Kitabı oxu: «Poesía epigráfica latina II»

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 260

Asesores para la sección latina: JOSÉ JAVIER ISO y JOSÉ LUIS MORALEJO .

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por JOSÉ ANTONIO CORREA RODRÍGUEZ .

© EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 1999.

www.editorialgredos.com

REF. GEBO349

ISBN 9788424932787.

1151

En el territorio que habitaron los faliscos, Etruria.

Una urna encierra aquí las cenizas sepultadas de Áquila, digno de compasión. ¡Ay, la ley del destino se ha apresurado en exceso! Murió el infeliz apenas iniciada la época más floreciente de su juventud, pues su decimoséptimo año acabó con él. Hermoso, generoso, instruido, respetuoso, recibe ahora [5] de su entristecido padre las honras fúnebres que él mismo debiera haberle ofrecido.

1152

Procedente de Foligno, ciudad de Umbría.

A los d(ioses) m(anes). El padre y la madre hicieron este epitafio para Gneo Gargonio Paulino, hijo de Gneo, con motivo de su muerte prematura: vivió nueve años y siete meses. Te ruego, lápida, que descanses ingrávida sobre sus huesos, para que no le resultes pesada a su tierna edad. Tú que [5] pasas por la vía Flaminia, quédate y léetelo una y otra vez.

1153

En una columna de mármol hallada en Cesarea de Mauritania. En la parte superior hay grabada una luna creciente y debajo una niña con una granada y uvas.

En esta tumba está enterrada Flora, la hija de Ingenuo, que vivió un año y (nueve) meses, y las honras fúnebres que debiera haber hecho la hija en honor del padre, éstas, el propio padre, por culpa de un azar adverso, las ha ofrecido a su [5]hija. Tierra fértil, te ruego que te dejes caer con suavidad sobre estos huesos, no sea que la ceniza de esta niña se remueva por culpa de tu peso.

1154

Procedente de Corfinio, ciudad de Italia.

Évodo [está] aquí enterrado 1 . La muy desgraciada Nice hizo lo que el dolor por [su hijo] le impidió que fuese para ella.

1155

En una tabla de mármol hallada en Roma.

Hija, tú le hubieses dedicado a tu madre este epitafio con más justicia de lo que tu madre, hija, te lo dedica ahora a ti, que has sido tan desgraciada. El injusto día de la muerte, niña, te arrebató a ti, que habías cumplido los doce años, del [5] seno de tu pobre madre. Os invoco, manes de nuestra meritoria y santa patrona, y os ruego que la tierra descanse sobre su tumba, sin dejar caer todo su peso.

1156

Procedente de Salonae .

Hubiese sido más justo que yo hiciera esta inscripción en honor de mi madre, en lugar de que mi madre la hiciera para mí, desgraciada. Había cumplido veintiséis años con todos sus meses. Crueles Parcas, os apresurasteis demasiado en truncar mi destino.

1157

En el museo de Ferrara. Cipo pequeño.

Bajo este epitafio se ocultan los huesos del pequeño Festo, los cuales su propio padre, abatido, enterró bajo una pequeña lápida por culpa del destino. El cual, si hubiese vivido más, llevaría ya el nombre de su señor: una caída a un pozo lo convirtió en cenizas.

1158

Tabla de mármol procedente de Cádiz, letras elegantes y pequeñas de fines del s. I .

Esta tumba encierra las dos prendas queridas de sus padres y muestra también el epitafio cuáles fueron sus nombres. El azar se dejó caer antes sobre el niño, pero, ¡oh, lamentable destino!, he aquí que un día más funesto aun ha renovado unas heridas apenas cicatrizadas y la que hasta hace [5] poco había sido su hija, ahora es ceniza.

1159

Estuvo en Roma y ahora puede verse en el museo de Nápoles.

Esta tumba oculta a los manes de Umidia y al mismo tiempo de su hijo Primigenio, también esclavo, a quienes un mismo día se llevó de la vida. Pues, aplastados por un enjambre de gente en el Capitolio, encontraron juntos el último día de su destino.

1160

Procedente de Lussino, isla del mar Adriático. Hoy perdida.

Feliz pareció esta niña según su nacimiento, pues no le tocaron en suerte lares miserables. Pero las Parcas dictaron a su destino una ley manchada de sangre, de tal manera [5] que su primer cumpleaños habría de enterrar sus huesos. El padre iba a darle su cognomen en el día de su cumpleaños, pero una hora funesta se llevó su nombre al tiempo que su cuerpo.

1161

Procedente de Roma, cerca del mausoleo de Adriano.

Nacida ciertamente tan sólo para provocar lágrimas, aquí estoy enterrada, una niña que es motivo de dolor para todos; viví un tiempo inútil con los míos. Tuve sólo un primer año de vida y después, rápidamente, cuando salía del segundo, Perséfone me arrebató para sí.

1162

Estuvo en Roma en un mármol muy ornamentado. Precedido de dedicatoria a los manes.

Un pequeñín está aquí enterrado; vivió tres años, nueve meses y unos días sin salud, de nombre Crisogloso, era un niño siempre cariñoso y digno de ser llorado, que fue llevado por desgracia hasta los mundos infernales.

1163

Estuvo en Roma, en una pequeña ara de mármol. Precedido de dedicatoria a los manes.

Viví con el nombre con que mi padre se llama: Télefo es mi padre, Télefo fui yo mismo. Augustina mi madre, la pobre, me perdió a mí, quedándose sin su hijo, en mi cuarto año y décimotercer día. ¿No vas, pues, a llorar, lector? La [5] gran fama de un astrólogo falaz engañó a ambos.

1164

Procedente de los alrededores de Roma.

Dioses manes, sed bienhechores. Les arrebatáis a unos pobrecillos viejos, con una muerte prematura, lo que demasiado tarde les habíais concedido. Pues este joven nació de la sangre de Umbrio, y la odiosa parca, inexorable, se lo llevó jovencísimo. ¿Por qué profetizó muchos años para su madre, [5] muchos también para su padre, contra sus deseos, promesas bien lamentables? Pues los siete años que sólo vivió su hijo serían setenta si la parca no hubiese querido hacerlos desgraciados. Ellos, que en vez de viñedos y de campos por aquí [10] y por allá, sólo esto proporcionaron a su hijo, este suelo.

1165

Tabla de mármol hallada en Roma y trasladada a Urbino. Aproximadamente de la época de Trajano.

Sombras que descansáis apaciblemente, almas glorificadas de los bienaventurados que habitáis los lugares sagrados del dios de los infiernos, llevaos al punto a vuestra morada a la buena Magnila, por entre los bosques y por los campos [5] Elíseos. Por un destino demasiado presuroso fue arrebatada en su octavo año, cuando apenas empezaba a disfrutar de los buenos momentos de su corta vida; hermosa y de una sensibilidad admirable, lista más de lo normal a su edad, bien parecida, amable y agradable en su trato siempre dulce. Así, [10] con llanto y lágrimas incesantes, habrá de ser recordada, desafortunada, que perdió su vida tan pronto. ¿O afortunada más bien por haber escapado a las enfermedades de la vejez? Es así como Pentesilea ha llorado menos que Hécuba 2 .

1166

Tabla de mármol que estuvo en Roma. Precedida de dedicatoria a los manes.

Aquí yace Dionisia, conmovedora por su corta edad, la cual traspasó su camino definitivo con sus tiernos pies; ella, que a sus ocho años ya había comenzado a despuntar con alegría y a inventar bromas tiernas. Y si el tiempo de tu vida [5] hubiese durado más, ninguna muchacha más instruida habría sobre la tierra.

1167

Procedente de Spoleto, Italia.

Adiestrada en nobles habilidades por la expresa preocupación de los suyos y habiéndole tocado en suerte la egregia belleza de su cuerpo, arrebatada cuando todavía no había cumplido los catorce años, en este lugar yace enterrada la intachable Crócale. Alegraos, felices muchachas, mientras la [5] vida lo permita: pues también las hermosas soportan a menudo hados siniestros.

1168

Procedente de Lidia, provincia del Asia Menor cuya capital fue Sardes.

¿En qué pudo esta joven haber ofendido a los dioses penates 3 , para que los restos de Jope acaben reposando enterrados en una tumba? No pude cumplir mi deuda con los hados en suelo patrio, ni que me cerraran los ojos con las manos: [5] En tierra de Frigia mi desgraciado cuerpo, Vulcano, hiciste arder, para que la tierra aceptara mis huesos como un regalo, y cuando yo debería haber enterrado a mi madre en el momento de su muerte, o cortar mis cabellos doloridos en señal de mi cariño, la hora de mi muerte, que llegó antes de [10] tiempo, logró que fuese mi madre la que llorara sin cesar mi muerte.

1169

Inscripción procedente de Teate , antigua ciudad de Apulia en la Italia oriental.

¡Triples diosas del destino, que guardáis las cosas ocultas de la vida y repartís el tiempo dirigiendo los hilos, a menudo predecís cosas demasiado dolorosas, destino cruel, y [5] arrebatáis a las madres sus hijos queridos! En plena flor de la edad cumplió su décimooctavo año, cariñosa con sus hermanos y con su madre, merecedora de todo el amor de los suyos, cuando Cloto, en exceso envidiosa, se la llevó de nuestros lares y un día prematuro la [privó del disfrute] de la luz de la vida ***

1170

Procedente de Rímini, ciudad de Italia entre Rávena y Ancona.

Por una muerte injusta, niño aún e inmaduro, he dejado de existir y aquí estoy, enterrado en esta tumba de mármol. Y no he podido, al ser tan pequeño, acabar mi primera juventud ni llegar a cubrir mi rostro con un bozo incipiente, ni [5] ver tornarse blancos, ya mayor, todos mis cabellos: sino que, vencido por el azar del destino, he muerto en mi niñez. ¡Ay, cruel destino! La hora que me había engendrado, esa misma fue el término fatal de mi vida. Y no me lamento de haber muerto, sino de que tan pequeño, sin saber aún hablar y dotado [10] de gran inteligencia, haya merecido un futuro tan dudoso. Si mi vida hubiese podido, incólume, vencer el destino, hubiese crecido siendo un gran orgullo para mi familia. Pero la fortuna fue envidiosa, la esperanza de mis padres se frustró, la muerte se lo llevó todo, cruel descanso de los hombres.

1171

Procedente de Roma. Letras pequeñas bien trazadas, métrica impecable.

¡Ay Fortuna, siempre contenta con tus maldades y rapiñas! ¡Qué porción tan breve de vida, ay, se le ha dado a nuestro pobre hijo! Acoge ahora las cenizas de este desdichado, [quédate contenta en la oscura] Estigia y deja de [dar] a los míos tus filtros mortíferos. Para soportar los últimos designios [5] de su destino atravesó el [mar] y, devuelto [a la tierra, penetró] en el eterno descanso de la muerte. Puesto que hemos soportado con resignación este [cruel destino], [habiendo sobrevivido] otros muchos arrastrados por las aguas y las rocas, no sólo [lamento] la muerte de este pobre desgracia [10] do, sino todas [nuestras] desdichas. Ahora os ruego a vosotros, los que habréis de pasar por aquí: «¡tened en cuenta esta [señal] y [mientras vivan vuestros padres], habitad concordes bajo el mismo techo!». Esto lo hice en tu honor, por todos tus merecimientos ***

1172

Hallada en el cabo Miseno y trasladada a Nápoles. Letra pésima y de muy difícil lectura. Precedida de dedicatoria a los manes.

El más afligido sentimiento de cariño guardó a su hijo en esta tumba, que merecía ser honrado con un epitafio mayor.

1173

Procedente de Roma.

Llora su familia y lamentan sin tregua sus queridos padres al que les ha sido arrebatado por el destino: me oculto bajo este epitafio. ¿Quién no se afligiría por el castigo que supone una muerte prematura? Si me hubieses conocido o hubieses asistido a mis funerales, hubieses derramado lágrimas sobre mis huesos, viajero.

1174

Procedente de Ancona, Italia. En la tumba de un perro.

Guardián de mis carros, nunca ladró en vano: ahora guarda silencio y su sombra protege sus cenizas.

1175

Hallada en Roma y conservada en el Museo Británico. Epitafio a una perra.

La Galia me engendró 4 y me dio nombre una perla del rico mar 5 , y mi belleza fue adecuada a la hermosura de mi nombre. Hábil y osada en corretear por bosques desconocidos y en perseguir por las colinas las fieras hirsutas, nunca [5] acostumbrada a ir sujeta por pesadas cadenas ni a soportar crueles palizas en mi níveo cuerpo. Pues en el suave regazo de mi dueño y de mi dueña me tendía, y sabía, cuando estaba cansada, recostarme en su lecho preparado, y, más allá de lo posible, hablaba con el rostro silencioso de un perro: nadie [10] temió demasiado mis ladridos. Pero, desgarrada por un parto desdichado, he tenido que sucumbir a mi destino. Y ahora me cubre la tierra bajo este trozo de mármol.

1176

Procede de las proximidades de Salerno. Se trata igualmente del epitafio a una perra.

Empapado en lágrimas te he traído hasta aquí, mi querida perrilla, como hice antes más contento durante tres lustros. Pues ya no me darás miles de besos, Pátrice, ni podrás recostarte feliz en mi cuello. Lleno de tristeza te he enterrado, [5] pues lo mereces, en una morada de mármol y te he unido para siempre a mis manes, a ti, que eras capaz de asemejarte a los hombres con tu ingeniosa conducta. ¡Ay, cuántos [10] encantos he perdido! Tú, dulce Pátrice, acostumbrabas a acercarte a mi mesa y, cariñosa, pedías comer en mis brazos, y solías lamer con tu lengua traviesa la copa que a menudo mis manos sostuvieron para ti; y, cuando llegaba cansado, me recibías moviendo la cola sin cesar y con ese simple gesto me transmitías todo tu cariño.

1177

Procedente de Brescia, con un relieve del caballo. Se conserva en el museo de Verona.

*** y un cóporo 6 te habría engendrado *** [y no] los desfiladeros toscanos, ni los pastos sicilianos; tú, [que] acostumbrabas a dejar atrás el vuelo de las aves y vencer las ráfagas del Cauro 7 , ahora habitas en esta tumba.

1178

Basa de mármol hallada en Como, sobre la que están clavadas las imprecaciones de un hombre insultando a una mujer pérfida y hábil ladrona que ha salido incólume de un juicio. Con toda seguridad se trata de una venganza.

A

¿[De qué me] sirve [ahora], tras haber sido despojado de todas mis cosas, esta disputa, a mí, [a quien] todo este [proceso] permitió que una ruina tan grande me sobreviniera, y me hizo vivir así, caído en desgracia —enemiga, contéstame—, a quien el funesto [destino] dejó sin ningún recurso? [5] Puesto que me has destruido, sufre los castigos del destino para que perezcas con quienes estuvieron de tu parte ***

B

Tan fragmentario que no llega a entenderse.

Tú, quienquiera que lo leas, te ruego que no estropees una sola palabra: ojalá te suceda todo lo mejor.

*** te ruego que aprendas en estos versos *** de un astro *** La compasión no logró ablandarla con buenas intenciones, de tal modo que desistiera de los delitos de su maldad. [15] Y así actuó en contra del inocente, su mente malvada la guió con la ayuda del dinero, la esperanza siempre la acompañó. *** Ni el fruto de sus acciones, ni ningún descanso la aguarda, pobre infeliz, ya olvídate de mí: aquí permanecen mis escasas cenizas y lo que queda de mis huesos.

C

Escribí tu nombre de acuerdo con la tradición en torno a la parte frontal de mi sepulcro, para que la fama te invoque, [25] merecedora sólo de la estrella escita 8 , cuando tú me llamabas a los juicios y al foro, mientras no quieres recordar siquiera la ley y la lealtad; tú fingías esta lealtad entonces, evocando a dioses y hombres, cuando la vieja alcahueta te llevaba su ayuda de noche para que tus maldades no se mantuvieran [30] alejadas de mí, y no permitieras que, tras tu muerte, yo vistiese siquiera mi túnica: de esta manera mis cosas yacían arrrebatadas como en un naufragio. Ay, no quisiste que me quedara lo más mínimo. Pero los salteadores como tú, para quienes sólo existe el rastro del dinero, querrán dejar [35] ocultas las heridas que hayan hecho. Muerto y llorado ya por el fin de su vida, es enterrado mi cuerpo con el manto fúnebre. Pero a mí, aún en vida, me invadió la desesperación [40] de que el desenlace de mi muerte te fuera ventajoso, al poder obtener de mi cuenta mil monedas de oro y profanar, impía, con llamas, las efigies de los dioses; y de que entregaras a la venta todas mis cosas, mientras quemabas mis escritos y saqueabas todo lo demás emprendiendo una huida apresurada; y con atrevimiento intentaras después más rapiñas [45] enemigas, para que todo el imperio supiera que tú eras una sacrílega, pero protegida, deseosa de llegar a ser, si no lo eras, una conocida cortesana —créelo— con tus encantos.

[50] *** Pero a ti, [que habías sido la más cruel culpable] de perfidia y una ladrona y [que no tienes ningún buen sentimiento], la pérfida Parca, [te despreciará] con razón [y no se abstendrá de destruirte] y [morirás] después de mí, que me estoy atreviendo a insultarte. Y todas tus [artimañas] no servirán [55] para [vencer al avaro] Plutón: [la enfermedad y una peste siniestra] te arrebatarán tu vida.

1179

Fragmento de un sarcófago romano.

Aquí yace enterrado el conocido Marco, más hermoso que ninguno. Lo que mereció vivo y que también él ha pedido al morir, la lealtad de su agradecida esposa, ya lo veis, se lo ha proporcionado.

1180

Tabla de mármol procedente de Dertona , antigua ciudad de Liguria.

Lo que he merecido en vida y que también yo mismo he pedido al morir, la lealtad de mi esposa tan agradecida, ya lo véis, me lo ha proporcionado. Aunque el horror de la noche de los infiernos sea tan funesto, yo me hago a la idea, sin embargo, de que estoy en tu casa.

1181

Hallado en Módena, junto con monedas.

Lo que estando viva he merecido y que también yo pedí al morir, he aquí que la lealtad de mi entristecido esposo me lo ha proporcionado. Aunque el horror de la noche infernal sea tan funesto, yo, sin embargo, me hago a la idea de que estoy descansando en su lecho. A ti, que posees esta tierra o [5] la cultivas, te lo ruego, no dejes que crezca la maleza en mi tumba: y que Ceres y Baco te concedan generosos dones.

1182

Procedente de Brescia.

Lo que he merecido en vida, lo reclamo también al morir.

1183

Procedente de Corfinio, Italia. Dedicada a los manes. Fragmentaria por su parte derecha.

Si el destino [permitiera] que volvieses, Éfira, [quisiera] vivir contigo compartiendo esta luz. Tú, enterrada, [pasas la vida] libre de preocupaciones, sumida en un profundo [sueño], allí donde el [campo] Túsculo 9 [se hiela] en el gélido invierno [5] y donde los [abundantes] surcos de las [ruedas] socavan la tierra y tu lápida sirve de décimotercer miliario. Aquí acaba el profundo dolor, aquí, donde mi [agradecido amor], al escribir tu nombre, [hará justicia] a los méritos de tu vida. Deja aquí tu alma y, [complaciendo mis] deseos, [acércate] [10] con frecuencia a estas entrañables ceremonias sagradas. Mi corazón, aunque alejado de aquel lugar, piensa en ti y lloraré sobre [esta lápida] con las lágrimas [que me reclaman tus cenizas].

1184

Tabla de mármol hallada en Roma y hoy perdida.

[Si algún] caminante capaz de soportar una ligera demora quiere [tal vez] saber por qué aquí, tras estos tristes versos, nuestro [pequeño trozo de tierra invita al llanto], deténte [5] un momento, te lo enseñaré. En otro tiempo, mientras [ella] vivió, la esposa queridísima de [Elio] Esteban, [había sido] Flavia Nicópolis, [y permanecerá viva y] querida en mi recuerdo, mientras me quede vida. [Ya no me deleita ninguna] imagen apacible, salvo la silueta de la muerte. [Entre sueños busco a la que] me arrebataron los dioses. [Y siempre] seguiré repitiendo, para que puedan oírlo los manes, tu [10] dulce nombre, Flavia Nicópolis, y derramaré muchas veces mis lágrimas sobre tu tumba. Oh, si los dioses quisieran concederme —pues se lo ruego— que pueda yo ver crecer de tu tumba flores nuevas en medio de un ramo verde, o en la flor [15] de un amaranto, o en el brillo rosado y purpúreo de una violeta, para que cualquier caminante que pasee en torno, con paso tranquilo, vea estas flores y lea tu epitafio mientras dice en voz baja: «esta flor es el cuerpo de Flavia Nicópolis».

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