciones de la vida con sabiduría, perderemos nuestra urgencia y – en las sobrias palabras de una mamá de niños pequeños adicta al teléfono inteligente – podemos “olvidarnos de cómo caminar con el Señor”79. El manejo de las distracciones es un talento crítico para la salud espiritual y no lo es menos en la era digital. Pero si solo exorcizamos una distracción digital de nuestras vidas sin remplazarla con un hábito nuevo y más saludable, siete distracciones digitales más tomaran su lugar80. Con el tiempo, existe la posibilidad de que perdamos nuestros corazones por el poder corrosivo de las diversiones desenfrenadas. Eventualmente ignoramos a Pablo mientras perdemos el sentido de nuestra posición en la línea del tiempo de Dios.

SIN DISTRACCIONES CON PROPÓSITO

Mientras que la relación con nuestro teléfono puede no ser un pacto de por vida (aunque el contrato con las compañías telefónicas a veces se siente así), yo no sería el primero en sugerir que poseer un teléfono inteligente se parece a salir con una pareja exigente hambrienta de atención81. El teléfono inteligente está repleto de recordatorios, sonidos y tentaciones. Muchos de estos estímulos (quizá la mayoría de ellos) no son pecaminosos, pero son invasivos.

Entre más distraídos estamos digitalmente, más lo estamos espiritualmente. Siguiendo las palabras de Pablo a las parejas casadas, debemos fijarnos la meta de purgarnos de todas las distracciones innecesarias y estorbosas. Al Pastor Tim Keller alguna vez le preguntaron en línea: ¿Por qué crees que los adultos jóvenes cristianos luchan más profundamente en ver a Dios como una realidad personal en sus vidas? Y él respondió: “Ruido y distracción. ¡Es más fácil twittear que orar!”82(¡Y lo dijo en Twitter!). La facilidad y la rapidez de Twitter no es rival para la paciente labor de la oración, y descuidar la oración hace que Dios parezca distante en nuestras vidas.

Como en cada era, Dios llama a Sus hijos a detenerse, a estudiar aquello que acapara nuestra atención en este mundo, a medir las consecuencias y a luchar por presentar corazones concentrados delante de Él. Para lograrlo aquí hay diez preguntas diagnóstico que podemos hacernos en la era digital:

1. ¿Mis hábitos con el teléfono exponen una adicción subyacente a entretenimientos fuera de tiempo y lugar?

2. ¿Mis hábitos con el teléfono revelan un deseo compulsivo de ser visto y aprobado?

3. ¿Mis hábitos con el teléfono me distraen de una genuina comunión con Dios?

4. ¿Mis hábitos con el teléfono proveen una salida fácil a un pensamiento sobrio acerca de la muerte, el regreso de Cristo y la realidad de la eternidad?

5. ¿Mis hábitos con el teléfono me llevan a buscar el éxito mundano?

6. ¿Mis hábitos con el teléfono enmudecen el liderazgo esporádico del Espíritu Santo en mi vida?

7. ¿Mis hábitos con el teléfono me inquietan respecto al noviazgo y el romance?

8. ¿Mis hábitos con el teléfono edifican a otros cristianos y a mi iglesia local?

9.¿Mis hábitos con el teléfono se centran en lo que es necesario para mí y en beneficio para los demás?

10. ¿Mis hábitos con el teléfono me desconectan de las necesidades de los prójimos que Dios ha puesto en mi vida?

Seamos honestos: nuestras adicciones digitales (si podemos llamarlas así) son adicciones a las que les damos la bienvenida a nuestras vidas. La clave es trasladarnos de estar distraídos a propósito a estar cada vez menos distraídos para un propósito eterno. Las preguntas duelen y tocan cada área de la vida – Dios, cónyuge, familia, amigos, trabajo, esparcimiento y autoproyección. Pero este aguijón puede conducirnos a realizar cambios saludables.

Nuestros teléfonos inteligentes amplifican las distracciones más innecesarias mientras que atenúan las “distracciones” más significantes e importantes, las verdaderas necesidades de nuestras familias y prójimos. Mi teléfono me condiciona para ser un observador pasivo. Mi teléfono puede conectarme con muchos amigos, pero también puede despegarme de tener expectativas para los compromisos de la vida real. Cuando visito mis canales en las redes sociales, muy a menudo uso Facebook para aislarme de las necesidades reales de mis amigos. Facebook se convierte en una habitación segura y desinfectada donde puedo observar los aciertos y desaciertos de otros como un espectador anónimo, sin el deseo compulsivo de responder o de preocuparme genuinamente. Y mientras lo hago, más ciego me vuelvo a la carne y sangre alrededor de mí. Ese cambio es el siguiente en la lista.

2
IGNORAMOS NUESTRA CARNE Y SANGRE

Sabemos que no debemos descuidar a los demás, sin embargo ignoramos a nuestra conciencia y lo hacemos de todos modos. Esta negligencia cobra su forma más peligrosa cuando conducimos de forma distraída.

Enviar mensajes de texto y conducir es un hábito muy común, las estadísticas se han vuelto canónicas. Hablar por teléfono mientras vas conduciendo te hace cuatro veces más propenso a tener un accidente, pero enviar mensajes mientras conduces aumenta las posibilidades de tener un accidente veintitrés veces. Si asumimos que un conductor no mira al frente en el tiempo promedio que le toma enviar un mensaje (4,6 segundos) a una velocidad de 90 kilómetros por hora, está recorriendo ciegamente la distancia de un campo de futbol. Enviar mensajes y conducir es tan irresponsable que cuarenta y seis de los cincuenta estados de los Estados Unidos lo han prohibido.

Pero ni siquiera estas estadísticas han parado esta distracción necia e imprudente. Apenas y rasguñan la superficie del problema. Así mismo, las leyes que condenan enviar mensajes y conducir han tenido poco impacto. Un estudio de la University of Michigan concluyó que las leyes en contra de enviar mensajes y conducir, en realidad pueden estar causando un aumento en los accidentes más serios ocasionados por enviar mensajes y conducir83.

POR QUÉ LAS LEYES NO FUNCIONAN

¿Por qué no funcionan las leyes? ¿Y por qué los accidentes fatales por enviar mensajes y conducir han aumentado?

El periodista Matt Richtel escribió A Deadly Wandering [Una distracción mortal] para responder a estas preguntas después de investigar un accidente en 2006 ocasionado por un estudiante universitario que estaba enviando un mensaje mientras conducía cuando su auto se desvió y chocó con un vehículo que venía en la dirección contraria, matando a dos personas84. Richtel recuenta el trágico accidente, sigue las consecuencias en el juicio y hace preguntas relevantes acerca de nuestras obligaciones legales por mantener una concentración integral en esta era digital.

Al final, Richtel apunta el dedo acusador por conducir distraídamente a las compañías en telecomunicaciones. Somos bombardeados con mensajes opuestos, dice. Por ejemplo, en el 2013, el gigante de las telecomunicaciones AT&T lanzó el comercial “Dizzy”, un corto publicitario de 30 segundos que presenta a cuatro niños pequeños sentados en una mesa respondiendo a la pregunta de un moderador. “¿Qué es mejor?” pregunta, “¿hacer una cosa a la vez o dos cosas a la vez?” Por supuesto, los niños gritan la respuesta obvia: “Dos”, No es complicado, nos dice el comercial. Incluso los niños saben que hacer dos cosas es mejor.

Al mismo tiempo, AT&T también estaba financiando al famoso documentalista Werner Herzog en su película en contra de enviar mensajes y conducir, From One Second to the Next[De un segundo a otro], como parte de la impresionante campaña y página web “Puede esperar” de AT&T. Cerca de ocho millones de conductores han hecho la promesa “de mantener los ojos al volante y no en el teléfono”85.

Así que debemos preguntarnos: ¿Lograr hacer dos cosas a la vez es realmente una respuesta predeterminada que cualquier niño puede contestar? No, no es tan sencillo.

Pero creo que hay una explicación aún más sencilla de por qué las leyes no funcionan. Como cualquier profesor de preparatoria podrá decirte, somos criaturas creativas a la hora de ocultar el uso de nuestros teléfonos. Las leyes que prohíben enviar mensajes y conducir son casi inaplicables, pero los Estados que son más duros solo hacen la práctica más clandestina. En un auto puedes enviar un mensaje de texto con tu pulgar debajo del nivel de la ventana, fuera del alcance de la mirada de los que están afuera. Entre más duro reprime la policía enviar mensajes y conducir, más bajan los teléfonos, y entre más abajo están los teléfonos, más lejos está la atención del conductor al volante, necesita un poco más de tiempo para leer y enviar mensajes de texto, y más tiempo para reorientar su atención al conducir. Por lo tanto, entre más duro sea el intento por detener la práctica de enviar mensajes y conducir, más encubierto (y peligroso) resulta enviar mensajes, y más serios resultan los accidentes.

Si las leyes, la policía, y las multas no pueden detener la práctica de enviar mensajes y conducir, la solución debe ser sangrienta – y lo es. Campañas publicitarias gráficas muestran qué tan rápido un conductor descuidado puede escribir y conducir hacia una destrucción sin palabras en la vida de otros conductores. Anuncios del servicio público recrean las colisiones en cámara lenta, con el vidrio quebrándose, el metal crujiendo y el sacudimiento de cuerpos humanos. Esos anuncios reflejan la verdadera causa de enviar mensajes y conducir – una falta de conciencia de la sangre y carne que rebasamos en las calles cada día.

UNA PERSPECTIVA CRISTIANA

Conducir un vehículo junto a otros vehículos que vienen en dirección contraria siempre es peligroso. Conducimos un bloque de acero y vidrio de 1,5 toneladas (o un todoterreno de 2,25 toneladas) a velocidades muy altas, casi siempre con muy poca separación a excepción de la raya pintada en el pavimento. Errores de milésimas de segundo se convierten rápidamente en tragedias irreversibles y remordimientos de por vida. Las herramientas que usamos en nuestra vida diaria ponen a los demás en un camino peligroso, y una distracción puede cambiar la vida de los demás para siempre86. Enviar mensajes mientras conducimos y vivir el resto de nuestras vidas con la sangre de inocentes en nuestras manos está más estrechamente ligado de lo que nos gusta pensar.

Aquello que la ley no puede evitar, la Sagrada Escritura lo describe como asuntos del corazón. Jesús redujo la vida cristiana a dos preguntas básicas: “¿Cómo amo a Dios?” Y ”¿Cómo amo a mi prójimo?”87. Y cuando le pidieron a Jesús que definiera “prójimo” apuntó al camino88. En la era digital (así como fue verdad en la era no digital) las personas y las preocupaciones remotas pueden distraer nuestra atención de forma indebida, cegándonos a las necesidades inmediatas alrededor de nosotros. Mientras conducimos, nuestros teléfonos suenan, nuestros cerebros reciben una inyección de dopamina, y en muchas ocasiones nuestras decisiones expresan nuestra indiferencia hacia nuestro prójimo. Asumimos que podemos ignorar a las personas que sí vemos para preocuparnos por las personas que no vemos, pero esa idea es perturbadora89.

Pecamos con nuestros teléfonos cuando ignoramos a nuestro prójimo en la calle, los extraños con quienes compartimos el pavimento.

IRA VIRAL

Enviar mensajes y conducir es un ejemplo del punto principal de este capítulo. Somos muy rápidos en creer la mentira de que podemos vivir una existencia dividida, dedicándonos a nuestros teléfonos mientras ignoramos a los demás.

Un segundo ejemplo de esta fractura son nuestros conflictos en línea.

Nuestros cuerpos nos distinguen los unos de los otros y marcan nuestra existencia en el mundo. En el mundo digital perdemos este importante punto de referencia90. Perdemos de vista al otro y cuando lo hacemos, la ira surge con mayor rapidez.

Somos más propensos a arder de ira contra otros pantalla a pantalla que cara a cara, y los investigadores le llaman a este comportamiento “ira anónima”. El vapor de la ira encuentra una salida fácil en las palabras tecleadas en nuestros teléfonos. Ahora resulta muy conveniente dejar escapar la ira en público. Por encima de esto, existen otros tres culpables: “anonimato relativo, una falta de autoridad y consecuencias, e introyección de solipsismo – la teoría que dice que, subconscientemente, hablar a través de computadora puede hacernos pensar que estamos hablando más con nosotros mismos que con personas reales”. En otras palabras, “Resulta muy difícil ligar las palabras en una pantalla con la realidad de que existe un ser humano que vive y respira del otro lado de la conexión.”91La ira en línea es una consecuencia de la división en nuestras vidas – nuestra atención está dividida, nuestras mentes están divididas, y nuestras identidades digitales están separadas de nuestra carne y sangre.

Estas divisiones conducen a malentendidos que se podrían evitar y a rápidas discusiones en línea. Nuestros pulgares carecen de empatía cuando no hay rostros vivos frente a nosotros mientras escribimos. Es mucho más fácil calumniar a un avatar en línea que a un hermano en la vida real.

Pero la ira en línea no solo es penetrante, también es contagiosa. He estado inmerso en el mundo de los medios de comunicación suficiente tiempo para descubrir que el factor determinante más importante para que el contenido que publico en línea sea visto por muchos, se difunda viralmente y alcance los bolsillos de nuevos lectores, depende de mi éxito al encender un acalorado debate. Hay estudios que apoyan esto a un nivel más personal, y muestran que un comentario alegre probablemente bendecirá a tus seguidores, pero no irá muy lejos, mientras que un comentario furioso tiene mayor probabilidad de extenderse fuera de tus seguidores y airar a muchas personas más. “La ira es una emoción de gran estimulación que impulsa a las personas a tomar acción,” dice uno de los investigadores de este tema. “Te hace sentir estimulado, lo que aumenta la probabilidad de que compartas el contenido.”92

La ira se esparce.

EL GOZO DEL COMPAÑERISMO

Si la ira es la emoción viral impersonal del mundo virtual, entonces el gozo es la emoción cristiana del compañerismo en persona, y dos apóstoles lo demuestran: Juan y Pablo. Juan cerró una de sus antiguas cartas escritas a mano con una línea de relevancia trascendental para nosotros que ahora escribimos con los pulgares: “Tengo muchas cosas que escribiros, pero no he querido hacerlo por medio de papel y tinta (tecnología moderna para Juan), pues espero ir a vosotros y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea cumplido” (2 Juan 12). Juan usó tecnología para comunicarse, pero él sabía que su carta era una parte de la comunicación. Era una forma de expresar anticipación, el compañerismo cara a cara tenía que suceder eventualmente. Pablo expresa el mismo punto en dos de sus cartas93.

¿Por qué dos apóstoles nos dicen que su gozo está ligado al compañerismo en persona? “Creo que se debe a la participación de nuestra personalidad”, me dijo Douglas Groothuis, profesor de filosofía del Seminario de Denver. “Nuestra personalidad se dejará ver en cierta medida en un correo o un tuit. Pero somos seres holísticos: tenemos sentimientos, pensamientos, imaginaciones, cuerpos”. Cuando removemos parte de nuestra personalidad en cuerpo, los malentendidos suceden más fácilmente. Cuando intercambiamos nuestros brazos cruzados, nuestras miradas penetrantes, nuestros oídos que detectan el sarcasmo y el tono de nuestra voz que sugiere paciencia por el avatar de dos dimensiones, estamos haciendo una invitación a los malentendidos y a la tensión. “Así que creo que ‘el gozo completo’ viene de una personalidad interactuando con otras personalidades en términos de voz, tacto, apariencia, y tiempo. Hay tiempos para estar callados con otras personas, para llorar con otras personas, o para reír con otras personas”94.

Además, el contacto visual es una de las formas más poderosas de entablar una relación, forjando la confianza entre individuos a través de un fenómeno complejo donde las personas pueden sincronizar sus mentes y ganar entendimiento mutuo, aprendizaje, y una visión más aguda en formas que son imposibles para los aparatos electrónicos.

Ciertamente hay muchas otras razones para celebrar la interacción cara a cara, pero estos pasajes de los apóstoles nos dejan un punto importante que debemos recordar sobre nuestras tecnologías de comunicación digitales. Toda escritura remota – como una antigua carta, un mensaje de texto o este libro – se asemeja más a la comunicación entre la sombra de una persona y la sombra de otra persona y no entre una persona física y otra persona física. Claro que existe algo de nosotros en las palabras que escribimos, pero no todo en el compañerismo verdadero puede escribirse en la pantalla de un teléfono y enviarse a la velocidad de la luz a través de cables de fibra óptica. Esta es la realidad de la comunicación. El gozo acerca nuestra atención, nuestras mentes y nuestra carne y sangre hacia un compañerismo cara a cara – amor de pupila a pupila. El reto del creyente es amar no a través de tuits y mensajes de texto solamente, sino más aun en actos y a través de la presencia física95.

LA PERSONIFICACIÓN COMPUESTA

En la era de los teléfonos inteligentes, cuando nuestras acciones cognitivas se separan de la presencia corporal, tendemos a darle mayor prioridad a las interacciones impersonales en el mundo en línea (que supuestamente son más sencillas) y le restamos valor a la naturaleza personificada de la fe cristiana.

Desde el inicio de la narrativa del Dios que se hizo carne, el Nuevo Testamento está saturado con la idea de la personificación. Sigue leyendo, y la Escritura comienza a describir la naturaleza del pueblo de Dios: somos miembros individuales de la iglesia, y nuestra unidad en medio de la diversidad encuentra su expresión a través de metáforas de la naturaleza multisensorial y multifuncional del cuerpo humano96. Sigue leyendo, y Pablo comienza a alentar el ósculo santo (¡incomodo!)97. También nos advierte a no ignorar el congregarnos98, y se enfoca en dos celebraciones comunes en la iglesia: el bautismo y la Cena del Señor. Ambos sacramentos son esenciales en nuestra congregación y contienen múltiples capas de personificación compuesta. No podemos ser bautizados o celebrar la Cena del Señor con nuestros teléfonos.

Es un acto de obediencia para un seguidor de Cristo ser sumergido en el agua. Para mí sucedió en una tina instalada temporalmente en el escenario de la iglesia en medio del invierno, cuando mi muerte al pecado y mi nueva vida en Cristo fueron representadas en el bautismo. A un nivel esta representación fue meramente metafórica: mientras era sumergido en el agua, mi unión con la muerte física de Cristo fue simbolizada. Mientras emergía, mi resurrección espiritual en la resurrección física de Cristo fue representada. El significado espiritual de mi bautismo en agua no hubiera sido posible sin la muerte física y la resurrección física de Cristo. Pero lo mojado de mi bautismo no simbolizaba meramente una realidad espiritual pasada o presente dentro de mí. Ahora estoy seguro de que cuando mi muerte física llegue y mi cuerpo sea colocado en el suelo, seré sembrado como una semilla, esperando a germinar eternamente en la resurrección física. El acto metafórico de mi bautismo simboliza lo que es posible solo por medio de la realidad física de Cristo, y mi unión espiritual con Él garantiza mi futuro físico99.

La Cena del Señor es otra práctica para la congregación en la iglesia, reunida en la unidad física, sin que haya lugar para las facciones interpersonales. En esta unidad, imitamos a Cristo. En la noche de Su arresto, Jesús partió el pan, sirvió la copa y dijo que era Su cuerpo partido y Su sangre derramada por los pecadores. Cada vez que representamos el modelo de Jesús, recordamos a Cristo (invisible) y proclamamos Su muerte hasta que regrese (visible) – aceptando que Él es tan real como el pan y la copa en nuestras manos. Y si alguno de nosotros nos acercamos a esta mesa de forma egoísta o indignamente, nos arriesgamos a enfermarnos o incluso a morir como consecuencia100.

En nuestros cuerpos cargamos la muerte de Cristo, de modo que entregamos nuestras vidas a los hermanos y hermanas en Cristo101. Cada realidad espiritual invisible en la vida cristiana, y cada práctica física en la iglesia está arraigada en las realidades físicas de nuestro Salvador – de que Él fue y Él es el Dios encarnado. Vivió, caminó, ministró, fue crucificado, murió, fue sepultado, fue levantado a una vida nueva, ahora está sentado en los cielos y Él regresara pronto. Si estas realidades físicas son mera ficción, entonces nuestra esperanza y nuestra fe – de la cabeza a los pies – es enteramente vana102.

El mantra moderno que escuchamos a menudo – “Seguiré a Cristo, pero no me interesa la religión organizada” – es un síntoma de las suposiciones impersonales de la era digital. En realidad, la vida cristiana no podría ser más personificada. Ignorar este hecho, y darle prioridad a la existencia interpersonal en línea, es nada menos que una “conspiración para la deshumanización”103.

PIXELES DE BARRO

Las implicaciones de nuestras vidas en estos cuerpos serán consideradas nuevamente más adelante en este libro. Por ahora, es suficiente regresar al punto donde empezamos: la epidemia de enviar mensajes de texto y conducir (entre tantas epidemias) es un intento por huir de los límites de nuestra naturaleza de carne y sangre. Tratamos de romper las barreras del tiempo y del espacio, y terminamos por ignorar la carne y la sangre a nuestro alrededor.

En realidad, somos seres finitos. Suponemos que podemos conducir vehículos y leer y escribir en nuestros teléfonos al mismo tiempo, pero somos más débiles de lo que suponemos. Existir es estar limitado por barreras físicas – fronteras y umbrales que limitan lo que percibimos y logramos. Siempre que vemos nuestras vidas a través del cristal, se nos olvida que estamos hechos de carne y sangre.

En realidad somos carne y sangre finitos y vivimos rodeados de carne y sangre finita. Y si los estudios están en lo correcto, un gran número de teléfonos inteligentes tienen trazas de materiafecal en ellos. Leo los reportajes y me río de los comentarios de asco que siguen. Somos criaturas hechas de barro sosteniendo piezas de vidrio pulidas y tratamos de preservar su limpieza resplandeciente con fundas y paños de microfibras. Esto es imposible. No somos tecnología. No somos suaves y limpios e indestructibles como un hombre hecho de cristal. No. Nos rasguñamos fácilmente. Nacemos siendo frágiles. Somos polvo y agua, químicos y gérmenes, y a donde quiera que vayamos dejamos manchas de grasa en todo lo que tocamos. Es casi imposible no ver la parodia yuxtapuesta entre nuestros seres polvorientos y los pixeles brillantes. Ensuciamos la tecnología porque no somos máquinas. Somos criaturas hechas a la imagen del Creador supremo y fuimos hechos para compartir el gozo encarnado juntos, en Su nombre.

3
ANHELAMOS APROBACIÓN INMEDIATA

En la era digital podemos ignorar nuestros cuerpos, pero también podemos abusar de ellos.

Conozcamos a Essena O’Neill, quien a sus diecinueve años como modelo australiana acumuló quinientos mil seguidores en Instagram. Alguna vez segura de hacer una carrera por contratos de promoción en línea, en 2015 renunció, borró la mayoría de sus fotos y revisó las descripciones restantes para desenmascarar los verdaderos motivos detrás de las imágenes (la mayoría publicidad de patrocinios). ¿Por qué el cambio tan drástico?104 Essena se dio cuenta de que su vida en línea era vacía, falsa y egoísta.

“Abuso de la imagen sexual, fotografías de comida perfecta, blogs de vídeo de viajes prefectos – es el manual sobre cómo me hice famosa” admitió105. Pero todo era parte de una espiral en descenso que ahora le produce remordimiento. “Todos atravesamos la vida de forma diferente, yo crecí con la comparación social al alcance de mi mano. Me consumió… Pasé años (12-16) anhelando ser alguien más. Después pasé los últimos años (16-19) moldeándome constantemente, editándome y autopromocionando ‘las mejores épocas de mi vida’ – que se convirtieron en una carrera profesional masiva basada en números y en cómo me veía estéticamente”106.

Al día de hoy Essena dijo, “simplemente no quiero seguir comparando mi vida con los aciertos editados de alguien más. Quiero dedicar todas esas horas que estuve mirando una pantalla a mis metas en la vida real, mis relaciones personales y mis aspiraciones. Estoy cansada de esta obsesión y la cultura de celebridades. Es tonta y en su mayor parte solitaria y falsa internamente”107.

Lo más trágico es que Essena reconoció que había ofrecido su cuerpo para la admiración pública sin pensarlo, publicando para que otros le dijeran que era hermosa y atractiva. “Al nacer en esta era dominada por las pantallas se nos enseña a moldearnos a nosotros mismos para alcanzar lo mejor de la validación social (“me gusta”, vistas y seguidores a través de las redes sociales)”, dijo. ”Simplemente abandoné el estudio escultórico. No quiero mirar a otros para saber cómo debo vivir, hablar, y crear”108.

Al último ella dijo, “Estaba viviendo una paradoja de amor condicionado a uno mismo y del constante autodesprecio. Básicamente mi autoestima dependía de la aprobación social”. Ella creyó que podría satisfacer su corazón al hacerse “famosa en Facebook” o “famosa en Instagram”, pero a medida que su fama crecía su vida se sentía más y más vacía y forzada. La popularidad la hacia sentir – en sus palabras – atrapada en un ciclo que se hacía más y más vacío, solitario, odioso, lleno de resentimiento e inseguridad109. Y nada envuelve a las personas en patrones enfermizos en las redes sociales tanto como la inseguridad personal110.

Ella no está sola. Conozcamos a “Jasmine”, una mujer en sus veintes aspirando a la fama de Instagram que habló, pero solo bajo un alias porque todavía seguía en el juego y estaba demasiado avergonzada para admitirlo. La identidad que ella proyectó fue costosa y se encontró ahogada en las deudas de sus tarjetas de crédito. “Compro muchas cosas para mantener mi imagen”, dijo. “Pago por comidas en restaurantes, nuevos bikinis (nunca me he tomado una foto usando el mismo dos veces), lindos vestidos estampados casi una vez a la semana, religiosamente flores frescas una vez a la semana, etc… gasto dinero para hacer que mi vida se vea de un cierto modo, y siento una emoción al verme de ese modo, pero mis tarjetas de crédito no comparten ese entusiasmo”. La deuda de su tarjeta de crédito de 3 400 USD siguió amontonándose. No pudo pagarla pero no pudo detener las compras compulsivas. “Mientras escribo esto me estoy comiendo el sushi que compré en el camino a casa, lo fotografié cincuenta veces, lo publiqué y obtuve 231 “me gusta” hasta ahora. Planeo decirle esto a mis padres cuando vaya a casa el próximo fin de semana para que ellos puedan gritarme y forzarme a detenerme, porque sé que se espantarán completamente. Yo sé exactamente que insensato es lo que hago, pero necesito que alguien me lo diga, creo”111.

Essena y Jasmine son ejemplos extremos de las tentaciones a las que nos enfrentamos todos los días con nuestros teléfonos inteligentes. Aunque posiblemente no tengamos medio millón de seguidores o deudas amontonadas en nuestras tarjetas de crédito podemos obsesionarnos con el manejo de nuestra imagen de la misma forma y así de fácil caer en comportamientos que pasan desapercibidos hasta que ya es demasiado tarde.

HÉROE VS. CELEBRIDAD

Essena, Jasmine y otras celebridades de Instagram y YouTube representan un ícono moderno de aquello que el historiador Daniel Boorstin nos advirtió hace cincuenta y seis años. Él predijo que después de la llegada de la “Revolución Gráfica”, la cual abusó de la habilidad de producir en masa y de editar la imagen de las personas en el cine y en la imprenta gráfica (y ahora en línea), nuestros héroes serían reemplazados por celebridades112. Acertó.

Los héroes son hombres y mujeres de carácter, conocidos por sus actos de valor, y celebrados mucho después de sus muertes. El tiempo, no la imagen, hace a los héroes. El heroísmo pasa muy desapercibido por el momento, y nuestros héroes, al menos en el caso de nuestros presidentes, se presentan sin vida bajo nuestra moneda, intencionalmente bañada de glamour. Cada cultura tiene sus héroes, porque queremos ver que la humanidad es potencialmente grandiosa. Así que inmortalizamos a nuestros héroes ideales en nuestros billetes, monedas y estampillas.

Pero perdimos la paciencia buscando a nuevos héroes al mismo tiempo que la Revolución Gráfica comenzó, así que acuñamos nuevos íconos. La dominancia de las imágenes en los medios (y ahora la abundancia exagerada de las imágenes digitales) nos dice que oleadas de celebridades pueden ser creadas, rechazadas y reemplazadas. Nos refugiamos en las celebridades que “fueron fabricadas a propósito para satisfacer nuestras expectativas exageradas de la grandeza humana”. A diferencia del héroe, la celebridad es relevante simplemente por su apariencia carismática, su espectáculo glamoroso, escribe Boorstin. De hecho, “cualquiera puede convertirse en una celebridad si logra abrirse paso en la primera plana y permanecer allí”. Todo es cuestión de tiempo, y ese es el mayor contraste de todos. “El pasar del tiempo, que crea y establece al héroe, destruye a la celebridad. Uno es creado y el otro deshecho, por repetición”113.

LA FÁBRICA DE IMÁGENES DE WARHOL

Quizá ningún otro artista abusó de este fenómeno motivado por la imagen más que Andy Warhol (1928-1987), quien dedicó su vida a replicar poderosas imágenes en el arte popular (pop art). Él mismo fue un producto y un maestro de la Revolución Gráfica. Mucho antes de que los teléfonos inteligentes se hicieran tecnológicamente convenientes (o normales socialmente), Warhol cargaba con grabadoras y cámaras Polaroid en público como una especie de amortiguador entre él y el mundo. Cuando volteó la Polaroid hacia él mismo, esencialmente inventó la selfi.

“Si existe una corriente animando el trabajo de Warhol, no es el deseo sexual, eros como lo entendemos generalmente, sino más bien el deseo de atención: la fuerza motriz de la edad moderna”, escribe Olivia Laing. “Lo que Warhol miraba, lo que reproducía en su pinturas y esculturas y películas y fotografías era simplemente cualquier cosa que todos los demás miraban, celebridades, latas de sopa o fotografías de desastres, de gente aplastada debajo de automóviles y lanzada a los árboles”. Al reproducir imágenes atractivas, Warhol captaba la atención y eso lo condujo al medio reproductor de imágenes más poderoso de sus días, la televisión. Warhol creía que si él podía meterse en la televisión y replicarse a sí mismo en cada sala a través de imágenes parpadeantes se sentiría aceptado. “Ese es el sueño de la replicación”, Laing observa con una perspicacia audaz que “la atención infinita es consideración infinita”114. Pero eso es una mentira de la cultura de las celebridades: imágenes replicadas de uno mismo jamás ofrecerán la intimidad que prometen115.

La replicación de imágenes de Warhol predijo un momento en el que todos nosotros podríamos fácilmente duplicar imágenes de nosotros mismos digitalmente a través de selfis y fotos de perfil en nuestros teléfonos que reaparecerían cada vez que habláramos en línea, haciendo posible para cada uno de nosotros captar la atención y probar la fama, aunque durara un abrir y cerrar de ojos.

Y sin embargo, escribe Laing, todos estos intentos de repetición y fama realmente se convierten en “el sustituto de la intimidad, el usurpador adictivo”116. El mundo digital a través de nuestros teléfonos nos da acceso alas herramientas para autorreplicarnos, y nos da la esperanza de que podemos conseguir atención infinita y consideración infinita por parte de los demás, y de esa forma, alcanzar una especie de fama en línea. Pero la atención en línea demuestra ser un sustituto incapaz de la verdadera intimidad, y la adicción a una imagen construida en línea hace imposible la verdadera intimidad.

EL CONSUELO DE LOS AMIGOS EN LÍNEA

Muchos cristianos evitan estas vanidades y se demuestran a sí mismos que son hábiles en el uso de las redes sociales y sus teléfonos para construir relaciones con personas que conocen cara a cara. Para ellos, los domingos son buenos días para conectarse en persona. Pero algunos de nosotros más bien usamos nuestros teléfonos para conectarnos con personas que normalmente no vemos en persona, podemos presentarnos los domingos y sentirnos fuera de lugar rodeados de extraños. ¿Alguna vez te has preguntado porque la comunicación fluye de forma natural con personas en línea, pero es incomoda con personas en la iglesia los domingos por la mañana? Operan muchos factores.

Primero, en el mundo en línea, podemos separarnos de nuestras limitaciones físicas (si queremos). Podemos presentarnos como mayores o más jóvenes de lo que realmente somos. Podemos darle valor a nuestros cuerpos como un medio para llamar la atención y vender productos en línea – si tenemos el cuerpo correcto. Si no, y tenemos sobrepeso o somos feos, nuestros cuerpos pueden esconderse de los ojos digitales. Si tenemos alguna discapacidad, podemos esconder nuestra silla de ruedas completamente de nuestros amigos digitales. Los defectos físicos, limitaciones e incomodidades con las que todos nacemos o con las que vivimos ahora pueden disolverse y disimularse en línea. Esconder nuestros rasgos menos favorables es muy natural y fácil en línea, pero dolorosamente difícil y antinatural en la vida real, en iglesias locales saludables y con amistades honestas. Editarnos es menos posible en las relaciones cara a cara genuinas. No hay un filtro Valencia para el verdadero tú. Sin el reconocimiento honesto de estas tendencias continuaremos pensando que la incomodidad de la iglesia local es un sentimiento extraño que debe ser resistido en lugar de ser visto como un medio precioso para reformarnos.

Segundo, en el mundo en línea podemos separarnos a nosotros mismos de personas que no piensan como nosotros y rodearnos de personas que sí lo hacen. Esta es una de las razones por las cuales amo escribir en línea. Leer y escribir en el mundo digital instantáneo de las redes sociales es un medio para lograr un compañerismo cristiano profundo. Podemos revelar asuntos muy cercanos a nuestro corazón y nuestros miedos más primordiales y convicciones, y algunas de nuestras amistades más cercanas pueden forjarse y mantenerse en nuestros teléfonos con personas alrededor del mundo. Pero como lo mencioné en el capítulo anterior, puede existir una grave desventaja en tener compañerismo en línea exclusivamente.

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9781629461717
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