Kitabı oxu: «Sexo en Egipto»

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VIOLETA FIJALKAUSKAS

Sexo en Egipto


Fijalkauskas, Violeta

Sexo en Egipto / Violeta Fijalkauskas. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-87-2136-1

1. Narrativa Argentina. 2. Novelas. I. Título.

CDD A863

EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA

www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com

Índice

1  Un amor en Cairo

2  Un viaje en tren

3  Aswan

4  Egipto, tierra de aceites e inciensos

5  Una caminata en Giza

6  Sexo

7  Sexo 2

8  Noches con Aladdin

9  Aladdin

10  Una tienda de perfumes

11  Cita en el Nilo

12  Conectando con mi diosa interior

13  Cosas mágicas que pasan en Giza

14  Un viaje a Al Fayoum

15  Mi historia de amor egipcia

16  Encuentros en Giza

17  Mi alquimista

18  Un paseo por Zamalek

19  Besos en las pirámides

20  Reencuentro

21  Un día en Alexandria

22  El desamor

23  Sexo con Aladdin

24  Abdallah

25  Loft gallery

26  Lugar mágico en Cairo

27  Cuatriciclo

28  El amor

29  Más amor

30  El despertar

31  Una cita en Dahab

32  Egipto romántico

33  Egipto decorado

34  De Cairo a Dahab

35  Un viaje

36  Caminata

37  Un día en Dahab

38  Un café

39  Consciencia

40  Un mural en Egipto

41  Dahab

42  Cabaña

43  Una exposición

44  Un nuevo chico

45  Un hotel

46  El escritor

47  La ley de la atracción

48  Besos en la montaña

49  Espirales

50  Manuel

51  Una historia

52  Coincidencias

53  Un hotel mágico

54  Una sirena

55  Más de Manuel

56  Aventuras

57  Un café mágico

58  Otro encuentro

59  El fotógrafo

60  Una noche de sexo

61  Más de Jordan

62  Otra noche

63  Día después

64  Amor a distancia

65  Un día de regalos y amor

66  El artista

67  Historias

68  Una tienda de lámparas

69  Un viaje a Israel

70  Un vestido nuevo

71  Una clase de flamenco

72  Un encuentro de casualidad

73  Sexo en el palacio

74  Milagros

75  Esencia

76  Un mural en una casa árabe

77  Más milagros

78  Un dibujo

79  Una comida árabe

80  Amor Escondido

81  Más sobre Dahab

82  El dueño del restaurant

83  Abdul

84  Más de Abdul

85  Noches en el río

86  Despedida

87  Agradecimientos

We went our separate ways,

but within walking distance of one another.

Patti Smith



Un amor en Cairo

Llegué al aeropuerto y un chico me estaba esperando con un cartel con mi nombre. Me señaló, agarró mi valija y me llevó al auto hablando rápido sobre no me acuerdo que.

Había un chofer.

En el camino se dio vuelta y me dijo:

“¿Es la primera vez en Egipto?”

“Si!”

“¿Te gusta la aventura?”

“Si!”

¿Quiere música?”

“Si!”

Era de noche en Cairo y era todo muy perfecto. Cuando viajo me veo en autos con chicos lindos. Él era igual a Aladdin.

Tenía pelo negro y ojos oscuros. Piel morena, una bufanda, campera de jean y pantalón chupin.

Yo tenía jean tiro alto, top negro, campera con corderito negra, un sombrero y barbijo negro con brillos.

Fue amor a primera vista.

Llegamos al hotel y me despedí algo confundida porque no le di propina y vi su cara de tristeza.

Al día siguiente le mandé un mensaje: “Maluma, soy Violeta ¿Querés ir a las pirámides?”

Y no lo leyó.

Fui en camello con otro chico, entré a una pirámide.

Volví al hotel y escucho:

“Violeta”

Estaba en un sillón esperando. Me dijo que estaba durmiendo por eso no pudo venir antes.

Le pregunté si sabía de un lugar para comer y me llevó. Caminamos por la calle de la esfinge. Mi hotel quedaba frente a las pirámides. Llegamos a un lugar al final de la calle donde vendían “koshery”, una comida típica de ahí. Con lentejas, fideos, salsa de tomate, garbanzos y cebolla frita. Muy rica. Hablamos y después hice mi primera pintura sobre el techo del lugar en mi cuaderno de acuarelas. Era violeta y rosa y había lámparas de cristales. Luces azules onduladas adornaban el lugar.

Después me llevó de sorpresa a un museo del papiro donde había mil cuadros egipcios, de faraones y reinas. Ahí me enamoré más. Al final compartimos un cigarrillo y volví al hotel.

No entendía si era mi guía y le tenía que pagar. Me dijo que no.


Un viaje en tren

Casas turquesas, puertas celestes, apliques dorados en puertas azules. Azulejos blancos, árboles verde loro, palmeras, muchas palmeras, el Nilo, casas de colores y ladrillos. La máscara de Tutankamón sobre un fondo celeste claro y una foto antigua de las pirámides en mi cabina del tren. Me acompaña mi pañuelo de serpiente musulmán. Todavía no se bien como ponerlo pero me divierte. Me atravesé todo Egipto para escapar. Las montañas del desierto se transforman en mí como antiguos resentimientos que sanar. Un pájaro blanco abre sus alas frente a mi ventana ovalada. Un hombre amable me comparte arroz con leche. La caja tiene lunas violetas en la tapa. Yo suspiro. Me regalaría unas flores y me llevaría a bailar. Unas columnas lilas y doradas. Unos burros cargan pasto. Una puerta roja y una pared amarilla. Una puerta verde, flores espiraladas, lilas y violetas. Duermo en cuartos oscuros. El desierto es como una gran ola quieta color naranja crema.


Aswan

Vine ayer en tren. Las pirámides y las lámparas colgantes me tenían hipnotizada. Decidí que mi prioridad era viajar y me lo permití. Ahora estoy en un hotel en un balcón frente al Nilo, escuchando los pájaros, las bocinas y los camellos. Los carruajes con caballos y manos colgantes me fascinan. Son como de Blancanieves. Una vez tuve la suerte de tomar uno en Luxor. Me llevó un chico a la estación de tren. Fue un momento de película.

Acá todos quieren ser mi marido.

En el tren yo no tenía nada para comer y un señor sentado adelante mío me regaló su agua, yo le regalé una tarjeta que decía “God bless you”. Me parece que se emocionó. Nunca se sabe porque están atravesando las personas.

Ayer fui un rato a sentarme a una plaza frente al hotel. Fue un placer. Había algunos árabes con túnicas, vestidos largos y pañuelos en la cabeza.

Me parece que les queda super canchero así que yo me puse uno igual.

Después me compré un traje de princesa de Jazmín. Parece que tengo 5 años de nuevo. Pero lo amo. Siento que cuando yo viajo el mundo viaja conmigo.

Hay una pareja teniendo sexo en un colchón en la calle en frente mío.

Les contaré más de Luxor. Estaba de viaje de Hurghada a Luxor en bus. Y me compré un pantalón muy lindo que había visto en un bazar del desierto. Era rosa con una pluma dorada y puntitos. Fui y volví varias veces caminando hasta que lo compré.

De repente escucho que alguien me dice: “You changed your mind…” en un tono muy misterioso y seductor.

Le digo:

“Yes”

Era un chico alto, egipcio que se sentó atrás mío. Tenía pelo largo y piel morena.

Hablamos sobre Luxor y los viajes. Le convidé unos frutos secos y me regaló un jugo de limón riquísimo.

El del colchón me mira ahora.

Cuando llegamos a Luxor me acompañó caminando hasta mi hotel y me dijo que tenía un barco. Me invitó a navegar al día siguiente y me pareció una aventura a la que no podía decir que no.

Me desperté y fui con mi valija. Me estaba esperando con su primo. Era un velero. Fuimos con calma, escuchando los pájaros, la quietud del agua. El cielo. Jugamos al dominó y puso música. Perfect de Ed Sheeran. Me agarró de la cintura para que no me cayera al agua. Yo tenía puesto el pantalón rosa nuevo y un top negro. El una camisa azul y blanca y un gran reloj. Fumamos.

“We have the same mind right?” me dijo.

Yo no entendí y le dije

“What?”

“I think you are thinking the same as me”

Finalmente entendí. Empezamos a besarnos y fuimos a la cabina. Era una puerta blanca en un costado del barco. Entramos y había unos colchones y telas estampadas rojas y blancas con flores.

Nos sacamos la ropa acaloradamente. Tenía mucha experiencia y se notaba. Me encantó. Me tocó hasta que acabé con un orgasmo. Quiso coger pero no tenía forro así que le dije que no. Acabó en mis tetas. Tenía labios grandes y besaba muy bien. Y la tenía muy grande. Después salió y se tiró al agua. Entró el primo y quiso estar conmigo mientras yo me cambiaba. Tuve que decirle que no de manera muy enojada. Apareció Ahmed, le expliqué lo que pasó y me pidieron perdón, me dijo que no lo había visto. Fue una lección aprendida y un miedo superado para mi. De ser “violada”. No fue tan grave. El primo me dio un beso en la frente. Volvimos rápido y Ahmed me acompañó a la estación de tren.

El cielo acá es eterno. Va de una punta a la otra, me expande el alma. Y el Nilo me transmite serenidad.

Hay templos misteriosos y antiguos sobre montañas de arena y una hilera de árboles en la Nubian Village del otro lado del río. Acá no llueve por eso el Nilo es la única fuente de agua de la región.

Tampoco hay muchas nubes. El sol se pone detrás de las pirámides en Cairo regalando atardeceres hermosos. Y acá en Aswan, al sur se pone justo detrás de las montañas.

Los amaneceres son rojos y celestes. Y las palmeras hacen sombras hawaianas. Parece una postal. Me recuerda a las camisas de los mozos de Kasas. Un lugar al que fui a comer 1000 veces en Cairo.

Una vez fuimos de noche con Aladdin, en la que le hice un retrato.

Otro día fui y como no me andaba la tarjeta los sirios de la mesa de al lado me invitaron la comida. Me recomendaron que vaya a un restaurant sirio y también les hice una tarjeta de “God bless you.” Me sentí muy agradecida y bendecida ese día.

En los mercados lo que más amo son los trajes de belly dancers. Llenos de moneditas y muy sensuales, colores como verde sirena. Como los reflejos color plata del Nilo.

La lencería es fantástica, llena de vestidos largos hasta el piso, color azul, con mangas largas y anchas con agujeros en los hombros.

Me recuerda una camisa que me fabriqué hace años en Buenos Aires. Era vintage y le mandé a hacer agujeros en los brazos. Super sexy y única.

Me estoy conectando con ese lado mío en el viaje.

Las mujeres están todas tapadas acá. Aunque los pañuelos en la cabeza son muy sensuales y tienen estilo. Se arreglan, se maquillan.

Me acuerdo que mi papá me dijo eso sobre las mujeres en Escocia. Me encanta como en mi familia nos fijamos en esas cosas. Él me dijo que la mujer más linda que vio en su vida tenía un jean y una camisa de varón. Sin maquillaje.

Ahora me compré un vestido azul.

Amo todos los colores. Acá me compre un top de belly dancer en Giza, la zona frente a las pirámides. Es rojo con brillos, mostacillas doradas en los hombros y moneditas colgando. Lo amo.

Estuve comiendo muchísimo falafel. Fui a comprar fruta muchas veces a un local de jugos y me la regalaban.

Acá todos leen el Corán. Lo tienen en el bolsillo, en el auto, en el barco y en el hotel. Y tienen una alfombrita muy linda para rezar. Lilas, amarillas, azules con flores, verdes.

Acá se reza 5 veces por día. Hay “mosques” por todas partes. Me encanta dibujarlas en mi cuaderno porque tienen una luna en la punta. Vine con la intención de pintar y viajar. Traje un cuaderno para pintar mis lugares preferidos.

Algunas mujeres no usan pañuelos en la cabeza, depende la familia. Tienen trajes brillantes hermosos. En la noche una vez vi a una usando un vestido largo con lentejuelas plateadas para entrar a un barco.

La mujer más hermosa que vi es Oola, una escandinava que vive acá. Pasó con una corona de flores en la cabeza, pelo largo rubio, piel tostada, cara redonda amable. Tenía un vestido blanco con flores rosas y unas calzas negras abajo para protegerse de los musulmanes. La escuché decir: “Meditation, meditation”. Me encanta porque yo también medito.

Me gustaría tener un cuaderno para escribir ya que este es para dibujar.

Antes de venir hice una meditación y me vi meditando frente al Nilo. Era mi lugar. Para renacer. Para confiar, para disfrutar de la vida. Para soltar a mi diosa interior a pesar de lo que dijeran otros. Aprendí a seguir mi intuición y corazón soltando todo lo que yo no puedo controlar. Como las deudas.

Cuando fui a Luxor me dijeron que Agatha Christie se quedó en mi mismo hotel. El Winter Palace. Me pareció muy inspirador. Escribió Muerte en el Nilo.

Pienso en mis amigos tan solos y tristes en Buenos Aires. Si viajan al lugar de sus sueños todos sus problemas se solucionarán.

Ayer me dormí haciendo un ejercicio espiritual para atraer buenas relaciones a mi vida. Y hoy apareció un mozo super buena onda, amable.

“Welcome to Aswan” me dijo.

Ahora me voy a ir a hacer un tattoo de henna. Cuando llegué al aeropuerto de Cairo vi la mano de una mujer con un tattoo de hojas negras muy misterioso en su brazo. Tenía una túnica de encaje negro y la cara tapada. Me pareció muy mágico y único.

A mi no me gustaban los tatuajes pero estando acá si que me divierte hacerme uno por 20 pounds.

Hay unas mujeres de Sudán que los hacen en el mercado. Sudán es un país al sur de Egipto. Viajando en bus conocí a un chico de Suiza que me dijo que eran todos muy buena onda allá. Se me ocurrió la idea de seguir viajando. Aunque admito que África me da miedo. Pero acá estoy, superando un montón de miedos.


Egipto, tierra de aceites e inciensos

Amo unos objetos grandes dorados donde ponen palitos de incienso. Tienen cajas y cajas de miles de sabores exóticos como manzana, canela, crema y vainilla. Me encantó en un hotel donde trabajé un día sentirlos en el ambiente, es muy sensual. Ese día también me llevaron a una tienda de perfumes y me dieron una lámpara de Aladdin mágica con una esencia. Mucho más rica y potente que las del freeshop. El señor que me lo dio de probar me lo puso en la mano y fue muy seductor. Me recordó a París, un día que yo me había puesto un vestido mostaza con flores verdes de Rapsodia con unas sandalias negras.

Mathieu, un francés que trabajaba ahí me dijo que estaba muy linda y me hizo un rodete a la manera francesa.

Después de eso tuve sexo con él una noche. Pero esa historia es para otro libro.

También hay unas lámparas doradas que se llaman Fanusse. Son del Ramadán.

Hay unos locales en las calles de arena donde los venden en hileras, con colores, pompones, bordeados de estrellas, puntos, símbolos de la vida y espirales. Algunos dibujos de lunas violetas y rosas. Son muy atractivos. Cada uno pone uno en su casa. Me regalaron uno mis amigos del taller. Tiene luces adentro.

Es de madera, con bordes con castillos árabes y en forma de rombo al final. Mi mamá tenía uno en casa. Era una lámpara de tela verde y violeta con espejos que colgaba en mi galería.

Es uno de mis objetos preferidos que me trajo a Egipto. Hubo algo de todo ese misticismo de las alfombras voladoras, las lámparas de Aladdin, los poemas de Rumi y las palabras de Deepak Chopra que me trajeron a este lugar. A esta energía y me ayudaron a sanar. A amarme. Yo sabía después de Barcelona que mi misión era viajar por el mundo pintando pero en el momento no me animé y volví a Buenos Aires. Ahora entiendo que tuve que volver para aprender a pintar.


Una caminata en Giza

Desperté y fui a caminar. Me encontré a mis amigos.

“¡Argentina!” me dijeron.

Me preguntaron cual es mi trabajo.

Viajar y pintar. Vi una vidriera llena de botellas de colores de perfumes con flores pintadas sobre cristales color carmín, pétalos lilas y dorados. Botellas con rombos, pipas y esferas.

Me encanta ver a todos los camellos y caballos esperando tras la reja para entrar al sector de las pirámides y empezar el día.

La rutina del lugar.

Qué cómodo es el desierto. Es como estar rodeada de serenidad.

Hay un jardín con palmeras verdes delante de mi ventana.


Sexo

Amo tener sexo. Acá tuve un millón de veces por suerte. Con Aladdin el chico que trabajaba como guía en mi hotel.

El día del aeropuerto yo estaba super preocupada pensando “¿Me van a secuestrar?”. Pero cuando vi el cartel que decía Star Pyramids Tours y el auto decía Star Pyramids Tours me relajé. Me causó gracia que el otro día en el hotel escuché a unos americanos diciendo “¿Nos van a secuestrar?”. Así que no soy la única que vio la película Taken.

Tuve un montón de momentos así pero para eso son los viajes. Para vivir, enfrentar los miedos y superarlos.

Como cuando entré a la pirámide y casi me muero asfixiada. Era un túnel de un metro sin ventanas y tenía que ir caminando agachada con otro guía. Me dijo que podía meditar en la recámara. Yo tenía el corazón latiendo y lo único que quería era salir de ahí antes de que me desmayara. Lo último que quería hacer era meditar.

El tercer día fuimos al cine con Aladdín y lo pasamos genial.

Después fuimos a un piso a una zona que yo no conocía. Apareció un amigo y caminamos al departamento, le dio las llaves. Yo me asusté y él se dio cuenta. Me dijo unas palabras para tranquilizarme.

Después tuvimos sexo. Entramos al departamento y pagamos por el piso. Fuimos a la cama, empezamos a chapar y cogimos frente a un espejo. Fue rápido pero lindo. Besaba bien, apasionado como a mi me gusta. Me agarró del pelo y yo también. Me sentí un poco incómoda porque hubo un malentendido con la plata justo antes. Por eso después de sacarnos la calentura comí y me fui. Habíamos pagado por 3 días porque allá está prohibido ir a hoteles si no estás casado con un egipcio.

“Pensalo como una aventura” me dijo. En el momento yo estaba enojada. No podía creer lo que había pasado y arruinó todo el romance para mi. Volví al hotel y le conté la historia a Lau mi amiga riéndome. Me relajé y le escribí de nuevo preguntándole dónde estaba, típica histérica Argentina. Nos encontramos de nuevo al final de la calle y volvimos al piso. Estuvimos dos veces más. Me sentía sexy y linda mientras estaba con él y después. Sonrío. Al día siguiente volví a desayunar al hotel feliz. Era mi tercera noche en Cairo!


Sexo 2

Su cuerpo es muy flaco pero tonificado.

Manos grandes y huesudas.

El primer día que estuvimos sentí su corazón latiendo a mil y el mío también y me dio mucha ternura.

Otro día me abrazó de atrás sentados en el sillón donde fumábamos y me empezó a desabrochar el vestido negro.

“Wow! Todo eso para mi?” me dijo.

Tenía un corpiño muy sexy negro. Y le dije:

“No! Para mi”

Los reflejos, las uñas, la depilación (eso si era para los dos). Aunque si fue todo para él. Me sentí llena de confianza y alegría el resto de los días. Mis ojos brillaban de tanto amor.

Me compré un top rojo de belly dancer.

Con él tenía sentimientos encontrados. Me fui unos días a Luxor porque era el principio de mi viaje. No había venido a Egipto para estar todos los días con él.

Me tomé un tren a la estación y me fui. Me llamó para ver como estaba.

En Luxor tuve sexo con Ahmed, otro chico para olvidarme de él. Porque me dijo que tenía novia.

Dijimos de sacarnos una foto juntos desnudos una de las noches que estuvimos juntos. Creo que tenemos una pero ya la borré.

Otro día me presentó a su papá. Me acompañaron a comprar fruta y comida porque yo no tenía plata. Seguro se dio cuenta que estaba conmigo. Acá se supone que está prohibido tener sexo antes de casarse.


Noches con Aladdin

En el cine fue a comprar pochoclos y me dio unos en la boca. Fue el momento más sexy. Me dijo que era un lugar para románticos y me abrazó. Ahí ya me sentía feliz.

Cada vez que nos tocábamos había electricidad.

Hasta que no se que me dijo y me dio un beso. Ahí dejamos de ver la película.

Me tocó las tetas, me metió la mano.

Lo toqué.

“¿Pasamos la noche juntos?” me dijo.

“Si” entre besos.

“Me gustás desde el primer momento” me dijo.

“A mi también”

“¿Qué te gusta de mí?” me preguntó.

“Nose”

“Todo?” me dijo.

Hablamos de ir a bailar, a Hurghada a la playa juntos.

Salimos a fumar y fue muy divertido. Habíamos entrado como amigos y salimos así.

Fuimos caminando de la mano por Cairo. Compró preservativos, comida y fumamos más. Después volvimos al departamento y estuvimos 3 veces.

Una noche compró preservativos de mango y me pareció genial. Solo en Egipto pueden inventar algo así. Se lo chupé mil veces. Yo tenía una colita, un corpiño y bombacha negros.

Cada mañana volvía al hotel a las 6 am a tomar el desayuno, los de la recepción me entregaban las llaves con cara de “sé donde estuviste anoche”.

Yo tenía un top negro y jeans, escuchando la música de la terraza y sintiendome plena, mirando las pirámides.

Otra noche me pasó a buscar con una bolsa de frutas, mis preferidas.

Alquilamos otro piso esta vez mucho más lindo con paredes rosas y violetas, frazadas con flores lujosas fucsias y marrones. Faroles de jazmín con estrellas y brillos. Un baño lleno de nubes celestes. Entramos al departamento y fuimos al cuarto. Nos besamos apasionadamente. Siempre me agarraba del cuello y era algo violento pero me excitaba. Terminamos y fumamos. Comimos fruta. Estuvo bueno aunque a veces yo me quedaba con ganas de más. Me tocaba pero parecía más un principiante en eso. Había tenido sexo por primera vez hace un año.

“Vamos a hacerlo?” me decía.

Cuando nos fuimos se despidió con un beso sexy en el ascensor.

“Me gustó ese beso” le dije después por mensaje.

Un día fumando shisha de mango en un café me dijo que me amaba. Me lo mandó por whatsapp y yo le dije yo también.

“Yo también que?”

“Yo también te amo”

Lo pensaba cada vez que le daba un beso y se lo había dicho un día indirectamente mandándole un corazón.


Aladdin

Un día fuimos al mercado Khan el khalili. Me pasó a buscar con el chofer. La noche anterior me había tocado pensando en él.

Salí del hotel y había un auto rojo de carreras. Me había puesto un pantalón verde, un body negro escotado y un buso gris porque era invierno en Cairo.

Fue una aventura. Amaba despertarme y estar rodeada de jeroglíficos y estatuas de faraones. Música ancestral en el hall. Tomaba el desayuno en la terraza con el mozo Ali Baba. Super simpático.

“Don't worry be happy” decía.

Ponían la mejor música. Mis canciones preferidas en inglés y algunas árabes.

Me subí al auto rojo de carreras y no podía creer mi suerte. Yendo a Cairo escuchando reggaeton con un chico lindo que hablaba español con acento árabe.

Puso la canción “Despacito’’ y yo puse una de Rombai. Pasamos por al lado de la torre de Cairo y del Nilo.

Ese día en el mercado, a donde fuimos a pasear solo podía pensar en que me gustaba mucho. Tuvimos sexo toda la noche después de ir al cine, como les conté en el capítulo anterior. Y mil noches más. Acabamos. Alquilamos pisos y nos escondimos en hoteles. Vimos porno juntos. Eso me encantó. Me preguntó un día y le dije “si”. Fue muy sexy aunque algo incómodo algunas partes. Me gustaba ver a una pareja cogiendo, pero no a una chica haciendo un pete.


Una tienda de perfumes

Recién salí a dar una vuelta y volví a casa con una botella de perfume y mis manos llenas de flores. Conocí un chico que nació el mismo año que yo, que vive y trabaja al lado de mi hotel.

Se me acercó y dijo:

“Hello, are you okay?”

Entré a la tienda.

Hileras de tronos de madera con estrellas islámicas y almohadones de flores color café.

Botellas con pociones con números y nombres árabes imposibles de entender.

Me dijo que era de una familia árabe. Los Oasis.

Cuando nos saludamos sostuvo mi mano un largo rato.

Volví a mi hotel sonriendo.


Cita en el Nilo

Volviendo en tren desde Aswan había un asiento vacío al lado mío y un chico se pasó.

Le convidé unos dátiles y me dijo que no. Después agarró uno. No podía comer porque era Ramadán que es un mes que los egipcios hacen ayuno hasta que se pone el sol. La noche siguiente vino en tren desde Alexandria y fuimos a pasear por el mercado, me regaló collares, rosarios, una pulsera con mi nombre grabado en árabe.

Me llevó de sorpresa a un paseo por el Nilo en un velero para los dos solos.

“Just dream” dijo

Me llevó a mi hotel en taxi. Me causó gracia que cuando llegué Tarek mi amigo artista me dijo que le habían dicho que era mi novio.


Conectando con mi diosa interior

Después de tener sexo las primeras dos noches me hice reflejos, me compré un vestido nuevo amarillo, lleno de flores.

Estando rodeada de símbolos y esculturas de las diosas egipcias y mujeres con brazaletes creo que es inspirador y llega a mi interior.

Me regalaron un brazalete dorado con una serpiente y todos los hombres me elogian cuando me pongo algo así. Como mis coronas de flores, vestidos, vinchas con moneditas y pañuelos de colores.

Al tener sexo me siento en la cima del mundo. Me siento linda, mis ojos brillan, me visto más sexy y mi cuerpo mejora. Mi salud brilla y de ánimo me siento genial. Incluso aunque las noches no sean perfectas, las relaciones y lo que pase en el sexo. Después vale la pena. Las pinturas que veo a diario de diosas con alas, collares dorados y vinchas con serpientes llegan a mi espíritu. Sumado a los egipcios que te dicen cosas como:

“You like egyptian husband?”

Ahora vine a otro hotel.


Cosas mágicas que pasan en Giza

Hoy me desperté y me puse unos brillitos en la frente. Ayer fui a un bazar árabe antes de entrar al gimnasio y vi la tapa de una caja de henna que me inspiró. Era una mujer con brillos, espirales y pañuelos, con ojos negros, verdes y pestañas largas. Me recuerda a Sara la chica igual a la princesa Jazmin que conocí en Alexandria. Vivía con su familia. Tenía un pijama violeta.

Hoy salí a caminar, me puse un pañuelo en la cabeza como los musulmanes. Lo adoro. Tiene mucho estilo. También le mostré el traje de belly dancer a Oola. Una mujer que vive acá que admiro. Se viste maravillosamente bien. Hoy tenía un vestido largo bordo con un pañuelo turquesa con brillos, flores y encaje bordado.

Es rubia y es escandinava. Vive acá hace más de 10 años y se la ve muy feliz. Brillando. Quiero vivir así. Me parece que es mi versión del futuro.


Un viaje a Al Fayoum

Estuve haciendo magia en este viaje. Hice una lista de todo lo que quería y las personas aparecieron.

Cuando fui a la tienda de perfumes un chico me dio una tarjeta con el ojo de Horus, un dios egipcio. Al día siguiente llamé al número que había escrito abajo de unos jeroglíficos. Organizamos un tour para ir a las cataratas de Al Fayoum. A la mañana me dijo: “Are you ready?”

Fui al auto donde me esperaba con su chofer a la salida del hotel Pyramids Valley.

Tenía una remera turquesa y anteojos de sol.

Durante el viaje me pregunté si me gustaba.

Me dijo que le gustaba mi vestido.

“Cuando lleguemos te contaré el mágico modo en que hago las cosas.”

Mientras caminábamos por el desierto hacia una faluca en el lago me contó el mismo proceso que hago yo.

Sobre visualizar nuestros sueños, como sucederán, que personas aparecerán. Cómo construir la realidad. Como estar conectado con la energía y las cosas buenas de la vida.

En Al Fayoum había dos cataratas. Le conté sobre las cataratas del Iguazú. Llegamos después de manejar por horas en el desierto escuchando Despacito y música árabe. Amo escuchar música en autos viajando. Estacionamos en un lugar donde había más arena, palmeras y unas cafeterías grandes con techos de paja vacías. Eso es lo bueno de viajar durante el Covid. Había murales y columnas con pájaros y cebras pintados. Tomamos té y dibujé junto a las cataratas. También dibujé en la faluca y me sentí agradecida por estar compartiendo el día con gente que pensaba como yo. Un regalo del universo. Al volver frenamos en un restaurant donde no había nadie. Se celebraban casamientos. Había decoraciones rosas y amarillas. Un escenario y sillas cubiertas de lona naranja. Comí arroz con verduras como siempre y unos dátiles. Los árabes te dejan un tiempo a solas para comer.

Cuando volvimos organizamos unos tours de meditación en las pirámides. Me invitó a almorzar con su familia aunque todavía no fui. Vive en la gran casa al lado de mi balcón, frente a las pirámides.

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Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
15 noyabr 2024
Həcm:
82 səh. 5 illustrasiyalar
ISBN:
9789878721361
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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