Kitabı oxu: «Poesía epigráfica latina II»

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 260

Asesores para la sección latina: JOSÉ JAVIER ISO y JOSÉ LUIS MORALEJO .

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por JOSÉ ANTONIO CORREA RODRÍGUEZ .

© EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 1999.

www.editorialgredos.com

REF. GEBO349

ISBN 9788424932787.

1151

En el territorio que habitaron los faliscos, Etruria.

Una urna encierra aquí las cenizas sepultadas de Áquila, digno de compasión. ¡Ay, la ley del destino se ha apresurado en exceso! Murió el infeliz apenas iniciada la época más floreciente de su juventud, pues su decimoséptimo año acabó con él. Hermoso, generoso, instruido, respetuoso, recibe ahora [5] de su entristecido padre las honras fúnebres que él mismo debiera haberle ofrecido.

1152

Procedente de Foligno, ciudad de Umbría.

A los d(ioses) m(anes). El padre y la madre hicieron este epitafio para Gneo Gargonio Paulino, hijo de Gneo, con motivo de su muerte prematura: vivió nueve años y siete meses. Te ruego, lápida, que descanses ingrávida sobre sus huesos, para que no le resultes pesada a su tierna edad. Tú que [5] pasas por la vía Flaminia, quédate y léetelo una y otra vez.

1153

En una columna de mármol hallada en Cesarea de Mauritania. En la parte superior hay grabada una luna creciente y debajo una niña con una granada y uvas.

En esta tumba está enterrada Flora, la hija de Ingenuo, que vivió un año y (nueve) meses, y las honras fúnebres que debiera haber hecho la hija en honor del padre, éstas, el propio padre, por culpa de un azar adverso, las ha ofrecido a su [5]hija. Tierra fértil, te ruego que te dejes caer con suavidad sobre estos huesos, no sea que la ceniza de esta niña se remueva por culpa de tu peso.

1154

Procedente de Corfinio, ciudad de Italia.

Évodo [está] aquí enterrado 1 . La muy desgraciada Nice hizo lo que el dolor por [su hijo] le impidió que fuese para ella.

1155

En una tabla de mármol hallada en Roma.

Hija, tú le hubieses dedicado a tu madre este epitafio con más justicia de lo que tu madre, hija, te lo dedica ahora a ti, que has sido tan desgraciada. El injusto día de la muerte, niña, te arrebató a ti, que habías cumplido los doce años, del [5] seno de tu pobre madre. Os invoco, manes de nuestra meritoria y santa patrona, y os ruego que la tierra descanse sobre su tumba, sin dejar caer todo su peso.

1156

Procedente de Salonae .

Hubiese sido más justo que yo hiciera esta inscripción en honor de mi madre, en lugar de que mi madre la hiciera para mí, desgraciada. Había cumplido veintiséis años con todos sus meses. Crueles Parcas, os apresurasteis demasiado en truncar mi destino.

1157

En el museo de Ferrara. Cipo pequeño.

Bajo este epitafio se ocultan los huesos del pequeño Festo, los cuales su propio padre, abatido, enterró bajo una pequeña lápida por culpa del destino. El cual, si hubiese vivido más, llevaría ya el nombre de su señor: una caída a un pozo lo convirtió en cenizas.

1158

Tabla de mármol procedente de Cádiz, letras elegantes y pequeñas de fines del s. I .

Esta tumba encierra las dos prendas queridas de sus padres y muestra también el epitafio cuáles fueron sus nombres. El azar se dejó caer antes sobre el niño, pero, ¡oh, lamentable destino!, he aquí que un día más funesto aun ha renovado unas heridas apenas cicatrizadas y la que hasta hace [5] poco había sido su hija, ahora es ceniza.

1159

Estuvo en Roma y ahora puede verse en el museo de Nápoles.

Esta tumba oculta a los manes de Umidia y al mismo tiempo de su hijo Primigenio, también esclavo, a quienes un mismo día se llevó de la vida. Pues, aplastados por un enjambre de gente en el Capitolio, encontraron juntos el último día de su destino.

1160

Procedente de Lussino, isla del mar Adriático. Hoy perdida.

Feliz pareció esta niña según su nacimiento, pues no le tocaron en suerte lares miserables. Pero las Parcas dictaron a su destino una ley manchada de sangre, de tal manera [5] que su primer cumpleaños habría de enterrar sus huesos. El padre iba a darle su cognomen en el día de su cumpleaños, pero una hora funesta se llevó su nombre al tiempo que su cuerpo.

1161

Procedente de Roma, cerca del mausoleo de Adriano.

Nacida ciertamente tan sólo para provocar lágrimas, aquí estoy enterrada, una niña que es motivo de dolor para todos; viví un tiempo inútil con los míos. Tuve sólo un primer año de vida y después, rápidamente, cuando salía del segundo, Perséfone me arrebató para sí.

1162

Estuvo en Roma en un mármol muy ornamentado. Precedido de dedicatoria a los manes.

Un pequeñín está aquí enterrado; vivió tres años, nueve meses y unos días sin salud, de nombre Crisogloso, era un niño siempre cariñoso y digno de ser llorado, que fue llevado por desgracia hasta los mundos infernales.

1163

Estuvo en Roma, en una pequeña ara de mármol. Precedido de dedicatoria a los manes.

Viví con el nombre con que mi padre se llama: Télefo es mi padre, Télefo fui yo mismo. Augustina mi madre, la pobre, me perdió a mí, quedándose sin su hijo, en mi cuarto año y décimotercer día. ¿No vas, pues, a llorar, lector? La [5] gran fama de un astrólogo falaz engañó a ambos.

1164

Procedente de los alrededores de Roma.

Dioses manes, sed bienhechores. Les arrebatáis a unos pobrecillos viejos, con una muerte prematura, lo que demasiado tarde les habíais concedido. Pues este joven nació de la sangre de Umbrio, y la odiosa parca, inexorable, se lo llevó jovencísimo. ¿Por qué profetizó muchos años para su madre, [5] muchos también para su padre, contra sus deseos, promesas bien lamentables? Pues los siete años que sólo vivió su hijo serían setenta si la parca no hubiese querido hacerlos desgraciados. Ellos, que en vez de viñedos y de campos por aquí [10] y por allá, sólo esto proporcionaron a su hijo, este suelo.

1165

Tabla de mármol hallada en Roma y trasladada a Urbino. Aproximadamente de la época de Trajano.

Sombras que descansáis apaciblemente, almas glorificadas de los bienaventurados que habitáis los lugares sagrados del dios de los infiernos, llevaos al punto a vuestra morada a la buena Magnila, por entre los bosques y por los campos [5] Elíseos. Por un destino demasiado presuroso fue arrebatada en su octavo año, cuando apenas empezaba a disfrutar de los buenos momentos de su corta vida; hermosa y de una sensibilidad admirable, lista más de lo normal a su edad, bien parecida, amable y agradable en su trato siempre dulce. Así, [10] con llanto y lágrimas incesantes, habrá de ser recordada, desafortunada, que perdió su vida tan pronto. ¿O afortunada más bien por haber escapado a las enfermedades de la vejez? Es así como Pentesilea ha llorado menos que Hécuba 2 .

1166

Tabla de mármol que estuvo en Roma. Precedida de dedicatoria a los manes.

Aquí yace Dionisia, conmovedora por su corta edad, la cual traspasó su camino definitivo con sus tiernos pies; ella, que a sus ocho años ya había comenzado a despuntar con alegría y a inventar bromas tiernas. Y si el tiempo de tu vida [5] hubiese durado más, ninguna muchacha más instruida habría sobre la tierra.

1167

Procedente de Spoleto, Italia.

Adiestrada en nobles habilidades por la expresa preocupación de los suyos y habiéndole tocado en suerte la egregia belleza de su cuerpo, arrebatada cuando todavía no había cumplido los catorce años, en este lugar yace enterrada la intachable Crócale. Alegraos, felices muchachas, mientras la [5] vida lo permita: pues también las hermosas soportan a menudo hados siniestros.

1168

Procedente de Lidia, provincia del Asia Menor cuya capital fue Sardes.

¿En qué pudo esta joven haber ofendido a los dioses penates 3 , para que los restos de Jope acaben reposando enterrados en una tumba? No pude cumplir mi deuda con los hados en suelo patrio, ni que me cerraran los ojos con las manos: [5] En tierra de Frigia mi desgraciado cuerpo, Vulcano, hiciste arder, para que la tierra aceptara mis huesos como un regalo, y cuando yo debería haber enterrado a mi madre en el momento de su muerte, o cortar mis cabellos doloridos en señal de mi cariño, la hora de mi muerte, que llegó antes de [10] tiempo, logró que fuese mi madre la que llorara sin cesar mi muerte.

1169

Inscripción procedente de Teate , antigua ciudad de Apulia en la Italia oriental.

¡Triples diosas del destino, que guardáis las cosas ocultas de la vida y repartís el tiempo dirigiendo los hilos, a menudo predecís cosas demasiado dolorosas, destino cruel, y [5] arrebatáis a las madres sus hijos queridos! En plena flor de la edad cumplió su décimooctavo año, cariñosa con sus hermanos y con su madre, merecedora de todo el amor de los suyos, cuando Cloto, en exceso envidiosa, se la llevó de nuestros lares y un día prematuro la [privó del disfrute] de la luz de la vida ***

1170

Procedente de Rímini, ciudad de Italia entre Rávena y Ancona.

Por una muerte injusta, niño aún e inmaduro, he dejado de existir y aquí estoy, enterrado en esta tumba de mármol. Y no he podido, al ser tan pequeño, acabar mi primera juventud ni llegar a cubrir mi rostro con un bozo incipiente, ni [5] ver tornarse blancos, ya mayor, todos mis cabellos: sino que, vencido por el azar del destino, he muerto en mi niñez. ¡Ay, cruel destino! La hora que me había engendrado, esa misma fue el término fatal de mi vida. Y no me lamento de haber muerto, sino de que tan pequeño, sin saber aún hablar y dotado [10] de gran inteligencia, haya merecido un futuro tan dudoso. Si mi vida hubiese podido, incólume, vencer el destino, hubiese crecido siendo un gran orgullo para mi familia. Pero la fortuna fue envidiosa, la esperanza de mis padres se frustró, la muerte se lo llevó todo, cruel descanso de los hombres.

1171

Procedente de Roma. Letras pequeñas bien trazadas, métrica impecable.

¡Ay Fortuna, siempre contenta con tus maldades y rapiñas! ¡Qué porción tan breve de vida, ay, se le ha dado a nuestro pobre hijo! Acoge ahora las cenizas de este desdichado, [quédate contenta en la oscura] Estigia y deja de [dar] a los míos tus filtros mortíferos. Para soportar los últimos designios [5] de su destino atravesó el [mar] y, devuelto [a la tierra, penetró] en el eterno descanso de la muerte. Puesto que hemos soportado con resignación este [cruel destino], [habiendo sobrevivido] otros muchos arrastrados por las aguas y las rocas, no sólo [lamento] la muerte de este pobre desgracia [10] do, sino todas [nuestras] desdichas. Ahora os ruego a vosotros, los que habréis de pasar por aquí: «¡tened en cuenta esta [señal] y [mientras vivan vuestros padres], habitad concordes bajo el mismo techo!». Esto lo hice en tu honor, por todos tus merecimientos ***

1172

Hallada en el cabo Miseno y trasladada a Nápoles. Letra pésima y de muy difícil lectura. Precedida de dedicatoria a los manes.

El más afligido sentimiento de cariño guardó a su hijo en esta tumba, que merecía ser honrado con un epitafio mayor.

1173

Procedente de Roma.

Llora su familia y lamentan sin tregua sus queridos padres al que les ha sido arrebatado por el destino: me oculto bajo este epitafio. ¿Quién no se afligiría por el castigo que supone una muerte prematura? Si me hubieses conocido o hubieses asistido a mis funerales, hubieses derramado lágrimas sobre mis huesos, viajero.

1174

Procedente de Ancona, Italia. En la tumba de un perro.

Guardián de mis carros, nunca ladró en vano: ahora guarda silencio y su sombra protege sus cenizas.

1175

Hallada en Roma y conservada en el Museo Británico. Epitafio a una perra.

La Galia me engendró 4 y me dio nombre una perla del rico mar 5 , y mi belleza fue adecuada a la hermosura de mi nombre. Hábil y osada en corretear por bosques desconocidos y en perseguir por las colinas las fieras hirsutas, nunca [5] acostumbrada a ir sujeta por pesadas cadenas ni a soportar crueles palizas en mi níveo cuerpo. Pues en el suave regazo de mi dueño y de mi dueña me tendía, y sabía, cuando estaba cansada, recostarme en su lecho preparado, y, más allá de lo posible, hablaba con el rostro silencioso de un perro: nadie [10] temió demasiado mis ladridos. Pero, desgarrada por un parto desdichado, he tenido que sucumbir a mi destino. Y ahora me cubre la tierra bajo este trozo de mármol.

1176

Procede de las proximidades de Salerno. Se trata igualmente del epitafio a una perra.

Empapado en lágrimas te he traído hasta aquí, mi querida perrilla, como hice antes más contento durante tres lustros. Pues ya no me darás miles de besos, Pátrice, ni podrás recostarte feliz en mi cuello. Lleno de tristeza te he enterrado, [5] pues lo mereces, en una morada de mármol y te he unido para siempre a mis manes, a ti, que eras capaz de asemejarte a los hombres con tu ingeniosa conducta. ¡Ay, cuántos [10] encantos he perdido! Tú, dulce Pátrice, acostumbrabas a acercarte a mi mesa y, cariñosa, pedías comer en mis brazos, y solías lamer con tu lengua traviesa la copa que a menudo mis manos sostuvieron para ti; y, cuando llegaba cansado, me recibías moviendo la cola sin cesar y con ese simple gesto me transmitías todo tu cariño.

1177

Procedente de Brescia, con un relieve del caballo. Se conserva en el museo de Verona.

*** y un cóporo 6 te habría engendrado *** [y no] los desfiladeros toscanos, ni los pastos sicilianos; tú, [que] acostumbrabas a dejar atrás el vuelo de las aves y vencer las ráfagas del Cauro 7 , ahora habitas en esta tumba.

1178

Basa de mármol hallada en Como, sobre la que están clavadas las imprecaciones de un hombre insultando a una mujer pérfida y hábil ladrona que ha salido incólume de un juicio. Con toda seguridad se trata de una venganza.

A

¿[De qué me] sirve [ahora], tras haber sido despojado de todas mis cosas, esta disputa, a mí, [a quien] todo este [proceso] permitió que una ruina tan grande me sobreviniera, y me hizo vivir así, caído en desgracia —enemiga, contéstame—, a quien el funesto [destino] dejó sin ningún recurso? [5] Puesto que me has destruido, sufre los castigos del destino para que perezcas con quienes estuvieron de tu parte ***

B

Tan fragmentario que no llega a entenderse.

Tú, quienquiera que lo leas, te ruego que no estropees una sola palabra: ojalá te suceda todo lo mejor.

*** te ruego que aprendas en estos versos *** de un astro *** La compasión no logró ablandarla con buenas intenciones, de tal modo que desistiera de los delitos de su maldad. [15] Y así actuó en contra del inocente, su mente malvada la guió con la ayuda del dinero, la esperanza siempre la acompañó. *** Ni el fruto de sus acciones, ni ningún descanso la aguarda, pobre infeliz, ya olvídate de mí: aquí permanecen mis escasas cenizas y lo que queda de mis huesos.

C

Escribí tu nombre de acuerdo con la tradición en torno a la parte frontal de mi sepulcro, para que la fama te invoque, [25] merecedora sólo de la estrella escita 8 , cuando tú me llamabas a los juicios y al foro, mientras no quieres recordar siquiera la ley y la lealtad; tú fingías esta lealtad entonces, evocando a dioses y hombres, cuando la vieja alcahueta te llevaba su ayuda de noche para que tus maldades no se mantuvieran [30] alejadas de mí, y no permitieras que, tras tu muerte, yo vistiese siquiera mi túnica: de esta manera mis cosas yacían arrrebatadas como en un naufragio. Ay, no quisiste que me quedara lo más mínimo. Pero los salteadores como tú, para quienes sólo existe el rastro del dinero, querrán dejar [35] ocultas las heridas que hayan hecho. Muerto y llorado ya por el fin de su vida, es enterrado mi cuerpo con el manto fúnebre. Pero a mí, aún en vida, me invadió la desesperación [40] de que el desenlace de mi muerte te fuera ventajoso, al poder obtener de mi cuenta mil monedas de oro y profanar, impía, con llamas, las efigies de los dioses; y de que entregaras a la venta todas mis cosas, mientras quemabas mis escritos y saqueabas todo lo demás emprendiendo una huida apresurada; y con atrevimiento intentaras después más rapiñas [45] enemigas, para que todo el imperio supiera que tú eras una sacrílega, pero protegida, deseosa de llegar a ser, si no lo eras, una conocida cortesana —créelo— con tus encantos.

[50] *** Pero a ti, [que habías sido la más cruel culpable] de perfidia y una ladrona y [que no tienes ningún buen sentimiento], la pérfida Parca, [te despreciará] con razón [y no se abstendrá de destruirte] y [morirás] después de mí, que me estoy atreviendo a insultarte. Y todas tus [artimañas] no servirán [55] para [vencer al avaro] Plutón: [la enfermedad y una peste siniestra] te arrebatarán tu vida.

1179

Fragmento de un sarcófago romano.

Aquí yace enterrado el conocido Marco, más hermoso que ninguno. Lo que mereció vivo y que también él ha pedido al morir, la lealtad de su agradecida esposa, ya lo veis, se lo ha proporcionado.

1180

Tabla de mármol procedente de Dertona , antigua ciudad de Liguria.

Lo que he merecido en vida y que también yo mismo he pedido al morir, la lealtad de mi esposa tan agradecida, ya lo véis, me lo ha proporcionado. Aunque el horror de la noche de los infiernos sea tan funesto, yo me hago a la idea, sin embargo, de que estoy en tu casa.

1181

Hallado en Módena, junto con monedas.

Lo que estando viva he merecido y que también yo pedí al morir, he aquí que la lealtad de mi entristecido esposo me lo ha proporcionado. Aunque el horror de la noche infernal sea tan funesto, yo, sin embargo, me hago a la idea de que estoy descansando en su lecho. A ti, que posees esta tierra o [5] la cultivas, te lo ruego, no dejes que crezca la maleza en mi tumba: y que Ceres y Baco te concedan generosos dones.

1182

Procedente de Brescia.

Lo que he merecido en vida, lo reclamo también al morir.

1183

Procedente de Corfinio, Italia. Dedicada a los manes. Fragmentaria por su parte derecha.

Si el destino [permitiera] que volvieses, Éfira, [quisiera] vivir contigo compartiendo esta luz. Tú, enterrada, [pasas la vida] libre de preocupaciones, sumida en un profundo [sueño], allí donde el [campo] Túsculo 9 [se hiela] en el gélido invierno [5] y donde los [abundantes] surcos de las [ruedas] socavan la tierra y tu lápida sirve de décimotercer miliario. Aquí acaba el profundo dolor, aquí, donde mi [agradecido amor], al escribir tu nombre, [hará justicia] a los méritos de tu vida. Deja aquí tu alma y, [complaciendo mis] deseos, [acércate] [10] con frecuencia a estas entrañables ceremonias sagradas. Mi corazón, aunque alejado de aquel lugar, piensa en ti y lloraré sobre [esta lápida] con las lágrimas [que me reclaman tus cenizas].

1184

Tabla de mármol hallada en Roma y hoy perdida.

[Si algún] caminante capaz de soportar una ligera demora quiere [tal vez] saber por qué aquí, tras estos tristes versos, nuestro [pequeño trozo de tierra invita al llanto], deténte [5] un momento, te lo enseñaré. En otro tiempo, mientras [ella] vivió, la esposa queridísima de [Elio] Esteban, [había sido] Flavia Nicópolis, [y permanecerá viva y] querida en mi recuerdo, mientras me quede vida. [Ya no me deleita ninguna] imagen apacible, salvo la silueta de la muerte. [Entre sueños busco a la que] me arrebataron los dioses. [Y siempre] seguiré repitiendo, para que puedan oírlo los manes, tu [10] dulce nombre, Flavia Nicópolis, y derramaré muchas veces mis lágrimas sobre tu tumba. Oh, si los dioses quisieran concederme —pues se lo ruego— que pueda yo ver crecer de tu tumba flores nuevas en medio de un ramo verde, o en la flor [15] de un amaranto, o en el brillo rosado y purpúreo de una violeta, para que cualquier caminante que pasee en torno, con paso tranquilo, vea estas flores y lea tu epitafio mientras dice en voz baja: «esta flor es el cuerpo de Flavia Nicópolis».

1185

Procedente de Túsculo y llevada al museo Vaticano.

Este vacío sepulcro consagró en mi honor nuestro dueño, para que yo pudiera contemplar de cerca las casas de su villa y poder él a menudo esparcir en mi honor con sus propias manos, flores y vinos y —lo que más valor tiene para mí— lágrimas. Pues la cruel Polencia enterró mis cenizas y tengo [5] allí mi tumba, mi nombre y un ara 10 . Pero para él mi alma no está bajo la cruel pira o bajo esta morada, sino que, vaya él a Asiria, vaya a Hiberia, por mar o por tierra, sigue a su señor. [10]

1186

De las proximidades de Ostia.

Yo, aquel conocido Demetrio, persona muy equilibrada, apenas comenzada mi vida, hube de entregarla a los dioses infernales, truncando mi corta edad; y tras haber visto la imagen de la muerte, es de mi agrado este lugar y lo considero la recompensa que mereció mi vida. Mi pubertad fue [5] esplendorosa y con muchos deseos de vivir, y ahora, absolutamente incomodado por la muerte, pero respetándola, he perecido. Siendo en verdad muy bondadoso y comportándome con los pequeños esclavos como uno más; y, mientras el esplendor de la vida me llevó por un camino demasiado fácil, no esperaba ser llevado en la nave hasta las sombras infernales, [10] a punto de cumplir quince apacibles años. Entrado el otoño, en pleno mes de octubre, hirió mi tierna alma y quebrantó todas mis esperanzas. Sin embargo, mis santas y respetuosas costumbres alejan sin cesar la visión de Tántalo 11 y [15] el miedo de Sísifo 12 ; Ixión 13 , las sombras infernales y el terror hacia las furias 14 también están ausentes, y, aun en el exilio de esta morada del dios infernal, se alegra al fin, satisfecho de cumplir con su deber.

1187

Procedente de Cartago. Dedicado a los manes. Los versos 1, 3, 5, 7 y 9, forman un acróstico en el que leemos el nombre de PRIMA , la difunta.

Te me han llevado en tu primera juventud, queridísima esposa. Sólo pudiste vivir durante veintiséis años. Roma fue tu lugar de origen, pero quiso tu destino que acabases en Libia. Ahora, digna de compasión, eres conducida hasta la barca de la Estigia, y el funesto Leteo 15 habita en tu interior, de [5] tal modo que, en medio de tu desgracia, no puedes ya reconocerme, a mí que tanto te he querido. Hubiera sido un buen regalo, Fortuna, que preservases a esta virtuosa mujer y que ambos nos hubiesemos quedado en Italia. Serás recordada con lágrimas por muchos, oh buena y sencilla mujer, cuando [10] ya no te tenga junto a mí ante mis ojos.

1188

De Cartago y dedicado a los manes.

Aquí está enterrada Priscila, una muchacha de gran belleza, que vivió durante veintiséis años. Sus hermanos, con igual amor y entristecidos, le dieron sepultura en su marcha a los Campos Elíseos.

1189

Hallada en Pandataria, isla del Mar Tirreno, y trasladada a Nápoles.

Los restos encomendados de tus cenizas descansan en esta tumba, y yo la consagro en tu honor, Metrobio, liberto de Augusto. Sin crueldad decidió Cloto con su rueca la duración de su destino y quiso que viviera sesenta y cinco años. [5] Éste te gobernó, Pandataria, durante mucho tiempo y dio a su pueblo unas leyes protectoras. Su sentido de la justicia estuvo siempre sobrado de bondad, sus palabras no fueron nunca ofensivas, su lealtad irreprochable y su honradez intachable. Ningún sentimiento de envidia pudo empañar su conducta [10] sobresaliente, y su brillo se mantuvo hasta la última hora de su muerte. La muchedumbre querida de tus descendientes te llora y mucha gente, honrada con este mismo sentir, se lamenta por ti. Podrías pensar que en el momento de tu muerte todos son tus parientes: hasta tal punto compartían [15] el dolor en su rostro. Pero más dolor que ninguno siente tu esposa Julia, para quien aún sigues vivo, si es que puede decirse, en el Elíseo.

1190

Procedente de Florencia. Dedicado a los manes.

Esta lápida será la defensa de nuestro sepulcro después de la muerte y será la prueba, además, de que aquí hay algunos difuntos enterrados, si es que creemos que los manes son algo. ¿De qué nos aprovecha vivir, si no vamos a preocuparnos [5] después de la muerte? El nombre y el renombre se esfuman sin más y el mismo cuerpo es incinerado; nos dirigimos hacia una morada eterna, hacia el fin de nuestras fatigas. Mientras lees estos versos, aprende cómo hacer un epitafio igual para ti.

1191

Procedente de Arles.

Tú, quienquiera que al pasar leas este [poema nuestro] que te [proporcionará] el verdadero nombre del difunto, te pido el favor de que leas sin miedo, hasta el final, estos versos improvisados y digas que el poema responde a la [realidad]. Cecilio Níger está aquí enterrado, al pie de estas [aguas], [5] donde ves el epitafio y en ese mismo lugar estaba vivo hace poco. Ahora, unos cuantos marineros te ofrecemos nuestro último [homenaje]; [acoge] tú este don ya que está tu cuerpo sin vida. Deseamos que tus huesos descansen en paz dentro [10] de su urna y que la tierra molesta se deje caer suavemente sobre tus miembros. Sus compañeros artesanos ofrecemos estos versos al artesano Níger, versos a los que pone fin el rápido Ródano.

1192

En un cipo de mármol hallado en Arles. Letras del siglo II . Dedicado a los manes.

Apeles escribe estos emotivos versos dedicados a su pareja, a quien la muerte enemiga apartó de su marido. Quienes la recuerdan, deben recitar estos últimos versos a la hora de su muerte: ¡oh, qué placentero descanso le ha procurado su ejemplar cuidado! Mi deber de esposo queda claro en este [5] breve poema y te envío mi último homenaje, querida Sempronia, intachable con tu esposo, respetuosa, cariñosa, entrañable, fiel: lloro con justicia tantos daños sufridos al haber perdido a mi esposa. Y a ti, lápida, te ruego que descanses ingrávida sobre sus huesos, para no resultarle pesada a su [10] mediana edad.

1193

Cipo de gran tamaño trasladado desde Cástulo, antigua ciudad de la Tarraconense, a Madrid. Letras del s. II .

Deténte, te lo ruego: por favor, caminante, conoce mi epitafio. Antísporo, de ocho años, querido por todos, aquí está enterrado. Y te ruego que digas: Antísporo, que no te pese la tierra.

1194

Inscripción hispana procedente de Cartagena. De tradición manuscrita.

Si yo que soy su madre pudiese, soportaría la muerte en vez de mi hijo. Ahora descansas en esta tumba; que no te pese la tierra.

1195

Procedente de Alcalá del Río, Sevilla. Hoy está perdida. Muy fragmentada.

Detén tu paso, te lo ruego, quienquiera que seas, y entreténte un momento: Aprenderás versos tristes en tono sencillo. [5] *** en plena juventud *** a mis veintidós años me apremian con una muerte odiosa. A mis manes, este santuario *** [10] cualquiera que lo vea: que la tierra caiga sin peso sobre las cenizas de [Calítique] *** presta consuelo a los desdichados *** y una multitud agradecida pisa con frecuencia este camino ***

1196

Procedente de Baesucci , Vilches, en la Hispania Tarraconense.

Cuando pases en torno, deténte un momento ante mi [tumba], mientras lees unas pocas palabras con mirada apresurada. Aquí estoy yo, Crescencio: fui una [gran esperanza para mis padres], pero puesto que no pude llegar a crecer mi nombre [quedó vacío] 16 . Todo el amor de mi patria y de mi gente [5] [me ha seguido con su voz] y [mi] propia muerte testifica este privilegio. La valía de mi noble talento no se veía empañada por mi buena [capacidad para hablar], ni mi moderación por mi sentido de la amistad. Mi [propio] padre [grabó] estas palabras laudatorias sobre mi tumba, como única señal [10] de que mi [muerte] va a ser inolvidable. Puesto que el camino está muy cerca, muchos [leerán este epitafio]: tú que pasas a mi lado, no [me maltrates], [que el arte] de estos versos [conmueva a mis] manes y, puesto que [ya] lo has leído, di sobre mis [restos: «adiós»].

1197

Procedente de Mérida.

A quien tuvo por nombre Juliano, no le fue permitido vivir más allá de siete meses y mucho lo han llorado sus padres.

1198

Se encontró en un cementerio cristiano de Lyon. El epitafio se hizo en honor de Murra y Verecundo, hijos de Murrano.

Tú que comienzas a leer, entérate bien de estas palabras moribundas de un niño y llora y laméntate por mi destino. Llevando la primera parte del nombre de mi padre, Murra, tuve el aspecto físico de mis dos progenitores, gracias a mi [5] madre. Mi vida duró catorce años y ya mi conducta intachable había alcanzado una gran fama, cuando de repente, ¡oh traición! fuiste la causa de mi muerte, una simple diversión procedente de la mano de un amigo. Pues un clavo lanzado [10] con imprudencia, sin intención de matarme, se me clavó y se introdujo en mi cabeza de niño. [Vosotros], queridos padres, que fuisteis antes golpeados por una herida [semejante], dejad de molestar con vuestro llanto a mis manes, [que] enterrasteis junto a [otro] hijo: tú, mi hermano, yaces enterrado [15] a los tres años y diez meses, [a quien los dioses] llamaron [hacia sus lugares de reposo] libres de [preocupaciones]. A mis huesos les basta con una pequeña urna.

(1199)
1200

Procedente de Apt, ciudad de la Provenza, en Francia.

¡Ay! Donata, aquí [yaces] en esta tumba: [tu madre hizo para ti] lo que tú, como hija, [debieras haber hecho] para ella. Tu vida ha sido breve: [nacida] hace trece años yaces ahora aquí, tú que te distinguías por tu belleza [y no menos [5] por tu ingenio]. Y si alguna [noticia] de esto [puede llegar] hasta los manes, un gran honor [te aguardará] en los Campos [Elíseos]. Feliz tú y desgraciados tus [padres] que te [engendraron] y todavía les [aguarda] un largo [tiempo] de vida [sin ti].

1201

Procedente de Arles. Epitafio dedicado por una madre a su hijo.

Esta tumba, monumento de su cariño, hizo para ti, hijo, y enterró tus huesos, recogiéndolos con su angustiada mano.

1202

Estuvo en Narbona, al Sur de Francia.

*** y no te lamentes ya de esta penosa muerte. Ni a ti ni a nosotros se nos concedió vivir eternamente: ¿piensas que debemos quejarnos de nuestra suerte porque hemos muerto de niños? Mientras tienes vida, te causa dolor perderla; pero [5] en cuanto morimos, puedes menospreciarlo todo. Si en vida tienes el mundo entero sometido a tus leyes, ¿qué es lo que vale en el Orco? Vana es aquí la ambición del rico.

1203

Hallada en Como, Italia y hoy perdida. Dedicada a los manes.

A veces una vida breve es mejor para los mortales que un largo espacio de tiempo, pues no tardó mucho en florecer esta alma, muerta ahora a los veinte años, sin nada reprochable en su conducta: tuvo una vida dichosa y su personalidad fue destacable. Pero la vida lamentable que les ha quedado a [5] sus padres los atormenta en lo más profundo de su alma y un castigo prolongado, inacabable, se les ha dado: el dolor se refuerza por su edad avanzada y su propia decrepitud se agrava con el llanto, y una y otra cosa resultan más crueles que la destrucción que trae consigo la propia muerte. El cariño [10] de su leal patrona les ofrece consuelo, tanto cuantas yugadas de tierra nos muestra esta tumba.

1204

Procedente de Salonae . Letras pésimas.

«Ay, Parcas, demasiado crueles», dice una pobre madre, cuya hija pequeña yace en esta tumba. Yo misma debería haber muerto antes, pero los que veneran vuestra voluntad divina, sucumben, y los que os han descuidado, permanecen [5] con vida. Diosas de los infiernos, os encomiendo este ejemplo de virtud, que en esta tumba se oculta, convertido en cenizas.

1205

De Salonae .

Quienquiera que seas, contempla al llegar nuestra tumba, deténte, te lo ruego y lee mi destino en estas breves palabras. Me engendró mi madre en su seno, me prestó sus cuidados y [5] me ofreció esperanza y ayuda durante toda su vida. Aquí estoy enterrada, ceniza insignificante y rescoldo consumido, aquí están los [hilos de mi destino movidos por una rueca] enemiga. Deja ya de llorar por mí, mi querida [madrecita], y procura que las dos podamos yacer juntas en un [mismo] lugar.

1206

Inscripción procedente también de Salonae .

Las parcas abominables y su odiosa maldad rompieron los catorce hilos de mi vida 17 . Dejad ya de llorar, padres infelices y abandonados; mis rescoldos se han bebido ya con creces vuestras lágrimas. Mi cuerpo se ha convertido en cenizas [5] y el éter sagrado se ha llevado mi alma.

1207

De Sagu, en Rumanía. La piedra está rota por su parte inferior. Va dedicada a los manes.

La tierra posee su cuerpo, una lápida su nombre, y su alma el éter, la cual hubiera sido mejor que ***

1208

Hallada en Garda y trasladada a Viena. Dedicada a los manes.

Este epitafio te he dedicado, un modesto homenaje no tan grande como merecías. Tras haber ya perdido a otros cuatro, tengo que seguir llorándote a ti, Salvio, el quinto, mientras mi destino me lo permita. Y ahora, que te he perdido, mi casa, venida a menos, sucumbe. Dejaré de estar triste cuando pueda seguirte, querido, a través de las sombras. Ojalá pueda decir siempre «mi querido Salvio». Hubiera deseado [5] que fueses tú quien me dedicase esta tumba. Yo, que he perdido tantas cosas buenas, querido, te echo de menos ahora a ti con razón.

1209

Hallada en Oedenburg, Hungría.

En esta tumba enterrados están los restos mortales de un niño, caminante, a quien [llora] sin cesar su padre sobre este epitafio.

1210

Procedente de Rávena.

Una misma tierra patria, la de Juvavia 18 , dio vida a estos pupilos, un mismo día les otorgó el don de la libertad. La muerte, que hace naufragar, se llevó al mismo tiempo a quienes antes había unido, y así, tan injusta, causó un dolor duplicado.

1211

Procedente de Rieti, ciudad de Italia que habitaron los Sabinos.

*** Ahora el padre y la madre han construido este sepulcro para su hijo, bañando sus huesos con llantos fúnebres. Pero puesto que son muchos los que han experimentado un [10] dolor semejante y nadie ha podido vencer la embestida de la muerte, queridísimos padres, dejad de llorar porque yo me haya muerto y dejad de lamentar las funestas leyes del destino.

1212

Procedente de Interpromius , pueblo del Adriático, hoy San Valentino.

Detén tu marcha, te lo ruego, y deja que la sombra de la muerte alivie tu paso firme, viajero; el camino es duro, ¿por qué lo recorres sin interrupción? Escucha un momento, mis palabras proporcionan descanso a las fatigas, pero guárdalas en lo más profundo de tu pecho y no las olvides. Dioses [5] crueles que habitáis las lagunas estigias por donde a nadie le es posible retroceder, ¿por qué os agrada la gente tan joven, que habrá de ser vuestra más tarde, apenas haya consumido su tiempo? Con llantos interminables llora mi tristísima madre, que debió morir antes de que se entregara al fuego a su [10] hija, si el destino de los vivos hubiese sido más benévolo 19 ; y el nombre de mi padre también debió haberse leído antes en este epitafio. A ellos, pues, llévales mis palabras: que deje ya de soliviantar con sus lágrimas a la que ya está enterrada; ya he sido suficientemente llorada, es hora de poner [15] fin al dolor; a quien ha muerto de una vez para siempre, no le sirven de nada los lamentos.

1213

De Sulmona, ciudad del Abruzzo. Letras pequeñísimas.

Si alguna muchacha ha sido arrebatada por un destino cruel, ciertamente ésa soy yo, que fui una joven querida por mi ama, que me enseñó todas sus habilidades. Y justo ahora, cuando ya estaba tan bien instruida, yo, Escope, arrebatada, tengo que ser leída en este epitafio.

1214

Procedente de Crotona, Italia.

Llora ante el sepulcro [cuando pases en torno], vengas de la ciudad que [vengas]. Deténte un [momento]: también tú algún día habrás de ser llorado. [Aquí está enterrado el que, habiendo traspasado] apenas los umbrales de su vida y [sobreviviéndole [5] su madre], fue destinado a morir primero. [Se fue] a las sombras infernales, [demasiado joven], en la flor de su edad, aquel a quien quería como a mi propia vida. [Raro] hubiera sido que este joven, bueno de naturaleza y digno [hijo de su padre] y de una buena familia, no hubiese reproducido [a lo largo de su vida] la conducta de sus antepasados. [Pero] tu muerte [te arrebató] tantas y tantas recompensas [10] por tus actos meritorios y a partir de ahora [siempre] habré de llorarte, yo, [pobre] desdichada. Como madre, [te he ofrecido, sin embargo, estos últimos] dones piadosos y el descanso [eterno], hijo, [acabará por unirme a ti].

1215

Procedente de los alrededores de Roma y hoy perdida.

Estas ofrendas [merecidas] puso para su marido la esposa, que habría de recordarlo para siempre; y las mismas ofrendas merecidas para su querido hijo que se marchó arrebatado precipitadamente; ofrendas todas que debiera haber preparado el hijo para su padre y su madre. Que perdure este [5] [monumento] para toda la sucesión de familiares, si es que [cumplen] con los tristísimos deseos que expreso en estos versos 20 ; mi descendencia durante largo tiempo lo cuidará, y ofrecerán banquetes fúnebres para obtener tal beneficio, y harán que, por el amor de la madre, el padre acepte al hijo 21 .

1216

Procedente de Roma y hoy perdida. Dedicada a los manes.

Para la descendencia de todos dejó ella este lugar tras su muerte, y ya antes, sin embargo, hubo de prepararlo para su hijo y antes para su esposo. Y mientras sobrecogedoramente llora sin haberse consolado, ha muerto y nos ha dejado melancólicos, aumentando nuestra tristeza. Y nosotros, angustiados [5] y acordándonos de nuestra patrona con amor —ella que ahora está con su hijo y con su esposo—, procuramos que estén en paz recordando el nombre que tenemos; y su descendencia, recordándola durante muchos años, celebrará ceremonias sagradas en honor de los dioses y de sus antepasados; [10] y que la ilustre generación de los nuestros, acordándose de sus mayores y de nosotros mismos, conserve para siempre nuestro nombre memorable. Quienquiera que seas o hayas de ser algún día de nuestra misma estirpe, acuérdate del nombre originario y de este epitafio, por los que se te concede este lugar, y cuida este hogar que será tu morada [15] eterna.

1217

Procedente de Roma y conservada en el museo Capitolino.

Diosa tierra, te lo ruego, abraza para siempre los santos restos mortales de aquellos cuyos nombres están en esta lápida.

1218

En la basílica de San Pablo en Roma. Mármol roto.

Quienquiera que seas, vuelve un momento tus ojos hacia aquí, caminante, y mira a ver qué nombre tiene este epitafio. Los hermanos Antonios —un motivo de dolor para sus padres que están vivos—, cumplido su destino, ocupan este lugar, [5] ambos arrebatados por la maldad de una muerte cruel. Rufino primero y Rufinila después.

1219

Mármol hallado en la Vía Apia y conservado en el museo Vaticano. Dedicado a los manes.

Veintidós años tendría si el destino me lo hubiese permitido, cuando el dios de los infiernos, en plena juventud, me arrastró hasta sus sombras; el injusto día de mi cruel fortuna me truncó la vida. ¡Ay, arrancado demasiado pronto del lado [5] de tu padre y devuelto enseguida a manos del destino!; ¡ay, arrancado tan rápidamente del seno de tu madre y enviado enseguida a las tinieblas!

1220

En el museo Capitolino. Dedicada a los manes.

Yo, Máximo, un niño encantador, estoy aquí descansando, con dos años, a punto de haber cumplido el tercero. No dejes caer todo tu peso sobre mí, tierra. Era amado por mi madre y queridísimo por mi padre.

(1221)
1222

Mármol muy fragmentado que se conserva en el museo Capitolino.

Yo soy aquel renombrado Alejandro, nacido de mi padre Eupes, a quien engendró, virtuoso, Lacena, una madre instruida. Aquí, en esta fúnebre tumba, descansan mis huesos. Y lo que antes fue mi cuerpo, es ahora ceniza. Malvada fue [5] para mí al nacer Láquesis, malvada Cloto ***

1223

Procedente de Roma. Algo fragmentaria y restituida por Bücheler. Dedicada a los manes.

[Aquí] estoy [ahora] enterrado, yo, que fui arrastrado, contra mi voluntad, hasta una [morada] eterna a la edad de dieciocho [años] y algunos meses y días 22 ; yo, que, diestro en las habilidades del canto, era comparado a los más antiguos [5] y mi edad inmadura [no pudo] vencer el destino. ¿[Por qué], desdichados padres, lloráis siguiendo esta humana costumbre? La cruel mano de Plutón [a todos] se lleva de la misma manera. [Y a vosotros], a través de las aguas de la laguna Estigia, os transportará el barquero cuando las Parcas os quiten la vida y Cloto rompa sus hilos. Querido padre, sigue siempre velando por mí, que he sido arrancado de la vida [10] por obra del destino; [y si quieres] evocarme siempre con tu voz cariñosa, continuaré viviendo junto a vosotros sin interrupción, gracias a tus cuidados. Madre que estás tan triste ahora, [no te] irrites por mi suerte, [sino] deséame, favorable, unos manes apacibles, y [no dejes de rociar] con vino mi tumba año tras año.

1224

Tabla de mármol hallada en Roma y conservada en Volterra. Dedicada a los manes.

Aquí está enterrado Basiano 23 , hijo de Julio Baso, que vivió diez años y catorce días, a quien, puesto que los dioses manes se lo llevaron como pupilo, no debes pisotear ni echarle peso encima de este lugar.

1225

Estuvo en Roma.

Me llamo Gayo Tutilio Rufino y me marcho de la vida a mis diecinueve años. ¡Oh crimen, oh cruel destino y terrible fechoría, puedes decir cuando ves qué desgraciado es un padre!, pues él me vio en el momento de mi muerte y cerró mis [5] ojos cuando yo debía haber cerrado los suyos. ¿A qué dioses no suplicó él primero?, ¿con qué palabras no les supliqué yo, desdichado? Y no sirvieron de nada las súplicas, la gran fuerza de la muerte, por el contrario, ejerce al instante su poder. Padre querido, o te quedas conmigo para siempre, o tu [10] dolor te hará morir a mi lado.

(1226)
1227

Fragmento de mármol en la iglesia de Santa Inés, Roma. Dedicado a los manes.

*** los restos mortales de *** que vivió [no más de un] grupo de siete años, un mes ***

1228

Procedente de Roma. Hoy perdida.

Un implacable montón de tejas cubre los restos de estos dos hermanos, porque abandonaron a su padre.

1229

En Roma. Dedicada a los manes. Epitafio de un niño de un año, cinco meses y diez días.

Esta tumba te ofrece tu madre, movida por su cariño y se apresura por dejar consumir dentro sus miembros al mismo tiempo.

1230

En Venafro.

A este dulce Rufo lo ha perdido su queridísima madre, tan inocente en su vida como bueno en su comportamiento. Perdido lo ha llorado su madre y sepultado lo llorará sin tregua y no dejará de existir el dolor, a no ser cuando ella ya no exista.

1231

Hallada en Pozzuoli y ahora en Nápoles.

*** el pobre Heracleón murió a los siete años, añadiéndoseles siete meses, por encima de los cuales vivió todavía diecisiete días. A vosotros que lo leéis, yo os exhorto: «disfrutad de la vida, la muerte es inminente».

1232

En una pequeña tabla hallada cerca de Salerno. Hoy perdida.

Un niño, arrancado de la vida a sus ocho años, está aquí enterrado; la impía y cruel perdición de su destino lo han abatido: Clemente, que por su nombre y por su edad no debería haber muerto; fundadas esperanzas había en él, pero ahora sólo cenizas y llanto.

1233

Fue hallada cerca de Filipos, Macedonia. Grafía de muy difícil interpretación.

Si el dolor ha podido conmover el corazón abatido de Hércules, ¿por qué sin embargo debo yo avergonzarme de llorar? Pues así como el ilustre Homero alabó la belleza corporal de Aquiles Eácida 24 , tus motivos de alabanza son bien distintos. A ti la diosa que habita Pafos 25 te había distinguido [5] con un rostro menos hermoso, pero estaba oculta en lo profundo de tu corazón. Pues, en efecto, una prudente virtud destacaba en tu pecho, más grande que tu edad y más grande también que tu tierra. Ésta, tras serme arrebatado tú por la muerte en medio de fuertes dolores, a pesar de mi serenidad de espíritu me hace, niño, que llore; y tú estás tranquilo, mientras yo me atormento vencido por esta herida; y con una belleza que no tuviste en vida habitas en los campos Elíseos. Es deseo de los dioses que, quien lo haya merecido de una voluntad celestial, disfrute de una belleza imperecedera: dones [15] que te aseguró, gracias a tu vida virtuosa, la indiscutible sencillez que un dios te infundió. Ahora, ya las sacerdotisas de Baco en un prado lleno de flores en compañía de los sátiros 26 , ya las náyades 27 con sus cestos de flores, te reclaman para sí igualmente, para que conduzcas multitudes gozosas [20] guiadas por antorchas. Sea como sea el lugar adonde te haya conducido tu vida, muchacho, sólo ***

1234

Hallada en Cesarea de Mauritania y conservada ahora en el museo de Argel. Mármol muy deteriorado.

Esta lápida cubre todos los huesos del desgraciado Filón, a quien aquí, *** cuando el pobre acababa de cumplir su [5] quinto año, *** a quien demasiado pequeño arrancaron del seno de su madre *** lee estos breves versos ***

1235

En un gran mausoleo procedente de Haidra, al norte de África.

*** Mi padre preparó estas honras fúnebres en mi honor. Si has leído esto, márchate, adiós y que lo pases bien.

1236

Hallada en Lambesis. Precedida de dedicatoria a los manes.

Feliz pronuncié discursos hasta que una noche infernal me arrebató a mi esposa y mis hijos, toda mi felicidad.

1237

En Thugga , ciudad próxima a Cartago. Según el tipo de letra puede pertenecer a mediados del siglo II o comienzos del III .

Quita las guirnaldas de tus cabellos y olvidada de tus seres queridos, ven, Talía 28 , ven, entristecida, sin fuerzas, con tu ropa rota: que tu mano desconsiderada no juguetee con la vara idalia 29 , ni se deslice ante tus pies tu manto deslumbrante. Yo, llamado Julio Melito, hice tiempo atrás este monumento [5] para mi padre Cupito y mi madre Venusta. Aquí he querido enterrarme y enterrar junto conmigo a mi querida esposa Rogada, para que el renombre de este lugar se conserve aquí, guardado para siempre. Hemos vivido hasta la saciedad, nuestro cariño lo hemos agotado ambos, hemos atendido [10] a nuestras dos hijas. Así que también vosotros, que leéis estos versos y os complacéis con estos hechos, aprended a adorar a vuestros padres como merecen. Fue mi destino quien permitió que yo venerara tu memoria, Glafriano, y que te dejara estos versos grabados, y que pudiera hacerlo estando vivo. Ahora yo, Julio, pido de ti, dueño de los infiernos, que [15] cuando muera, mis huesos alcancen el descanso.

1238

Procedente de Makter, ciudad de Túnez y trasladada a París. Aproximadamente del siglo III .

*** Nací en un hogar pobre y de padre modesto, sin hacienda ni patrimonio. Desde que vine al mundo, viví en el [5] campo cuidando lo mío, donde nunca había una pausa para mí, ni para mis tierras. Y cuando el año hacía que las mieses maduraran, entonces era yo el primero en cortar las espigas. Y cuando una multitud de segadores avanzaba por entre los campos, dirigiéndose a las tierras de Cirta 30 o del númida [10] Júpiter, antes que todos en estos campos iba yo como segador, dejando a mi espalda apretadas gavillas. Segué doce cosechas bajo un tórrido sol y después, gracias a mi esfuerzo, [15] me convertí en el capataz. Dirigí los grupos de segadores durante once años y mi cuadrilla segó los campos de los númidas. Todo este trabajo y mi vida, que se contentaba con poco, hicieron que me erigiera también en dueño de la casa, y llegué a adquirir una villa, sin que mi propia casa carezca de [20] ninguna clase de recursos. Mi vida recibió el fruto de los cargos e incluso fui inscrito entre los conscriptos. Elegido por la curia, me senté en su templo con ellos y yo mismo, de simple campesino, me convertí en censor. Y fui padre y vi a [25] mis queridos nietos ya jóvenes. Pasé unos buenos años de vida, porque así lo había merecido, y ninguna voz enemiga fue capaz de dañarme con ninguna acusación: aprended, mortales, a vivir sin hacer daño a nadie: así mereció morir quien vivió sin conocer el engaño.

1239

Procedente de Haidra.

C(onsagrado) a los dioses M(anes). L(ucio) Casio Fausto, hijo de L(ucio), de la tribu Quir(ina), vivió cuarenta y cuatro años, una buena persona, imprescindible para todo y [5] para todos, a quien muchísima gente llora en su patria, y la tierra lo cubre dichosa, pero la vida, desagradecida, lo ha abandonado. Lucio C(asio) E. 31 , su querido hermano, compuso este epitafio.

1240

En un cipo grande hallado en Sicca , ciudad de Numidia.

Gayo Cornelio, conocido en otro tiempo como Fortunaciano por el nombre de su padre, eminente por su afán de aprender [y] de muy buena apariencia, a quien se lo llevó la muerte cuando apenas comenzaba a florecer su juventud. Bastan estas palabras. No soy el único que ha muerto.

1241

Procedente de Mauritania.

*** le prepara los funerales sin fuerzas a causa de su súbita enfermedad.

1242

Procedente de Bisica, al N. de África.

Huesos de Zópiro, os lo ruego, descansad tranquilos en la urna y que la tierra no resulte pesada para vuestras ingrávidas cenizas.

1243

De Cesarea, en Mauritania.

Así [como] Menelao, [un hombre de peso], envejeció durante los [prolongados] años de su vida, ahora una urna no pesada está colocada [bajo] este pequeño monumento fúnebre. [No está bien] que las gentes honradas [profanen] su nombre ni sus restos: [aquí] hay un [difunto] virtuoso nacido [5] en Hesperia 32 . [Pero para sus manes] es un consuelo al morir el que sus tres hijos se han ocupado de sus [cenizas].

1244

De Cesarea, en Mauritania. Muy fragmentaria. Reconstrucciones no exentas de conjeturas.

Con las primeras rosas, que son el orgullo de la primavera y también con vino de ofrendas, frecuentad el sepulcro —míranos: [aquí], piadosos, [te] hacemos estas ofrendas, santo [5] patrón— [para que] yo me deje ver feliz a menudo con [guirnaldas] de flores y tras haber depositado la moneda de mi último destino 33 , pues fue mi deseo ser un hombre de bien.

1245

En un cipo de mármol procedente de Cesarea de Mauritania. Sepulcro doble.

El que [apenas había cumplido] los veinte [años] de vida, fue leal y bueno entre los vivos. A él lo engendró la tierra de Libia y ella misma lo [ha acogido]. Convertido ahora [5] en polvo y huesos, yace bajo esta tumba. Este mismo monumento fúnebre se hizo también para el difunto Paulo, que precedió a su hermano: la ceniza de ambos está [ahora aquí] guardada, [bajo esta lápida]. Sus compañeros de esclavitud, llorando por su suerte, dijeron al morir: Paulo, que la tierra no pese sobre ti ni sobre Salvio.

1246

De Mileuum , ciudad de Numidia. Dedicada a los manes.

Padre, si hubiese tenido mucho dinero, el cariño que me has inculcado hubiera correspondido a tu entrega y hubiera construido para ti, tan digno de amor y respeto, magníficos sepulcros de oro brillante y de sólido marfil, y estatuas elevadas [5] en tu honor ***

1247

Piedra cuadrada pequeña, procedente de un columbario de la Vía Latina, Roma, trasladada al Museo de Verona.

Lo que queda de un hombre, mis huesos, descansan en paz; y ya no me siento inquieto porque vaya a estar hambriento de repente, ni sufro de gota, ni soy garantía de alquileres y, sin pagar nada, disfruto de hospitalidad eterna.

1248

Estuvo en Túsculo. Precedida de dedicatoria a los manes. Gelio Máximo dedica esta lápida a su liberto Febo.

Aquí está enterrado Febo, que fue lo más importante para Gelio: esta lápida está llena de cariño. Apenas cumplió los treinta y cinco años de vida y sus labios no pudieron contener [5] su alma impetuosa. Si pudiesen cambiarse los hilos de las Parcas, Máximo se alegraría de estar él enterrado en esta tumba.

1249

Hallada en Roma, cerca del Vaticano. Dedicada a los manes.

Aquí estoy enterrado yo, Claudio Diadúmeno, en vida poeta de arte brillante al servicio del César, de quien nunca se apoderó la vanagloria de un renombre ambicioso, sino que [5] siempre su moderado tono guió su vida. Hilo, soy tu padre y he venido aquí contigo, no quiero que cualquier confusión te altere. Esta morada es un sitio suficiente para nosotros.

1250

Estuvo en Roma, bajo la estatua de un filósofo sentado.

Aulo Ignacio Prisciliano, de la tribu Palatina, famoso por mi conocimiento en las dos disciplinas 34 , aprendí, mientras viví, qué es la muerte, qué es la vida para el hombre; por ello experimento en mi alma un gozo imperecedero.

1251

En Roma. Dedicada a los manes.

Enterrado en esta tierra está Romanio Jovino, experto en hablar bien y que supo asimismo enseñar a hablar. Si la buena reputación de una vida es vida después de la muerte, también él vive entre nosotros, como Catón o Cicerón.

1252

Procedente de Gubbio, ciudad de Umbría.

Yo, médico itinerante de Iguvio 35 , soy ensalzado por mi conocida habilidad y mi celebérrima lealtad. Cuando me encaminaba a la madurez, la Fortuna me privó de mi saludable juventud y me colocó en la rápida hoguera funeraria. Enviaron [5] a un sepulcro clusino 36 las cenizas que quedaron del fuego y mi patrón enterró mis huesos en mi tierra patria.

1253

Procedente de Roma y conservada en el Museo Vaticano.

Yo, Magno Alejandro, nombre glorioso para los de Cirecias 37 , puesto que apliqué el ungüento de Palas en mi labor de médico, muy dedicado a mi tarea, invoco ahora como testigos a los vivos: no parecía posible que yo mereciera esto, pues he muerto de repente, causando una profunda herida a [5] los míos. Aléjate ahora y no te preocupes de las peligrosas calamidades del destino. Mi esposa, en la medida de sus posibilidades, me dedicó este epitafio.

1254

De Roma. Uno de sus versos está totalmente borrado, lo cual dificulta notablemente su comprensión.

Blesamo Novio, que logró del destino un descanso eterno, *** por el contrario, un lugar sagrado, que lo recibió con aplausos por los campos tan pronto como llegó a esta tierra [5] como señor: nadie aparecía, los faunos y ninfas cantaban y toda la región experimentó una alegría propia de dioses. Él, en otro tiempo, adornó la ciudad y el orbe entero con estatuas: el pueblo conserva su nombre y esta tumba posee su cuerpo.

1255

Hallada cerca de Ostia y conservada en Roma, en el monasterio de San Pablo.

Aquí estoy yo, que sin voz hablo desde el mármol esculpido, nacido en la egregia Tralles 38 , desde Asia recorrí a menudo todas las murallas de Bayas a causa de sus aguas cálidas [5] y las delicias del mar; y, sin olvidar mi heredero esta vida honorable, con cincuenta mil sestercios míos, como yo dispuse, me construyó esta morada y dispuso después un templo en honor de mis manes, para mis cenizas y las de mis descendientes. Pero tú que lees estos versos, sólo te ruego [10] que me digas: «que no te pese la tierra, Sócrates, hijo de Astómaco».

1256

Mármol hallado en un pequeño jardín romano junto a la puerta Flaminia. Dedicado a los manes.

Aquí estoy yo, humilde y feliz vendedor, que tuvo amigos capaces de cumplir sus deseos de que yo dejara un renombre tras de mí, Lucio y Claudia, que me han juzgado digno de este don perpetuo. A vosotros, dioses celestiales, os hago este ruego, que, tras mi muerte, conservéis la vida de mis amigos para que puedan ellos derramar vino sobre mis [5] cenizas y proporcionarme con sus flores sin cesar una sombra apacible.

1257

Mármol muy mal grabado procedente de Roma.

Yo, [que] acostumbraba a [domeñar leones] bajo mi cuidado, no pude anticiparme y [huir] de la muerte y de la morada de la fiera de tres cabezas 39 , [sino que] el [injusto] y cruel [destino me ha arrastrado] allí, arrebatándome del seno de mi [madre]: y [perecía] cuando había nacido hace sólo [5] veinticinco años. [Esta] pesada [lápida] ha cubierto los miembros de mi [cuerpo]. Mi alma, por el contrario, enviada [hacia los dioses, sube hasta los cielos]; una [tumba] cubierta de flores de la [reciente] primavera es mi sepultura. Por lo cual, de ahora en adelante, [ruego] a los dioses celestiales [10] e [infernales], puesto que me han arrebatado mis [años] de vida, que se los perdonen a mi hermano.

1258

Fragmento de mármol hallado en Roma y decorado en su parte inferior con la imagen de un hombre recostado en su lecho.

[Aquí había yo enterrado] a mi hermano y a mis dos sobrinos, seres muy queridos para mí [tras la muerte de mi hermano]. [Ya el día final se me acerca] y la muerte está a punto de llegar, [así que sólo esto deseo]: que la tierra no deje caer [5] todo su peso sobre mí para que yo, [después que] deje mi patria y [mi suelo natal], [una vez muerto, sea enterrado aquí] con el cariño de mi esposa.

1259

Fragmento hallado en Roma.

[Aquí] está enterrado Nicis, aquel admirable experto en carros, que mientras vivió actuó bien por todas partes.

1260

Estuvo en Tívoli.

Aquí está enterrado Anfión, arrancado de la vida al comienzo de su juventud. Todavía no había cumplido los treinta años. ¡Ay!, la muerte prematura te llegó antes de tiempo.

1261

Tabla hallada en Roma y conservada en el Museo Vaticano.

Para Gayo Alidio Hermes que, se diga lo que se diga, era bueno para sus amigos. A él sin duda lo lloramos tras su muerte quienes lo quisimos. Vivió sesenta años.

1262

Estuvo en Roma. Tabla rota en su parte superior, por lo que se desconoce el comienzo del poema.

*** puesto que tuviste la suerte de tener una vida tan virtuosa, tan favorable, tan dichosa y una bondad capaz de ayudar a todos. A nosotros, sin embargo, nos atormenta este profundo dolor y esta inquietud llena de afecto, pues el día fatal, apresurándose, te arrebató. Ahora dirijo mis ruegos a [5] los dioses infernales: proporcionad a mi padre los bosques sagrados en los que el día es luminoso y perpetuo. Aquí sin duda, tal y como se merecía, se ha proporcionado al sepulcro toda clase de cuidados, y colmenas de abejas sicilianas 40 han cubierto tu tumba.

(1263)
1264

Procedente de los alrededores de Roma. Tal vez del siglo I .

*** que en otro tiempo ha sido enterrado en medio de los prados ilíricos en las orillas del Danubio.

1265

Procedente de Aterno , ciudad del Samnio, hoy Pescara. Epitafio de Lucio Casio Hermodoro, capitán de barco.

Fue llevado una y otra vez por los estrechos, los mares y los altos oleajes, el que no debía haber muerto en Aterno; y si es que tú no querías seguir viviendo conmigo, esposo, ojalá te hubiera acompañado a la Estigia en la nave sin retorno de los muertos 41 .

1266

Mármol fragmentado procedente de Turín.

[Recorrí] tierras y mares y los concurridos mercados del Po y hasta los del Sava 42 . Y llegó finalmente la ira [de los dioses] que yo tanto había deseado. Ahora sólo pido mi descanso eterno.

1267

Procedente de Salonae .

Nací en tierra de Frigia y, tras vagar por muchos lugares, he venido a parar a Dalmacia. En verdad Salona es buena, en la medida de lo posible, para vivir en ella eternamente.

1268

Procedente de Darmstadt. El comienzo se ha perdido.

Unos ladrones mataron aquí, mientras viajaba fuera de su patria, al que había sido engendrado por Teano Sidicino, de la Campania. Una tierra lo ha enterrado y otra le concedió nacer. Perígenes es dueño ya de este epitafio y Secundo ha cumplido el deber de grabarlo.

1269

Parece que estuvo en Roma. Dedicada a los manes.

Quise preparar mi sepultura cuando aún estaba vivo, para que mi heredero no tardara demasiado en enterrar, tras mi muerte, mis últimos restos en una pira insignificante. Santos son los manes, y aquí estoy yo enterrado en la oscuridad, junto con mi intachable esposa Sucesa. ¡Que no me pese la tierra!

1270

Procedente de Venusia , ciudad de Apulia que fue patria de Horacio, hoy Venosa.

Constantino, precisamente por ser tan previsor con respecto a tu muerte, tú mismo has ordenado que se construya esta tumba en tu honor.

1271

Inscripción procedente de Benevento.

Esta pequeña tumba no tiene nada de ostentación ni pretende presumir en exceso: recomienda y al mismo tiempo desea que Benevento Félix llegue a tener otros ciudadanos semejantes a éste.

1272

Fragmento de una tabla de mármol hallada en el cabo Miseno.

*** sepultado [bajo] esta [tierra] está enterrado *** [el que] cayó por [funesta] herida *** [esta tumba] construyó su esposa, [digna de lástima], para un marido tan joven.

1273

Hallada en Parma en una lápida rota por la parte inferior. Dedicada a los manes.

Yo soy aquél que soporté viajes varios y un esfuerzo también vario, para conseguir recursos suficientes; al morir he cedido todo lo que logré, pero esta morada, sin embargo, [5] pertenece sólo a los manes. Y a mi lado mi esposa, manteniéndose unida a este lecho perdurable, da fe de estos honores merecidos. A nosotros, iguales en edad, un mismo dulce amor nos mantuvo unidos en vida, y ahora, un mismo descanso nos domina. Aprended, quienes lo leéis, a propagar [10] vuestro renombre a base de buenas acciones: según prueba este epitafio, no es vano el ser persona de bien.

1274

Inscripción procedente de Como.

He escapado a las complicaciones de muchas enfermedades y a los más grandes males de la vida: ahora, al fin, me veo libre de penalidades y disfruto de una plácida paz.

1275

Procedente de Skopje, República de Macedonia.

*** su vida fue apacible durante muchos años y su aspecto físico capaz de rivalizar en todo con el anciano de Pilos 43 .

1276

Cipo hallado en Narbona, de difícilísima lectura.

A aquel a quien engendró una tierra extranjera, la necesidad lo redujo inmerecidamente a esclavo, hasta el punto de cambiar su condición natural. Hizo prosperar a su favor, como pudo, el nombre que había heredado de su padre. Y lo [5] que no pudo lograr a base de ruegos, lo obtuvo con dinero. Se ganó a su señor cumpliendo sus obligaciones y no llegó a experimentar los castigos corporales; no tuvo recompensas, pero pruebas de su libertad, todas las que pudo. ¿Por qué te apresuras, viajero? El consabido descanso está preparado para ti, la hospitalidad en esta tierra es siempre patente. Disfruta del incierto número de horas que aún te quedan: es la [10] última la que te dejará rápidamente libre de preocupaciones.

1277

De Lyon.

Habiendo llegado a una honorable vejez y colmado ya de años, he sido llamado ante los dioses: hijos queridos, ¿por qué lloráis?

1278

Cipo procedente de Lyon. Dedicado a los manes.

Cl(audio) Rufino, todavía en vida, dispuso este epitafio para su muerte, con la idea de que fuese testigo del destino de su vida tras el descanso de su alma, según es costumbre, cuando la morada pétrea en que se halla grabado acoja su [5] cuerpo; y puesto que la letra esculpida en la piedra conserva mi voz, recobrará la vida en tu voz, seas quien seas el que lees estos versos. Aquí está enterrado Rotio 44 , de fortaleza juvenil en otro tiempo, que mandó construir este monumento fúnebre para sí mismo y luego para su nodriza Marciana y su hermana de leche Verina.

1279

Inscripción hispana procedente de Tarragona. Imagen de un auriga con la palma de la victoria. Buena letra. Dedicada a los manes.

En esta tumba descansan los restos de un sencillo auriga, hábil, sin embargo, en manejar con su mano las riendas; yo, que me atrevía a subir a carros de cuatro caballos sin haberme apartado aún de los de dos. Los crueles hados envidiaron [5] mis años jóvenes, los hados, frente a quienes no puedes oponer tus manos. Y a mí, que habría de morir, no se me concedió la gloria de hacerlo en el circo, de modo que la fervorosa muchedumbre no habría de derramar sus lágrimas sobre mí. Ardientes enfermedades consumieron por dentro mis vísceras y las manos de los médicos no pudieron vencerlas. [10] Te lo ruego, caminante, derrama flores sobre mis cenizas: tal vez un día tú mismo me aclamaste estando vivo.

1280

Procedente de Lanciano, ciudad próxima a Pescara.

Mira, caminante, [este epitafio de una madre] feliz [que vivió] querida por sus hijos que le sobrevivieron. Él, [a quien en otro tiempo], afanosa, dio la leche de sus pechos [siendo niño], [ahora], agradecido, le ofrece en su honor este [monumento] fúnebre. Y [con todo el cariño] de un hijo, ha dedicado [5] también [este poema] a la que lo alimentó, [consagrando] asimismo sus cenizas [a los dioses] manes.

1281

Estuvo en Capua y se conserva en el museo de Nápoles.

Un mismo día se ha llevado, arrebatadas por una muerte cruel, a aquéllas para quienes se ha dispuesto este altar, tormento de un hombre desgraciado. Pues ha muerto la hija y ha muerto también la madre. A él mismo lo han abandonado una, como padre, y otra, como esposo.

1282

En el monte Celio, Roma. Dedicada a los manes.

Aquí están los tres a quienes un descanso prematuro se llevó, una madre junto con sus dos queridos hijitos. La madre, Polia Saturnina, vivió durante treinta años y destacó por su habilidad en entonar canciones; su descendencia le fue [5] arrebatada demasiado rápidamente: el niño, Ticio Filipo, a los ocho años y a la vez su hermana, más querida que su tierno hermano, Elia Saturnina, que murió con un año más y ni la danza ni los coros pudieron prolongarles la vida.

1283

Hallada en Tubusuctum , antigua ciudad de Mauritania al NE. de Sitifi , donde la actual Tiklat. Dedicada a los manes.

[Fue] designada con el nombre de Papinia Quinta, hija de Papinio, a quien [Flavia], la mejor de las madres, engendró; unida a un esposo modélico, en el que resplandeció la descendencia Julia 45 , procedente de un padre caballero romano. [5] Ella, después que llegó a los noventa años, cumplió su destino y ahora sólo posee esta tumba.

1284

Procedente de Haidra. Dedicada a los manes.

Feliz con mi marido, siempre había deseado una morada justa. Y la he conseguido. Así lo quiso mi hijo, tan querido para mí.

1285

Procedente de Sicca , ciudad de Numidia.

Sé que te dejo, vida mía, un dolor imperecedero, pero te ruego que lo soportes siempre con entereza.

1286

Hallada en Cartago y perdida.

Mira bien, caminante, en esta [tumba yace una esposa excelente]. Es éste un sepulcro común para ella y su esposo. Te lo ruego, márchate, no lo estropees: ojalá [se haga realidad todo lo que desees], y [que descansen tus huesos en blando lecho], seas quien seas.

1287

Hallada en Rusicade; conservada en París.

Deseo que mi querida hija tenga la suerte de vivir virtuosa, para que, siguiendo mi ejemplo, aprenda a amar a su esposo.

1288

En un cipo hallado en Cirta , al N. de África.

A los dioses manes de Sitia Espes. Cualquier esposo que ame, que una su amor a este modelo de conducta y tendrá un dulce consuelo en su vida. Ella se marchó junto a los dioses, llevándose también a nuestro queridísimo hijo Episuco. Vivió cincuenta y siete años. Aquí está enterrada. [5]

1289

De Thebeste , N. de África. Letra mal trazada. Dedicada a los manes. Julia Fortunata ha muerto a sus sesenta años.

Fortunata, para ti, honrada, buena, intachable, este excepcional homenaje de tu esposo. ¿Estás contenta con Hardalión 46 ?

— Me considero merecedora de este nombre mío porque tú, querido, me has sobrevivido y, estando tú a salvo, he podido yo alcanzar un buen renombre entre los hijos de mis hijos.

1290

De Cesarea, Mauritania.

Aquí [estoy] enterrada, [Crispina], la esposa de Blando [Munacio], a quien ruego que la fortuna lo [conserve intacto]. El día marcado por mi destino sólo me [concedió] treinta y tres [años]; he vivido querida por mi esposo, hasta el [5] punto de que muero [plácidamente]. Y sólo me lamento de una cosa, de haber abandonado la vida yo, que nunca me he separado de mi amado compañero, con lo que, por culpa de mi muerte, él ha perdido todas sus esperanzas. Te lo ruego, esposo, [acuérdate siempre] de mí y, [respetuoso para con mis manes], no dejes nunca de frecuentarlos.

1291

De Lambesis. Dedicada a los manes.

Zoe hizo por amor esta tumba para Numenio.

1292

De las proximidades de Roma.

Habitas entre los manes, querida y alabada Zoe. Yaces libre de preocupaciones y nos has dejado a nosotros los lamentos. Te has adelantado para preparar un dulce hogar para los tuyos.

1293

Tabla de mármol trasladada al parecer de Roma a Parma. Dedicada a los manes.

Yo, tu esposo L(ucio), te he dedicado a ti, que tanto lo has merecido, estas ofrendas: aquí tendremos también algún día una única morada para ambos.

1294

En Roma, en el Vaticano. Incompleta.

*** él preparó el monumento fúnebre *** y ella, a su corta edad, cayó presa de una muerte prematura *** esta piedra afortunada y las palabras silenciosas del sepulcro que guarda a Jucunda para siempre.

1295

Estuvo en Roma.

Recuerda la dulce unión conyugal que yo inicié contigo, Malquión, y la fidelidad que nos unió. Deja ya de llorar. Me aguardaba mi hora prescrita, que me ha apartado de esta dulce unión contigo. En la medida en que me prestes tus cuidados, [5] así serás tú tratado, si cabe nuestra fidelidad de antes.

1296

Fragmento trasladado de Roma a Florencia.

[Aquí estoy yo enterrada, que abandoné antes de tiempo] los placeres de la [vida], pues [mi primer] parto quiso proporcionarme la muerte. [Lloran por mí mi padre y mi madre], golpea su pecho mi [esposo]; [la misma edad] y el mismo [5] modo de pensar teníamos ambos. [Enterró también] mi querido esposo sus huesos en esta tumba, en señal de una unión imperecedera 47 .

1297

Hallada en Túsculo.

Nacida hace escaso tiempo, no habiendo parido antes, Ranis atestigua con su pira su triste destino. Pues aún no había cumplido los dieciséis años cuando fue arrebatada a la [5] vida, arrebatada en el parto. La tumba de la madre contiene dos muertes en un solo cuerpo, ¡un solo montón de cenizas tiene ahora un doble entierro!

1298

Hallada en Roma, en el Aventino y hoy perdida.

Malvado ¿por qué te alegras? Ella, aunque muerta, seguirá viva para mí, ella siempre brillará ante mis ojos.

1299

Mármol adornado con una corona y con aves. Estuvo en Roma y se conserva ahora en Florencia.

¿Por qué lloras? Así ha ocurrido, buen esposo, que te vaya bien, adiós. Pero a ti, envidioso, que miras con malos ojos el que mis restos estén aquí enterrados, te deseo que, retrasándose tu muerte, vivas enfermo y sin recursos.

1300

En Roma.

[En esta tumba yace] la respetable esposa de Menesteo, [Mera], y madre del joven Olimpíaco, [a la que llorarán incesantemente] su hijo y su marido, [pues] era una [esposa fiel] y una madre entregada. [De ella hablarán mejor] los poetas [5] que hablan de las estrellas del [cielo, ella es más digna de la atención] de una musa. [Pues] resplandecen [sin cesar] los brillantes signos de su [buena] vida y su [egregio honor], auténticos astros. [Permanece] aún vivo [este] poder de la naturaleza [10] [divina] [capaz de unir] las almas, [tras haber sido abandonado el cuerpo].

1301

Estuvo en Roma, en Santa Maria Maggiore, en un elegante altar de mármol muy adornado.

Yo, suplicante, le prometía dones, esposa, a la desagradecida Venus, tras haberte sido arrebatada tu virginidad. La pálida Perséfone sintió envidia de nuestras promesas y te [5] arrancó la vida antes de tiempo. Donato grabó estos versos como último homenaje y el altar y la lira, grata a ti, docta Pedana. Ahora me atormenta este amor, cuando se han alejado de ti funestas preocupaciones y descansas enterrada en un sarcófago del Leteo 48 .

1302

Procedente de Fano, ciudad marítima de Umbría.

Diestra en la lira, graciosa también en sus movimientos, Sabis, una hermosa muchacha, yace aquí enterrada en una morada eterna. Su esposo Póntico, que había deseado compensar los últimos momentos de su destino, le ofreció este homenaje fúnebre, este epitafio, la compañía de sus manes y un sepulcro común.

1303

Procedente de Benevento y hoy perdida. Los padres y el marido dedican este epitafio a la joven Tarquinia Modesta, que vivió quince años, seis meses y seis días. Este encabezamiento enlaza con el primer verso.

pues fue de un aspecto excepcional y una belleza admirable, y tenía un corazón realmente digno de su cuerpo. Vete, adiós, bonita.

1304

Fragmento de una tabla de mármol procedente de Roma y conservado en el museo Laterano.

[Aquí están] enterradas las [cenizas de una joven], muy joven, [que aventajaba] en belleza a todas las [nacidas], y un [dolor] común [se instaló en todos] sus amigos [cuando el día] más cruel cubrió de tinieblas su vida.

1305

Procedente de Forum Nouum , antigua ciudad cercana a Benevento.

Caminante, deténte un momento cuando veas esta tumba, pues desconoces el breve tiempo que duró mi vida. Celia era mi nombre; siguiendo en bondad a mi esposo, vivimos juntos trece años y cuatro meses, y los dioses, ¡pobre de mí!, me [5] abandonaron. Me habían hablado de la muerte y del reposo de los difuntos: pero de nada me sirvió el agua del río Leteo, y el dolor que me produjo mi destino aún perdura [en la laguna Estigia], ese dolor de una esposa arrebatada [de su lecho] nupcial.

1306

En una tabla de mármol hallada en Roma.

Sin haber llegado a cumplir los veinticuatro años, he sido arrebatada a mis tres hijos y mi esposo. Yo, de nombre Fuscinila, natural de Petelia, casada con Celsino, sin haber conocido otro hombre y muy unida a él.

1307

Inscripción trasladada de Bayas al Museo Británico. Dedicada a los manes.

Aquí yace Glipte, dulce nombre, que sobresalía entre todas las mejores muchachas en las que Venus fijó su mirada; buena en opinión de todos y siempre de conducta intachable, con una conversación llena de encanto y de estilo elegante. [5] Si hablaras de sabiduría, ella se llevaría la palma y si de hermosura, nadie sería capaz de negársela. Pero un único día pérfido, maldito y abominable, nos arrebató estos dones, tantos y tan valiosos.

1308

De Salerno.

Te saludo, Séptima, que no te pese la tierra. Que una tierra dorada cubra las cenizas de quienquiera que haya puesto sobre esta tumba una lámpara encendida.

1309

De Milán.

Detén tu paso, caminante, aunque el tiempo pase fugaz: y ojalá no acabe contigo ningún golpe del destino. Aquella a quien había engendrado la tierra lesbia, la hermosísima Társide —y el amor que inspiró a toda Italia puede servir de prueba—, a quien voluntades divinas se llevaron arrebatándola [5] de la tierra, mandó construir esta morada sólo para ella, para su cuerpo.

1310

Procedente de Laibach, Hungría.

Arrebatada a mi marido y arrebatada a mis hijos, ¡ay de mí!, ¿por qué los dioses, dueños del destino, me llevaron? Pues llegué a cumplir treinta años mientras estuve viva, y ahora una tumba oculta mis cenizas y lo que queda de mis huesos. Vete ya, vamos, viajero, sigue tu camino. Aquí se derrumban [5] todos los que han sido abandonados al destino.

1311

Procedente de Epidauro. No posterior al siglo III .

Orgullo incomparable de su esposo, luz que da vida a sus padres y máxima bondad de cuerpo y alma, la hermosa Vincencia fue arrebatada por la maldad del destino y ahora está enterrada, antes que su padre Helión; mejor dicho, está enterrado [5] su cuerpo, pues su alma, sin duda imperecedera, disfruta de los merecidos Campos Elíseos.

1312

De Alejandría. Dedicado a los manes.

Su ceniza imperecedera recibe estos honores de Agcelón 49 : aquí yace una joven llevada lejos de su hogar, a quien engendró la tierra mauritana y una arena funesta, oprimiéndola, la retiene en suelo desconocido.

1313

Procedente de Corfinio. Se trata del epitafio de un niño de dos años y seis meses.

Aquí yace Optato, un niño de reconocida ternura, para quien ruego que de sus cenizas surjan violetas y rosas; y la tierra, que ahora es su madre, pido que le resulte ingrávida, pues la vida de este niño nunca ha sido gravosa para nadie. [5] Para su querido hijo hicieron este epitafio sus desgraciados padres, pues es lo único que pueden hacer ya por él.

1314

Procedente de Tadina, ciudad de Umbría a una milla hacia el N. de Gualdo Tadino, cerca de la iglesia de Santa Maria Tadina. Dedicada a los manes.

Aquí está enterrada Severa, la querida nietecilla de Virusio, la cual, apenas había ya cumplido los tres años de vida, cuando fue arrancada, tan tierna, del seno de su padre y de su madre, así como de su abuela. Aquí, junto a mí, están enterrados mi hermana y mi hermano —ya lloraron mis padres por [5] ellos—, a quienes su hora fatal se los llevó antes de tiempo.

1315

De tradición manuscrita. Procedente de Termini Imerese, ciudad de Sicilia.

Te ruego, Tierra, que yaces sobre los restos mortales de Nicario, que no dejes caer todo tu peso encima de este tierno cuerpo.

1316

Procedente de Sevilla. Precedido de un texto en prosa donde leemos que Nome vivió un año, ocho meses y doce días.

Nome fue mi nombre y Cusucia me llamaron al nacer, uno y otro los doy a conocer en esta inscripción. He vivido poco y mientras lo hice fui cariñosa con mi padre. Ahora estoy enterrada bajo este epitafio; he cumplido mi deber. Tú, quienquiera [5] que leas estos versos, te das cuenta de cuán poco he vivido. Te ruego que digas ahora: «que no te pese la tierra».

1317

Procedente de Roma. De alrededor del siglo III .

Aquí está enterrado Vicente, sacerdote del dios Sabacio 50 , que participó piadosamente de las sagradas ceremonias de los dioses.

1318

Hallada en Ostia y conservada en el Museo Napolitano. Dedicada a los manes de G. Domicio Primo.

Yo, ese renombradísimo Primo, estoy en esta tumba; me alimenté a base de ostras del lago Lucrino 51 , bebí a menudo el vino del Falerno, envejecieron conmigo a lo largo de los años los placeres de los baños, los vinos y los amores. Si he [5] tenido algún poder aquí, que la tierra me sea ligera. Y sin embargo aquí, junto a los manes, el ave Fénix vela por mí en el ara y se apresura a renacer junto conmigo.

1319

Procedente de Venafro. Dedicado a los manes. Epitafio de unos padres a su incomparable hijo.

Caminante que tienes prisa en marcharte, te lo ruego, deténte un momento y escucha las palabras del que te ruega tras su muerte, pues también tú debes esperar la llegada de un día semejante para ti. Yo, llamado Justo no por el nombre [5] de mi padre sino por el de mi madre, he vivido con un padre pobre en hacienda, pero rico en buena reputación. Animé a los gladiadores de Marte a las armas, estimulándolos con mis palabras, a base de exhortarlos modulando sus turnos con el son de mi flauta 52 . Viví veintiún años, once meses y veintinueve días; yo, Justo, dejé de vivir a manos de una muerte prematura.

1320

Procedente de Aquileya.

Aquí está enterrado un árbitro de la justicia y seguidor de la equidad, a quien engendró Sársina y ahora lo tiene Aquileya, el cual estuvo con lealtad al frente de una centuria de la séptima cohorte 53 de la legión pretoria 54 , no de la extranjera. Éste llevó por nombre Gayo Manlio Valeriano. Sentilio [5] lo erigió para su hermano porque lo merecía.

1321

Hallada en las proximidades de Aterno . De alrededor del s. IV . Dedicada a los manes.

Yo, Décimo, que solía frecuentar los campamentos desde los comienzos de mi juventud, muero ya viejo, como oficial de guardia, ¡qué pequeña recompensa! Ojalá que esta tierra no me sea gravosa para siempre tras mi muerte, pues a nadie resulté molesto mientras viví. Flavio consagra en honor de [5] su tío paterno esta urna funeraria y Ninio, entre gemidos, rocía con perfumes sus cenizas.

1322

Estuvo en un columbario romano.

Aquí está enterrado un hombre que sólo alcanzó a vivir hasta la edad juvenil, y permaneció siempre prestando su ayuda gustosa a los bosques 55 .

1323

De la antigua región de la Mesia, hoy Bulgaria y Serbia. Dedicada a los manes.

Si es que existen los manes, que nos escuchen: habías sido la esperanza de nuestra vida, pero ahora, quién eres y dónde estás enterrado, lo indica esta lápida.

1324

De Nápoles.

Aquí yacen tan sólo las cenizas y los restos de una vida y un alma santas. Y puesto que ante los manes sirven de mucho los sentimientos, elevo un ruego a favor de ésta y de su alma arrebatada, deseando que no le pese la tierra.

1325

De las proximidades de Nola.

Julio vivió en paz con Trebia durante muchos años y también ahora permanece aquí, unido a ella eternamente.

1326

En una tabla de mármol hallada en Rávena.

El que estableció el género humano y creó el alma, impuso la obligación de devolver los cuerpos al Elíseo. Para que te convenzas de esto, tú, que has de morir, léelo.

1327

En un cipo procedente de Cirta . Escritura pésima. Fragmentada en su parte central.

Tú que te apresuras, te lo ruego, detén tu marcha, caminante, para que aprendas en breve el fin junto con el principio. Nacido de familia no extranjera, de la rama escita 56 de los sirios, he nacido donde las montañas del Anspaga 57 rodean a los habitantes del Etna 58 . Este lugar tan agradable es [5] conocido como Alba 59 , un lugar en el que los frondosos pinares desprenden su aroma hacia el mar, la pudorosa Dafne 60 verdea y salta también allí la cristalina náyade 61 . Mientras [10] que con semejante don, a mi única hija *** donde me he convertido en cenizas *** mis restos serán honrados. [Apenas] si había llegado a cumplir cuarenta años de su vida, la que fue para mí, desdichado, mi única hija. La naturaleza se lleva lo que un día me otorgó, no comete ningún error. No te disguste decir: «que descansen en paz los huesos de P. Sitio Optato».

1328

Procedente de Haidra. Dedicada a los manes.

Injustamente, Félix, has perdido la vida con demasiada rapidez, pobrecillo: deberías haber vivido más, casi cien años deberías haber vivido. Si existen los manes, que no te pese la tierra.

1329

De Haidra e igualmente dedicada a los manes.

Esposa mía, tan desgraciada y sin merecerlo decidiste [abandonar] rápidamente la vida. Tú, que deberías haber vivido hasta casi cien años si hubiera sido posible, pues hubo en ti una belleza, un pudor y una manera de expresarte tan indiscutibles, que puedo decir y afirmar, sin miedo a equivocarme, que en las demás ni las ha habido ni las hay. Y puesto que existen los manes, que no te pese la tierra.

1330

Inscripción procedente de Tiaret, Argelia.

A los dioses manes. Caminante, quienquiera que seas el que pasees por estas tierras y le digas a esta tumba: «Avito, yo te saludo, y que no te pese la tierra», que igualmente a ti, después de tu muerte, la tierra te sea ligera. Vivió setenta y dos años.

1331

De Cartago (Túnez). Dedicada a los manes.

No digo el nombre, ni cuántos años ha vivido, para que no permanezca el dolor en nuestro corazón cada vez que los leamos. Eras un niño encantador, pero por poco tiempo. La muerte venció a la vida, para que no pudieras disfrutar de tu libertad. ¡Ay! ¿No es un gran dolor que perezca aquel a quien [5] amas? Ahora la muerte te ha concedido la libertad eterna.

1332

En un cementerio de Thebeste .

*** Mi pasión juvenil no deja de alborotar, y no he querido obedecer a maestro alguno. Los demás años, otros tantos, que me dictó el destino, he vivido a gusto. Faro, el cuadrípedo que domé con el freno, fue el mejor de todos. Todo [5] caballo con el que corrí lo hizo al menos durante veinte millas. Me resbalé en un saliente de la meta y obtuve la muerte que más ansiaba. Perecí, pues, según mis deseos, aunque me pese el morir. Ahora mis restos descansan en la pista de carreras, gracias a la cual fui conocido.

1333

Cipo hallado en Rusicade y conservado ahora en París.

Antonio Pax, en vida, erigió este altar para sí, oriundo de este lugar, un comerciante con esposa e hijos *** C(onsagrado) [5] a los d(ioses) m(anes). Antonio Pax vivió setenta años. Aquí está enterrado.

1334

Procedente de Sullecthum , en la Bizacena, África.

[Ceciliana fue mi] nombre y Dafno el de mi compañero, [a quien fui entregada], como esposa, por mi padre Catilio. [Viví durante veintiún años] y medio [bajo] el yugo conyugal [5] de Dafno; he parido y he muerto. Te ruego que esparzas sobre mi [ceniza] enterrada ***

1335

Procedente de Roma. De tradición manuscrita.

Aquí está enterrado el héroe Constancio 62 , motivo de orgullo de Italia, el cual fue un gran protector de la patria, muro y defensa, invicto en la guerra, amante de la verdadera [5] paz, molido a golpes y sin embargo vencedor por doquier. Él detuvo a todo un pueblo que avanzaba a través del mar, a la vez que la tierra negó su ayuda a los vencidos. Fue sobrio, poderoso en el manejo de las armas, honrado, gran gobernante, el primero en talento y el primero en el combate. Horrorizó [10] a los panonios en la misma medida que ardió en dulce amor hacia los romanos. Obtuvo honores en la guerra para sí y para sus hijos, y entregó a los jefes, como regalo, numerosos cuellos cortados. El padre está herido en medio de sus hijos, la madre, llena de ansiedad, no sabe a quién tiene que llorar; está en pie, aturdida y con gesto doliente. Roma, [15] despojada de un miembro tan importante de su senado, ha llorado aún más, pues ha perdido a la vez su esplendor y sus armas. Tristes forman los ejércitos, alejados de su gran jefe, con el cual Roma era poderosa y sin el que yace sometida. Esta tumba tuya, gran jefe, la construyó tu esposa para ti, la cual yace unida de nuevo a ti. Que la mano de nadie [20] intente abrir esta tumba, salvo tu padre, Teodora, la tuya, porque así tú lo deseas.

1336

Epitafio cristiano de una niña, procedente de Roma.

La mala fortuna te alcanzó a ti, Argéntea, a tu tierna edad, con un nombre capaz de evocar los felices siglos de tus antepasados. Esta misma mala fortuna a nosotros, que te queríamos, no de otro modo que a ti nos destruyó, y nuestro corazón sigue amando en su interior aquello que le hace sufrir. Los daños de la muerte no logran repararse con el llanto: [5] más muere viviendo quien puede ser desgraciado. Recibe, pues, nuestras lágrimas que a ti ya no pueden conmoverte, pero nos sirven de consuelo a quienes sufrimos. El infortunio se quiebra si se expresan las quejas y son los corazones [10] menos abiertos los que más sufren. Dulce nombre, Argéntea, y única hija de tu madre, ¡ay, qué rápidamente arrebatada por la muerte yaces! La muerte enemiga consume con su frialdad las flores que germinan al calor de la primavera y se lleva como recompensa una piedra preciosa.

1337

Parece ser que procede de Roma. De tradición manuscrita.

¡Ay, hijo mío! Aquí yaces apartado de mí a tan tierna edad. ¡Ay!, la única esperanza de tu padre; sin ti la vida es una carga. Dejas tu tumba suficientemente adornada con tus méritos, pero me haces, por ello, a mí más desgraciado de lo [5] que pueda soportarse. Viviste en tus tiernos años con una ejemplar seriedad y tus escasos años llamaron la atención con tu madurez de joven. Nada, pues, destruyó este breve día, nada la cruel muerte, tu corta vida hizo crecer las alabanzas en tu honor.

1338

En Roma.

Recíbeme como compañera en tu tumba, queridísimo [esposo], pues muerte es el no haber merecido morir contigo. Aquí está también enterrado mi corazón, aquí está también [enterrada] mi [vida]. Mi muerte [va a consistir siempre] [5] en soportar tu muerte. Por tu condición y tu fortuna, tu alma y tu belleza [eras valioso], y todo era digno de alabanza en el compromiso de nuestra unión. El cariño de todos, confiado en tu lealtad, te consideró ilustre ***

1339

En una gran tabla de mármol hallada en Roma. Se trata de dos poemas de diez versos cada uno.

La muerte funesta habita moradas perpetuas que no tienen fin, y una sombra ligera se adueña de los lares eternos. El alma sube hasta el cielo, el cuerpo se queda en la tierra, así todo retorna a su derecho y lugar. Así lo ordenan las leyes [5] naturales, así la disposición del tiempo: todo, apenas comienza a existir, perece y lo futuro habrá de morir. Acepta ahora, esposa, si es que puede sentirse algo después de la muerte, este supremo deber para con los santos manes. Y recuerda para siempre que te has visto libre del odio de muchos; no temas, pues, en vano, ya que posees este monumento [10] para tu descanso eterno. Aquí yace la grácil Probina, arrebatada antes de tiempo a su esposo, con el que apenas había pasado unos cuantos días. ¡Oh cruel acontecer de los hechos! ¿Por qué la dejas tan pronto en manos del destino y no llega a conmoverte el amor recién estrenado de esta pareja? ¡Ay, demasiado digna de lástima, asociada a siniestras [15] profecías, pereces a manos de un destino enfurecido por el que eres traicionada! ¿De qué te sirven, Probina, tus entrañas fecundas? Eres capaz de engendrar, pero tu embarazo te causa la muerte. Mientras tu cariño siga viviendo en mi pecho, [20] nada te perjudicarán en tu muerte los daños que afectan a los demás en ese final inevitable.

1340

Procedente de Eca, ciudad de Apulia.

[Mundo], me aparto de [tus] insidias, adiós traidor: [ahora me dirijo] a ti, tierra, único descanso de mi cuerpo. No me preocupan las palabras [vacías de los tiempos que corren], ahora que mi [espíritu] desea ardientemente dirigirse a su morada eterna.

1341

Inscripción tal vez cristiana procedente de Roma.

Si quieres saber en qué santo lugar estoy aquí enterrado, he vivido en torno a treinta y dos años en una apresurada carrera, y se me negó volver, se me negó la esperanza de ser otra vez lo que fui. A ti, madre inmejorable, te pido que no sufras tanto por quien ha sido arrebatado a tantas desgracias: [5] luz de mi vida, no te habré sido arrebatado ahora por primera vez.

1342

Mármol hallado en la Vía Latina de Roma. Dedicado a los manes. Probablemente del tiempo de Alarico.

Éste, llevando la corona de laurel tras haber sido liberados los romanos, encerrado de nuevo en el campamento, pereció a manos de una muerte impía.

1343

En Roma. Muy fragmentada.

Me reclamarán en vano los templos de Trajano, [cuando] toda Roma llorará y él mismo ***

1344

Inscripción cristiana procedente de Roma. Va precedida de los ya mencionados signos cristianos. Año 377.

Aquel que, renacido por el agua bendita, vivió largo [tiempo], yace *** [aquí] enterrado, Fortunaciano, hijo de Fortunaciano.

1345

Inscripción cristiana procedente de Roma. Año 392.

Apias, invisible para los vivos, está enterrada en esta tumba, digna de llanto a ojos de sus hijos, digna de llanto también a ojos de su esposo. Siempre leal, mantuvo la fidelidad prometida en su honesto lecho y tuvo hijos, prendas queridas de su unión conyugal. Así que, tras su muerte, no habita [5] siniestros lugares sino que está en el cielo, [cercana] a Cristo.

1346

Inscripción cristiana procedente de Roma. Año 393.

Aquí yace cruelmente enterrado un cuerpo, el joven e instruido Eutiquio; arrancado a la vida en los comienzos de su juventud, se acerca a los umbrales de la muerte: Sabio, bueno y magnánimo, entregado a Cristo, recibe ahora la recompensa de la vida eterna. Eutiquio yace aquí, él, que fue [5] un motivo incomparable de orgullo para los suyos.

1347

Procedente de Roma. Epitafios dirigidos a Sexto Petronio Probo, cónsul ordinario en el a. 371.

A

Tú, quienquiera que admires la elevada cima de este monumento fúnebre, habrás de decir: cuán grande era Probo, el que está enterrado aquí, superior en el consulado a sus propios antepasados y a sus suegros cónsules, pues también dos [5] de sus hijos fueron cónsules juntos, prefecto por cuarta vez, querido en el orbe entero, recorriendo con su fama todos los lugares poblados del orbe. ¡Ay, Roma! quien reclamaba para ti una vida eterna?, ¿por qué no siguió viviendo siempre según sus deseos en tu favor? Pues cuando le faltaba un mes [10] para los setenta años, fue arrancado del regazo de su amada Proba para dirigirse hacia el cielo. Atendiendo a tales méritos, guárdate de creer, Roma, que tu Probo ha muerto: está vivo y habita en el cielo; partidario de la virtud, de la fe, de la religiosidad, del honor, sin escatimar su ayuda a nadie y [15] ofreciendo todo lo suyo. Su incomparable esposa Proba alcanzó al fin este consuelo a tan gran dolor, pues una misma urna los une a ambos. Feliz, ¡ay!, demasiado feliz mientras estaba en vida, unida al marido que merecía, y merecedora al mismo tiempo de esta tumba.

B

Libre de tus despojos mortales, sigues un camino seguro por la superficie del cielo, apartado de todos los pecados. Habiendo imitado asimismo en tus costumbres el nombre con que eres llamado, ahora, bañado en el Jordán, Probo, [5] eres mejor. Sobrado de recursos, de insigne familia, destacado por tu honor, ilustre por las dignidades desempeñadas, a la altura de tu abuelo el cónsul, gobernando a las gentes como prefecto en cuatro ocasiones, todas estas condecoraciones mundanas, estas magistraturas propias de los próceres, las trasciendes en tu madurez, una vez obsequiado con el don de Cristo: Éste es tu verdadero mérito, ésta es tu nobleza. [10] Te regocijabas antes con los honores de una mesa real, con la conversación de un príncipe, con la amistad de un rey: ahora, más cerca de Cristo, en posesión de la morada de los santos, disfrutas de una nueva vida, pues es la luz de Cristo la que te acompaña. Oh, nunca serás suficientemente llorado [15] por los tuyos; mientras tu cuerpo aún estaba vivo y tu alma dirigía los movimientos de tus miembros, eras el primero, no cediendo en méritos a ninguno de tus antepasados; ahora, renovado, [20] disfrutas de un descanso eterno, sin que tu resplandeciente apariencia se vea enturbiada por culpa alguna, como un nuevo habitante de lugares desacostumbrados; con esto reconfortas a los tuyos, aunque tu gracia, Cristo, tu gracia, no necesita tristes consuelos. Vive dichoso en la eterna morada del paraíso el que, a la hora de su muerte, pudo marcharse revestido del don del cielo, y, con motivo de su partida, [25] Belial 63 se marchó lamentándose de que nada tenía ya que hacer aquí. A él tú, Cristo, te ruego que lo unas a los coros celestiales, que cante en tu honor y te contemple en paz sin cesar y que, distinguido con tu amor, esté siempre atento a tu rostro: préstales tu auxilio a sus hijos y a su esposa. [30]

1348

Inscripción cristiana procedente de Roma. Estos dísticos, escritos a uno y otro lado, se grabaron sobre la inscripción que sus hijos, conmovidos por los méritos de su madre, le dedicaron a Anicia Faltonia Proba, esposa de Petronio Probo, mencionado en el anterior epígrafe; sus hijos eran Anicio Probino, cónsul en el año 395, y Anicio Probo, cuestor. Éste, tras haberse convertido también en cónsul en el año 406, del mismo modo que sus hermanos Probino y Hermogeniano Olibrio (que también fue cónsul en el 395), añadió a la inscripción la mención en dísticos de esta dignidad consular.

A

Del mismo modo que mis hermanos he añadido con letras purpúreas el tercer emblema de mi dignidad consular, que faltaba.

B

Yo, Probo, cumplo con mi supremo deber para con mi querida madre, restituyéndole a las estatuas los honores que ella les había otorgado.

1349

Epigrama igual al 1847. Véase allí la traducción.

1350

Procedente de las proximidades de Aquileya. Epitafio cristiano precedido del signo de la cruz. Podría ser del año 412.

Distinguido por su fe, santo y benigno sacerdote, digno de que un pueblo extraño lo considerara como suyo, digno también de hacer participar en la sagrada alianza de la fe a los dos magistrados, digno de guiarlos con sus consejos; un hombre [5] tal yace en esta tumba, a quien el conocimiento previo de sus méritos futuros, le dió el merecido nombre de Amancio 64 . Ayudó a los dos pueblos 65 durante veinte años: si no hubiese venido hasta aquí, toda esta gloria hubiera sido menor.

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