Kitabı oxu: «Lautaro a la carta»

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COLECCIÓN LA PUERTA SECRETA

REALIZACIÓN: LETRA IMPRESA

AUTOR: WALTER MARTÍNEZ

EDICIÓN: KATHERINE MARTÍNEZ ENCISO

CORRECCIÓN: VANESA RABOTNIKOF

DISEÑO: GABY FALGIONE COMUNICACIÓN VISUAL

ILUSTRACIONES: PABLO PINO

Martínez, Walter

Lautaro a la carta / Walter Martínez ; editado por Katherine Martínez Enciso ; ilustrado por Pablo Pino. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Letra Impresa Grupo Editor, 2020.

Libro digital, EPUB - (La puerta secreta)

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-4419-13-2

1. Narrativa Infantil y Juvenil Argentina. 2. Cuentos. 3. Narrativa Humorística. I. Martínez Enciso, Katherine, ed. II. Pino, Pablo, ilus. III. Título. CDD A863.9282

© Letra Impresa Grupo Editor, 2020

Guaminí 5007, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Teléfono: +54-11-7501-126 Whatsapp +54-911-3056-9533

contacto@letraimpresa.com.ar www.letraimpresa.com.ar Hecho el depósito que marca la Ley 11.723 Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción parcial o total, el registro o la transmisión por un sistema de recuperación de información en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin la autorización previa y escrita de la editorial.


Esta colección se llama La Puerta Secreta y queremos invitarlos a abrirla.

Una puerta entreabierta siempre despierta curiosidad. Y más aun si se trata de una puerta secreta: el misterio hará que la curiosidad se multiplique.

Ustedes saben lo necesario para encontrar la puerta y para usar la llave que la abre. Con ella podrán conocer muchas historias, algunas divertidas, otras inquietantes, largas y cortas, antiguas o muy recientes. Cada una encierra un mundo desconocido dispuesto a mostrarse a los ojos inquietos.

Con espíritu aventurero, van a recorrer cada página como si fuera un camino, un reino, u órbitas estelares. Encontrarán, a primera vista, lo que se dice en ellas. Más adelante, descubrirán lo que no es tan evidente, aquellos “secretos” que, si son develados, vuelven más interesantes las historias.

Y por último, hallarán la puerta que le abre paso a la imaginación. Dejarla volar, luego atraparla, crear nuevas historias, representar escenas, y mucho, mucho más es el desafío que les proponemos.

Entonces, a leer se ha dicho, con mente abierta, y siempre dispuestos a jugar el juego.

La llave maestra

La aventura de equivocarse

Los lectores de Lautaro están listos para la página siguiente. Para viajar hacia este Lautaro a la carta y su facilidad maravillosa para enlazar la historia con el juego, un prócer con un fruto, con tallos, ramas y raíces. Tiene lógica, después de todo. Hay personas que inspiran a crecer, a ser mejores, como la buena tierra a la semilla.

Palabras iguales, diferentes sentidos. Lautaro es curioso, valiente para pensar en voz alta. Un explorador de los significados, con la ironía amable en la punta de la lengua y siempre listo para meter la pata. Como en una comedia de enredos, entrega la carta amorosa a la persona equivocada, celebra cumpleaños con desconocidos, arriesga, se equivoca, no deja de atreverse. Raíz de la aventura, el equívoco que es siempre un viaje a lo inesperado. ¿Y de dónde viene Lautaro? De la imaginación y los sueños de Walter Martínez, un autor que sabe cómo extraer jugo a las palabras, que las exprime en toda su inagotable riqueza.

Las cosas bellas de la vida no se rinden fácilmente, aunque desaparezcan de nuestra vida cotidiana. Quien ha viajado en tren sospechará de la conducta ilógica de nuestros gobernantes, que los erradican de las vías como si fueran intrusos, privilegiando otros medios de transporte, contaminantes y peligrosos. Quien ha recorrido un basural sabrá de la magia de los objetos abandonados. Quien ha recibido una carta, se encontrará frente a una página escrita solo para él. Un relato único, un lector privilegiado. Es, después de todo, lo que nos pasa frente a un libro que también nos transporta y nos lleva de viaje. Bienvenidos a las aventuras del ingenioso Lautaro y su conmovedora curiosidad por la vida.

Franco Vaccarini


A Olivia y Rufina, por mostrarme

la felicidad.

~

A Iris Rivera, zurcidora de tramas

y reparadora de letras.

~

A Liliana Bodoc, que creyó en mi escritura cuando yo no sabía creer.

~

A Patricios y tantos otros pueblos, para que vuelvan los trenes

y la felicidad a nuestros abuelos.

W.M


La vid de Sarmiento

Como tenía que estudiar la vida de Domingo Faustino Sarmiento, busqué el manual y fui a la casa de mis abuelos. El abuelo sabe mucho de historia. Cuando llegué, estaba leyendo el diario. La abuela se había ido a misa.

–Abu, ¿qué día es hoy? –le pregunté, por algo que se me había ocurrido.

–Domingo, el día que aprovecho a leer, si no viene algún nieto a visitarme.

–¿Y en qué pensás si te digo “Domingo”?

–No sé, Lauti… Para mí los domingos son tristes y aburridos.

–¿Será por eso que Sarmiento salió triste en la foto? –Le mostré el libro–. ¿Por llamarse Domingo?

–Puede ser. ¿Tenés mucho para estudiar?

Tenía que levantar la nota y, encima, la seño estaba enojada conmigo porque faltó dos días y le pregunté qué le había pasado. Y me dijo: “Disculpame, Lautaro, yo no hablo de temas familiares”. Después me enteré de que ya le habían preguntado otros, pero ¿yo qué sabía? Además, no le pregunté por la familia. Le pregunté por ella.

–Sí, un montonazo. ¿Y sabés qué me dijo la seño? “Espero que el lunes, cuando te pregunte sobre Sarmiento, seas brillante”. Abu, ¿vos eras brillante en la escuela?

–No, era bueno, nomás. Una sola vez fui sin estudiar. Era más o menos como vos, estaba en quinto. La maestra me llamó a dar lección y empecé: “Eeeeh, ehhhh, eeeeh…”. Y mi señorita me dijo: “Carmelo, con una sola vocal no se puede dar lección. ¡Siéntese!”.

Estábamos hablando y vi unas hojitas en la mesa. El título era: “Yo soy la vid y ustedes, los sarmientos”.

El abuelo me contó que esas hojas se las dan en la misa. Las leí enseguida.

–Abu, ¿qué tiene que ver la misa con los parientes de Sarmiento?

–¡Esos sarmientos no son los parientes de Sarmiento, cabezón! Son los tallos de la vid, las ramitas de la parra.

A veces, cuando no entiendo, el abuelo me dice “cabezón”. Y si me olvido de algo, “cabeza de novio”.

–¿Y? ¿Empezamos a estudiar?

–Esperá. ¿Sabés cuántos hijos tuvo Domingo Sarmiento?

–Dos. Dominguito y Ana Faustina –me contestó.

–¿Y sabés qué significan esos nombres?

–No, eso no lo sé.

Yo sí, porque lo había buscado en Internet y le conté:

Ana quiere decir “gracia” y Faustina, “persona feliz”.

–¿Y Dominguito?

–Tristecito, aburridito…

–¿Eso dice Internet?

–No, eso dijiste vos hace un rato.

El abuelo también se olvida de las cosas. Como yo. Para mí que se dio cuenta y quiso disimular:

–Bueno, empecemos. Sarmiento nació en San Juan, el 15 de febrero de 1811. Su mamá se llamaba Paula Albarracín. Del apellido nunca me olvido porque es el mismo de tu abuela.

–¿La abuela Telva es pariente de la madre de Sarmiento?

–No. Bah, yo digo que no, pero sí, más o menos. De una rama lejana. Es así: la abuela de la abuela de tu abuela Telva era prima de doña Paula. Nada más.

–¡¿Cómo, nada más?! ¡Somos de la familia! ¿Sabés qué? Se me ocurrió algo brillante para mañana. Como Sarmiento nació en San Juan, después de leer estas hojitas de la misa con lo de los sarmientos y lo que estuve investigando, necesito que me ayudes a pensar algo. En San Juan hay parrales, plantas de uva. Y con la uva se hace el vino.

–¿Y a dónde querés llegar con eso?

–A San Juan, abu, digo… a Sarmiento. Cuando terminó la primaria, su mamá quería que fuera sacerdote. Pero él, no. Y para mí, se equivocó.

–¿Cómo que se equivocó? Fue maestro, escritor, político… ¡Hasta presidente!


–¡Se equivocó! Pensá, abu. ¿Cuándo se va a misa? El domingo. Y en misa se usa el vino, que hacen de la uva, que nace del tallo de la parra, que se llama sarmiento. ¿Entendés? Tenía razón la prima de la abuela de la abuela de mi abuela. Como ella le puso Domingo Sarmiento, tendría que haber sido sacerdote. Además, se llamaba Faustino. Hubiera sido un cura feliz. Por ahí llegaba a ser santo y todo.

–Mirá, igual no habría sido santo de mi devoción.

No sé qué me quiso decir con “devoción”. Esa tengo que buscarla después.

Al otro día, la seño me hizo preguntas. Tenía razón el abuelo: soy un cabeza de novio. No me acordé de casi nada. Pero le hablé de San Juan, de la vid, del vino. De que la mamá de Sarmiento iba a misa y quería que él fuera sacerdote. También le conté que soy pariente de Domingo. Familiar de la misma rama. O sea que soy de la rama y de los sarmientos –que son los tallos– pero no de los sarmientos del lado de los Sarmiento, sino del lado de los Albarracín. Del tronco de la vid. Por eso sé tanto de la vid de Sarmiento. Y no me acordé nada más.

Algunos compañeros hacían como que no me entendían. Capaz que de envidia. Después, Agustina dijo que ser nieto de la abuela de la abuela de la abuela, prima de Sarmiento, no es nada.


Y la seño:

–Lautaro, te felicito por ser familiar de Sarmiento. Y eso de relacionar la vid, los sarmientos y el vino con la idea de que él podría haber sido sacerdote es brillante. Pero no fue sacerdote, así que hablanos de lo que fue: de su vida, su obra, su familia…

–Ah, no, discúlpeme señorita. Yo no hablo de temas familiares…

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Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
22 oktyabr 2025
Həcm:
63 səh. 42 illustrasiyalar
ISBN:
9789874419132
Rəssam:
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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